sábado, 26 de diciembre de 2015

¿Cómo estás?... ¡Pues anda qué tú!

Últimamente ando un poco alarmada con ciertas actitudes que, aunque quiera ser benévola, no puedo dejar de tildar de violentas. Sobre todo a nivel verbal y en las redes sociales.

Me refiero, más que nada, a esos hilos en los que se comienza por parte de alguien exponiendo una opinión y se termina acordándose de la madre que parió a Panete (que por cierto no sé quién fue, a pesar de que lo mencionamos mucho). Son como el famoso chiste en el que alguien preguntaba: ¿Cómo estás? y el otro contestaba suspicaz: ¡Pues anda que tú?

No seré yo la que me muestre melindres con el uso de ciertas palabras, digamos, malsonantes, o de los tacos. Hay situaciones ante las que no cabe otra cosa que una buena palabrota. Pero el abuso que en muchas ocasiones se observa, como ya digo, en las réplicas y comentarios, me parece fuera de lugar. Y lo más gracioso es que muchos de los que usan este tipo de lenguaje lo hacen exigiendo respeto y dando lecciones de libertad de expresión.

Lo siento, pero no me gusta. Ni siquiera en amigos y amigas a los que quiero y admiro.

Tal vez no se den cuenta de que esa forma de expresarse, cuando es por escrito, aumenta ese caracter de desmedida y disminuye la posible razón que se tenga. O, lo que ocurre, es que hemos derivado a una incapacidad para discutir sin insultar, a base de ver los "maravillosos" ejemplos que por los medios de comunicación se nos presentan (y de los que me niego a hacer publicidad gratuita). También, lo sé, juega un papel importante el anonimato. En muchas ocasiones, quienes son incapaces de decírtelo a la cara (y eso me ha pasado a mí) se refugian en el anonimato de las redes para convertirse en el gallo del corral.


Nos revolvemos contra la violencia física, hablamos de paz y de convivencia, cuando nuestras palabras están diciendo otras cosas. No solo las bofetadas hacen daño, también los insultos y los improperios hacen mella. Y hay quien tiene la lengua muy suelta y la palabra disonante presta.

En fin, que es sano discrepar, pero no lo es poner  como chupa de domine a quien no está de acuerdo con nosotros. Eso no es libertad de expresión sino mala educación, así de simple.

Sed felices!


lunes, 21 de diciembre de 2015

ELECCIONES 20D: ¡Pues ya estamos todos!

Después de un largo, larguísimo periodo de elucubraciones, encuestas y pronósticos, por fín, la realidad de las urnas ha tomado cuerpo y tenemos los resultados de estas elecciones históricas.

Tras años de democracia- no olvidemos que el PP y el Psoe han gobernado democráticamente-
se ha acabado con algo terrorífico: "el bipartidismo" para dar origen al "cuatripartidismo", que es como salir de la sartén para caer en las ascuas. En resumen , es la "bi-ideología", izquierda y derecha, pero con una constante: la derecha se une y la izquierda permanece rota.

Las declaraciones del líder de Ciudadanos lo ha dejado palmariamente claro: apoyará la investidura de Rajoy. Mientras, el líder de Podemos, en su primera comparecencia post-electoral, se dedicó a refregar por la cara del candidato del segundo partido sus resultados, a pesar de que este último  ha sacado 21 escaños más. Esa es la triste realidad.

Lo que tenemos ahora es un bloque de centro derecha y, al otro lado, dos partidos que lo tienen difícil para llegar a acuerdos, no porque no sea posible, sino porque uno de ellos ha puesto el listón tan alto que como se descuide va a tener que pasar por debajo, lo que significa tener que agacharse. Y veo demasiado crecido a Pablo Iglesias como para hacerlo. Tal y como se expresa, cree haber ganado las elecciones.

Nada más lejos de la realidad. Quien ha ganado es el PP. Y lo ha hecho porque muchos ven en él la garantía de la economía, y la seguridad de que sus cuentas corrientes no sufrirán menoscabo. Siete millones de votos son muchos votos.

Pero de aquí todos salen tocados. Es tal el "berenjenal" en el que se ha convertido el Congreso que si se logra sacar adelante la legislatura seguro que pasaremos a los anales de la democracia como un logro de entendimiento y consenso.

Si no es así, para nuestro espanto, en tres meses nuevas elecciones. Y volverán las encuestras, los pronósticos y las elucubraciones.

Sed felices!

lunes, 14 de diciembre de 2015

ELECCIONES 20D: prometer hasta meter...


En 2011 le regalamos a Rajoy ( por acción de unos y omisión de otros)  una mayoría absoluta cuya gestión nos ha costado a los españoles sudor y lágrimas, recortes en todos los ámbitos y un pérdida de calidad de vida que nos ha retrotraídoal pasado  hasta no se sabe cuándo. Pero en vez de machacar a este gobierno  nefasto, sus votantes sacan pecho y lo elevan hasta el primer lugar de las encuestas. Y si los electores no lo remediamos, volverán a ganar las elecciones.

Al otro lado, como siempre, la izquierda fragmentada procurando que "si a ti te sacan un ojo a mi me sacan dos ojos, socialistas a ser posible". Y en medio, como una azucena en un campo de coles, Ciudadanos, la Inmaculada concepción de la política española, cuyo tufillo a derecha lavada con Vernel envuelve como un halo a su líder.

¡Qué fácil de tragar bolas cuando la  boca es como una espuerta! Promesas, promesas hasta meter y después de metido olvidar lo prometido.Tal y como está el país no vale con decir el qué se debe hacer, sino cómo y que, además, sea posible. Escucho a candidatos hablar de medidas como si España fuera una isla en la nada, como si no dependiéramos de Europa, como si España fuera la primera potencia mundial. Banal parece haber sido la experiencia de Grecia.

Esta campaña se ha convertido en un espectáculo mediático que ya quisieran muchas estrellas del rock, en la que los principales líderes repiten sus mantras, mientras que las encuestas los llevan y traen como olas movidas por los vientos de la conveniencia. Pero obras son amores y no buenas razones.

En Madrid Ciudadanos está sosteniendo el gobierno del PP en la Comunidad y con su voto impidió la investidura de Gabilondo. En Cataluña llevan en el parlamento un montón de años y, que yo sepa, no han hecho ni el huevo. Tened por seguro, y me juego pollos contra pajaritos, que apoyarán sin duda a un nuevo gobierno del PP tras las elecciones.

Respecto a Podemos lo que han conseguido es cargarse con luchas palaciegas e intestinas a un partido que sí puede presentar experiencia y solvencia como es IU (del que no hay sospecha de que yo sea fan). Desconozco cuál es realmente su ideología. Bueno, sí, es un sucedáneo de la del PSOE. Estoy segura que su líder sueña con convertirse en un nuevo Felipe González.

En cuanto al partido socialista, ¡qué decir! . Es como si hubiera un pacto prelectoral para denostar y atacar al PSOE y a su candidato por parte de todos los partidos, incluidos los emergentes (Iñaki Gabilondo dixit, no yo).Yo suelo decir que a muchos españoles le  ocurre con el PSOE lo que a algunos jóvenes con su padre, una especie de complejo de Edipo mal resuelto. Ante problemas que no son responsabilidad directa de su progenitor se cabrean y le echan la culpa por no haber buscado soluciones. Así ha sucedido con la machacona letanía que tan bien le vino al PP de que la culpa de la crisis económica la tuvo Zapatero.Y esto no es cierto, aunque se grabe en piedra, ni nunca lo ha sido, ni nunca lo será. Porque, a pesar de los errores cometidos, que los ha habido, jamás los ciudadanos han disfrutado de un  estado de bienestar mayor que cuando ha gobernado el PSOE.


No seré yo la que aconseje a nadie, pero dejadme, mis queridos lectores, desearos que os acerquéis a las urnas con la inspiración del que vota a quien cree puede traer las soluciones, no solo las promesas ni las palabras que tan facílmente se lleva el viento.

