Tengo un domingo de esos tontos, si es que hay algún domingo que no lo sea de vez en cuando. Me acuerdo de pequeña, cuando llegaba la tarde dominical y teníamos que preparar las cosas para el día siguiente: los deberes, los libros, la ropa.... y me entraba un bajón....Era el día del fútbol y del "Carrusel deportivo", y yo respondía, como el perro de Pavlov, al reflejo condicionado de oír la sintonía de ese programa de radio y pensar que se había acabado el fin de semana y que se había acabado lo bueno.Bien, pues hoy tengo un día de esos, en el que la pereza ha hecho presa en mi y no me la quito ni a tirones. La verdad es que soy una perezosa contrariada. Quiero decir que me encanta esa sensación de abandono que a veces acompaña al "dolce far niente", que son como cosquillitas que suben de los pies a la cabeza. y hace que te esponjes.... Pero, muy al contrario me obligo a desarrollar una hiperactividad que en nada trasluce ese otro yo, domeñado a base de disciplina espartana.
Lo dicho, que hoy tengo ese día blandito, en el que parece ando sobre espuma y todo se me hace un poco cuesta arriba. Hasta el hecho de escribir en el blog o de pensar que contar me resulta hoy un tanto costoso. Será la resaca de las Fiestas, la perspectiva de un nuevo trimestre o simplemente que no tengo ganas, para que darle más vueltas.
En fin, que mañana ya es lunes y cuando toque el despertador no habrá pereza que valga, así que voy a disfrutar un poquillo de ella en estas horas que le quedan al domingo.
Sed felices.
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