miércoles, 13 de noviembre de 2019

Collioure

Amenazaba la lluvia, aunque el sol intentaba, sin mucho éxito,  abrirse paso. El mar vestía su manto gris, ese gris del que tanto gusta en el otoño y el invierno. Sobre la pequeña rada se erigía , solemne e inmutable la ciudadela.
Un cúmulo de sentimientos trenzaban mis pasos hacia el pequeño cementerio. Tantas veces había leído sobre él, había visto sus imágenes y , por fin, iba a poder presentarme ante la tumba del maestro, ante la tumba de Don Antonio Machado.
No tuve que andar mucho: pronto se vislumbra el túmulo cubierto de flores, de banderas francesas y españolas republicanas.
La lluvia ya no se hizo esperar más, y comenzó a caer lentamente, poniendo una músiquilla de fondo con aires de nostalgia.
Controlando la emoción, de mis labios, casi como una oración, brotaron los versos del poema "Un mañana efímero"...

La España de charanga y pandereta...

Después comencé a leer la carta que había escrito en nombre de mi agrupación de Rivas y que quedaría depositada en el buzón del maestro.

Estimado maestro, querido maestro de infancias y de poetas.

Don Antonio Machado:

Ante ti hemos venido, ante esta tierra a la que un día de febrero abrieron sus entrañas para hacer  ese último lecho donde acostar tu cuerpo, tan lleno de tristeza y de nostalgia.

Ochenta años ha desde aquella fecha: mucho tiempo. Tiempo en el que España, esa España que tú tan magistralmente retrataste, ha cruzado una larga travesía sobre un reguero de lágrimas y sudor de tanta buena gente condenada al exilio,  al silencio con los labios cosidos por el miedo y la venganza.(...)
 

Una ceremonia sencilla, pero tan transcendente para mí, porque ese jueves de noviembre vi cumplido uno de mis más grandes anhelos. Luego, a pesar de la lluvia y del frío, recorrí el perímetro de la ciudadela intentando retener en mis pupilas la belleza de ese pequeño pueblo que tiene ya un lugar emblemático en los libros de literatura. 

Nunca se es el mismo tras un viaje. Uno deja parte de si  y se trae aquello que le ofrecen.  Así ha sido también esta vez. Algo de mí quedó prendido en ese mar de otoño. En mi regreso guardé el recuerdo de esa lluvia, de ese olor a crisantemos y de mis humildes palabras que quedaron junto a la tumba de don Antonio Machado.

Sed felices.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Si de ti depende

Hace unos días podía leer en las redes sociales una pregunta acerca de qué se podía hacer ante la frustación. Mi comentario fue: "ocuparte de lo que de ti dependa".

En infinitas casiones nuetra tristeza o impotencia viene dada porque nos damos cuenta de la imposibilidad de remediar los problemas que nos acucian, sin darnos cuenta de que en una gran cantidad de veces esa solución no depende de nosotros.

Vivimos en una sociedad en la que, fundamentalmente los medios de comunicación nos  enfentan día si, día no, a hecatombes, apocalipsis y desastres. Las sentencias de "irremediable", "no hay marcha atrás", "es el principio del fin", trufan cada una de las imágenes de inundaciones, desiertos, e informaciones económicas.

Al mismo tiempo que todo esto sucede nos damos cuenta de que poco podemos hacer para que el pirado de Tump entre en razón, o que el cambio climático se pare, nuestra intervención es mínima como "curritos de a pié".La primera reacción siempre es de desánimo, pero entonces nos tenemos que dar un tiempo de reflexión para centrarnos en aquello que sí depende de nosotros.

Dice un refrán popular (ya sabéis que adoro los refranes) que "un grano no hace granero, pero ayuda al compañero". Seamos ese grano, ese eslabón de una cadena que finalmente afianzará los principios y los valores en los que que creemos. Participemos en la sociedad en la que vivimos, desde dónde hemos querido colocarnos y empujemos, empujemos para que toda la armazón que sostiene este sin sentido caiga.

Seguramente no llegaremos, por ley de vida , a ver los grandes cambios a los que nos enfrentamos hoy, pero si somos capaces de hacer que cunda nuestro ejemplo desde lo positivo, desde irradiar una energía que haga que más personas encuentren el sentido también
a su vida, seguramente, la sensación de estar perdiendo el tiempo desaparecerá.

Los grandes cambios de las Historia no se hicieron ni por un invento, ni por un día. Fueron realidad porque hubo quien convenció con su entuasiasmo a muchos, y estos fueron capaces de expandir ese mensaje.