Sed felices.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los "revienta-post"

Hace tiempo que me rondaban las ganas de escribir este artículo. Sí, creo que es necesario de una vez por todas denunciar, con cariño,  a aquellos y aquellas que se dedican, consciente o inconscientemente, a "reventar" los post ajenos en las redes sociales, sobre todo en Facebook.

Vaya por delante que no señalo a nadie en concreto y que, como se dice en las novelas y películas, todos los personajes son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Dicho esto, paso a determinar a quiénes me refiero, que son, ni más ni menos,  contactos o seguidores que comentan los post  según les va el aire, a veces para su propio beneficio, otras porque están a por uvas, las menos por fastidiar.

Seguro que con varios ejemplos quedará más claro.

- Una, después de currarse y estrujarse la mente para ser ingeniosa, pare un post más o menos aceptable, con cierto cariz poético, por ejemplo ante un precioso amanecer sobre el mar. Entonces a alguien se le ocurre comentar: "pues vay asco de lunes, llevo dos horas en la M30".

- Una transmite la pérdida de un ser querido, con sentimiento y devoción, en un post desgarrador. Uno de tus contactos escribe: "Buenos días, Elena. ¡Que tengas un feliz día!", no sin antes ponerte una carita sonriente. Esto suele ocurrir cuando se entra a saco en el hilo de comentarios y no se tiene ni idea de qué va el post.

-Una comunica que está en la playa, con un sol espléndido. Comentario: "pues ve cogiendo el paraguas, porque han dicho que va a llover.."

- Una escribe todo una reflexión acerca de la situación política mundial, de la situación de los refugiados, etc,  y tu tía, que la tienes entre tus contactos (que ya te  vale), comenta: "¿vienes a comer el domingo?

Podríamos poner mucho ejemplos más, como los que te cascan las direcciones de sus web o de sus blogs en los post, o anuncian sus presentaciones en el hilo creado para la tuya , aprovechando que el Pisuerga..., o te ponen a parir sin venir a cuento, con un rencor que asusta

En fin, no estaría de más que, antes de comentar un post,  pensemos lo que vamos a poner, porque a veces, y ,seguro que siempre sin mala intención, hacemos un flaco favor. No seré yo la que coharte la libertad de expresión de nadie, pero para eso están los mensajes privados.


Sed felices.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Imaginar que todo es posible



En algún punto de la Historia  en el camino, en la vida, a través de todos los obstáculos que nos íbamos encontrando los seres humanos entendimos que debíamos de supervivir, más allá de la mera subsistencia, que teníamos obligatoriamente que encontrar una vía que en algún momento nos permitiera salir fuera de nosotros y conectar con los demás. Y empezamos a narrar acontecimientos alrededor de una hoguera.  que contaban hechos épicos de lucha, de caza, de muerte.
Pero también descubrimos que había algo más que tenía que brotar de nosotros. Los sentimientos y las emociones se nos agolpaban en nuestro interior buscando  la luz del sol, de la luna, el agua limpia de un manantial o las profundidades del mar, una caricia, un beso, el amor o el desamor. Y empezamos a escribir poesía.

No tengo intención de caer en las categorizaciones académicas de definir lo que es la poesía. Son frías y encorsetadas. No nos paremos a pensar si se  utiliza el verso libre o rimado. Estos son recursos de los que se sirve el poeta para llevar a cabo la construcción artística de un poema que se eleva como un arco de una catedral, sustentado en las cimbras de los versos que se asientan sobre sus emociones. Son los pinceles del pintor o el escoplo y el mallete del escultor. Es cierto que la medida ayuda al ritmo, a las imágenes, la aliteración ayuda a la musicalidad, pero si no hay sentimiento profundo, si no hay autenticidad se queda vacío, porque es incapaz  de inspirarnos y de conmovernos.
El ser humano es el único animal que imagina, y la imaginación es el arma más poderosa para poder crear. Una buena poesía es aquella capaz de hacernos imaginar todo aquello que sentimos y de sentir aquello que el poeta imaginó un día.
Leed poesía, sentid la poesía e imaginad que todo es posible.



martes, 24 de noviembre de 2015

Sobre personas "normales"

¿Cabría la posibilidad de que, como a Caín, un ser supremo grabara en la frente de los asesinos, de los paranóicos, de los maltratadores, el signo de su infamia? Esa es la única posibilidad que contemplo para evitar escuchar una vez y otra, tras la consecución de un delito que el delicuente parecía un buen chico, que era una persona normal.

Lo escuché al hermano de uno de los asesinos de París, de los terroristas que con una sangre fría absolutamente inimaginable habría programado la muerte de decenas de inocentes: "era un buen chico, una persona normal". Lo escuché ayer referente a un individuo, denominado "el Rambo español", condenado a cuatro años de cárcel por atesorar un arsenal de armas y dedicarse a practicar con ellas, grabándose en vídeo, para  luego (además de delincuente es imbécil) subirlo a Internet. También este "buen chico" tenía su casa decorada con tanta parafernalia nazi que parecía la casa de veraneo de las SS. Y como es tan buen chico y tan normal, pues los vecinos de su pueblo piden el indulto.

Buenos chicos, personas normales cosen a puñaladas a sus parejas en plena calle, o matan a sus hijos por venganza , o se deshacen de su progenie recién nacida en un cubo de basura, o abusan sexualmente de niños entre rezo y rezo...

Pues, mis queridos lectores, estoy hasta la peineta de tanto buen chico y de tanta gente normal. Nadie se transforma de la noche a la mañana de santo en Satanás. A lo mejor lo que nos sucede es que, en una sociedad en la que cada uno va a lo suyo, cada vez más individualista,  no se nos ocurre pararnos a observar extraños cambios de comportamientos, mensajes a veces subliminales que son señales de alarma que nos dicen que algo no va bien, que algunos no son  tan normales como parecen; preferimos mirar a otro lado, más que nada para no complicarnos la existencia, que cada uno en su casa y dios en la de todos...

Sed felices.





domingo, 15 de noviembre de 2015

La última Cruzada



Hace ya bastantes años dediqué un periodo de mi vida profesional a impartir español para extranjeros. Uno de los grupos a los que tenía eran trabajadores magrebíes que habían venido a España para buscar trabajo.
Recuerdo que en una de las clases surgió el tema de la influencia musulmana en la cultura española, tanto en la lengua como en el arte o en la ciencia. Me detuve a considerar con ellos cuánto todavía permanecía en nuestra sociedad occidental, en nuestra idiosincrasia, de esa cultura desarrollada en la península Ibérica durante ochocientos años. Hablamos de Al-Andalus, del Califato de Córdoba, de esa maravilla que supone la Alhambra de Granada. Ochocientos años, mucho tiempo para no llevar en nuestro mapa vital genes comunes. 

Pero parece ser cierto que el ser humano no aprende. En vez de apelar a aquello que tenemos en común, hemos vuelto a considerarnos enemigos, a enarbolar los pendones  de una nueva Cruzada , de una nueva Guerra Santa sin sentido.

Se blande la el nombre de Dios como bandera para llevar a cabo actos que no son más que barbaridades nacidas de la mentes enfermas y manipuladas por quienes ven en el estado islámico la solución y absolución de sus problemas y pecados, cuando no son  más que meros títeres en manos de crípticos intereses.

Porque hay más, mucho más, estoy segura, detrás de todo este sinsentido. Mercados oscuros de armas, tráficos de drogas, control del petróleo subyacen como serpientes en sus nidos prestos a morder a través de atentados como los sufridos en París.Monstruos que entonan versículos del Corán y empujan a niños a inmolarse en nombre de Alá.

Aunque, no nos engañemos, Occidente no es mucho mejor. Nosotros machacamos a los débiles entonando otros versículos cifrados en las cotizaciones de la Bolsa y adoramos a otros dioses, los Mercados, como los verdaderos. Empujamos a la desesperación a muchos, recortándoles los salarios, desahuciándolos; a otros les condenamos a muerte mientras pensamos si pactamos o no con las farmacéuticas. Cerramos las fronteras, colocamos trampas mortales para alejar a  aquellos que pensamos pueden robarnos el nuevo Santo Grial.

