miércoles, 30 de mayo de 2012

Ser, estar o parecer

Estos tres verbos, que tanto quebraderos de cabeza  dan a los estudiantes de Lengua y Literatura, por aquello de confundir el atributo con el complemento directo, definen perfectamente, en mi opinión, el devenir de nuestra sociedad en estos momentos.

Durante mucho tiempo, sobre todo en estos años anteriores de riqueza, todos queríamos aparentar, todos queríamos parecer aquello que ambicionábamos, aunque fuera a costa de disfrazarnos, de superar nuestras propios límites. Coches, casas, viajes, eran elementos a lograr  porque ponían de manifiesto el triunfo.

Pero vino la crisis y entonces vimos realmente donde estábamos. El milagro español, del que tan orgulloso estaba aquel presidente, que me niego a nombrar, pero que parece un remedo de Chaplin en El gran dictador, resultó ser un fiasco, un gigante con pies de plomo, asentado en una burbuja que nos estalló en la cara, dejándonos a todos con una expresión de perplejidad e incredulidad que todavía no se nos ha quitado.

Y tras todos estos meses de angustia, de cansancio y de incertidumbre, de idas y venidas, llegamos a lo que somos: una sociedad acostumbrada a pedir, pero poco a dar; a exigir, pero poco a buscar, que prefiere la seguridad al emprendimiento. Y sobre todo acomodada y perezosa, una sociedad en que los valores están enterrados bajo años de bonanza ficticia, de los que todos hemos sido responsables en mayor o menro medida. Una sociedad en la que no hay un tejido industrial potente que cree empleo, porque preferimos hacer negocio a invertir en investigación y desarrollo, en la que el paro golpea a jóvenes, muchos de los cuales abandonaron los estudios ante el espejismo de la construcción, que parecía no tener fin y se ven ahora sin unos mínimos estudios. Una sociedad que lleva al poder a quienes, basándose en falsas promesas, acaba con los logros de los últimos treinta años, sin darse cuenta que toda acción conlleva una consecuencia y de que el valor de las ideas es lo que hace progresar al un pueblo, no la cotización en bolsa..
Parecíamos invencibles, estamos agotados y somos como niños  huérfanos  y perdidos en busca de un padre de nos vuelva a coger en sus brazos y nos diga que todo irá bien.

Sed felices.


lunes, 28 de mayo de 2012

Por amor al Arte

Hoy me encuentro en esa tesitura de tener veinte temas volando por mi cabeza  como pajarillos que no atrapo, para poder serviros alguno. Pero como también os he comentado otras veces, me resisto a no cumplir con mi cita y no dejaros alguna reflexión.
Podría tirar del hilo de la cita literaria  que tuve el viernes y sobre un tema que para mi era delicado, de esos  de "o te pasas o no llegas". Pero creo que, junto con un grupo de colaboradores inestimables, superé la prueba con holgura.
Y por si mi cupo de cultura no tuviera suficiente, ayer domingo mis pasos y la compañía de unos amigos que me visitaban  me llevaron al museo del Prado. Allí puse en marcha  mis conocimientos sobre arte para guiarles a contemplar una selección de las obras principales. Disfruté como una niña con zapatos de tacón. En mi retina se volvían a impresionar las composiciones, los colores y los temas de tan grandes artistas: El Bosco, El Greco, Murillo, Goya, Velázquez....Y el propio museo, una joya de arquitectura, en la que como abejas en una colmena, transitábamos miles de personas, ansiosas por libar tanta belleza.
Tres horas que pasaron como en vuelo y en los que me volví a ver en mi época de estudiante, esta vez con mi cuaderno de apuntes en ristre, ante cualquier cuadro, explicando a mi compañera la materia que entraba para examen, hasta que, saliendo de nuestra abstracción, nos dábamos cuenta de que estábamos rodeadas de personas que nos escuchaban con atención. Incluso recuerdo un día en que nos llegaron a aplaudir.
Amo el Arte, lo tengo que decir, en cualquiera de sus manifestaciones: literatura, pintura, música, escultura, arquitectura.... Son la muestra de que el ser humano, capaz de las mayores atrocidades, también hace posible llenar de placer la vida de sus semejantes y revalorizar la propia existencia.
Inicié el fin de semana con la literatura  y lo cerré apresando en mis ojos la hermosura de la pintura. ¿Alguien da más?
Sed felices.

