martes, 31 de diciembre de 2013

Cuando den las doce

Cuando den las doce no pensaré en lo que ha quedado pendiente, en lo que pudo ser y no fue, y pasaré página.

Cuando den las doce no guardaré rencores, de esos que enredan el alma en telarañas frías que te convierten en una sombra.

Cuando den las doce me acordaré de aquellos que  son felices, y aprenderé de ellos  y seguiré sus pasos.

Cuando den las doce estarán conmigo los que en su ausencia me han dejado un recuerdo imborrable y el consuelo de haber vivido a su lado

Cuando den las doce  me sentiré contenta de lo que he caminado e ilusionada por  lo que me queda por recorrer.

Cuando den las doce abriré mis sueños al año nuevo como recién nacidos a la vida.

Cuando den las doce  brindaré por ti, para que encuentres todo aquello que buscas y puedas vivir en paz y libertad.

                

          FELIZ AÑO NUEVO.....
                   FELIZ 2014


martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad, si así os parece.

Me ha despertado el repiquetear de la lluvia en la ventana y me he arrebujado entre las mantas, en ese duermevela en el que la consciencia va tomando posición. De repente me he dado cuenta de que hoy es Nochebuena y de que hay un montón de cosas por hacer.
El olor de la estufa de leña impregna la casa y se mezcla con el aroma a café recién hecho.  Sentada en la cocina os escribo estas letras antes de comenzar los preparativos de esta noche especial para todos... Bueno, para todos no. Sé que hay quien está deseando que pasen todas las fiestas y seguro que sus razones tendrá. Pero para mi familia siempre han sido algo importante, incluso cuando ya nos han ido faltando aquellos que tan queridos para nosotros.
Tanto mis hermanos como yo hemos vivido desde pequeños las Navidades con entusiasmo, sentimiento abonado por mi padre, que disfrutaba como nadie de ellas. Estas serán las terceras Fiestas sin él presente, pero seguimos manteniendo su recuerdo, rememorando sus anécdotas y procurando ser lo más felices posibles, a pesar de todo, o quizás por ello.
Leyre corretea a mi alrededor, el árbol ya tiene sus luces , la casa está adornada y yo en breve empezaré a cocinar para los míos, que llegarán esta tarde.
Y ahora, dejadme que os traiga hasta aquí, cerca de mi, para abrazaros, y desearos lo mejor. Este humilde blog sin vosotros estaría mudo y no puedo por menos que agradecer una vez más vuestra compañía.
Sed hoy un poco más felices... Si es vuestra voluntad.
Feliz Navidad.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mensajera de dos mundos.

Nunca como ahora sentía tanta necesidad de trasladarse a ese otro lado, a ese mundo que pervivía detras del espejo que reflejaba una realidad en la que no acababa de encontrarse.

A veces maldecía que los dioses la hubieran bendecido con el don de la imaginación, ese arma de doble filo, con la que construía mundos maravillosos, personajes llenos de vida y optmismo y paisajes en los que la luz bañaba las mañanas y las estrellas cubrían el manto de la noche.

Y se rebelaba porque el mundo llamado real la incomodaba. Por supuesto que en él estaban aquellos que quería y que la querían, pero se los encontraba en escenarios oscuros, descolocados, sin luces y sin estrellas.
Entonces, algo en ella se removía, algo que se le agarraba a la garganta y a las piernas, y solo tenía ganas de echar a correr y de llorar.

No se podía quejar de la vida- se decía y la decían-, porque tenía de todo: salud, suficiente dinero para no morir de hambre y amor... Y era verdad. Pero ella no se lamentaba, solo que no se conformaba con aquello que los demás pensaban que debía ser una vida plena, aquí, en este lado. Por eso, ansiaba esos viajes en donde las palabras construían de la nada torres llenas de sentimientos que se alzaban ante sus ojos y brillaban con la luz del sol y de las estrellas.

Hoy, en una mañana gris que se asoma por su ventana , en el pórtico de unas fechas llenas de nostalgia y de celebraciones, se le revela la verdad: no es más que una mensajera  de  dos mundos. Alguien capaz de describir aquello que se encuentra al otro lado, para que los que  nunca cruzarán esa frontera también lo vivan. Y se reconcilia con los dioses por haberla hecho escritora.

Sed felices.











miércoles, 11 de diciembre de 2013

Sobre Señoras Robinson o la edad como seducción

Vengo últimamente observando, no solo por propia experiencia, sino por comentarios de amigas y conocidas , una tendencia  a través de la que mujeres " maduras" somos objeto de "cortejo" por parte de jovenzuelos, que intentan una vez y otra  que nos rindamos a  sus púberes impulsos. No cabe duda de que  a esto ayuda el  que una mujer actual de más de cuarenta años nada tiene que ver con las de antaño. Nos cuidamos más, nos queremos más y, por tanto gustamos más.

Y una, como ya tiene sus años, "aunque esté muy bien para su edad", recuerda una película que en su momento tuvo mucho éxito, El graduado, y que planteaba, precisamente, una situación similar a la que cuento, aunque esta vez era la mujer madura, interpretada por una espléndida  Anne Brancroft, la que seduce al adolescente, a quien da vida un magnífico Dustin Hoffman en los albores de su carrera cinematográfica. En los hechos que ahora planteo, son esos jovénes los que, sobre todo a través de las Redes sociales, se permiten intentar conquistar a mujeres que pudieran haber sido compañeras de pupitre de su madre.Y no es que critique esta actuación, los que han leído mi novela Como el viento en la espalda conocen cuál es mi postura a través de la protagonista, sino que simplemente la constato.

 Claro que, por otra parte a nadie le extraña el caso contrario, cuando es la mujer joven y el hombre maduro. Alguno puede que levante la ceja ante esta situación y diga la famosa frase: "podría ser su padre", pero creo  que más por envidia que por censura.

 Y yo me pregunto, cuestión que lanzo al aire: ¿Qué busca un chico de veinticinco años en una mujer de cincuenta? ¿Experiencia? ¿El morbo de cazador que acostumbrado a perdices se decide por la caza mayor? ¿Resolver un complejo de Edipo latente? O quizá simplemente, lo mismo que con cualquier otra mujer de su edad : amistad, amor o echar un polvo.

Pues eso, que hoy quería compartir con vosotros esta reflexión sobre una situación  que me parece curiosa a la par que divertida y, si lo consideráis oportuno, conocer vuestra opinión.

Sed felices.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La soledad del insomne

No hay peor soledad en compañía que la del insomne, cuando los que te rodean están realizando una tarea que tú añoras y que se te arrebata casi siempre por razones no deseadas: dormir.

Los relojes se convierten en ojos sin párpados que te miran y retienen los segundos, los minutos, para que el tiempo corra  lentamente.

La noche pasada una incómoda tos, resultado un picor de garganta de lo más atacante, me mantuvo desvelada más allá de lo razonable. A pesar de que durante un rato me entretuve con ciertas conversaciones, a través de internet, con  amigos que brujuleaban por esos lares, el cansancio me llevó, al final,  a cerrar el ordenador y meterme en la cama. Pero si quieres arroz. Los golpes de tos, que se sucedían rítmicamente, me obligaban a espabilarme cada vez que me sacudían, a veces sin casi tregua.  Mientras, mi cabeza iba de Hawai a Bombay, en esos recorrido míos mentales en los que me voy enmadejando como una mosca en una tela de araña.  Personas, escenas, palabras se me presentaban como fantasmas de Dickens para recordarme que quizá nunca debí confiar en alguien, o  llevar a cabo una tarea, o decir lo que dije y no lo debía de decir, rompiendo mi principio de mejor excusarse que arrepentirse.

Al final la habitación se ha llenado de imágenes, de sonidos  oscuros elaborados por mi mente que no han hecho otra cosa que hurtarme todavía más el descanso, mientras la soledad en tan triste compañía, como un edredón frío, me ha envuelto  en un sudario y con ella  he caído en un sopor de sueños imposibles hasta el amanecer.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Amigos con derecho a roce

Tengo una amiga que, sentadas el otro día tomando una cerveza, se me quejaba del tiempo de abstinencia involuntaria que llevaba, abstinencia no deseada en absoluto, pero impuesta por sus propias circunstancias. No es tan fácil-me aseguraba- encontrar a alguno con el que meterte entre las sábanas, ya una no tiene quince años para dejarse llevar por un calentón con el primero que llega para meterte mano. Pero, por otra parte, tampoco estoy, todavía, para retirarme de la carrera.
En fin, que como solución había pensado tirar- nunca mejor dicho- de un amigo  que, con alma de buen samaritano se había ofrecido a hacerle ese favor. Bueno- la comenté- no está del todo mal. Pero ¿has pensado después? Mi amiga me miró frunciendo el entrecejo. Sí- continué-, después, al día siguiente, dentro de una semana. Cuando te has visto con alguien en esas circunstancias es muy difícil mantener el mismo statuo quo. Y, además, ¿si resulta ser un torpe que te deja a dos velas? Imagínate cada vez que hagamos bromas o chascarrillos y esté él delante...
Mi amiga no pudo por menos que reconocer que tenía razón en parte. Por mucho que necesitara que le quitarán las pelusas, que ya iban camino de tener el tamaño de un hámster, tal vez recurrir a uno tan próximo no era una buena idea. Pero también es cierto que cuando el hambre aprieta...
Ayer era la gran noche. Esperando estoy su llamada. ¿Se consumaría la propuesta o ambos se quedarían a este lado de la frontera?
En fin, espero enterarme con pelos y señales de todo. Mientras no puedo dejar de pensar con cierta guasa  en la próxima reunión del departamento de ventas ...

