Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de febrero de 2025

23 F/1981

 

 - No

- No

- Sí

Síes y noes repicaban a través de la emisora de radio, creo que la SER. Transmitían el discurso de investidura como presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, tras a dimisión de Adolfo Suárez, quien había perdido la confianza de los suyos. 

De pronto un extraño sonido de revuelo y unos gritos de "al suelo,al suelo"  y unos tiros. Había comenzado el intento de golpe de estado. Era el 23 de febrero de 1981.

Yo, que entonces era una jovenzuela estudiante universitaria y me encontraba preparando un examen parcial, me quedé paralizada al escuchar que un grupo de guardias civiles a las órdenes de un tal Tejero había tomado el Congreso de los diputados. ¿Era el inicio de un golpe de Estado?

El locutor intentaba hacernos llegar la información, pero todo  era muy confuso, aunque el paso de las horas lo fue aclarando. Lo demás es Historia.


 (Foto La Vanguardia)

 Años después tuve la oportunidad de visitar el hemiciclo y ver los agujeros de las balas en el techo. La verdad es que impresionaba pensar en el peligro en el que la democracia, tan recién nacida, estuvo aquel día. Hoy, 44 años después, se le abren a una las carnes viendo como muchos, que ni siquiera eran un proyectos de nasciturus reivindican la vuelta a semejantes regímenes fascistas y dictatoriales.

Como en una especie de maldición a lo Benjamin Baton,  una parte de la sociedad española va sufriendo una especie de vuelta a la inmadurez, a un aniñamiento irresponsable que la hace creer que un golpe de estado como el del 1936. o un intento como el de 1981 son algo heroico, y no una subversión del orden legítimamente establecido a través de las urnas.

Hoy me he encontrado con una foto de Tejero, el cabecilla visible de ese intento, anciano y mostrado como esas imágenes apolilladas referentes de supersticiones y manipulaciones. No, mis queridos lectores. Tejero es un golpista, y fue condenado, con otros de su calaña, como tal.

Lo positivo de ya tener una edad es que es difícil que te la den con queso y que te vendas motos que tú no quieres comprar; lo de Tejero fue una chapuza que tuvo en vilo a un país durante horas, pero lo superamos; lo mismo que lo hicimos con el terrorismo. Lo mismo que conseguimos tener los derechos sociales más avanzados; lo mismo que pudimos con la pandemia. Y los únicos héroes y heroínas han sido siempre los que, en donde hayan estado, han creído que lo más precioso para la sociedad son la justicia social y la libertad.

Sed felices. 

 OS DEJO ESTE ENLACE PARA VERLO EN DIRECTO

Asalto al Congreso 23 F RTVE

sábado, 3 de febrero de 2024

Son mis principios, y no tengo otros


Decía Larra que escribir en España era llorar. En estos momentos no solo escribir, sino defender unos principios que nos hace humanos, defender la verdad que nos permite convivir, defender la empatía con el  otro, en ocasiones hace que, aunque sea de una manera simbólica, se te salten las lágrimas.

En el fondo subyace la pérdida de valores tales como la solidaridad, la igualdad y la justicia, nublados bajo el lema de “ande yo caliente y ríase la gente”. El caldo de cultivo de la falta de formación, de la ignorancia democrática, de la educación para la ciudadanía comporta que cuando llega el momento de acudir a las urnas el resultado sea el que ahora vemos. Aferrados a un pensamiento único, que es el mismo cántico de la selección de fútbol: “soy español, español, español…”, que empuja a otro hacia el abismo de la inutilidad y la descalificación, en una época, no me cansaré de decirlo, queridos lectores, en unos momentos en los que más necesitamos la unidad.


Quiero ser optimista y pensar que de esta triste experiencia podremos encontrar una solución que frene, de una vez por todas, esta ola que lame las playas de los derechos sociales, que podemos perder si no somos capaces los progresistas de hacer una barrera democrática y obligar a quienes quieren acabar con el estado social a moderarse.


La democracia es como un diamante, dura y frágil  al mismo tiempo. Un arma que en buenas manos es capaz de hacer progresar a los pueblos, pero que también permite que en su nombre  o que desde su tribuna se insulte y se lancen falsedades, o que se falte al honor en conciliábulos callejeros, aunque  no se debiera consentir, ni siquiera en aras de la tan traída y lleva libertad de expresión.


Ahora, más que nunca necesitamos que la sociedad civil tome protagonismo, siendo el caldo de cultivo de donde han de emerger de nuevo los valores del consenso y del pacto social. Dejar al albur de los que suceda cada cuatro años conlleva un alto riesgo, véase el ejemplo de lo que está sucediendo, sobre todo en torno a los colectivos vulnerables.