sábado, 26 de mayo de 2012

Cristales rotos

Había sido toda la vida una entusiasta de los rompecabezas y de los puzzles. Encajar las piezas para construir una imagen o una figura reconocible la entusiasmaba. Por ello, desde niña, si se rompía algún cacharro enseguida se ofrecía,  pegamento en ristre,  para reconstruirlo, sobre todo porque también la dolía desprenderse de los objetos queridos. Ella, que no era la quintaesencia de la paciencia, convertía sus nervios en lo más parecido a la calma del relojero, clasificando, colocando y organizando las piezas de ese jarrón, de ese cenicero o de esa figurita de Yadró, que se había echo trozos contra el suelo.
Aprendió a quitar con disolvente las junturas del adhesivo, intentando, una veces con éxito y otras sin él, que no se percibieran mucho las heridas de la rotura, llegando incluso, con el tiempo a restaurar con bastante pericia, dejándolos como nuevos.
Y quizá ese afán de recomponer y no darse por vencida por conservar lo querido, la llevó a creer que también lo podría hacer con los sentimientos rotos, si intentaba volverlos a unir con esperanza, con diálogo o simplemente con comprensión. Por ello siempre solía ser ella la que, con el pegamento de la iniciativa, pretendía solucionar el desaguisado.
 Pero su gran error fue no darse cuenta que que los sentimientos no estaban hechos de barro, sino de cristal, y que cristal, una vez roto, difícil es de pegar, y que  si se logra, quedan unas señales deslucidas y cuyos bordes, en ocasiones, pueden cortar. 
Por ello decidió, tras tiempo de reflexión y dudas,  que no pasaba nada por desprenderse de aquellos sentimientos rotos que ya no tenían razón de ser, simplemente porque ya  no eran como debían : transparentes y sin fisuras.

Sed felices.




miércoles, 23 de mayo de 2012

Así se escribe la Historia

A finales de 2011, una  comisión formada por miembros de la Real Academia de la Historia plantearon sus conclusiones acerca de las revisiones llevadas a cabo en el Diccionario Biográfico Español, cuyas referencias a ciertos personajes históricos habían levantado ampollas. Esta obra, llevada a cabo por la misma Academia, ponía sobre la mesa afirmaciones tales como que Franco no fue un dictador o que Escrivá de Balaguer recibía las órdenes directamente de Dios.
Han sido treinta y una reseñas las que, a juicio de los revisores, se deben de corregir. Pero, siguiendo esta costumbre tan española de "mantenella y no enmendalla", la propia Academia decide hacer caso omiso, y eso que hay casos tan flagrantes como el de Carlos Asensio Cabanillas, que llegaría a ser jefe de la Casa Militar de Franco, y que en palabras de su biógrafo,-al que me niego a dar publicidad-"tomó parte en el Glorioso Alzamiento Nacional, Salvador de España" y tomó Almendralejo, pacificando esta ciudad. Pero si consultamos otras fuentes, como la del prestigioso historiador Paul Preston, esta pacificación consistió en la violación de multitud de  mujeres y el fusilamiento de más de un millar de personas.
Este diccionario biográfico, que ha tenido un coste de 6,4 millones de euros de dinero público, debería ser un referente para el conocimiento de nuestra Historia. Sin embargo, el afán de algunos de tergiversar los hechos en aras de maquillar y emboscar acontecimientos que, sin duda, no dejan de ser ciertos por ello, hace que la duda planee sobre esta magna obra.
La investigación histórica, y esto ha de reconocerse, como toda acción  humana, no puede ser absolutamente objetiva, pero si debe ser fiel a la documentación que se maneje. Las fuentes de las que se nutre el historiador muchas veces son contradictorias, pero ahí está la dificultad y al mismo tiempo el atractivo de esta actividad. Un buen especialista indagará, contrastará y sacará las conclusiones que más se aproximen a la realidad de los hechos. No estamos haciendo ficción, estamos escribiendo  Historia.
Lo demás, historietas.....