Sed felices

lunes, 25 de noviembre de 2013

Mujeres libres para una sociedad libre.

Tras una semana de gran trasiego, viaje literario-laboral a Barcelona incluido, este lunes último de noviembre se me ha colado frío y un tanto atravesado. Tal vez solo sea ya el cansancio del final de un año lleno de acontecimientos y cambios o, quizá,  porque hoy, día 25, conmemoramos el día contra la violencia de género, y tengo el ánimo un poco de tela de araña, enredado entre la cabeza y el corazón.

Y, aunque solo sea por aportar mi pequeño grano de arena, queridos lectores, debería hablaros contra ese horror que supone el maltrato hacia las mujeres, hacia los niños, hacia los más débiles, poniendo el foco, una vez más,  en señalar que  es una de las lacras más espantosas que estamos sufriendo actualmente. Pero, ¿qué podría decir que ya no haya dicho, que ya no haya escrito, que otros no hayan dicho y escrito?

La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, es terrible, pero mucho más cuando viene de aquellos que dicen querernos, amarnos, porque a ella se une el engaño y la locura. No hay amor en el golpe de unas manos que deberían estar hechas para acariciar; no hay amor en el insulto que nace de unos labios que están hechos para besar. Hay falta de respeto, egoísmo y sobre todo un gran complejo de inferioridad por parte del que no conoce otro lenguaje que el violento.

Como padres, como hermanos, como amigos no consintamos que nadie insulte ni golpee a nuestras hijas, hermanas o amigas. Deben sentirse apoyadas por la sociedad que es, al fin y al cabo, la que debe garantizar la seguridad de sus ciudadanas. Eduquemos a nuestras niñas para que sean, el día de mañana, mujeres orgullosas de serlo por si mismas, sin que nadie las guíe, sin que nadie las tenga  que decir que hacer con sus vidas, con su libertad.

Sed felices.



domingo, 17 de noviembre de 2013

Se me olvidó otra vez que solo yo te quise

Hoy tengo el día de Chavela Vargas. Sí, mis días, en muchas ocasiones, se identifican con músicas diferentes según el estado de ánimo que me embarga, y , hoy, tengo el día así, profundo, un tanto oscuro y meláncolico, como la voz de la gran Chavela.

No hay tristeza en mi corazón, sino una sensación parecida a dejarse llevar un poco entre algodones que amortiguan el devenir de la vida fuera de mi ventana, en esa plaza solitaria que vislumbro y que la lluvia y el viento ha dejado tapizada de hojas y sin niños jugando ni transeúntes en busca del pan y del periódico.

Mientras escribo esta entrada voy escuchando esos boleros, esas historias de amor y sobre todo de desamor, que describen sentimientos que llegan profundos y se clavan y remueven la memoria de otros ya vividos.

Mientras, la vida en bucle sigue. La huelga de basuras de Madrid alcanza un acuerdo con la punta de los dedos, mientras su alcaldesa rompe los moldes en incapacidad y falta de reflejos, pero ella no es consciente, y sigue pensando en la reelección y en "relaxing cup". Cataluña se debate en un debate, valga la redundancia, que tiene los pies de barro y que lo único que hace es crispar, más si cabe, un conflicto que no existe entre el pueblo, que al cabo quiere, como decían aquellos "su pan, su hembra (o su hombre), y la fiesta en paz". Y más PP, y más Psoe y más "La roja", que se va a Guinea a jugar, que  es lo que necesitan en ese país: fútbol, que es el remedio a todos lo males, aunque no haya para comer.

En fin, que vuelvo a Chavela Vargas, a sus canciones y a sus maravillosas letras. Hoy tengo un domingo para recordar " que nunca me quisiste...".

Sed felices.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cuando los grillos cantan en noviembre

Siempre hay algo de magia en aquello que se sale de lo común. Podemos intentar a posteriori encontrar una razón lógica, razonable, pero, sin duda alguna, hay historias que parece estar en ese umbral entre la fantasía y la realidad.

Siete de la tarde de un doce de noviembre. Un día de recuerdo triste. Ha transcurrido un  año ya desde que se rompió ese lazo que las unía para siempre. Cuántas veces su recuerdo ha venido a su memoria y ella intenta apartarlo, no por olvido, sino porque todavía es incapaz de asimilarlo.Por eso se obliga hoy  a pensar en esas otras cosas que vuelan por su cabeza como nubecillas de luciérnagas iluminando unas ideas y otras.

Ha salido con tiempo. Como siempre que va al centro, prefiere hacer uso del transporte público que, aunque caro, le garantiza, por lo menos, no tener que sufrir el via crucis del aparcamiento. Luego, él irá a buscarla.

Camina deprisa, con ese taconeo tan suyo, tan de madrileña, como decía su abuela, que marca el ritmo de lo que casi siempre es su vida:  avanzar a paso firme.
De repente, justo en el límite del parque oye un sonido que la sorprende. No por si mismo, sino por las fechas en que lo está escuchando. Lo reconoce perfectamente. Es un grillo.

Incrédula, intenta detectar en donde se encuentra el animalito, por lo que relentiza el paso hasta quedar justo enfrente de un arbusto del que procede el inconfundible "cri, cri, cri". Y para mayor asombro, y a pesar de su proximidad, el  grillo no calla.

Consciente de su cita, se pone en marcha, pero no puede evitar que la anécdota vivida  se  haya quedado impresa en su mente, junto con un dato que, como un flash, le viene a su pensamiento: para los celtas, los grillos eran las almas de los familiares que vuelven, en ocasiones,  a visitar a sus seres queridos.

Justo el día en que se cumple el año de la muerte de su prima hermana- compañera de juegos, de adolescencia, amiga querida-,  ha oído cantar un grillo en noviembre...

Sed felices.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Refranero para un domingo


Quien prefiere el pájaro en la mano a ver ciento volar no sabe lo que es la libertad.Que pruebe a que le estrujen.

El que te quiere nunca te hará llorar: estará junto a tí para enjugarte las lágrimas. Lo otro es sadomasoquismo

Si el que tiene un amigo tiene un tesoro, el que tiene un tesoro tendrá montones de amigos que le bailarán el agua.

No sé si detrás de un gran hombre hay una gran mujer, lo que sé es que hay  muchas mujeres que no necesitan de los hombres para ser grandes.

Si casa con dos puertas es mala de guardar es que no se conoce las últimas ofertas en alarmas de sensores (ver Teletienda en sesión de madrugada).

De la misa y castidad ni siquiera la mitad de la mitad. Es aburridísimo.

Dios no ayuda al que madruga. El que madruga es porque no le queda más remedio. Si tuviera alternativa se quedaría tan a gusto en la cama o tumbado en el sofá.

Por muy caliente que yo ande (siempre nos referimos al entorno externo) molesta que se rían de uno. El que diga que no es un falso.

Lo importante es participar... Entonces el que gana, ¿se fastidia?

Sed felices.



martes, 5 de noviembre de 2013

La teoría de la relatividad vital

Dicen mis hijos que a veces me ven indiferente hacia ciertas cosas. No es verdad. No hay nada de indiferencia en mi manera de afrontar algunas realidades sino relatividad.

Siempre he defendido la pasión para actuar en la vida, pero, últimamente hay situaciones por las que ya no cruzo la calle. Me parece un desgaste absurdo pelear en batallas que me son completamente ajenas o que, simplemente, no existen más que para levantar la montera y brindar al sol.

Hubo un tiempo en que las grandes causas eran para mi como imanes que me atraían, sin remedio, y provocaban en mi la necesidad de echar el resto en ellas. Ahora ya no, porque me he dado cuenta de que, la mayoría, solo son disfraces para ocultar otro intereses mucho más oscuros y personales.

Partiendo de estos principios y en estos tiempos, me dedico a cuestiones mas humildes pero más gratificantes para mi. Me he vuelto bastante escéptica, por escarmentar en mi propia cabeza, respecto a esos sentimientos desbordados en actitudes y posiciones, llenos de grandes dicursos, que se han diluido como azucarillos en el agua de las palabras incumplidas con mayúsculas: Amor, Amistad, Política... Ahora me centro en las personas que me demuestran su cariño, que me son leales y que, de verdad, quieren actuar honestamente y sin intereses particulares para cambiar las cosas, empezando por su vecino.

Por todo ello y con permiso del gran gran Einstein, aplico la teoría de la relatividad vital, cuya fórmula estaría relacionada con alcanzar el equilibrio personal y la coherencia con mi misma.

Todo es cuestión de perspectiva, de puntos de vista, de forma de ver aquello que cada uno ve a su manera. Verdades tantas como personas.

Por eso, y para tranquilidad de mis retoños, no soy indiferente. Simplemente que he madurado.

Sed felices,

domingo, 27 de octubre de 2013

Las historias de amor no tienen finales felices.