Valoremos por tanto aquello que aportamos, aunque sea para nosotros ínfimo, pero que asumimos como nuestra responsabilidad. Recordemos que una gota, si persiste, acaba horadando una montaña.

Sed felices.


domingo, 20 de octubre de 2019

Barcelona

Tenía cinco años cuando conocí Barcelona.

La hermana de mi padre vivía en allí, ya que su marido había encontrado trabajo en esa ciudad. Mis recuerdos son muy vagos, pero todavía siento la impresión de ver la plaza de Cataluña, con las palomas; las Ramblas,  pletóricas de gente, algo que para una niña madrileña que llegaba de un pueblo de Soria, parecía una irrealidad.  Y el mar...

Con el transcurrir de los años he vuelto bastantes veces, por ocio o por trabajo, y siempre me he sentido como en casa. Estuve en el 92 y me sentí orgullosa de la ciudad en la que se había convertido. Volví con mis hijos, ya adolescentes, a los que también les cautivó. He presentado libros y me han acogido de maravilla. Tengo grandes amigos en esa ciudad. No temo exagerar cuando digo que adoro Barcelona. 

¿Y ahora? Ver las  calles incendiadas, los adoquines arrancados, los contenedores en llamas me parte el alma. Por que no son solo piedras, ni asfalto, ni mobiliario urbano. Son lo que configura, junto con sus gentes, el corazón de una ciudad. Y ese corazón ha sufrido un infarto grave y, lo que es peor, sin sentido. La mayoría de los que se manifiestan violentamente no saben, no conocen, y menos entienden porque lo hacen, solo sienten la rabia y la frustración inyectada en vena por los que ya no saben a dónde quieren llegar a lomos de una mentira que ya no se se sostiene. 

Más de siete millones  de euros en pérdidas, lo que es peor, más de doscientos heridos sólo en esta semana por la acción de los violentos. Comercios, restaurantes, negocios, vías de comunicación colapsados por una jauría incontrolada que buscan ¿el qué? La libertad de unos presos cuyo delito está tipificado en el código penal , aunque ellos pensaban que por enésima vez enfrentarse al estado de derecho era gratis, y como no lo es , someten a chantaje a toda una población.

Tal vez esto sea el principio del fin. Tal vez el haber llegado a este extremo destape la gran barbaridad del procés, una tapadera de la alta burguesía catalana para ocultar años y años de corrupción; un instrumento para no abandonar las instituciones catalanas, desde donde controlar el dinero público, dinero con el que han estado alimentando a los que hoy copan las noticias y que alientan la lucha en la calle, y que ha contado con la connivencia de la izquierda independentista en la creencia de que ambos iban a recoger las nueces de una imposible república catalana.

Espero y deseo que las urnas  del 10N reflejen ese hartazgo de la gente de bien. Es ahí donde hay que demostrar en qué lado se está, y si es verdad que son más lo que no quieren la independencia, véase en el resultado. 

Barcelona se lo merece, España se lo merece.

Sed felices.

domingo, 13 de octubre de 2019

De hijos desobedientes y lluvia de libros

A Cicerón, Marco Tulio, político, retórico e intelectual romano se le atribuye esta  frase, allá por el siglo I d.C. : "en estos tiempos los hijos no obedecen a los padres y todo el mundo escribe libros".

Respecto a la primera parte de  la sentencia así ha sido desde el principio de los tiempos, incluso desde el Paraíso, cuando Adán "desobece" a Yaveh y se come la manzana. Los hijos por sistema desobedecen, desobedecemos,  ya que es la manera de afirmar nuestra personalidad, adquiriendo (o eso sería lo ideal), capacidad de decidir y responsabilidad. 

Lo curioso es la segunda premisa, la de la popularidad de escribir libros, que ya parece que  llamaba la atención del prócer romano, cuyos discursos, sobre todo las Catilinarias, recomiendo. Y digo curioso porque veinte siglos después parece que esa popularidad de publicar se mantiene.

Lo que no sabemos es si, entonces, ocurría lo mismo que ahora, en que la cantidad poco tiene que ve con la calidad, y mucho menos con el consumo de los libros. Cierto es que en la Roma de Cicerón abundaban los analfabetos, cosa que en el siglo XXI y en nuestro país no debe pasar, pero eso no es garantía de que se lea al ritmo que se publica.

Porque anualmentte salen al mercado más de ochenta mil libros, muchos de ellos autipublicados, que se dan de bruces con los muros de la distribución, e incluso cuando los que están en su circuíto son devueltos a las editoriales en un porcentaje de un 30%. Miles de escritores arrastran su frustación de no conseguir convertirse en quienes copan las páginas culturales, en la certeza de que su obra es digna de pasar a los anales de la historia de la Literatura.