Sed felices.

martes, 22 de mayo de 2012

De la Iglesia y y otras lindezas...

Me molesta mucho entrar en ciertos temas, que creo que pueden afectar a las conciencias, pero hay veces que callar es otorgar. Las últimas declaraciones de Rouco Valera me parecen absolutamente despreciables. Jugar con el chantaje emocional de advertir que, si se le obliga a la Iglesia Católica a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles - algo que por otra parte hacemos todos los que somos propietarios de un patrimonio-, pueden resentirse otras partidas, como la dedicada a Cáritas, en una época en que es más necesaria que nunca, es pasarse siete pueblos, no, ocho.
Decir que es una absoluta vergüenza que este jerifalte católico haga estas declaraciones es decir poco. Pero la verdad es que ya estamos tan curados del espanto que supone la voz de la Conferencia Episcopal referente a tantos y tantos aspectos de la vida, que una más....
Aunque yo, si fuera católica, apostólica y romana practicante-yo lo  soy por mor de la costumbre de bautizarnos a todos- sería la primera en pedir la cabeza de este obispo que conculca todos los principios evangélicos. Porque manda narices que pidan a los demás cumplir los preceptos mientras ellos obvian todos, empezando por el de "dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" y terminando por cumplir con la caridad cristiana, pasándose las enseñanzas de Cristo por el forro de la sotana.
Sin embargo estamos en la misma situación que en otros frentes. La carencia de la más mínima coherencia, de un ápice de moral hace que en todos los estamentos se hayan roto los principios más elementales de solidaridad e igualdad.
Los españoles siempre hemos cargado con el lastre de un país que se denomina laico pero que celebra todas la fiestas religiosas,  los funerales de Estado se hacen en las catedrales,  y en los colegios seguimos dando religión católica como asignatura.
Ellos lo saben. Saben que están inscritos en esa parte de la sociedad que poco a poco está ganando terreno a costa de perder progreso y que suponen una casta privilegiada. Y se frotan las manos, esas manos con las que luego bendicen y dan los sacramentos, que se lavan como Pilatos ante situaciones en las que están en juego derechos civiles, pero que no tienen ningún empacho en elevar al cielo desesperados si les toca el bolsillo.

Hace mucho tiempo que se pusieron al lado del César.


Sed felices

domingo, 20 de mayo de 2012

El mirlo blanco

Recuerdo que cuando era pequeña mi madre me cantaba una canción, "La infanta del reino de Canela", que era un cuento musicado. En él una infanta, cansada de oír a sus consejeros la conveniencia de casarse, pone como condición que sólo  lo hará con aquel que le traiga un mirlo de color blanco. Como todos sabemos, este color es extraordinario en esta clase de pájaros, que se caracteriza por su plumaje negro en su totalidad o en la mayoría de él. De esta manera, la infantita se aseguraba la casi imposibilidad de que algún pretendiente cumpliera el encargo.
Pero he aquí que un apuesto labrador se presenta ante la corte, que estaba reunida en el jardín, con un mirlo albo como la nieve, ante el asombro de propios y extraños. Así la infanta no tiene más remedio que entregarle la mano prometida. Entonces una inoportuna lluvia revela el secreto, el mirlo no es blanco sino negro, simplemente el campesino lo había pintado. Y aquí llegaba la parte más emocionante- y yo siempre  aguantaba la respiración- pues la infanta, desoyendo al Consejo,  no sólo no condena al campesino por engaño, sino que mantiene el compromiso, ya que el muchacho había demostrado que contra un imposible no cabe rendirse sino aguzar el ingenio.
Muchas veces, en la vida, nos parece que nos están pidiendo mirlos blancos que creemos inalcanzables y por ello renunciamos siquiera a su búsqueda y a lo que es nuestro sueño e ilusión. Pero quizá no nos damos cuenta que simplemente basta con dar otra vuelta de tuerca, con echar mano de las ideas y de tener la confianza en nosotros mismos en poder lograrlo.
Entonces nuestro mirlo negro se tornará blanco.