Las historias de amor no tienen finales felices. Ni siquiera aquellas en las que comen perdices - supongo que por  la rima no comen besugo- , pues nunca nos contaron que era realmente lo qué ocurría detrás de ese punto final, de ese colorín colorado.

Nos dicen que sí, que se amaron para siempre, como si la eternidad fuera virtud del ser humano. Equivocación, nadie ama eternamente, ni siquiera por un mes, ni por un día... Amamos en el intervalo en que sentimos esa necesidad de amar que, si con suerte coincide con el mismo tiempo y espacio del ser amado, se convierte en ese eterno para siempre con fecha de caducidad.

La Historia, la Literatura  nos hablan de grandes amores, amores apasionados que  se ven truncados, la más de las veces, por la muerte y que hace que por ello se conviertan en imperecederos, sin que nadie se imagine a Marco Antonio y Cleopatra, después de cuarenta años juntos, soportando la monotonía cotidiana, o a Romeo y Julieta, con achaques y hechos dos ancianos. No, el amor siempre lo pintan joven e ilusionado, con el único afán de mirarse a los ojos, recitarse poemas , besarse y buscarse entre las sábanas.

Y luego pasa el tiempo y el amor se va diluyendo en cada hoja del calendario. Ah, dicen, pero queda el cariño . Pobre consuelo. Creo que el cariño es al amor lo que las zapatillas de estar en casa a los tacones: cómodo, confortable y sobre todo que no te produce desazón , pero sin nada de glamour, ni por supuesto sex-appeal.

Por eso las historias de amor no pueden tener finales felices, porque, o se truncan mientras uno de los dos ama -por la muerte o el desamor-, o acabamos buscando las zapatillas del cariño aunque solo sea por la costumbre.

Sed felices, hoy una hora más.




jueves, 24 de octubre de 2013

Anatomías secretas

Recuerdo la última luna llena. Recuerdo su belleza elevándose en el horizonte como un disco de plata. Una belleza fría cuya visión convierte a una inocente criatura en un ser sanguinario y asesino, ser que ha ilustrado, e ilustra, nuestro imaginario de terror desde hace mucho, mucho tiempo.

Siempre me fascinó el hombre lobo, esa figura que guarda la bestia  que todos tememos, porque sabemos que cada uno de nosotros puede, en algún momento, abrir las puertas de la locura y el horror y dejar que escape de nuestro propio interior.¿Quién sabe lo que habita dentro de cada uno?

 El hombre, la bestia, la luna...

Esa atracción por este monstruo (mi favorito) hizo que, cuando Fernando López Guisado me propuso participar en la antología de relatos que La Hermandad Poe iba a abordar, no me lo pensara ni un minuto: dije que sí entusiasmada.

Ese proyecto es ya una realidad a la que le queda  una semana para salir a luz.

Sé, estoy segura, que va a ser un éxito, no solo entre los amantes del género sino entre los lectores de la buena literatura. Grande ha sido el trabajo de todos y eso se ve cuando recorremos las páginas del libro. Desde mi bitácora quiero hacer un reconocimiento a mis compañeros y compañeras, dejando aquí sus nombres:



Manuel Lacarta (escritor y poeta, premio de la Crítica de Madrid 2011), José Elgarresta (escritor y poeta, premio Europa 1993), José Guadalajara (novelista histórico, presidente de Escritores de Rivas), Alejandro Romera (escritor y narrador oral de cuentos), Emilio Martínez (poeta y psicólogo), Nuria Botey (novelista y profesora universitaria), Ángel Sucasas (novelista de terror y periodista), Javier Quevedo Puchal (novelista y crítico de cine, premio NOCTE 2012), Juan Ángel Laguna Edroso (novelista, editor y presidente de NOCTE), Francisco Illán Vivas (novelista de fantasía y poeta), Miguel Puente (escritor de relatos, premio Domingo Santos 2008), María Concepción Regueiro (novelista y trabajador social), José María Tamparillas (escritor de terror, premio NOCTE), Eloy Alonso (escritor de fantasía y terapeuta familiar), Fernando Cámara (novelista y director de cine, premio García Pavón 2013). Carlos Gregorio Simón Godoy (ilustrador y artista plástico) es el autor de la imagen de cubierta y el emblema de la hermandad. Prologa y coordina la antología Fernando López Guisado (escritor y poeta). Publica Editorial Nostrum

El primer acto de presentación se celebrará la noche de Halloween, durante el Café Literario de Rivas Covibar, a las 20.00 horas.

 Os espero y mientras...

Sed felices.


domingo, 20 de octubre de 2013

Marionetas

Domingo. El tiempo se relentiza, el café se paladea y aprovecho para leer el periódico.

Una noticia salta, literalmente, a mi cara: el Ibex 35  vuelve a alcanzar los 10.000 puntos, hecho que no se lograba desde hace varios años. Además los Mercados (esos entes que son como Dios, pues creemos en ellos aunque no los veamos) dicen que se ha superado la recesión en España.

Tomo otro sorbo de café y medito. ¿Debería embargarme una alegría inusitada por este hecho? ¿Por qué mis vecinos no están celebrándolo en las calles, y  la música no inunda plazas y avenidas? Sigo leyendo. ¡Ah! El empleo, no obstante, tardará bastante en recuperarse. O sea, que seguiremos pasándolas canutas durante bastante tiempo, pero con el Ibex subiendo. ¡Alabados sean los Mercados!

Yo no sé ustedes, mis queridos y pacientes lectores, pero yo estoy hasta la peineta  y más allá de tanto y tanto fuego de artificio. Sinceramente, ya es mucho tiempo trayéndonos y llevándonos como a marionetas, unas veces tirándo del hilo de la prima de riesgo, otras de las subidas y bajadas de la Bolsa y las más de a veces con los malditos mercados a vueltas. Ahora es el Ibex 35, cuya subida,supongo será importante, transcendente, pero, ¿qué más nos da este hecho a los humildes ciudadanos de a pie, si se sigue perdiendo empleo (recordemos Fagor), si se siguen ejecutando hipotecas, si tres millones de ciudadanos siguen pasando necesidad y carencia de lo más básico, si cada vez los servicios públicos son menores en prestaciones y calidad, si...si...si...?

Imagino que debo de felicitar a los inversores del Ibex 35: están de enhorabuena. Y los demás, a esperar que nos vuelvan a tirar del hilo para saltar de alegría al son que toquen los mercados. Mientras, pan con pan o, como se dice ahora, un bocadillo mágico e imaginación.


Sed felices.





lunes, 14 de octubre de 2013

Terrores

En unos días volveré a estar de estreno. Esta vez junto con varios compañeros que formamos una entidad llamada La Hermandad Poe, y cuyo objetivo es dar una "vuelta de tuerca " a la literatura de terror. Y como inicio de nuestra andadura juntos hemos escrito un libro de relatos llamado Anatomías secretas, fundamentado en las transformaciones en general, y en la figura del licántropo en particular.

Aquellos que me conocen saben que soy una enamorada de la literatura de este género, por lo que para mi participar en esta antología ha sido un placer que culminará con la presentación, el próximo día 31 de octubre, en la noche de Halloween o de los espíritus, de la Hermandad. Será en mi ciudad, Rivas Vaciamadrid.

Claro que debemos de  ser conscientes  de que aquellos que escribimos sobre el horror no lo tenemos  fácil: estamos curados de espanto. En el día a día, los ciudadanos se enfrentan a retos y monstruos con los que no se acaban con balas de plata ni estacas en el corazón. Monstruos que nos aterrorizan arrebatándonos todo lo que hasta ahora era nuestra base de vida, que nos torturan psicológicamente, que nos engañan y se burlan de nosotros para alimentarse de nuestra desesperanza... A su lado el hombre lobo resulta ser un inocente.

Tanto es así que poco a poco se van transformando y adquiriendo su propia apariencia sin necesidad de lunas llenas. Para muestra solo un botón: Cristóbal Montoro cada vez se parece más al Gollum del Señor de los anillo, un hobbit cuya ambición lo fue cambiando hasta convertirlo en algo abyecto... ¿O no?. Como en el retrato de Dorian Grey, sus mentiras y felonías van dejando huella en su rostro...

En fin, que como ya he dicho otras veces, la realidad supera la ficción.

Mientras os espero la noche de los fantasmas que seguro son más acogedores que otros que ocupan ciertos ministerios.

Sed felices.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Clavos

Ella había escrito una vez que los recuerdos se asemejaban a los clavos: cuanto más profundos están más cuesta sacarlos. Y lo había hecho porque lo conocía en su propia carne. Peleaba desde hacía tiempo por extraer de su memoria recuerdos que, aunque al principio le parecieron gozosos, se fueron transformando en dolorosos, en una metamorfosis semejante a los misterios del rosario.

Eran recuerdos descoloridos, sin sonido ya, como esas películas mudas en que las escenas se aceleran y van hacia atrás y hacia adelante a mayor velocidad de lo habitual. Y, sobre todo, dolían, porque le traían ecos de quien había roto las reglas del juego y dejado a un lado lo que ella más apreciaba: la lealtad.

Tal vez ni siquiera aquel que tanta pena había causado era consciente de ello, pero no por eso la tristeza era menos gris y polvorienta, sino peor, porque, entonces, la reveló que no era tal y como ella había pensado, tan diferente a los demás, idealizado como solo puede serlo aquel a quien se le cree reúne las virtudes que se admiran.