No cabe duda que lo de París ha sido una barbaridad que no entra en la cabeza de gente de bien. Pero no olvidemos que en otros lugares las libertades se nos están muriendo por no comer, por no aprender, por no tener esperanza.

Sed felices

sábado, 7 de noviembre de 2015

Pesadilla



 Nada más angustioso que las pesadillas. A veces una imagen, una palabra o un recuerdo las desencadena, escarbando en nuestras fobias más ocultas.
Os dejo un microrrelato, en este mes  fúnebre y misterioso de noviembre, sobre estas jugarretas del inconsciente que se difuminan al despertar... ¿O no?


PESADILLA

 ¿Qué miras? ¿Nunca has visto a un arlequín en un trapecio?
Ya sé que no te gusta  el circo y mucho menos los clowns. Que te dan grima, como sueles comentar. Te preguntas, también,  quién es la que, aparentemente, sostiene el hilo como si yo fuera una marioneta.
No te engañes: soy  el dueño de la situación.
¿Todavía no te has dado cuenta? Esa figura de porcelana- otra de tus fobias- que aparece a mi lado eres tú, sola y petrificada por el miedo.
Por el rictus de pánico de tu cara, percibo que empiezas a entender. Es lo que tienen las pesadillas, que son absurdas y repelentes. Oscuros sueños que nos sumergen en una angustia incomprensible. Al fin y al cabo, no soy más que un inocente muñeco.
¿Aún sigues mirando?
Tal vez sea mejor que intentes despertar antes de que sea tarde y ya no puedas…

 Sed felices.


domingo, 1 de noviembre de 2015

La vida que queremos vivir

No soy de pensar demasiado en la Muerte, así con mayúsculas. Sé que es algo inapelable, que antes o después me sucederá. Es lo que tiene la madurez, en algunos casos, que hace que puedas abordar ciertos temas desde la certeza de haberte ya enfrentado a ellos en cabeza ajena.

Hoy no quiero extenderme mucho. Sé que abundar en este tema, a pesar de que son muchos los que no tienen problema en abordarlo, ocasiona cierto reparo en otros.

Solo deciros,  mis queridos lectores, sería bueno que se transformemos este día en un día  de la Vida, con mayúscula. De una Vida que permanece en cada uno nosotros, que nos hace reír, amar, llorar y sentir cada momento, cada sentimiento, cada rayo del sol que ilumina los árboles que veo desde mi ventana. Quienes nos precedieron, si supieron hacerlo, se habrán ido con la tranquilidad de aquellos que han cumplido su destino.Una Vida, que sea  la nuestra, la que queremos.

Quiero dejaros unas palabras de mi padre, al que no  dejo de recordar no solo hoy, sino en ningún día de mi existencia, que me dijo un tiempo antes de dejarnos. De él aprendí a vivir y ,  también, como morir con dignidad y sabiduría.

-" Hija, sé que cuando no esté ya, te sentirás triste, pero no te desesperes por mí. La vida ha sido muy generosa conmigo. Me  voy habiendo vivido la vida que he querido vivir".

Sed felices.

sábado, 24 de octubre de 2015

¿Susto o muerte?



Dos microrrelatos para esta semana de que nos evocan el misterio y el terror. El primero es la reinvención de un cuento clásico. El segundo nos habla de un personaje legendario.
Espero que os gusten.

 
 DESOBEDIENCIA



Sintió frío. La humedad le llegaba hasta el tuétano del hueso. La luz del sol se perdía entre la espesura de la copas de los pinos. Arrebujada en su capa aferró con fuerza la cesta en la que llevaba las viandas. Mil ruidos se trenzaban con el viento, que ululaba entre las ramas  de los árboles.

Tras un grueso tronco observó unos preciosos narcisos que, demasiado temprano,  habían brotado a la orilla del riachuelo. A pesar de la advertencia machacona e insistente de su madre, abandonó el sendero. Fueron esas bellas flores lo último que vieron sus ojos. De la nada surgió un inmenso lobo que de una dentellada desgarró su tierna garganta. 

La sangre de la joven se confundió con el rojo de la caperuza que ya formaba parte de su sudario.


EL STRIGOI

Con el último empujón y un desgarrador alarido su pequeña cabecita asomó al mundo

Un fuerte tirón la partera le arrancó de las entrañas de su madre. Los dedos sarmentosos de la mujer cortaron con un herrumbroso cuchillo el último vínculo que le unía a ella. Entonces, como si el cordón alimentara también de vida a la mujer que le había alumbrado, ella lanzó un postrero estertor al separarles , y murió.

La comadrona le envolvió en unos viejos trapos y se lo entregó a su padre, quien le cogió con aprensión, como se coge a un animal que creemos nos puede atacar. Le miró un momento. Luego depositándolo en un cesto,  salió a la intemperie, en dirección al monasterio que se recortaba contra la fría luz de la luna.

Al llegar al portón el hombre depositó su carga en el escalón del dintel, tocando acto seguido la campana para avisar a los frailes. Tuvo un segundo de arrepentimiento, pero fue solo eso, un segundo. Se santiguó e inició el camino de regreso. Sabía que había hecho lo correcto. Su hijo era el séptimo hijo del séptimo hijo, concebido por un adulterio y había nacido maldito.  

Era un strigoi, un vampiro.


domingo, 18 de octubre de 2015

Pensando, pensando (V)

Un nuevo resumen de los pensamientos y reflexiones con los que doy los buenos días a diario en Facebook.


 No hay pegamento que pegue un corazón roto. La solución: un trasplante de olvido.

Dentro de cada uno conviven un sabio y un niño. Si el niño atiende al sabio, tendremos éxito; si el sabio escucha al niño, seremos felices.La madurez es encontrar el equilibrio.

El amor necesita ser tormenta, la amistad lluvia mansa.

La amistad solo tiene un talón de Aquiles: la mentira.

No hay mejor manera para adelgazar de problemas que llevar un régimen bajo en tonterías.

Nada teme más el envidioso que la humildad del envidiado y su mano tendida.

Cada día, cuando abro los ojos, sucede el milagro.

Quien siembra la duda en una certeza solo recoge el fruto del desconcierto y el caos.

Vivir lamentando el paso del tiempo es perderlo en cada paso que damos.

Vivimos en una sociedad afectada de un histrionismo enfermizo. Lo que no sea melodrama no interesa.

Últimamente en vez de ver la televisión hablo con mi perro: me aporta más intelectualmente.

Sed felices.

 

lunes, 12 de octubre de 2015

Españolidad

Hoy es el día de la fiesta nacional española.Una  fecha relacionada con uno de los acontecimientos históricos más relevantes de nuestra Historia: el decubrimiento de América por Cristóbal Colón. Tal vez sea la ocasión en que la celebración de este 12 de octubre esté rodeada de más polémica, sobre todo por la tan llevada y traída cuestión catalana.

Vaya por delante que no soy yo quien ponga en tela de juicio el sentimiento de cada uno hacia su terruño, que no hacia su país. Pero tal vez, al ser madrileña, mi nacionalismo patrio esté un tanto diluído en aras de haber convivido siempre con gentes que llegaban a mi ciudad, a mi provincia, de otros lugares. Sin ir más lejos, una que tiene ascendencia de los madriles que se remonta por línea materna hasta cuatro generaciones, rompí la tendencia y uní mi sangre a la manchega, con resultados más que satisfactorios a la vista de lo guapos que son mis hijos (orgullo de madre).

Claro que me gusta Madrid, pero no  me ciego al pensar que  soy diferente de una gallega, asturiana, andaluza o catalana, más allá de lo que lo puedo ser de una paisana. Tampoco pienso en reivindicar más allá que el hecho sustancial de reconocer que mi país es España y que quiero lo mejor para él y sus ciudadanos. No soy, tampoco, de sacar la bandera  e ir cantando "Que viva España", pero sí me duele el hecho de que los primeros que tiramos piedras contra nuestro propio tejado somos nosotros.