Nunca fue más difícil que ahora ser fieles a esos valores y principios, pero si no los defendemos nosotros, los que creemos en ellos como camino de vida,  ¿quién queda?

Sed  felices.

lunes, 15 de agosto de 2022

ES EL MOMENTO DE LA CIUDADANÍA


 

No cabe duda de que ni en nuestras peores pesadillas podríamos haber imaginado que nos veríamos así, sufriendo una pandemia que ha dejado miles de víctimas, con una crisis energética que ha supuesto una inflación galopante, en gran medida acrecentada por la especulación de gente sin escrúpulos.

 Pero, para más desgracia, si cabe, lo que tendrían que ser  causas para la unidad  es todo lo contrario porque los partidos de derechas han decidido utilizar para su provecho este trauma nacional para arar su campo de votos con la connivencia de la prensa y de los medios subalternos. De a esta manera hemos pasado la sociedad estar instrumentalizada por estos políticos sin escrúpulos que no pierden la oportunidad de alzarse, aunque sea apoyados en los ataúdes de los fallecidos, en los lechos de los enfermos o en el precio de la gasolina.

No es nuevo, ya lo intentaron en los atentados del 11M, en los que por salvar sus muebles no dudaron en extender el bulo, nuevamente arropados por la prensa pesebrera, de que había sido la ETA, cuando era palmario que se trataba de una venganza por nuestra entrada en la guerra de Irak.

Supongo, quiero pensar que sí, que habrá personas de ideología de derechas, buenas personas, que se encuentren asombradas y molestas por las actitudes del líder del partido que han votado, ese que  se supone ha llegado para infundir moderación. Porque lo que estamos viendo, este acoso y derribo alGobierno, sin ninguna tasa, fundamentándose en bulos, en querellas, en medias verdades, no va de ideologías, va de eliminar a Pedro Sánchez y al gobierno de coalición.

Les da igual pensar que ese gobierno es el que es porque está apoyado mayoritariamente por el voto de la ciudadanía, les da igual… Pero, y ¿a nosotros? ¿Nos da lo mismo a quienes decidimos que queríamos que Pedro Sánchez fuera nuestro presidente? No, no nos puede dejar indiferente esta sarta de injusticias, de disparates, de conturbernios maliciosos, más aún que el propio virus o la crisis energética. Es de mala gente aprovechar el miedo, el desconcierto, la debilidad en que nos encontramos para sembrar todavía más dudas y más pánico, es de mala gente.

Por eso también ha llegado el tiempo, el momento, en que la ciudadanía, desde nuestras casas, reflexionemos en que, cuando el llegue el momento de votar tendremos una tarea enorme que será la de poner en valor a aquellos que pusieron el país otra vez en marcha desde el Gobierno, desde los municipios, desde las CCAA, sin haber perdido nuestros derechos, sin haber perdido nuestra democracia, cumpliendo un programa y unos objetivos. Y, entonces, ¿a quién querremos al frente de nuevo? A mí no me cabe duda, a quien se está dejando la piel para sacarnos de este drama mundial, junto con su equipo, que están demostrando capacidad de reacción y una templanza envidiable.

Tenemos que blindarnos contra estos “politicuchos” de tres al cuarto, mis queridos lectores, vampiros tóxicos de la desgracia, que intentan transformar nuestro esfuerzo ciudadano en el secuestro de un país cuyo rescate es la recuperación de su poder, perdido hace cuatro años, cuando se demostró su corrupción sin paliativos.

Es posible que ahora exista una razón parecida a la del 11M, y es intentar gestionar todo el dinero de los Fondos Europeos, conseguidos por haber hecho bien los deberes, y que desde la derecha y ultraderecha intentaron bombardear de la manera más desleal.

Sí, ha llegado el momento de la ciudadanía, y debemos dar un paso adelante.

 


domingo, 7 de agosto de 2022

Dignidad y democracia

 
En estos dos  años podríamos contar mil y una anécdotas acerca de las butades, insultos, bulos y falsedades que desde la derecha y más allá han ido pergeñando nuestro día a día, pero iniciativas, soluciones, aportaciones, ni una. En los anales de la Historia pocas referencias encontraremos, en el futuro, de estos partidos a la hora de buscar su utilidad a nivel nacional ante la crisis del CoVid19. Eso sí, si queremos testimonios gráficos de lo más parecidos a un triste comic recordemos a Casado en el baño, entre ovejas, a Olona con mascarilla legionaria ( que ya se retira orque no le han salido las cuentas) o a Álvarez de Toledo, de riguroso luto, asumiendo su papel de viuda negra, tan venenosa como ella. De banda sonora la batería de una cuchara, a lo mejor de plata repujada, contra una cazuela de acero alemán… Muchos ya no están porque en la derecha la lealtad brilla por su ausencia.