El tiempo, curandero a veces de tanto males, no fue buen aliado, pues dejó que se fueran borrando esas líneas de bellos colores para terminar mostrando un dibujo descarnado que la señalaba que nadie es único ni distinto.Una vez y otra, sus intentos de arrancar de raíz su recuerdo le producían tanto dolor que a veces la costaba respirar, y se ahogaba en las palabras que nunca llegó a decir.

Clavos teñidos de recuerdos...





domingo, 6 de octubre de 2013

Tiempo de escritura

"Una mujer para escribir solo necesita dos cosas: dinero y una habitación." (Virginia Wolf)

Y tiempo, añadiría yo...

Comentaba el otro día con mi amigo Fernando López Guisado, excelso poeta y compañero en la escuela literaria Letras Vivas, sobre el secano creativo en que me encuentro y que, parece ser, compartimos. Según me cuenta Fernando, él tiene muy mosca al busto de Lovecraft, al que solamente hace caso para quitarle el  polvo que se acumula de una mala manera.

Tal vez sea porque la creación solo nace del sufrimiento o del relajo más absoluto, y este tiempo de idas y venidas y de puesta en pie de tantas cosas, está sembrando de sal mis neuronas.

Busco y rebusco y vuelvo a rebuscar las ideas, hasta que alguna asoma, tímidamente en esta mañana de domingo. Abro el ordenador y pongo en pantalla una de mis próximas novelas, leo lo hasta ahora escrito e intento avanzar... Mente en blanco.

¿Seré yo escritora de un solo título? Esa pregunta emerge desde las profundidades de mi cerebro y me causa mucha, pero que mucha inquietud. Luego, para relajarme, pienso que quizá esté cansada, que el ambiente ahora no sea el más  propicio o que deba madurar un poco más mis proyectos. Los que me rodean me dicen que no me estrese, que me de tiempo... Tiempo, eso es lo que necesito.

Salgo a dar un paseo: quizá el viento, que hoy llega norteño y  mas  frío, remueva un poco las telarañas de mi creatividad. El sol ilumina de una manera esplendorosa este paisaje tan familiar y a la vez tan cambiante, ya vestido de amarillo. Imágenes, conversaciones, situaciones se van colocando en esa habitación que es la imaginación El puzzle comienza a tomar forma. Aprieto el paso, necesito llegar para comprobar si la idea funciona.

Vuelvo a estar frente al ordenador, tengo el borrador de la nueva novela ante mis ojos, Mis dedos empiezan a moverse en el teclado y las frases, los párrafos, la escritura, al fin, fluyen de mi cerebro a la pantalla del ordenador. Leo lo que hasta ahora he escrito, dándome cuenta de que no está mal, nada mal. Respiro... ¿Habrá esperanza?

Sed felices.


jueves, 3 de octubre de 2013

Diosa

Recibía cientos de cartas, mensaje y regalos de admiradores. Había días que la casa se llenaba de ramos de flores, que impregnaban de un aroma penetrante cada rincón.
Era admirada,  idolatrada
 por su belleza, por su personalidad. Más de uno había intentado acercarse a ella para, como si fuera una diosa, rozar su brazo o el extremo de su vestido.
Era tan bella, tan seductora...
Pero solo él conocía la verdad que se escondía tras esa Venus rediviva. Sólo él conocía de sus miedos, las  inseguridades que la hacían encogerse y acurrucarse a su lado, en el sofá verde, como una niña buscando refugio y consuelo, mientras la acariciaba el pelo y decía que todo iría bien. Sólo él escuchaba sus lágrimas, de noche, cuando más negro es el pensamiento: lágrimas de cansancio y, a veces, de hastío por ser quien en verdad no era.
Pero el espectáculo debía de continuar. Ella entonces quedaba iluminada por los focos de la admiración y él pasaba a la penumbra nuevamente, contemplando de lejos las miradas encendidas y de deseo de los demás.
No le importaba que adoraran a la diosa, porque el amaba a la mujer.

Sed felices.

lunes, 30 de septiembre de 2013

De de gorilas y toros: sufrimiento cotidiano.

Veo en una red social una foto que me conmueve: sobre unos palos en cruz, atados con unas cuerdas, los cadáveres de unos gorilas, sacrificados para loa de unos bárbaros y cuyo aspecto antropomorfo hace todavía más trágica la escena. Esta fotografía a la que me refiero venía con un texto explicativo: la matanza de animales para convertir el Virunga en un gran pozo de petróleo. Terrible.

Pronto también veremos, como todos los años, las sangrientas imágenes de caza de las focas, o de delfines que tiñen las aguas de rojo y que a todos los que tenemos sensibilidad y cariño por los animales nos espeluznan.

No obstante, después de condolerme, como no podía ser menos, me pregunté: ¿qué tiene un gorila, una foca o un delfín que no tenga un toro? Curiosamente, la persona que había colgado esa foto no es un detractor, precisamente, de las corridas de toros.

Durante semanas el repugnante tema del toro de la Vega ha recorrido como la pólvora- causa perdida de antemano- los foros pidiendo que se aboliera una costumbre tan bárbara como es la de perseguir y lancear a un pobre animal indefenso. ¿Indefenso? Sí, indefenso, porque no es una lucha limpia e igual, aunque lo llamen torneo, en un afán de lavarle la sangre de la cara con un nombre medieval. Y para justificarlo he oído de todo: tradición, belleza, mantenimiento de una raza… Nada que ver con la realidad, que es la matanza de una animal como espectáculo. Mientras se nos mueve el corazón con la imagen de apartadas tierras.

Aunque, no sé de qué me extraño. Cotidianamente contemplamos como se nos encoge el ombligo, se nos saltan las lágrimas escuchando y viendo testimonios de sufrimientos lejanos, mientras olvidamos que la tristeza y la desesperación son vecinas nuestras y viven en la casa del al lado,  en los soportales de nuestra plaza o duermen en un banco del parque cercano.

¿Tal vez el sufrimiento cotidiano es menos sufrimiento?

Sed felices.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Las cien patas de la mentira

Dicen que la mentira tiene patas muy cortas, lo que hace que se la pille rápido. Es posible, siempre y cuando no se haya convertido en un ciempiés de embustes sin fin que corretea de aquí para allá, mareando a propios y extraños y amparado en la falta de sentido de estado de quien las pronuncia.
Durante estos casi dos años la vida social, educativa y sanitaria de nuestro país se ha ido desmontando a base de tejer una mentira tras otra, de un embuste tras embuste arropados por un partido político sin ética ni moral que sostiene un gobierno cuyo mayor mérito ha consistido en apelar al mandato de Dios para hacer lo que hacen ("hacemos lo que Dios manda")
A veces pienso que no somos del todo conscientes de la gravedad de lo que nos está pasando. Una que ya tiene sus años, y un mochila repleta de recuerdos, comienza a pensar que, entre la precaria situación económica que sufren muchos de nuestros ciudadanos junto las directrices y leyes involucionistas, muchas de las cuales están inspiradas por la Conferencia episcopal, volvemos a la época de la posguerra.  No somos conscientes, no, de que estamos sometidos a una dictadura pseudodemocrática con muchísimas víctimas colaterales.
Hemos perdido tantas cosas en este camino... sobre todo, la esperanza para una gran cantidad de ciudadanos: los más desvalidos. Niños, ancianos, enfermos, dependientes... No hace falta irse muy lejos para ver como, poco a poco, nuestro sistema de vida ha ido cayendo y devaluándose, mientras que el ciempiés de la mentira va engordando cada día más, luciendo su oronda tripa en ese circo en que se ha convertido el parlamento español.
En fin,  para concluir dejo un mensaje para aquellos que miran para otro lado, que se encogen de hombros, que ayudan a la gran mentira: que no se preocupen. Siempre les quedará Sálvame, Hombres, mujeres y viceversa y, como, no, el fútbol.

Sed felices.



lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Por qué no me gusta el fútbol?

Muchos, incluso  mi propia familia,  creen esta manía mía al fútbol  que se debe a una postura radical y absolutamente ilógica. Pero nada más lejos de la realidad: el fútbol me ha perseguido como Némesis durante toda mi infancia, en las que la tarde de los domingo eran sagradas y el humor de mi padre o de mi abuelo dependía en gran manera del resultado del partido. Luego, con tres hermanos varones, las charlas en la mesa siempre se referían al último partido, al último fichaje, a la última faena del árbitro. Con el paso del tiempo, la frecuencia de los partido fue aumentando y con ello la presencia en mi vida de ese deporte. De hecho, en la actualidad, cuando programo alguna actividad cultural, debo hacerlo con el calendario de partidos en la mano, para que no me coincida con algún partido trascendente. Incluso algunos los ponentes, sesudos intelectuales, tuercen el morro cuando piensan que se van a perder aunque sea el primer tiempo y se les ve inquietos mirando el reloj.