No cabe duda de que somos un país complejo- también lleno de complejos, si se me permite el juego de palabras- y de variadas características. La Historia, que nos enseña siempre, nos muestra que somos el resultado de un crisol de culturas, de paisajes, de gastronomía y sobre todo de personas al  que nos deberíamos sentir orgullosos de pertenecer, y no al que estar constantemente buscando las grietas por donde hacer palanca.

No somos las dos Españas que cantaba Machado. Nos hemos convertido en tantas como intereses en cada momento existe en aras de no se sabe muy bien qué. Pero toda regla tiene su excepción. La españolidad brota en todos los lugares de esta piel de toro en el momento en que una pelota se pone a rodar y once jugadores vestidos con la "roja" aparecen en el terreno de juego. Entonces hasta los más recalcitrantes empiezan a gritar: "soy español, español, español...".


Sed felices.





domingo, 4 de octubre de 2015

Monotonía

El ruido de una gota constante contra el acero del fregadero, el tic tac de un reloj, incluso el latido de un corazón en reposo podría ser banda sonora de la monotonía.

Saber con anticipación lo que ocurrirá ante una palabra, la reacción ante una acción siempre previsible, la misma sonrisa, el mismo ceño fruncido,  escenario perfecto de la monotonía.

Ser los mismos, estar en lo mismo, acompañarse de los mismos, un día y otro, sin solución de continuidad, como en una cinta de Moebius recorrida una vez y otra, la coreografía de la monotonía.

Una monotonía que era su talón de Aquiles, su situación más odiada.

Por ello, cada vez que tenía la oportunidad cogía el tren, aunque fuera en marcha y en el último momento, de la oportunidad para introducir cambios, sorpresas, rupturas de esa monotonía que la absorbía el túetano de la ilusión.

El único inconveniente era que, para su asombro, había quien no entendía esa preferencia por el riesgo, por estar siempre como una trapecista saltando en el vacío, y la reprochaban que no se quedara, tranquila, sentada en el andén, viendo pasar los trenes.

No lo haría. La vida necesita de bandas sonoras en las que el Allegro  se alterne con el Adagio,  en las que el pulso se acelere, en las que la sorpresa nos sitúe en ese límite en el que el corazón parece salirse del  pecho para caer en las manos de otro.

Seguiría cogiendo los trenes, aunque fuera en el último minuto, hasta el último viaje.

Sed felices.

domingo, 27 de septiembre de 2015

El amor mata

Sí, el amor causa más víctimas que muchas guerras o epidemias. No me refiero a las muertes que suceden en manos de aquellos animales que confunden amar con poseer y llevan a la práctica el "mía o de nadie". Tampoco a las muertes por celos. No, me refiero a que el amor mata el alma y la ilusión.

En mi libro Momentos de arena y hielo, el poema Amores viene a decir sobre esto: "Hay amores que matan/ y otros que mueren matando."

Últimamente veo demasiados cadáveres asaeteados de mala manera por las flechas de ese niño morcillón que llamamos Cupido. Flechas que en vez de atravesar el corazón, para inflamarlo de pasión, se han incrustado en la cabeza para llenarla de ideas pesimistas, oscuras y falta de ilusión.

En ocasiones creo que a los escritores nos deberían de llamar al orden. Somos un auténtico peligro social a la hora de contar historias o escribir poemas que desatan la imaginación y hacen que nuestros lectores cifren sus esperanzas en un amor eterno.El amor es eterno, sí, mientras dura, que, en una gran cantidad de ocasiones, suele ser una media de catorce años, según las estadísticas.

Entonces, en vez de marchar lentamente y en silencio al cementerio de los amores, muta en un virus, el desamor, que ataca cada célula de nuestro cuerpo, cada neurona de nuestra mente, y nos convierte en unas piltrafillas dolientes. Si el amor pudiera empaquetarse como los cigarrillos, debería llevar una etiqueta, al igual que ellos: "el amor mata".

Pero los seres humanos somos incorregibles, y queremos enamorarnos y sentir ese subidón de adrenalina, esas endorfinas desatadas en los besos, en los abrazos, en las miradas. Soñamos con noches inacabables de amor, esas que con las que  los escritores y poetas, ya nos vale, iluminamos páginas y páginas de libros.

Como diría el maestro Sabina: "Y morirme contigo sin te matas, y matarme contigo si te mueres. Porque el amor cuando no muere mata..."

Sed felices.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Paranoias, mirillas y renglones torcidos.

La paranoia, según el concepto científico, es una enfermedad psíquica que se caracteriza por tener ideas fijas y obsesivas, basadas en hechos infundados. Es decir, que alguien cree algo que en realidad no existe, pero que su mente construye.

Esta semana he tenido una experiencia bastante desagradable sobre este asunto. He sido el objetivo de una extraña paranoia que me ha puesto en el centro de una especie de teoría de la conspiración, por supuesto, falsa de toda falsedad.


Mi primera reacción fue indignarme. No hay nada en esta vida que me produzca más intransigencia que las injusticias, no solo las ajenas sino también las propias. Luego mi ánimo se fue transformando en tristeza. Porque es muy triste que personas a las que aprecias y tenías como amigos, resulten ser una especie de mal "remake" de Psicosis, con intercambio de los papels de Madre y Norman incluídos. Ahora, y siempre es mi tercera fase, me lo tomo con cierto sentido del humor, y utilizo la escritura para exorcizarlo.

Claro, que yo tengo mi propia teoría sobre ello. Hay vidas, y no sé por qué, que de pronto se vacían de contenido, o, a lo mejor, siempre lo han estado.Entonces, su manera de llenarla es asomándose a la mirilla de la vida de los demás, para envidiar y criticar aquello que no se tiene. Estas personas, cuya autoestima suele estar a la altura de un pitufo, se sienten imbuidos de una especie de "omnipotencia de las ideas", para concluir con un "o estás conmigo o estás contra mí". Como pollos sin cabeza se dedican a arremeter contra todo lo que se mueve, a encontrar ofensas en todo lo que se dice, a convertir en enemigos a aquellos que no les bailan el agua.

Torcuato Luca de Tena, en un libro muy recomendable, Los renglones torcidos de Dios, retrata a estas personas de una manera admirable. Inteligentes, manipuladoras y seductoras, son capaces de destruir, si uno no tiene cuidado, todo lo que tocan. Presas de su emparanoia (empanamiento por paranoia), lo mismo te expulsan de un grupo que piden la independencia de una parte del país.

En fin, lo mejor, tierra por medio, que el tiempo es el mejor juez.

Sed felices.




domingo, 13 de septiembre de 2015

Septiembre

Septiembre tiene para ella mucho más caracter de nuevo año que el mes de enero. Tal vez porque durante mucho tiempo, todo el que se dedicó a la docencia, era ese mes el que inauguraba un nuevo periodo, con nuevos alumnos y nuevos proyectos.

Ya hace varios años que dejó las aulas. Sigue sintiendo, porque negarlo, ese pellizquito de nostalgia al recordar los años dedicados a formar y enseñar. Fueron años de juventud, algo complicados porque había que saber colocar todas las piezas para que la torre no se viniera abajo, pero satisfactorios por el reto que supuso superarlo.

Ahora ya son otros tiempos, mucho más tranquilos, reposados y con la vista puesta en el hoy, no el futuro, porque sabe que no es más que una entelequia para obligarnos a hacer planes de pensiones, ahorrar, y angustiarnos por si no llegamos.

Pronto los árboles que ve desde su ventana se teñirán de amarillo, en una explosión dorada, como la de los fuegos artificiales para, como ellos, apagarse cuando las hojas alfombren el suelo. Algo cotidiano pero siempre sorprendente y distinto.

El aire septembrino refresca la cara, las nubes cubren amplios trozos del cielo y el aire huele a otoño. Entonces, por un instante, siente que el tiempo se para, que el mundo no gira, y que ella está en la puerta de ese nuevo año: tan solo tiene que abrirla y dar el primer paso.