Eso sí, todos y cada una de los diputadas y diputadas de la derecha y más allá cobrando su sueldo religiosamente para no hacer lo que deben hacer, que para eso se les ha elegido, control, que no derribo, al gobierno, e iniciativas para mejorar la vida de las personas. 

Ya se les han olvidado los muertos por la pandemia. El día a día marca su psicótico calendario de agravios: un día son los agricultores, otro día son los guardias civiles, España se hunde, el paro aumenta.. No importan los datos, solo derribar al Gobierno.

Es esta derecha tan inútil que acaba, ya lo he dicho muchas veces, como al Coyote de los dibujos animados: todas las trampas que pone al Correcaminos se vuelven contra él. Pero como el tonto que sigue la linde, se acaba esta y ellos no se apean del burro, machacando con los espantajos del socialcomunismo y de la dictadura democrática, y sobre el todo el "sanchismo", porque odian más a Pedro Sánchez que Viriato a los romanos.

En política se puede tener la ideología que la ley te permita, y blasonar de ella, pero lo que no se debe por respeto a los votantes es resultar total y absolutamente inoperante. De ahí mi observación respecto a la frustración . ¡Ah!, me diréis mis queridos lectores, el PP está subiendo en las encuestas. Cierto, porque todos los partidos tienen una fidelidad casi filial que hace que antes de que gane el enemigo prefieren seguir al lado de los suyos, aún a sabiendas de la inutilidad de su voto. Y sipara eso hay que estar falseando datos o lanzando bulos, jaleados por la prensa y medios a sueldo, pues apaga y vete.

Sobre todo ello, como un faro engañador que arrastra los buques hacia las rocas Isabel Díaz Ayuso,  que se mueve como un ventrílocuo con la larga mano de Aznar,  que ahora está resultando un fiasco, sin popuestas, sin soluciones, simplemente señalando su delirante visión de lo que es el Madrid de cañas y tapas, de una Libertad que nada tiene que ver con derechos ni deberes.

No se trata de hacer desaparecer a la derecha. Se trata de que la derecha no haga desaparecer la dignidad de la democracia. De los otros, de los que representan el más allá, del más allá, no hablo. ¡Para qué!

 

sábado, 30 de abril de 2022

Fakes news, el otro “virus”

 

Una de las más grandes lacras que llevamos sufriendo los demócratas son las noticias falsas que pululan por todos los medios de comunicación distorsionando la verdad para favorecer interese particulares y espúreos. Pero, también, las fakes news son ante todo una amenaza para el periodismo. Aunque hay que señalar que las hemos sufrido antes y, si no tomamos medidas, las seguiremos sufriendo cuando esta crisis  haya pasado.

Según opinión del MIT de Masachusetts el poder de la fakes news es tan preocupante que mucha gente reconoce tener dificultad para distinguir lo que es verdad de los que no lo es. El afán de conseguir seguidores, clics, o de compartir contenido hace que, incluso cuando no haya malicia por medio, exista el riesgo de no tener tiempo de contrastar las fuentes, y por tanto muchos medios de comunicación están publicando noticias sin el rigor que debieran. Esto genera, como ya se ha señalado, la amenaza de la pérdida de confianza por parte de los lectores.

Llevado lo anterior a nuestro país,  86% de los españoles tiene dificultades para distinguir entre 'fake news' y noticias verdaderas tal y como nos muestra ‘EI Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España'[1]. También se importante señalar que cuanto más avanzada es la edad más complicado es distinguirlas. Y no olvidemos que la falta de formación también es un terreno abonado para la credulidad de estas noticias falsas.

¿Cuál es el motivo de estas fakes news? Un 90% de la personas que las distribuyen creen que no son dañinas; un 7% por razones comerciales; sólo un 3% reconocen que lo hacen por hacer daño o menoscabar la fama de alguien.

Pero no todo son porcentajes. En esta distribución de la falsedad hay que sumar un concepto que surge en 2017: la posverdad, que no es más que la circunstancia en que lo objetivo influye menos en la gente que las emociones. De esta manera se pueden explicar fenómenos tales como las victorias de Trump y el Brexit, o el ascenso de la ultraderecha en España, cuyos discursos no soportan un análisis racional, pero sin embargo conmueven los tejidos más internos de nacionalismos y patrioterismos.