Con todos estos antecedentes, me dispongo a narrar el acontecimiento definitivo, el que hizo que mi tirría al fútbol sea similar a la de Viriato con los romanos y que sucedió un 29 de junio de 2008. En esa fecha celebraba yo mis bodas de plata, y para conmemorarlas disfrutábamos de un crucero desde el día 21 por el Mediterráneo. Esa noche era nuestra noche, en la que celebraba exactamente los 25 años de matrimonio, junto con mi marido y mis dos hijos. ¡Ah, hados infaustos! No conté con que  podía acontecer el suceso de los sucesos, que daría con todos mis planes al traste: España llegó a la final y, justo esa noche, se celebraba el partido definitivo.

Se modificaron los horarios de la cena para todo el pasaje. Mis hijos se fueron con unos amigos a ver el partido a la discoteca del barco y mi marido, con el que esperaba pasar una velada inolvidable, tomó cumplido asiento para no perderse ni un minuto: era  un partido histórico, algo así como la batalla de Trafalgar pero en pantalón corto.


Yo intenté sumarme a la fiesta, juro que lo intenté, pero no pude. Por dentro me embargaba la rabia de ver como todos mis planes se venían abajo por culpa de un partido de fútbol...

Esa noche, en la soledad de la cubierta del barco- todos estaban pegados a las pantallas de televisión-, mirando la oscura inmensidad del mar, en el que se reflejaba la luz de la luna,  juré que no dejaría pasar ni una oportunidad de criticar y sacar a colación mi animadversión. Sé, de antemano, que es una causa perdida, una pataleta, pero a mi me sirve de terapia para ir apagando el recuerdo de esa infausta noche.

¡Maldito sea el pulpo Paul y toda su calaña!.

Sed felices.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Pereza

Hay cosas en esta vida que me dan una pereza espantosa. Y también personas, he de reconocerlo: hay algún prójimo que me produce mucho, mucho, mucho cansancio.

Empecemos por el que siempre se está quejando: de lo mal que va todo, de lo mal que le va él, de la salud, del dinero, del amor, de los pájaros y de las flores.... Tan cansino que dan ganas de decirle que casi le está bien empleado, por eso, por cansino.

Seguimos por el caso contrario, con aquel que está por encima del bien y del mal y su palabra es ley. Tan pagado de si mismo que produce repelús. Se ha instalado en su atalaya, desde donde otea a todos los mindundis que reptamos bajo él, según su docto criterio: el suyo, claro. Y se permite aconsejar bajo el paraguas de la amistad y la experiencia, ya muy de vuelta de todo. Y qué decir decir del que no ve más allá de sus narices, que es capaz de echarse a la calle si su equipo baja a segunda pero que se la sopla lo que sucede politica o socialmente, aunque el riesgo sea  que con la pensión que le quede en un futuro no tenga  ni para gominolas, o que sus hijos no puedan estudiar por falta de recursos.

Sé lo que están pensando, queridos lectores: que el sentimiento que deberían  provocarme todos estos ejemplos no tendría que ser de pereza sino de indignación. Sí, así fue en un principio, cuando perdía el tiempo intentando convencer de la necesidad de encontrar un motivo en la vida, de ver que uno solo no tiene la visión real de este mundo plural y cambiante,  o de azuzar a reaccionar ante tanto borrego. Ahora, en este momento, mi propio desarrollo personal me ha llevado a pensar que quizá estas personas sean felices en su situación y que ya no merece la pena que intente convencerles de nada, evitando, entre otras cosas,  caer en lo que critico: la cansinez.

En fin, que he decidido definitivamente no entregar mis esfuerzos a aquellos que parecen convencidos de que su perspectiva es la exacta, aunque sea infelices, prepotentes o ceporros, porque  he llegado al convencimiento de que cada uno es como es y , sobre todo, porque me da mucha pereza.

Sed felices.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Un segundo por una eternidad: un relato para el fin del verano.

La tarde caía y los árboles alargaban sus sombras, intentando agarrar esos últimos rayos de un sol que buscaba ya aquel lado oculto del mundo.
En la radio sonaba una música suave, apenas imperceptible, pero que vestía el momento de sosiego y tranquilidad solo rotos por el tenue sonido al pasar las páginas del libro.
Levantó la cabeza. El jardín, ya casi en penumbra, evocaba otros momentos, otros tiempos. Como ecos de voces del pasado escuchó risas de niños- tal vez entre ellas la suya-, canciones que festejaban cumpleaños o simplemente su nombre en los labios de quienes ya no volverían a pronunciarlo.
Se permitió ese momento  de nostalgia, de buscar en el pasado, porque no era doloroso, sino cálido: estaba lleno de cariño y de recuerdos felices.
Cerró el libro y cerró los ojos con un suspiro, deseando depositar ese instante en el  rincón de su memoria donde guardaba los momentos inolvidables.
- ¿En que piensas?- la voz de él rompió el silencio ya casi nocturno.
Ella giró la cabeza para mirarle y, de repente, le volvió a ver. Después de mucho tiempo volvió a encontrarse con su mirada, con lo que él significaba. Sonrió.
-En que a veces me olvido de que la felicidad solo depende de mi.
Y él, acostumbrado a su peculiar forma de ser, a esas respuestas un tanto desconcertantes que en ocasiones dejaban todavía más incógnitas abiertas, acarició su mano en silencio. Sabía que, como el agua entre los dedos, sólo la podía retener unos momentos, hasta que volvía a volar a su mundo, ese mundo que decía estaba al otro lado del espejo. Sabía que tenía que ser así, que no había otra forma de quererla, pero le merecía la pena, pues sus ojos y su sonrisa llenaban de dicha un simple segundo y lo transformban en una eternidad....

Sed felices.




viernes, 13 de septiembre de 2013

La venus del espejo

Siempre quiso ser ella desde el día en que cayó en sus manos una estampa que estaba guardada en un cajón cualquiera.

Siempre quiso ser ella, con su nívea espalda, curvada hacia las caderas que acogían la tierra prometida para aquel que quisiera conquistarla.

Soñaba  con estar desnuda, ante el reflejo de su propio cuerpo, para ser contemplada, adorada, envuelta en las miradas lascivas de los hombres.

Cumplió su deseo sobre la blanca y blanda cama de un hotel cualquiera.

A través de  un espejo de mano vio su rostro, su ansia  por poseerla como humana. Pero ella era Venus, la diosa, y él un mero mortal sin derecho a rozarla que pedía, rogaba, suplicaba acercarse al altar de Eros para  atar la cinta rosa alrededor de su fino cuello , acariciar las suaves piernas, besar sus cabellos.

- Mirar solo, - le dijo ella sonriendo-ese es  el juego.

Entonces él, solitario y vencido, consumó  en la distancia su anhelo, tocando sin tocar a la venus del espejo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Corazón roto

Hay muchas clases de corazones rotos.

Corazones como de barro rotos en grandes trozos que, con cuidado, se puede pegar sin que se noten demasiado las junturas. Son  fuertes, hechos a los avatares del destino y que, aunque con muchas cicatrices, siguen acogiendo sentimientos sin rezumar demasiado.

Pero otros son frágiles y cuando se quiebran lo hacen en mil pedazos, en añicos, estallando como esos vasos de Duralex de nuestras madres. Son trocitos cortantes y filosos que pueden hacer sangrar en un descuido, muy difíciles de rehacer y que requieren mucha  paciencia. Algunas veces llegando al final de la reconstrucción ,se echa a  faltar algún pedacito olvidado en algún rincón y ahí queda el hueco para siempre.

Tal vez-pensó ella- existan corazones irrompibles.

No hubo de pasar mucho tiempo cuando conoció a quien tenía uno. Estaba hecho  de algo parecido al plástico, como el del juego de anatomía que tenía de pequeña. Todo resbalaba por su superficie sin que sufriera ningún menoscabo: era totalmente impenetrable al sentimiento, a pesar de su aspecto externo, limpio y reluciente. Con él no se sufría, pero tampoco se sentía la felicidad y todo era oscuro.

Entonces, se dio cuenta de que, a pesar de las junturas pegadas o de lo pequeños pedazos que hubiera que recoger, no  importaba tener un corazón vulnerable y frágil, si con él podía sentir la sístole y diástole de la vida.

Sed felices

domingo, 8 de septiembre de 2013

Juegos olímpicos: ni a la tercera.

Pues eso, ni a la tercera fue la vencida: Madrid no consiguió hacerse, nuevamente, con la organización de unos Juegos Olímpicos.
Hace unos días tuve la ocasión de confesar, seguramente con el desagrado de algunos, que me importaba un bledo si perdíamos en esta oportunidad. Debo de ser sincera ahora: realmente no es que no me importara, es que en mi fuero interno deseaba que Madrid perdiera. ¿Por qué esta actitud anti patriota, dirán los muchos que ayer esperaban ilusionados la decisión del COI? Precisamente porque quiero a mi ciudad natal (soy madrileña de cuatro generaciones)  y porque a pesar de todo me siento española por los cuatro costados (música de pasodoble, por favor).  Por eso, porque quiero a mi país, sé que el triunfo de la candidatura de Madrid se hubiera instrumentalizado hasta la náusea por este gobierno de incapaces que está apoyado por un partido que lleva no sé cuanto tiempo con las vergüenzas al aire.
Es hora de que como país vayamos madurando. No  sé puede representar los valores del olimpismo teniendo un presidente del gobierno que, además de inútil, está bajo sospecha de mentir y llevárselo crudo, y con una Corona, máxima representación de la Jefatura del estado, que está en cuestión por una serie de circunstancias también vergonzosas.
No obstante, también diría a aquellos que hoy están desolados, que no se sientan humillados en sus entretelas ni se revuelvan en ellos los genes del Cid campeador (¡Japón y cierra España!). En estas decisiones pesan más los intereses políticos y económicos que cualquier otro.
En fin, no sé si habrá una cuarta intentona, pero de momento, y a la espera del próximo mundial de fútbol o similar, quizá, de una puñetera vez, este gobierno se decida a resolver los problemas reales que acogotan a los ciudadanos, empezando por invertir ese dinero que de Guindos debía de tener en un calcetín en educación, sanidad, bienestar social.