Sed felices.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Dejarse querer

¿Qué tal mis queridos lectores? ¿Cómo va ese síndrome postvacacional? Mira que nos gusta convertir todo en patología, hasta lo que no es nada más que un perezón espantoso de volver a la rutina.

Imagino que, a excepción de los que cogen sus vacaciones en este mes de septiembre, el resto ya ocupáis vuestras plazas en el día a día. Yo también estoy inmersa en mi rutina, aunque este principio de curso me ha traído alguna sorpresa no demasiado agradable, otras estupendas y una faringitis importante: por ese orden.

Os tengo que confesar que, a pesar de esa imagen tan dinámica que suelo proyectar, soy una mujer también de acurrucarse, echarse la mantita encima y dejarse querer. Últimamente casi con exceso. No sé si serán las hormonas que andan un poco tiernas y ñoñas, pero estoy deseando que me abracen, besen y me digan que me quieren.

Mi padre, hombre sabio donde los haya, decía que yo era como las gatas, cariñosa cuando quiero pero sacando las uñas si me molestaban o deseo estar sola. Y creo que, como en tantas cosas, tiene razón.

Soy un poco felina. A veces me comporto como gata que anda sobre un tejado de cinc caliente, parafraseando a Williams; otras candonga buscando caricias; las más algo callejera, buscándome la vida. Como siempre esa diversidad que persiste en mi vida.

A la vuelta de este verano me siento gata muy casera,  de esas que se duerme sobre las rodillas mientras que le frotan el lomo. En fin que, tal vez, después de la presentación de mi última novela sea tiempo de tranquilidad, de lecturas, de ganchillo y de dejarme querer.

Sed felices!

lunes, 27 de julio de 2015

Un verano sin tacones.

Un tropiezo en la vida lo tiene cualquiera. Y quien dice en la vida dice en la calle Huertas a las dos de la mañana.

Así comecé este mes de julio infernal, que parece que hilvana un día con otro el recocimiento de cuerpo e ideas. Como muchos sabéis el resultado de mi caída fue un esguince en el metatarso del pie derecho que me ha apeado de mis tacones.

Si, mis queridos lectores llevo casi un mes andando plana, planísima, lo que me ha ocasionado un cambio de perspectiva vital que me tiene totalmente confusa. No encuentro si no otra razón para la sensación que me invade cada día de haber perdido la ubicación, sobre todo en lo que respecta al devenir de este mi país llamado España.

Podía saturaros, que no voy a hacerlo sobre todo porque me da mucha pereza, ahondando en los acontecimientos que me desconciertan. Seguramente los conocéis de sobra, tanto hechos como actores. Baste con señalar la permanente campaña electoral, la fiebre independentista, la crisis europea, bla, bla, bla... Tremendo.

Y pienso que esta especie de desasosiego y ahogo se debe que, a falta de mis tacones, me veo inmersa en este panorama con una especie de visión parecida a la de un niño pequeño en la calle Preciados de Madrid el día antes de Reyes, que ve muchos pies y pocas cabezas.

Aunque no soy la única a la que le falta altura. También le falta a Rajoy como presidente del gobierno para, de una vez por todas, reconocer que preside un partido corrupto, que se ha lucrado de financión ilegal. Le falta a la plataforma independentista catalana para confesar que semejante invento lo único que esconde es el sempiterno problema económico, además de querer ocultar el desgobierno de esa para mi tan querida tierra.Le falta a la Unión europea, incapaz de reconocer de que no es más una  suma de intenciones pero no de acciones ni de programa.

En fin, que todavía me queda un tiempo de estar en estas latitudes, sin mis tacones. Mientras, me tomaré un descanso.

Nos vemos en septiembre. Hasta entonces sed muy, muy felices.


sábado, 18 de julio de 2015

Pensando, pensando (IV)

Una nueva entrega, resumen de mis reflexiones matutinas con las que doy los buenos días en Facebook.



Todo encuentro literario entre el lector y el escritor es una cita a ciegas en la que ambos están deseando enamorarse.
 
Soy la suma de todas mis experiencias y la resta de todos mis miedos.

Nos preocupamos de ejercitar el cuerpo pero no tanto en ejercitar los sentimientos y las emociones. La poesía, la música, la pintura, la caricia, el beso son los mejores entrenadores personales de nuestro espíritu.
  
Las mentiras nadan en los ojos aunque las intentemos ahogar en las palabras.

La envidia es hija de la comparación y como ella igual de odiosa.
 
Siempre me asombra que me llamen escritora. Solo soy una mujer que escribe porque la vida se le queda demasiado estrecha.

El problema no son aquellos que entran o salen de nuestras vidas, sino los que se quedan en medio de la puerta estorbando.

La vida y yo tenemos un pacto: yo no me quejo de ella y ella no se queja de mí.

Decir te quiero libre y no decir te quiero mía: eso sí es amor.

El que tiene poco tiempo para los amigos acaba teniendo mucho tiempo y pocos amigos.

Reducir el amor a una simple reacción química del cerebro es condenar a muerte miles y miles de poemas. Siempre hay amor en las puestas de sol y en el corazón de los poetas.

Saber decir sin decir nada es todo un arte: nunca te podrán acusar de haberlo dicho.

Sed felices.

domingo, 12 de julio de 2015

Tsipras y el caballo de Troya

Justo hoy se cumple una semana del referendum griego. Un plebiscito cuyo resultado, un No rotundo a los planteamientos de la UE ante un nuevo rescate de Grecia, fue saludado por muchos europeos como una nueva victoria de David contra Goliat.

Después de una semana la conclusión es que no era la Biblia el libro metafóricamente inspirador de la situación, sino otro obra literaria de magna importancia: la Iliada, y  más concretamente el episodio del caballo de Troya.

Porque, finalmente, este referendum ha resultado ser como ese caballo de madera que los troyanos, pertrechados tras la muralla y resistiendo el acoso de los ejércitos griegos, aceptaron como obsequio sin saber que en sus tripas se escondía su perdición. Al contrario de lo que muchos pensaban Tsipras no es Leónidas, heróico general espartano que hizo frente a los persas solo con trescientos hombres en el paso de las Termópilas; el presidente griego ha resultado ser Ulises, y el caballo de Troya una consulta electoral absolutamente inútil.

Sé que en este momento, queridos lectores, muchos de vosotros, personas decentes y honradas, que pelean el día a día por seguir avanzando a pesar de todo, pensaréis que este fracaso es culpa de la troika, de las instituciones europeas que acogotan hasta no dejar casi hueco para un hálito de aire. Estoy de acuerdo. Pero eso Tsipras ya lo sabía antes de convocar el referendum y de poner ante el pueblo griego la ilusión de un regalo que estaba envenenado.

Prácticamente ninguna de las pretensiones que formaban parte de la base programática se cumple: no hay compromisos de quita de la deuda; sigue la odiada troika; habrá revisiones de su cumplimiento; se mantienen casi todas  las privatizaciones; se pone en marcha la  reforma el sistema de jubilaciones (que Atenas reconoce como “insostenible”) y la modernización del IVA. Lo único que se mantiene, incomprensiblemente,  es la resistencia a reducir el gasto militar. Añadamos a esto "el corralito" y el panorama desolador está completo.

La triste realidad es que esta crisis necesita de que ambas partes demuestren una altura política que, me temo, no tienen. Unos por defender unas políticas de austeridad cuyo único resultado ha sido el sacrificio y la penuria; otros por pensar que un No mandatado era escudo suficiente.

Tras la derrota de Troya, Ulises vagó perdido durante años hasta encontrar el camino de vuelta. Esperemos que Alexis Tsipras no se pierda también. Por su bien y  por el del pueblo griego que , al fin y al cabo, también es el nuestro.

Sed felices.






jueves, 2 de julio de 2015

Nacida de pie



Tengo la suerte de los nacidos de pie.

En mi caso no es una metáfora. Largo y farragoso parto ( trece horas, arcano lleno de simbología) en el que mi madre, la comadrona y yo luchamos con denuedo en aquel cada vez más lejano 2 de julio. Porque, al contrario de la postura normal, en la que lo primero que  se muestra es la coronilla, yo me empeñé en salir con los pies por delante, expresión que, como muchos saben, no se aplica a los nacimientos, sino todo lo contrario. Tal vez  no fue más que un símbolo de mi inconformismo perpetuo.