Como directora de una editorial independiente soy consciente de que el acceso a la información, bueno en ocasiones a la desinformación, de las redes sociales, con la capacidad de animar a través de los Likes a escritores y poetas que ven en ello la reafirmación de su calidad, hace que se abran expectativas que luego no se corresponden con la realidad cuando intentan publicar.

Hablo con quienes se acercan a Ed. Ondina e intento abrirles los ojos respecto a qué pueden esperar de su libro, de su poesía en un mundo en el que la cultura se ha convertido en un campo en el que la sequía hace estragos y que sobrevive gracias a que quienes creemos en ella no tiramos la toalla. Solo hay un camino para la creación y es la calidad.

El arte como negocio se convierte en consumo rápido y en ganancias para unos pocos, que normalmente no suele ser los artistas ni los escritores, quienes se ve abocado a pagar ya sea por publicar, como por colgar sus cuadros en una galería, o yendo riesgo y ventura en un teatro, sin garantía ninguna de poder recuperar la inversión.

En fin, mis queridos lectores, que los que estamos en este proceloso mundo de la literatura y el arte debemos saber que nuestro camino está lleno de obstáculos, y pertrecharnos para saltarlos desde la consciencia y la realidad.  Solo así tendremos fuerza para seguir caminando.

Como diría el gran Cicerón en una de sus más famosas sentencias: O tempora, o mores (¡Oh, tiempos!, ¡oh, costumbres!).

Sed felices.



lunes, 7 de octubre de 2019

Lágrimas de rabia

A veces pienso si lo que hago, que intento sea coherente con lo que digo, servirá de algo.

Empiezo a no reconocer muchos y a muchos de mi entorno. Personas que han sido parte de mi vida, desde hace más de cuarenta años y que hora justifican lo injustificable, y se unen a quienes han hecho de la mentira su bandera, aunque ellos quieran defender la roja y gualda.

¿Qué hemos hecho mal los demócratas? ¿Por qué nuestro mensaje se entrella, una vez y otra, contra el muro de la falsedad y la difamación? ¿En que momento perdimos la capacidad de llegar a quienes necesitan de sus derechos y, sin embargo, siguen a los que enarbolan un nacionalismo trasnochado y sin futuro?. Sé dónde estoy, pero a veces dudo de para qué, si no soy capaz de traspasar a quienes dicen respetarme e incluso admirarme el mensaje de justicia e igualdad.

Hoy he tenido que contener lágrimas de rabia al ver las imágenes de VOX en Vista Alegre, sabiendo que una de las personas queridas por mí, amigos desde la adolescencia, estaba allí. Desconocía que era militante de esta formación ultraderechista. Cuando me dijo que había venido desde su lugar de origen a Madrid para asistir a ese "circo" no me lo podía creer. Intento justificarlo por el cansancio, por la necesidad de encontrar respuestas a una persecución que sufren por parte de otros fascistas ultranacionalistas... Pero cuando colgué el teléfono sentí que algo se rompía dentro de mí.

Él sabe que soy socialista, y tras una amistad de más de cuarenta años, nada de los valores que a ambos nos han unido en una estrecha amistad han servido para nada. Siento, como en la canción, el corazón partido entre mis principios y mi amistad.

Porque no es cierto que la política no debe romper las amistades cuando la amistad ha de basarse en valores que para mí son irrenunciables. Espero y deseo que cuando Santiago Abascal defendiera y llamara "españoles" a los violadores de la Manada mi amigo sintiera vergüenza de encontrarse allí.

No obstante, hoy siento que mucho de mi esfuerzo se ha convertido en agua derramada en un cesto. Y me siento cansada, y no puedo contener las lágrimas llenas de rabia e impotencia.

Sed felices por mí.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Aunque la casa se queme

Tengo que decir, sin falso orgullo, que provengo de una familia de mujeres de raza.  Perdonad, mis queridos lectores, si esta afirmación os suena un poco imperialista, pero no sé de qué otra manera definirlo. Mujeres que, a pesar de los reveses de la vida, han contado siempre con una resilencia grande, incluso cuando esa palabra, resilencia, no estaba de moda, y lo que se decía era  aguante.

Varias generaciones, con sus excepciones, claro, de abuelas, tías y primas que han sido capaces de reiventarse para seguir siendo ellas mismas, sin renunciar a valores y principios. Y eso no es nada fácil.