Sed felices.

PD: esta humilde ciudadana agradece a la alcaldesa de Madrid, Ana  "la bien peiná", excelsa señora de José María Aznar (ahora se comprende su depurado inglés) sus esfuerzos por cargarse la candidatura de la ciudad. Estoy segura que sin ella, tal vez, se hubiera conseguido.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Mosquitos

Esta noche me han picado los mosquitos.
Después de todo el verano haciéndoles la cobra, a base de repelentes e insecticida, esta noche ha llegado su venganza y además con alevosía, pues las picaduras las han colocado en zonas a las que me era casi imposible acceder  para calmar el picor.
Cuando era niña y estaba convalenciente del sarampión me regalaron un cuento en el que se narraba una historia sobre estos odiosos insectos. Ni más ni menos, decía, que son vestigios de los antiguos dragones, muy venidos a menos, como se puede comprobar. Lo que no recuerdo es el  motivo por el que fueron empequeñeciendo. Tal vez es esa la causa de su ataque furibundo: el cabreo por haber perdido el estatus nada despreciable de dragones que luchaban contra caballeros, para terminar teniendo que esquivar aerosoles venenosos y colonias repelentes.
Anoche, cuando me encontraba en pleno safari mosquiteril, recordé esta leyenda y, como no, enseguida me vino la moraleja: no hay enemigo pequeño; es más, los hay que, cuanto más mindundis son, más te tocan las narices (y no hablo solo de bichos).
En fin,  que a pesar de haber visto contra mi costumbre las noticias, de saber que hoy tendría que trabajar y de tener por delante un montón de cuestiones, ese heminóptero, enano y puñetero, ha sido el único capaz de tenerme toda la noche en danza.
Y luego decimos que la naturaleza es sabia...

Sed felices.

Sed felices.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Regreso

Uno de septiembre.
A pesar de que el verano no ha acabado, todos tenemos la sensación de que ha sido así, cuando, haciendo caso de la prorrata estacional, todavía nos quedan tres semanas de estío.
Y yo, cumpliendo mi promesa, regreso a mi costumbre de asomarme encima de mis tacones al mundo, a los sentimientos, para luego contarlo a quienes tienen la generosidad de leerlo en este blog.

Todavía con el color del mar en mi retina y ese sol mediterráneo transformado en bronceado, que en pocos días se irá amortiguando, vuelvo a esta vida cotidiana que abre septiembre, y que promete ser francamente interesante.

Tengo ante mi actividades de todo tipo: laborales, literarias que me motivan e impulsan a no sentir ninguna nostalgia por las vacaciones, alejando de mi ese fantasma, que volverá a ser noticia, llamado síndrome postvacacional y que en palabras de un buen amigo mío, mejor psicólogo y excelente poeta, Emilio González Martínez, no deja de ser un cabreo normal porque se han acabado las vacaciones. Tal vez lo sufran aquellos cuyo trabajo no es interesante o no les llena. Puede ser, tal vez,  que quienes muestran ese hastío  necesiten un poco de sal y pimienta en sus vidas, lo que no es mi caso.

Pues lo dicho: aquí me tenéis, otra vez, cargada de ilusiones y, sobre todo, de ganas por vivir esta vida mía en tacones que para bien o para mal, es la mía, y compartirla con vosotros.

Sed felices.

domingo, 28 de julio de 2013

Hasta septiembre

Hoy tengo una borrasca encima. Sí, a pesar del sol que reluce y del calor de este último día juliano. La noto ciñéndome las sienes y me molesta como un cilicio. ¿Por qué? No sé.

Es una situación de baja presión o mejor dicho de descompresión, pero que me atenaza. Tal vez el exceso de actividad, de esfuerzo o de puesta en marcha de tantos proyectos hace que me de un poco de bajón. El caso es que tengo las isobaras apretadas.

Claro, que si hago balance de todo lo que he llevado a cabo desde enero quizá sea más comprensiva conmigo misma. La presentación de mi novela, la puesta en marcha de la Escuela literaria, mi trabajo cotidiano, en el que me encuentro más veces de la que yo quisiera la mente y la cartera cerradas de los clientes: un sinfin de cosas que contribuyen, sin duda alguna, a cierto cansancio vital

Ah! Pero ya ante mi se abre otra expectativa: agosto y el mar. En unos días estaré, de nuevo, pisando la arena, mojando mis pies en ese Mediterráneo de mis amores que siempre me carga las pilas y me sugiere tantas emociones.

Me marcho con mis incipientes novelas, dos niñas recién nacidas, pero que, creo, prometen mucho, y que, espero, crezcan a lo largo de este mes, en esas tardes denieneses con el Montgó al fondo.

Cierro por vacaciones este blog, aunque seguiré rondando por las Redes sociales; siempre está bien ver a los amigos un ratito, no sea que se olviden de una.

A los que, como yo, inician su descanso estival mañana, que lo disfruten como si fuera el último de su vida; para quienes ya vuelven, agosto es un mes delicioso para ir al cine o disfrutar del atardecer desde una terraza y ver la ciudad algo más amplia que de costumbre.

Nos vemos en septiembre, como siempre, desde mis tacones.

Sed felices.

sábado, 27 de julio de 2013

Carlos&Carlos

Hoy me vaís a permitir una entrada muy familiar: es el cumpleaños de los dos Carlos, mi hijo y mi hermano.

Como formo parte de una gran familia- en cantidad y calidad- no es extraño que coincidan las fechas de nacimiento, que alguna hay más, aunque los Carlos fueron los primeros.

Y por eso siempre lo celebran juntos desde que el pequeño, Carlitos, como le siguen llamando para distinguirlo de su tío, nació. Para ambos es un día importante y se esfuerzan en que todo quede perfecto y acogedor para sus invitados.

Yo como madre y hermana me siento orgullosa de ellos y , creo, que ellos lo saben. Son dos hombres estupendos, buenos padres y buenos hijos y, como no podía ser de otra manera, buenos hermanos.

No sé si el tener tan arraigado el sentimiento de la familia hoy en día es cool, pero para nosotros es fundamental. No hubieramos podido afrontar  tantas cosas que hemos llevado a cabo sin que ese lazo fuerte y apretado nos ha mantenido siempre unidos, a pesar de nuestras diferencias. Y estas celebraciones ayudan a abonar estos sentimientos.

Esto era lo que quería compartir hoy con vosotros. Una es lo que es por la suma de muchas cosas, por la presencia de en su vida de muchas personas y por lo que de esas personas recibe.
Hoy es el día de los Carlos, de mis Carlos. Desde aquí y sobre mis tacones de hermana y madre les deseo toda la felicidad y les dejo todo mi amor.

Sed felices.

miércoles, 24 de julio de 2013

Antípodas de la vida

Nadie te dice que llegará un día en que, sin casi transición, te ves en las antípodas de la vida, te encuentras que eres tú quien tienes que cuidar de tu madre o de tu padre cuando, siempre había sido al contrario o, como mucho, estabas en  ese  estadio paralelo de relación entre dos adultos.
Es un sentimiento de semiorfandad, en el que, por una parte ves que la persona que hasta entonces velaba por ti y te aconsejaba se va transformando en alguién que demanda una gran atención y que cada día es más dependiente y por otro, observas  que se está empezando a alejar de tu vida, inmersa en su mundo de recuerdos.
Te cuesta entender como es eso, y, a veces, la desesperanza anida en tu mente cuando te proyectas en el tiempo y piensas que también será ese tu final; y entonces concluyes si merece la pena.
No cabe duda de que la vida es un círculo. Esa fantasía que anida en la cabeza de los niños vuelve en la ancianidad, con la diferencia de que ahora son los recuerdos los que la alimentan y tejen un mundo que nada tiene que ver con la realidad. Personas que ya hace años que murieron, vuelven a revivir en esos recuerdos de la infancia, en esas anécdotas recien pintadas que los ancianos recuerdan con más facilidad que lo que han desayunado esa misma mañana. Y siempre bajo el ojo del Gran Hermano que controla si se lavan, si toman las medicinas, si beben suficiente....
Volver a una infancia sin futuro porque sabemos todos el desenlace.
Ayer, mi madre me preguntó si vendría a comer mi padre con nosotras. Mi padre hace dos años que murió, pero desde hace días, en su cabeza, ha vuelto a vivir y cuando habla de él, sonrie y se la ve dichosa
.
- No, mamá, hoy no vendrá- contesté.
No seré yo quien la vuelva a alejar de él  ¿Para qué?