Cuando ya no se daba un duro por mi salvación, tras momentos de tensión, en los que la cianosis por falta de oxígeno convirtió mi carita en lo más parecido a una ciruela ,  rompí a llorar. Supongo que mi amor por la vida se manifestó ya a tan tempranísimos segundos de mi alumbramiento, y, por suerte,  no me ha abandonado desde el entonces.

Tengo que una familia envidiable, amigos entrañables y una existencia que es lo más parecido a la que siempre quise, porque aquello que me falta, seguro, no es más que por no haber tenido la constancia suficiente para obtenerlo. He conseguido conciliarme con el tiempo, que cumple con su deber inexorable de marcarme como un director de orquesta cuando tengo que dar o no la nota,  aunque a veces desafine un poco.

Soy, al fin, una mujer  bastante satisfecha, que no conforme,  con lo vivido hasta ahora, y que está dispuesta a seguir ese camino de losas amarillas que la lleve a su destino, o a ese otro lado del espejo en donde encontrarse con Alicia.

Pude haber muerto aquel 2 de julio de hace ya tantos años, pero no fue así. Y si la vida conmigo fue entonces generosa, yo he decidido  ser agradecida.

domingo, 28 de junio de 2015

Jugador de Chica, perdedor de mus

No sé con cuántos jugadores de mus contaré entre mis lectores, pero para aquellos que no dominen este noble arte del naipe, el título de este post se refiere a aquel que pone todo su empeño en ganar la baza que menos puntos lleva, es decir aquella en la que debemos ligar las cartas con el valor más bajo.

Si bien es cierto que, en ocasiones muy concretas, te pueden servir para ganar el juego, cifrar la victoria ( a los pares casi siempre) en los "pitos" (ases y doses) o en cuatros o cincos ,  no suele dar muy buen rendimiento. Si los otros llevan cartas, no entrarán al envite o al órdago, y si no eres buen jugador se te habrá visto el plumero.

Ya sé, muchos pensaréis que a qué viene esta lección museística (de mus que no de museo). Pues a las reflexiones de esta humilde escritora a la que el sueño le ha abandonado al rayar el alba (cosas del calor).
Con esa costumbre mía de hacer analogías, a veces acertadas y otras un poco más traídas por los pelos, la jugada a chica del mus me ha parecido muy adecuada para meditar sobre la situación política actual, sobre todo en lo referente a Grecia y, en un vaivén un tanto disperso, en la situación de una persona muy cercana a mí.

En ambos casos les han ganado por la mano y porque los contrarios no han entrado al envite y mucho menos al órdago. Para qué, si se llevan la grande, los pares y el juego, y además de lejos les han visto las señas.

En el juego como en la vida, hay que saber jugar las cartas pero también cuando retirarse a tiempo. Saber esperar la ocasión propicia y no cortar con dos ases, un cuatro y un cinco cuando tu compañero va ciego, confiando en que los contrarios se van a tragar el farol.

Sed felices.

lunes, 22 de junio de 2015

Felicidad en primera del singular

Vuelvo a la rutina del día a día tras un fin de semana que ha sido una fiesta del Amor, con mayúsculas. Celebramos la boda de una sobrina y, como es de suponer la palabra Felicidad flotaba en el aire sin solución de continuidad.

No me gustan en exceso las bodas. Bueno, en general ninguna celebración eclesiástica, aunque cuando es de tu sangre, la cosa cambia. La ceremonia, contra lo previsto, no se hizo demasiado tediosa. Tal vez el acento malagueño del cura, que le daba una impronta un tanto a los Morancos, le quitó carga litúrgica al sermón y resultó hasta divertida.

Lo que no cambió fue el fondo. Palabras como abengación, entrega, y sobre todo que uno tiene que procurar la felicidad del otro se siguen manteniendo. Y , en eso, no estoy de acuerdo en absluto.

Uno debe buscar la manera de ser feliz, y desde su felicidad, igual que una bombilla irradia el calor, ser capaz de propagar la dicha hacia quienes le rodean. Pretender que lo que le hace feliz al ser que amamos también nos hará a nosotros es más de lo mismo: uno quiere y otro se deja querer... O viceversa. Porque, seamos sinceros, no hay nada máss agoísta que el amor. Verbos como tener, poseer, querer, amar se conjugan como sinónimos.

Ser feliz- estado siempre en progreso- es una decisión propia que no debe de depender de nadie ni de nada, y que tiene mucho que ver con perder el miedo a no tener.

Eso sí. Cuando se consigue llegar a ser dichoso, no seamos egoistas. Gritémoslo a los cuatro vientos e intentemos que se contagie como un ébola de optimismo y risas.

Pues eso...

Sed felices.

domingo, 14 de junio de 2015

De poesía, política y la generosidad de la vida.

Me siento tarde a escribir esta entrada semanal subida a mis tacones. Un fin de semana muy intenso ha sido la causa de este retraso.

Podría, por ello centrar las palabras en la presentación de mi primer libro de poemas, Momentos de Arena y hielo, que me cumplió con todas mis expectativas y  me llenó de cariño de mi familia. amigos y lectores. Una velada maravillosa que nunca podré olvidar y que ha dejado en mi un poso profundo, cálido e indeleble.

O podría, a través de mi otra vertiente, la política , comentar la constitución de los nuevos ayuntamientos y comunidades autónomas. Centrarme en ese baile de de apoyos en un lado y otro que, para mayor gloria de los progresistas, se han traducido en el adiós de malhallados personajes que ha abandonado las poltronas después de haber saqueado, como auténticos piratas, las arcas pública.
 
Pero en este domingo que ya va llegando a su fin parece que las palabras, mis fieles compañeras, han determinado relajarse y han decidido que ellas necesitan un merecido descanso. Por eso esta entrada será escueta, magra, sin más pretensión que la de seguir con este vínculo creado hace ya cinco años y que para esta escritora ha sido el acicate más importante para seguir escribiendo.

El sol va declinando y dentro de unas pocas horas las noche se hará dueña de nuestras vidas hasta el amanecer. Entonces seguro que nuevos horizontes se abrirán para quienes como yo han decidido que la vida es muy generosa con quienes no se quejan de ella, sino todo lo contrario.

Mañana será otro día.



Sed felices.

domingo, 7 de junio de 2015

¿De qué va Como el viento en la espalda?



Esta es la pregunta a la que una se ve abocada a contestar gustosamente  cuando los lectores se acercan a la firma en las Ferias del libro.
Pues bien, ante la salida de la segunda novela con Marta Nogales como protagonista, que espero sea para otoño, os dejo estos fragmentos de Como el viento en la espalda, y si os apetece leerla pues os animo a vivir la aventuras de esta intrépida mujer...  (*)

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Quizá mi historia no sea una historia original, o tal vez sí, pero lo que es seguro es que se trata de la historia de un periodo de mi vida que no busqué, sino que salió a mi encuentro, y que produjo un cambio en mi interior, una metamorfosis que nunca hubiera creído experimentar. Transcurrida en un corto espacio de tiempo, apenas un año, fue de tal intensidad que nada de lo que yo conocía fue ya igual.



Pág 15



Esperar… Ahora, en estos momentos tan extraños y apasionantes de mi existencia, me doy cuenta de que yo también he estado esperando durante mucho tiempo a que algo viniera a cambiar mi vida; una vida que, aparentemente, era feliz, pero que bajo una capa de firmeza sufría grandes convulsiones anímicas y me mantenía en un persistente estado de alerta, de vigilancia, oteando el horizonte desde donde ver regresar la pasión, la emoción, el reto que había sido mi enseña.



Pág 33



Entro en la ducha, caliente, que recorre mi espalda y mi pecho, dejando que penetre el aroma a violetas del gel en mis sentidos.