También, he de reconocerlo, tenemos un pequeño fallo, aunque para nosotras forma parte de nuestra manera de ser. Y es que, a pesar de los pesares, puede quemarse la casa, pero no dejamos salir el humo. No sé si esto es bueno o es malo, solo sé que es la manera con la que hemos decidido afrontar la vida, pensar que no se trata de lo que te pase, sino de qué manera haces el relato.

Algún día me deciré a escribir sobre ellas, sobre quienes en el día a día han sido unas heroínas que no han salido en los papeles, ni en la TV, pero que han contribuído en gran manera a señalarme cómo la decisión de ser o no feliz en la vida la tienes tú.

Por eso hoy, domingo primero de este otoño que se resiste a soltar el verano de la mano, he querido escribir este artículo, sino como homenaje - se queda sin duda corto- si como agradecimiento. Porque tras de mí están Leyre y Martina, y no encuentro mayor ilusión que ser para ellas lo que las mujeres que me antecedieron han sido: un ejemplo. Ójala que el día de mañana puedan recordarme como alguien de quien pudieron aprender alguna cosa, sencilla, pero que las ayude a hacer camino. Si es así, habrá valido la pena. Porque no importa que la casa se queme, no importa que no salga el humo... No hay mejor bombero que la fuerza interior, esa que te dice todos los días que aún queda esperanza.

Sed felices.

Dedicado a mis abuelas Rosa y Teresa, a mi tías  Mary Tere y Rosi, a mi prima Érika y a mi querida amiga María Jesús.




domingo, 22 de septiembre de 2019

De pactos o libertad vigilada

Siempre se ha dicho que en el corazón de un español, o española, siempre ha  habido un entrenador de fútbol o un crítico taurino...  Esto último está un poco de capa caída, a pesar del PP de Madrid, pero lo que se viene a decir es que somos mucho de opinar desde la barrera o de hacer toreo de salón. Bueno, pues por  lo que parece ser también hay un negociador.



Y algo de eso ha habido en el proceso negociador frustrado que ha llevado a la convocatoria de unas nuevas elecciones. Opiniones de todo tipo y de toda condición señalando  el absoluto fracaso y la consabida humillación, incluso provinientes de aquellos a los que consideramos oráculos de sensatez, pero que también se equivocan. Yo, sinceramente, solo puedo basarme en aquello que sé o escucho. Y dos no negocian si uno de antemano no quiere.

Posiblemente se hayan cometido errores por las dos partes, no lo dudo, ni siquiera justifico que por la parte que me toca se podría haber enfocado de alguna otra manera, pero, y vuelvo a los símiles, los que friegan los platos son los que los pueden romper.

Hace unos días dije que el mejor pacto es aquel al que se llega con la sensación de que ambos han cedido, pero, sin duda, una de las partes, si se sale desde más atrás, ha de ser más flexible. No se puede exigir si la posición en el tablero no es la más favorable.

Porque, pensemos, ¿para qué se hacen los pactos? Fundamentalmente para encontrar una estabilidad. Pero si ya una de las partes demuestra públicamente que se quiere llegar a ese pacto porque no se fía de su socio, eso no es un pacto, eso se llama libertad vigilada.

La Historia está llena de pactos y acuerdos interesados, todos los son, y también de conculcación de esos pactos, pero que ya de entrada se muestre de una manera tan palmaria la desconfianza, cuando se tienen menos apoyos- va en contra de ese equilibrio que buscamos, y la vida de ese trato tiene fecha de caducidad.

Por otra parte,  nuestra democracia no tiene experiencia en pactos de gobierno del país. No es lo mismo pactar en una región o en un ayuntamiento, que al fin y al cabo está acordando gestión, que llegar a uno en el que se dirima la política nacional, la internacional o los Presupuestos que afectan a más de cuarenta millones de personas.

Sí, sin lugar a dudas estamos cansados de este proceso que finalmente no ha llegado a buen puerto. Pero fijaros, mis queridos lectores, que ese agotamiento es más producto del ruido mediático que de la participación en el mismo. Ahí también se ha fallado, en la discrección y en la necesidad de titulares.

Como diría el poeta, se hace camino al andar, y nosotros, hombres y mujeres de este país, también vamos aprendiendo a explorar nuevas situaciones, y debemos colaborar a llegar a soluciones. Porque también como ciudadanía tenemos nuestras obligaciones, y entre ellas el acudir a las urnas cuando se nos convoque de una manera legal y legítima. ¿Por qué cuál es la otra alternativa? No existe.


Vayamos a votar y votemos a quienes creamos que pueden llegar al parlamento para desbloquear y consensuar, y apoyar a un gobierno que gobierne para todos y todas.

Mañana ya es otoño. Sed felices.