Sed felices.

domingo, 21 de julio de 2013

Cualquier domingo

Un domingo como otro cualquiera: levantarse algo más tarde de lo habitual para compensar que nos acostamos también un poquito pasada  la  hora. Desayuno casi continental, faltaba el zumo-no lo apuntamos en la lista la última vez. Después un algo de limpieza, preparar la comida- manita de canelones para los sobrinos- para dar simplemente el último toque, y salir al jardín en la que la sombra misericordiosa nos alivie de este calor veraniego a tomar un vermut fresquito con unas patatas fritas.

Después de la comida, el salón en penumbra y en la televisión una serie de esas en la que la protagonista, ya sea fiscal o ama de casa pasa las de Caín por culpa de un asesino, cuya identidad hubiera adivinado en el primer cuarto de hora de emisión, si no fuera porque me he quedado en ese estado de somnolencia y cabezada que me atonta, pero que no puedo remediar.

A duras penas me espabilo y abro el ordenador con el firme propósito de escribir, de adelantar las dos novelas que tengo empezadas. Antes actualizo el blog, sin darle muchas vueltas, pues junto con la siesta se han quedado las ideas brillantes, como es mas que obvio para quienes os habéis dignado a pasar vuestros ojos por estas líneas. Entre medias, mi madre  me interrumpe veinte veces empeñada en que la lleve al Corte Inglés, a las rebajas.

En fin, lo  normal  en cualquier cualquier domingo de verano...

Y Rajoy sigue sin dimitir.


Sed felices.

jueves, 18 de julio de 2013

Abril, mi gata

Tengo una gata que se llama Abril, y hace dos días la operamos de un tumor.
La lesión apareció de repente y creció de manera desmesurada en pocos días, lo que, en palabras de la veterinaria, no daba buena espina.
Abril tiene diez años. Se llama así porque la encontramos en una bolsa de plástico, junto con otros tres hermanos, recién nacidos todos, un primero de abril de 2003. Dos estaban muertos y ella y un  macho sobrevivieron.
La crié con biberón y una bola de calcetines desparejados para que se acurrucara y no tuviera frío. Y salió adelante con la fuerza de alguien que ama la vida.  Todavía se sigue poniendo encima y frota su nariz contra la mía, como cuando era pequeña: la veterinaria dice que es porque para ella yo soy su madre.
Es muy guapa, elegante y algo arisca con los extraños, pero capaz de querer a su manera.
En estos momentos está acurrucada a mis pies, algo incómoda con la campana que le han puesto para que no se lama la herida, y con los ojos un poco asustados de no entender lo que pasa. Un costurón enorme atraviesa su espalda, pero no se queja, solo me mira .
No sé si fue una premonición, pero quise que perviviera en la memoria y la sitúe en mi novela Como el viento en la espalda -aquellos que la han leído la reconocerán- porque es alguien de mi familia muy querido.
Y también por eso  hoy he hablado de ella en este blog, mezcla de sentimientos y reflexiones en esta vida mía subida en mis tacones en la que caben todos, y en la que Abril ha llenado muchos momentos dichosos.
Ójala los siga llenando.

Sed felices.



domingo, 14 de julio de 2013

Probabilidades (relato)

El bip, bip, bip del monitor le empezaba a taladrar los oídos de una manera constante mientras intentaba ver el gráfico, pero la enfermera lo había colocado en una posición en el que la era imposible. Bip, bip, bip, bip….el sonido se aceleró en el momento en el que le venía una contracción. La mano de su marido apretó, mientras intentaba acompañarla con la respiración.
-Sopla, sopla, sopla….
Frunció los labios intentando imaginar una vela encendida que tenía que apagar. El dolor remitió lentamente.
La puerta de la habitación se abrió, dejando paso a la matrona, una mujer joven y sonriente.
-          ¿Qué tal vamos? – preguntó.
-          Bueno…-contestó ella con voz cansada- vamos que no es poco.
La matrona levantó la sábana  e introdujo la mano entre las piernas.
-          Bueno, esto no va mal, creo que vamos a poner ya la epidural- anunció al mismo tiempo que salía de la habitación.
Coincidiendo con su salida, le vino otra contracción. Se aferró esta vez al brazo de su marido, y notó que le clavaba las uñas. Él contrajo un poco la cara, mostrando dolor, pero no dijo nada.
La puerta se volvió a abrir. Esta vez  era el anestesista. Hábilmente maniobró, buscando el espacio entre las vértebras y clavó la aguja. Ella apretó los dientes al notar un dolor punzante que poco a poco fue reduciéndose a medida que notaba también como las piernas se le dormían.
Se quedaron solos. El sopor fue anidando en ella e imágenes confusas se le mezclaban en la cabeza.
Recordaba cuando ocho meses antes,  anuciaron que estaba embarazada. Fue una sorpresa para todos. Llevaban intentándolo más de cinco años, y ya valoraban la adopción. Una sorpresa para todos, menos para ella, que sabía que podía ser casualidad o no.
Volvió a su mente la noche de marras, en la despedida de soltera de su compañera: menuda borrachera se agarró en el Boys. Apenas recordaba mucho, pero lo que no había podido olvidar era al pedazo de tío que se ligó, o la ligó a ella, que no sabía muy bien. ¡Dios!
Y justo tres semanas después, supo que estaba embarazada. A pesar del trance en el que se encontraba en este momento, al evocarlo se le ponían los pelos de punta.
Su ginecólogo la explico que muchas veces, cuando ya no existe el estrés de buscarlo, es cuando sucede. Ya, y si…. . Sería mala suerte que, después de las veces que se había acostado con su marido, una vez, una sola vez, que lo había hecho con otro, zas, pinchara en hueso.
Cuestión de probabilidades.
Sentía como si flotara. Oyó, un poco lejanamente, la voz de su marido:
-          Cariño, vamos ya al paritorio.
Todo se volvió blanco y luminoso. La cara de su médico asomó por encima de ella:
-          Vamos valiente, esto está chupado- le comentó sonriente.
Los acontecimientos se fueron precipitando en su natural devenir. Piernas sobre estribos, empuja, ahora, ahora, espera a una contracción, ahora no, empuja, ya, ya , mira asoma la cabecita….
Recordó sus ojos negros profundos, sus dientes blanquísimos al sonreír y su piel oscura, casi azul…. Era cuestión de porcentaje, ya no había marcha atrás.
Dio el último empujón. La mano de su marido, sudorosa, se aferró a la suya. Podía sentir los latidos de su corazón a través de los dedos. Levantó la mirada y contempló, horrorizada, como los ojos de él se abrían, incrédulos, como platos….
Cuestión de probabilidades y había perdido.

miércoles, 10 de julio de 2013

Olores, aromas y verano.

Creo que ya he tenido ocasión de comentar acerca de mis paseos matutinos. Con este tiempo de verano salgo temprano, para aprovechar el fresquito de la mañana.  Tengo el inmenso placer de caminar por un paseo que me regala cientos de aromas: pinos, lavandas, madreselvas llenan el aire de fantásticas sensaciones para mi madrugadora nariz, que las absorbe y fija en la memoria.

¡Ah!, de vez en cuando, mi pituitaria tiene un encontronazo con algún olor, generalmente proviniente no de las plantas sino de  mamíferos de dos patas. Sé que este es un tema delicado, pues quizá haya quien lo tome como políticamente incorrecto, pero harta estoy de sufrirlo en silencio, como las hemorroides.

Porque, vamos a ver, excepto en casos muy concretos, todos tenemos agua corriente en casa y jabón como para lavarnos y lavar nuestra ropa. En los supermercados hay desodorantes por un euro- menos de lo que cuesta una cerveza. Entonces... ¿por qué hay gente tan cochina, que va esparciendo un olor tremendo a diestro y siniestro?. Y si tienes suerte de que te pille en una calle, vaya, pero como sea e en el metro, o en un cine o en un sitio cerrado ¡Dios! Estás perdida.

Vaya por delante que servidora tiene un olfato muy fino - me viene por parte de padre- pero es que hay algunos/as cuyos alerones huelen peor que una fábrica de celulosa- que es uno de lo olores peores que recuerdo. Y quizá mis percepciones olfativas sean exageradas, pero no soporto ese hedor aunque venga del mismiso George Cluny. Y por el contrario no hay nada que me ponga más que un hombre aseado y oliendo a Clavin Klein.

Señores y señoras guarrillos, hagan una obra de caridad y usen el agua para algo más que para beber. Piensen en lo placentero que es  que corra el líquido elemento  por sus cuerpos y luego el frescorcillo de la ropa limpia y el desodorante en sus sobacos, que les transportarán al trópico. Si no hacen por ustedes, háganlo por mi...


Sed felices

sábado, 6 de julio de 2013

Calores, masturbaciones y crímenes

Que el calor me obnubila es un hecho. Por eso, cuando vi ayer un titular en el que un grupo de ultracatólicos  pedía que se equiparara la masturbación a un crimen, a una forma de aborto, sinceramente pensé que alucinaba pepinillos por las altas temperaturas.
Haciendo de tripas corazón- me encanta esta expresión de intercambio visceral- acometí una inmersión en el artículo que, todavía, me produjo más pasmo, pues se catalogaba a los espermatozoides de potenciales portadores de alma.
De esto deduje dos cosas. Una, que para estos talibanes pro vida  la actividad masturbatoria es eminentemente masculina-el machismo hasta el límite-, y por otro lado, que no se pueden decir más barbaridades que las dichas por ellos. Reproduzco el siguiente párrafo, que no tiene desperdicio, de Alicia Latorre, miembro de ese colectivo:

“La masturbación es criminal porque inicia al sujeto en un espiral de perdición: sabemos que de la masturbación es fácil pasar a la soledad compulsiva, a la actividad criminal, a las violaciones, a la corrupción, a la drogadicción y finalmente al ateísmo”- y continúa-“La masturbación será tipificada como asesinato doloso potencial, el crimen atroz que representa esa abominación a los ojos de Dios. De la misma manera la polución nocturna debería considerarse un asesinato culposo potencial”.