—¿Quieres que te enjabone la espalda? —su voz, insinuante, me acaricia la nuca, después de un beso.

—Si tú quieres…

Noto, primero en pequeños círculos y luego en otros más amplios, la esponja que se desliza primero por mis hombros, recorre mi columna, mis caderas y se para al llegar a mi cintura.



Pág 59





No sé si fue su descaro, tan imprevisto, o su mirada magnética que me atraía como un agujero negro, provocándome la sensación de hallarme al fondo de un abismo, lo que me dejó sin palabras y casi sin respiración; pero, a la vez que un cúmulo de sentimientos confusos se hacían dueños de mi mente, supe, justo en ese instante, que no había nada que deseara más en este mundo que ser pintada por Alexis Drago.



Pág  75



¿Qué hacer? ¿Por qué avisarme a mí y no a Esteban? Un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies. ¿Estaría ante una situación que podía escapar a mi entendimiento? No sé por qué las imágenes de la Mafia se me vinieron a la cabeza. ¿Habrían cruzado la famosa línea?

Vi a través del ventanal cómo por el horizonte se dibujaba una línea brillante, preludio de la mañana.



Pág 79



(*) A través de la librería El Rincón de la lectura se puede enviar dedicada. Tlfn.91 499 58 93

domingo, 31 de mayo de 2015

Charanga , pandereta e incoherencia

Decir que el fúbol me importa un pimiento es caer en la reiteración por tantas veces que lo he dicho, pero, es cierto, me importa un pimiento. Por eso ayer sábado, día en que se jugaba la Copa del Rey, encontré muchas otras cosas interesantes a las que dedicarme en vez de ver el partido.

Pero hoy, al leer las noticias, me topo con el hecho de la pitada que se le dio al himno nacional por parte de algunos, imagino que no todos, asistentes. No cabe duda que, como diría el maestro Machado, seguimos siendo un país de charanga y pandereta, además de una incoherencia supina.

No importa que el trofeo que se dispute lleve el nombre del Rey de un país cuyo himno se denosta, no importa, porque se juega con ilusión y cuando se gana se eleva y se celebra con orgullo, aunque minutos antes se haya insultado al himno o a la bandera. Me entero, además, de que es un trofeo que se juega de manera voluntaria. Eso, aquí y en Tombuctú, se llama, repito, in-co-he-ren-cia.

No discuto en absoluto los sentimientos que tenga cada ciudadano respecto a como siente su patria, su territorio, pero no comulgo con las ruedas de molino de la manipulación que supone sacar el espantajo siempre de los nacionalismos cuando hay que despistar de otros problemas más importantes, como es la situación económica o la emergencia social.

 En fin, que tampoco merece seguir dando vueltas a esta rueda de molino. En el día a día todos los que sensatamente pensamos que estamos en un proyecto común, que son mucho más las cosas que nos unen que las que nos separan sabemos que esto no es más que un brindis al sol y que no ofende el que quiere sino el que puede.

Felicidades al Barcelona y ...

Sed felices.

domingo, 24 de mayo de 2015

Elecciones III: el voto y la conciencia

Un camino conocido que por primera vez desde hacía tiempo no recorría temprano, llevando colgada del cuello la acreditación de apoderada de su partido. Por primera vez, desde hacía tiempo no controlaría que las mesas del colegio electoral que la correspondía se formaran de la manera adecuada. Por primera vez, desde hacía tiempo solo era una ciudadana más que se acercaba a las urnas para votar.

Para ella unas elecciones siempre eran un acontecimiento positivo, aunque no hubiera muy buenos augurios para su partido. Pero hoy, mientras caminaba para cumplir con su deber ciudadano, se sentía envuelta en algo parecido a la tristeza.

Lo bueno o  malo de unos comicios municipales es que se conocen a los candidatos no solo como políticos, sino como personas y ella había visto como se habían sucedido extrañas adhesiones a formaciones de quienes habrían dado su mano derecha por lo contrario, aferrados a siglas que se habían convertido en su tabla de salvación para acceder o para mantenerse en el poder fuera como fuera.

No entendía por qué algunos estaban en donde estaban defendiendo  no hubieran defendido un año antes, convirtiéndose en opositores de aquellos de quienes llevaban comiendo mucho tiempo. Y menos comprendía por qué se daba carta de identidad a quien jamas había demostrado ninguna capacidad . Todo envuelto en compromisos con demasiada letra pequeña.

Al llegar a la verja del colegio se paró. Por primera vez en su vida dudó. Los vecinos y vecinas entraban y salían en un devenir constante, pero ella se resistía a traspasar la puerta como si se tratara de un viaje sin retorno.

Entonces se dió cuenta de que, como ella siempre defendía, tenía que seguir luchando desde dentro. Que su única alternativa para defender los valores y los principios de aquellos oportunistas, desleales y charlatanes de feria era seguir las reglas del juego. Que su compromiso no era con su partido, ni con sus vecinos sino con ella misma y con su conciencia.

 Abrió el bolso, sacó el DNI con los sobres preparados desde casa y votó.

Sed felices.


domingo, 17 de mayo de 2015

Elecciones II: el pan para hoy y el jamón para otros

Reconozco que después de años en los que la actividad política me había absorbido, esta vez me siento un poco distante de toda la campaña electoral que estamos viviendo y que culminará el próximo día 24 de mayo.Seguramente la razón sea que  estoy inmersa en otra de mis pasiones, la literatura, y como soy mujer de entregarse en cuerpo y alma, es ésta actividad la que me apresa, alejándome de otras.

No obstante, y ya lo he dicho innumerables veces, amo la política. Me parece una de las actividades más nobles, dirigida a mejorar la vida de las personas.Por eso me sulfura de un manera grandiosa el uso torticero que se da de ella. Claro que puede hacerse porque se consiente.

Llevamos meses desayunando cada día con encuestas con las previsiones de voto, y en todas vuelve a salir aunque no con mayoría absoluta, faltaría más, el Partido popular. Entonces, muchos nos rasgamos las vestiduras y muchos nos preguntamos cómo es posible que gane un partido que ha llevado al país a una situación tan complicada de recortes, de penurias y de estrecheces. Pues gana porque le votan: ni más, ni menos.

No nos engañemos. No somos un país mayoritariamente de izquierdas. Somos un país sin apenas ideología, sin sustrato histórico como ciudadanía. Nos gusta más llamarnos pueblo, en una concepción absolutamente estamental. Y de una manera totalmente posibilista votamos a quien nos saca las castañas más inmediatas del fuego, aunque otras se nos churrusquen del todo. No pedimos más que nos dejen la fiesta en paz y gane nuestro equipo de fútbol.

Se reactiva la economía, dicen, y escucho con espanto que uno de los factores es la construcción. Vuelta a caer en la misma trampa. ¿Dónde ha quedado la inversión en I+D+I? ¿ La nueva marca España?

En pan para hoy y hambre para mañana, mientras el jamón se lo comen otros.

Sed felices.




domingo, 10 de mayo de 2015

Elecciones: El bipartidismo y sus mini yo

He estado resisitiéndome como gato panza arriba en entrar al trapo de las elecciones, pero como ya estamos en campaña, y lo de la política lo llevo tatuado a sangre y fuego, voy a dedicar estas líneas al proceso que se nos vienen encima dentro de dos semanas.


Ya, ya sé que la sensación que tenemos todos es que llevamos en campaña desde hace más de un año. No es para menos. Desde la irrupción del primer partido emergente, léase Podemos, han sido un día sí y otro no de encuestas, pronósticos, debates, etc. Y si éramos pocos, parió la abuela. A partir de enero surge como la espuma de la cerveza Ciudadanos. Ambos partidos consederados el malleus malificarum (1) del bipartidismo, o lo que es igual, del PSOE y PP.

No sé vosotros, mi queridos lectores, pero lo que yo contemplo no es un cuatripartito, sino dos partidos y sus mini yo, como el malvado de las películas de Austin Powers.