Curiosamente es este factor emocional el que hace que repliquemos mucho más las noticias que nos prov
ocan ira que las que nos provocan tristeza. Esto confirma que las falsas noticias se crean para exaltar sentimientos negativos que pueden provocar llevado al extremo, odio, y que son aprovechadas por facciones políticas cuyo nombre no viene al caso, pero que está en la cabeza de todos.

¿Qué hacer para protegernos de estas fakes news? Pues como con todos los virus intentar no entrar en contacto con ellas, si es posible. Suele dar resultados aplicar el sentido común.  Antes de compartir como locos, comprobemos la fecha de la noticia, veamos si las imágenes que presenta están pixeladas o retocadas, si el texto tiene faltas de ortografía o no. También suele ser positivo acudir a las fuentes que se aluden. Y, sobre todo, huir de aquellos medios sospechosos, como blogs desconocidos, o perfiles que quieren imitar a los de personajes conocidos, pero deformando el nombre.

No son buenos tiempos para la verdad, pero con sensatez podemos vacunarnos y dedicarnos a lo que compete, que es acabar con esta crisis y retomar nuestra vida, colaborando desde nuestras casas para que pronto volvamos a recuperar el pulso y la normalidad, el abrazo y  el encuentro.

 



[1] Realizado por la empresa de estudios de mercado Simple Lógica y el grupo de investigación en Psicología del Testimonio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), dirigido por Antonio L. Manzanero (2017)

 

 

domingo, 17 de mayo de 2020

Una dictadura os daba yo

Recuerdo, como si fuera ayer, ciertas escenas que se repetían en mi casa a la hora de comer.

Mi madre y los cuatro hermanos comíamos juntos; mi padre no,  pues su trabajo le obligaba a hacerlo fuera de casa. La mayoría de las veces las comidas transcurrían sin mucha novedad, aunque en ocasiones se producían algunas protestas ante el menú que no era del agrado de los pequeños comensales. Como podéis suponer, mis queridos lectores, sucedía, sobre todo, cuando había verdura. Ante el rifirrafe, mi madre nos miraba uno por uno y sentenciaba: "una guerra os daba yo y pasar hambre".

Esta frase no contenía una maldición maternal, pobrecita mi madre, sino  que señalaba una situación en la que de ninguna manera nadie, nadie, hubiera protestado a la hora de comer. Lo hacíamos, precisamente, porque no teníamos necesidad sino capricho.

En estos último días me he acordado, haciendo un símil, de esta situación, cuando he visto las imágenes y escuchado a ciertos, ciudadanos, políticos y periodistas hablar de que estamos en una dictadura "democrática" (el oximorón es de órdago). Versionando la frase de mi madre les diría: "una dictadura os daba yo y no tener libertad".

Porque la situación que hay en la actualidad en España y una dictadura se parecen, dicho por los castizos, como un huevo a una castaña. No hace falta nada más que darse una vuelta por los periódicos de la derecha para leer ya no falsedades, que haberlas, como las meigas, hailas todos los días, sino las opiniones más descarnadas y crudas contra el gobierno. El mismo hecho de poder  decir que se está en una dictadura es ya un hecho de que esa situación no es real, sino una parafernalia de desgaste antidemocrático al gobierno.

Las escenas que vemos en  ciertos barrios de Madrid son como las que hemos visto en Cataluña, que en los dos lugares estás alimentadas por un nacionalismo trasnochado, insolidario y  alentadas por la misma burguesía, nueva "aristocracia" implementada desde el siglo XIX, cuyo caciquismo de apellidos compuestos de rancio abolengo no soporta que vengan a decirles lo que se puede o no hacer y consideran que la patria o la bandera son suyas  por la gracia de Dios.

En la Guerra Civil había órdenes de no bombardear el barrio de Salamanca de Madrid por parte de los aviones del ejército insurrecto. Allí vivían aquellos que con su capital habían apoyado el levantamiento ilegítimo del 18 de julio de 1936 y que prosperaron durante los casi cuarenta años de dictadura. Ese barrio, ochenta y cuatro años después, quiere tener el mismo estatus ante el confinamiento y la pandemia, como si lo virus entendieran de pedigree borjamari.

No caben razonamiento cuando estamos ante quienes han sustituido la lógica por la rabieta. En su fuero interno, ellos, que son los que han dado siempre las órdenes ,se ven abocados a obedecer a un gobierno de sociatas y comunistas. Su mala suerte estriba en que muchos de los que los vemos y escuchamos sí sabemos lo que es una dictadura, sí sabemos que no estamos en una ahora mismo, y sí estamos dispuestos a defender  la democracia desde  el estado de derecho,  la justicia y la solidaridad.


Sed felices.

(Fotografía Juan Miguel Pardo Barrero. Calle Atocha durante los bombardeos de Madrid)