¿Ante esto qué podemos decir, qué podemos hacer? ¿Reir, llorar, mandarla a esta mujer un vibrador para que se de una alegría al cuerpo y deje de estar tan amargada... ?

Verdaderamente es patético que haya sectores que sigan viendo las prácticas sexuales más naturales como algo abominable, mientras justifican otras muchas injusticias y siguen con su principio de a Dios rogando y con el mazo dando.

Tendremos que andarnos con cuidado, no sea que le den ideas a Gallardón y corra a
modificar el Código penal, considerando delito "hacerse unas pajillas", como diría nuestro querido Torrente.

En fin, mientras tanto, que cada uno apague sus calores, los de dentro y los de fuera como le de la gana, y a los reprimidos, ni agua.

Sed felices.

miércoles, 3 de julio de 2013

Fotografías (microrrelato veraniego)



Descargó la tarjeta de memoria con las fotografías de sus vacaciones. Numerosas imágenes se agolpaban mostrando instantes, compañías y paisajes.

 En una de ellas, de rodillas en la orilla del mar, se  veía a sí misma sonriente, con su bikini añil y negro y la  melena al viento. A su derecha, un hombre maduro, de un rubio casi blanco, que también sonreía,  había entrado en el encuadre.

A miles de kilómetros, en su casa de Estocolmo, Hans Gustafsson, mientra repasaba las instantáneas tomadas en sus vacaciones en España,  se preguntaba quién sería esa mujer morena, de bikini azul y negro, que, arrodillada en la arena, aparecía en una de sus  fotografías.

Sed felices


domingo, 30 de junio de 2013

100.000 visitas superadas

No puede ser de otra manera. No puede haber otra palabra para abrir hoy una nueva entrada de este blog que gracias por haber hecho entre todos posible superar esta cifra de 100.000 visitas.
El ser humano necesita de hitos: fechas, conmoraciones, eventos que marquen su devenir y que sirvan de objetivo y de aliciente para muchas de sus acciones y, no cabe duda, que para esta humilde aprendiza de escritora el haber superado esta cifra paradigmática es muy importante. Nunca pude soñar cuando comencé a escribrirlo , un domingo 30 de mayo de 2010, que llegaría a obtener el premio de ser leída tantas veces.
Durante estos tres años muchos han sido los cambios en mi vida. He perdido a personas que amaba y sigo amando, como mi padre, cuyo ejemplo me acompaña día a día, y otras, como mi nieta, han  venido a llenar mi vida de ilusión y de alegría. La crisis económica se llevó mi empresa por delante- una más-  que había sido mi tarea durante veintitrés años, pero me descubrí reinventándome y dándome cuenta de que yo era quien debía de conducir mi propia vida, una vida en la que la escritura cada vez ha ido teniendo más peso hasta llegar a publicar la que ha sido mi primera novela y en la que este blog es protagonista principal también.
Algunas personas salieron de mi camino, pero otras han entrado, y seguro que para quedarse, y acompañan mis días con su amistad, y con su sabiduría y me rodean con su afecto.
Y de todo esto he querido hablar en Mi vida en tacones a quienes con vuestro interés habéis hecho de mis palabras algo cotidiano en vuestras existencias. A algunos os conozco, a otros no, pero a todos os abrazo desde esta bitácora.
 Espero poder seguir escribiendo para todos, para vosotros, para mi, desde mis tacones, desde mi vida.
Gracias  de nuevo.


Sed felices.


miércoles, 26 de junio de 2013

Incertidumbres

Tengo que confesar que tengo un punto débil, un talón de Aquiles, una flaqueza por donde derroto: no soporto la incertidumbre. Desde siempre, el no saber a que atenerme me ha producido muchísima desazón. Esa sensación de si y no, quizá,  tal vez,  a lo mejor, me desgasta, me cansa y me lleva a un auténtico estrés.

Y no es por temor a lo que pueda pasar, sino por no saber a lo que me enfrento. Recuerdo que de estudiante me comían los nervios en los exámenes hasta saber las preguntas; una vez que las tenía, ya conocía por dónde tenía que tirar con toda mi artillería.

Luego, según me fui haciendo mayor, esta situación me fue acompañando y, repito, es lo único que me desestabiliza. Claro, que también tiene su lado bueno como es hacer crecer en mi la necesidad de adelantarme a veces a los acontecimientos y prepararme mentalmente para lo que sea necesario, bueno o malo.

Pondero, mido, barajo varias posibilidades para cuantificar mi capacidad y ubicarme. Es esa parte racional de mi misma que gusta de analizar y desmenuzar. Es lo que se denomina la necesidad de un cierre cognitivo. Imagino que no es más que una estrategia, pero a mi me ha servido en momentos muy complicados de mi vida y me sigue sirviendo.

No creo en el futuro, al fin y al cabo no es más que una proyección del pasado, pero sí me convence la posibilidad de barajar distintas opciones en un momento dado y poder prepararme, como un atleta ante una carrera, que al fin y al cabo no es otra cosa que asumir una realidad.

Para terminar, otra pequeña reflexión: vivimos, como sociedad, momentos de enorme incertidumbre, alimentada, tal vez, como arma de sumisión. Tal vez sea bueno, de una vez, tomar cada uno de nosotros nuestras riendas, sumarnos al compañero de viaje que, realmente, nos sirva y complemente, y dejar de esperar, de esperar....Y actuar.


Sed felices.


sábado, 22 de junio de 2013

Estamos en la cárcel

No me canso de repetir que  literatura  me está reportado experiencias maravillosas y emocionantes y emotivas. Pero, quizá, ninguna como la que viví ayer, en un acto en el Centro penintenciario de Alcalá Meco.
Muchos de los que seguís mi blog sabéis que con mi amigo Fernando López Guisado, poeta, inicié una campaña de recogida de libros de poesía para los internos de los módulos 2 y 9 de este centro carcelario que carecían de ellos, hecho que impedía que su formación en los talleres literarios, que imparte mi también amiga , fantástica poeta e increíble persona Elena Peralta, se viera reforzada con algún libro más que los que ella aportaba.
Pues bien, haciendo realidad el lema de una conocida marca de refrescos: el ser humano es extraordinario, ayer hice entrega de más de doscientos libros donados por particulares y editoriales. Lo hice en un acto entrañable en el que se presentaba un libro de poemas escritos por los internos que forman parte de ese taller.
En un salón de actos que me recordaba al de un colegio, sobre todo por la juventud de los que allí se encontraban- me dijeron que un 60% de los internos tienen menos de 30 años- les transmití el apoyo que desde el exterior- así llaman a lo que está fuera de los muros- había logrado nuestra iniciativa. Aplausos, vítores y hasta algún grito de ¡guapa! resonó en el sala. Y mí se me hizo un nudo en la garganta.
Una vez acabado el acto, se me acercó Enrique, uno de los internos poetas participante en el libro, para darme las gracias. En su palabras había respeto y humildad,  y estuvimos charlando un ratito. Luego nos dimos un abrazo y dos besos, y él volvió a su celda. Me dijeron que cumplía condena por atracar bancos...
Supongo que podría cerrar esta entrada con una moraleja, pero solo quiero terminar aludiendo al cartel que aparece en  la foto que acompaña mis palabras:
"Estamos en la cárcel"- podéis leer-, y continúa en la siguiente pared, que ha quedado fuera de encuadre: "pero somos personas."
Sed felices.

martes, 18 de junio de 2013

Todo el bourbon de Misuri (microrrelato en negro)



      

Solo nos separaba el mostrador.
Quedé arrebatado por su rubio pelo, peinado en pequeñas ondas sobre sus deliciosas orejitas, por su nariz respingona y por sus labios rojos como cerezas.
Hubiera dado todo el bourbon de Misuri por un beso de su boca, de esa boca que  esbozó una sonrisa tras la pregunta:
  ¿En que puedo servirle?
Sabía que nunca, nunca se cumpliría mi deseo, pero…
-    ¿Servirme? No, bella dama,  yo soy el que estaría encantado de ser su esclavo siempre, toda la vida; pero,  por desgracia, no tengo tiempo. 
Mis palabras hicieron que su busto se irguiera con coquetería, a riesgo de soltar los tirantes de su precioso vestido azul.
Con un suspiro, deposité un pequeño papel en el mostrador de la Caja, que ella leyó abriendo como platos sus maravillosos ojos   “No grite, esto es un atraco”  , para después clavarlos en la Baretta 92 que sostenía mi mano.
Ese día fue la única vez en mi vida que, en un rincón de mi corazón, lamenté ser un ladrón de bancos.
Hubiera dado todo el bourbon de Misuri por esos labios.