Cuando Pablo Iglesias comienza aparecer hasta en la sopa su principio inamovible fue acabar con la corrupción: chapó. A partir de su triunfo en Europa con Podemos, hubo que crear una estructura de partido, de dotarle de ideología para salir al ruedo. Pablo Iglesias (el nombre debe  pesar y yo creo que hay algo de complejo de Edipo no resuelto) y su equipo comienzan a decir digos donde hasta entonces dijeron diego. Para mayor abundamiento,  son confesos de querer reproducir el PSOE de los años 80... ¡Ah, cuánta nostalgia! Pero de sustrato ideológico propio cero patatero. De programa volando voy volando vengo.

Entonces, aparece el cuarto en discordia, Albert Rivera, al que conocemos por su desnudez tanto de cuerpo como de lengua, y comienza la reconquista desde Cataluña, con un discurso muy nacionalista español,  tirando a "Santiago y cierra España". Guapo, en eso le lleva ventaja a Iglesias, lo siento, con empaque y don de palabra, ha comenzado a chupar el voto del centro derecha. Pero no nos engañemos, ese estilo ya es conocido. Yo lo llamaba estilo Gallardón por el ex presidente autonómico, ex alcalde de Madrid y ex ministro( ¡jo, que carrera el mozo!) Alberto Ruiz Gallardón. Estilo que muestran ciertos muchachos de derechas "guays", pero que en cuanto tienen cancha se le aparecen el yugo y las flechas .

Pero, me diréis alguno de vosotros, ¿y la corrupción? Pues sí, ambas formaciones emergentes están libres como tales de semejante lacra, todavía no han tocado pelo, pero no así quienes componen las listas. Porque, y eso se nos olvida siempre, no son los partidos corruptos, sino las personas.

Pues eso, un cuatripartito que se resumen en dos: centro derecha y centro izquierda, o sea puro bipartidismo ideológico.

Ya les hemos visto mover ficha en Andalucía impidiendo que gobierne la opción más votada.Lo que nos queda por ver...

Sed felices.


 (1) Malleus malificarum: Martillo de brujas.



domingo, 3 de mayo de 2015

Amor incuestionable

Hoy es domingo, aunque un domingo peculiar. Es el día que se dedica a las madres, por aquello que está bien señalar de vez en cuando la tarea que hacen, bueno que hacemos, aquellas que hemos sido bendecidas por la maternidad.

No puedo decir que me disguste, aunque no soy mujer de conmemoraciones. Soy, como bien sabéis, más del día a día. No obstante, como manda la tradición, mis hijos comerán en casa, y mientras escribo esta entrada el aroma del asado ya sube por la escalera.

Muchas veces me he preguntado si he sido, si soy una buena madre. Tal vez la vida que he llevado, siempre liada con el trabajo, con unos horarios imposibles, me ha hecho temer a veces que no llegara a estar a la altura de las circunstancias. Pero el tiempo, ese gran aliado que todo lo cura y que escribe los mejores finales para nuestras historias, me ha mostrado que no lo he debido hacer tan mal, cuando veo a  los dos hombres buenos y cabales que son mis hijos.

Sé que igual que nos soy una mujer fácil tampoco he sido una madre fácil. Como he dicho mis distintos quehaceres  en el trabajo, la política y luego en la literatura han ido dibujando un retrato de alguien peculiar.

Recuerdo una vez que mi hijo David me llegó a decir que no "era una mamá como otras que sentaban en un banco para comer pipas". No, no lo era. Pero en cambio les escribía cuentos,  jugábamos a la búsqueda del tesoro y veíamos películas de dibujos juntos.

Mis hijos han estado conmigo en momentos muy duros y también muy felices, y su mano en mi mano, su abrazo, su risa, han sido motores en mi vida. Sin ellos, seguro no habría sido lo que soy.

A pesar de mis años, cada día dudo de más cosas, de su realidad, de la verdad. Cuestiono casi todo, excepto  el amor hacia mis hijos. Un amor sin fisura, prieto y dulce como el fruto más sabroso.

E infinito.

Sed felices.

lunes, 27 de abril de 2015

Piedras en el camino.

Hay piedras que rompiendo las leyes de la física que las cataloga como seres inanimados, vuelven al camino, aún cuando se cree haberlas apartado para siempre.

Piedras en las que se tropieza una y cien veces, sin saber la causa exacta, o sabiéndola, pero sin poder remediar que la punta del pie golpee con ellas. Algunas irisadas, en las que el cristal de cuarzo brilla como si fuera un diamante; otras grises de pizarra o esquisto, rugosas, arañando las manos. Todas, al fin y al cabo, siendo óbices de la voluntad.

Y se carga con ellas, como una cruz a cuestas, maldiciendo el momento en el que por primera vez se atravesaron.

Hay piedras - ella lo sabía a pesar de los momenos de debilidad -, que volverían una y otra vez,  que tendría que esquivar si no quería, de una manera definitiva, caer de bruces para no volverse a levantar.

Tenía muy claro dónde estaba su meta y ningún obstáculo se lo habría de impedir

Sed felices.

domingo, 19 de abril de 2015

Piel y alma literaria

Debo de pediros disculpas, mi queridos lectores, por este retraso en acudir a mi cita dominical. Pero la vorágine de esta semana literaria me lleva, literalmente en volandas. Con la comida casi en la boca, desde la tablet, me dirijo a vosotros, sobre todo por mantener la fidelidad a este encuentro semanal.
Inicio hoy una semana de infarto, llena de actividades relacionadas con la literatura y el arte. Esta mañana ensayando con mi grupo de teatro, en una hora firmando en Alcalá de Henares.
Claro que sarna con gusto no pica, aunque hay esfuerzo detrás de lo que parece es solo una afición.
En mi caso, que en todo lo que hago pongo pasión, es dejarme la piel y el alma, y eso a veces pasa factura.
Espero llegar con fuerza al fin de semana en el que me esperan las ferias del libro de Rivas y Valladolid.
Después, quizá, me tome un pequeño descanso... No, no creo, ni tampoco lo creéis vosotros , ¿verdad?

Sed felices.

domingo, 12 de abril de 2015

La impuntualidad o el síndrome del conejo blanco

Hablaba el otro día con unas amigas de la noción del tiempo, al hilo de una cita en las que algunas llegamos puntuales y otras tarde. Reconocían las impuntuales que en ellas era ya una mala costumbre, incluso que se convertía en ocasiones en un grave problema.
Estos comentarios me trajeron a la mente un artículo que había leído no hace mucho, en el que se afirmaba que lo mismo que hay personas con serias dificultades de orientación, las hay también para calcular el tiempo, y esto se debía a alguna cuestión neurológica.
No digo que no sea cierto, es más, seguramente lo es en ciertos casos, pero no cabe duda que la impuntualidad es una cuestión bastante  más de educación y hábito, y muy consustancial a nuestro caracter latino, algo así como "el sindrome del conejo blanco" de Alicia en el país de las maravillas.
Baste con fijarse en las coordenadas horarias de las citas: " quedamos entre seis y seis media", " llego sobre las nueve", "se celebrará en primera convocatoria a las diez y en segunda a las diez y media"...
Horquillas horarias de media hora que hace que unos esperen y pierdan el que es su precioso tiempo.
De igual manera hemos acuñado el famoso cuarto de hora de cortesía para empezar un acto, a la espera de aquellos que lleguen tarde, convirtiéndo ese periodo de tiempo en descortesía para los que llegan puntuales y sustancial retraso en el desarrollo del acto.
Como tantas cosas en la vida, tampoco el tiempo es igual para todos, aunque todos tenemos el mismo tiempo: la diferencia está en su gestión.
Yo tengo fama de gestionar muy bien mi tiempo, de ser muy eficaz. No sé si eso será verdad, aunque sí  es cierto que las circunstancias de la vida me han llevado a ser un poco prusiana en eso y mantener una displina importante. Criar dos hijos, llevar una empresa y tener tiempo para el ocio obliga.
En fin, como me esperan otras tareas y no quiero ocupar vuestro tiempo más de lo necesario, concluyo este artículo, no sea que por leerlo lleguéis tarde.


Sed felices.