Sed felices.

viernes, 18 de mayo de 2012

Esta noche en Samarkanda

Poco a poco el espíritu se va serenando, como las aguas vuelven a su cauce tras una tormenta.
Estos días, que me han arrebatado de la realidad cotidiana, como el carro de fuego a Élias, apartándome de lo corriente, de lo banal, me han hecho reflexionar sobre la condición humana, cuyo mayor error es creerse capaz de controlar, de anticipar, de prever: "si hacemos, esto, evitaremos lo otro, si vamos por ese camino no nos encontraremos con aquello".
Y siguiendo el hilo de mi mente he recordado un cuento, de Jean Claude Carriere, "Ésta noche en Samarcanda", que habla de sobre este tema, sobre como el ser humano no tiene la posibilidad de tener en su mano el destino. Por ello, quiero compartir hoy este relato ajeno, pero que ilustra, mucho mejor que yo, mi pensamiento durante estos días, tan duros y difíciles.

Esta noche en Samarkanda

Una mañana,el Califa de una gran ciudad vió que su Visir se presetba ante él en un estado de gran agitación. 
le preguntó a qué se debía su estado y el visir dijo:-Por favor deja que me vaya de la ciudad hoy mismo!. 
-¿Por qué? .-esta mañana al cruzar la plaza para venir a palacio,he notado un golpe en el hombro,me he vuelto y he visto a la Muerte mirandome fijamente.La he reconocido,toda vestida de negro con un chal rojo.Allí estaba y me miraba para asustarme,porque me busca,estoy seguro! Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo,cogeré mi 
caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda. 
-De verdad que era la Muerte? ¿Estás seguro? 
- Totalmente,la he visto como te estoy viendo a tí.¿Deja que me vaya,te lo ruego! 
El califa lo dejó partir,el hombre regresó a su morada,ensilló el mejor de sus caballos y atravesó al galope la ciudad en dirección a Samarkanda. 
El Califa,disfrazandose como solía hacerlo,fue hasta la gran plaza,rodeado de los ruidos del mercado y buscó a la muerte con la mirada,la vió y la reconoció.El visir no se había equivocado,era tal como él la describiera,alta y delgada,vestida de negro,y un chal rojo envolviéndole el rostro.Iba por el mercado de grupo en grupo,sin que nadie se fijase en ella,rozando con el dedo el rostro de un hombre,o tocando el brazo de una mujer cargada de menta,esquivando a un niño que corría hacia ella. 
El califa la enfrentó y ella lo reconoció al instante:

-Tengo que hacerte una pregunta...
-Te escucho ,respondió la Muerte. 
Mi primer visir es un hombre joven,saludable...y probablemente honrado, ¿por qué esta mañana cuando venía para palacio lo has asustado?¿Por qué lo miraste con aire amenazante? 
La Muerte lo miró ligeramente sorprendida y contestó al califa:

-No lo he mirado con aire amenazante,sencillamente cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido,no pude ocultar mi sorpresa. 
- Por qué sorpresa? preguntó el califa. 
-Porque-contestó la Muerte-no esperaba verlo aquí,tengo una cita con él esta noche en Samarkanda.


Sed felices