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domingo, 14 de julio de 2024

REDES

No es la primera vez que me asomo a este blog para hablar de las tan queridas y al mismo tiempo temidas Redes Sociales. Lo digo con conocimiento de causa, porque soy asidua usuaria de ellas desde hace casi quince años.

Cuando llegó la crisis financiera que se llevó como un tsunami tantas pequeñas empresas, la mía no fue ajena a esta masacre. Tras veinticinco años, mucho trabajo y muchas ilusiones, tuve que cerrar mi centro de formación y reinventarme. Usé, en su momento, las redes para hablar largo y tendido.de ello. 

Curiosamente encontré en esa época con un curso de Marketing de bajo coste, en el que las RRSS tenían un protagonismo especial. Yo ya era usuaria de Facebook y había comenzado a escribir esta bitácora, pero ante mí se abrió un mundo de comunicación que me pareció fascinante.

Pasado el tiempo sigo siendo usuaria de estas redes, creo que de las más comunes: Instagram, TikTok, WhatsUpp y la ya mencionada Facebook. A través de ellas he conocido gente, he promocionado mis libros, mis poemas, mis escritos, he apoyado campañas electorales, felicitado y condolido... Pero también he recibo insultos, y he visto la cara más mezquina de la gente, escupiendo odio a través del anonimato. Eso es lo peor, ver cómo una herramienta que abre todo un universo de comunicación se pierde tras esa lluvia que se convierte en fango, de esas mentiras construidas a golpe de ratón, gestadas para destruir sin piedad.

Seguro que no digo nada que no sepáis, mis queridos lectores, pero a veces hay que repetir una y otra vez las mismas cosas, parece que se nos olvida que lo mismo que la carne es vulnerable a una bala o a una puñalada, el honor y la fama se desangra cuando los atraviesan esas malditas fakes news llenas de veneno.

Como tantas cosas creadas por la humanidad, las RRSS alegran la vida o la amargan. De nosotros dependen relativizar su importancia, que, creo, nunca pueden sustituir un abrazo, un beso físicamente dados, o una buena charla con una amiga ante un café.

Sed felices.

sábado, 30 de abril de 2022

Fakes news, el otro “virus”

 

Una de las más grandes lacras que llevamos sufriendo los demócratas son las noticias falsas que pululan por todos los medios de comunicación distorsionando la verdad para favorecer interese particulares y espúreos. Pero, también, las fakes news son ante todo una amenaza para el periodismo. Aunque hay que señalar que las hemos sufrido antes y, si no tomamos medidas, las seguiremos sufriendo cuando esta crisis  haya pasado.

Según opinión del MIT de Masachusetts el poder de la fakes news es tan preocupante que mucha gente reconoce tener dificultad para distinguir lo que es verdad de los que no lo es. El afán de conseguir seguidores, clics, o de compartir contenido hace que, incluso cuando no haya malicia por medio, exista el riesgo de no tener tiempo de contrastar las fuentes, y por tanto muchos medios de comunicación están publicando noticias sin el rigor que debieran. Esto genera, como ya se ha señalado, la amenaza de la pérdida de confianza por parte de los lectores.

Llevado lo anterior a nuestro país,  86% de los españoles tiene dificultades para distinguir entre 'fake news' y noticias verdaderas tal y como nos muestra ‘EI Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España'[1]. También se importante señalar que cuanto más avanzada es la edad más complicado es distinguirlas. Y no olvidemos que la falta de formación también es un terreno abonado para la credulidad de estas noticias falsas.

¿Cuál es el motivo de estas fakes news? Un 90% de la personas que las distribuyen creen que no son dañinas; un 7% por razones comerciales; sólo un 3% reconocen que lo hacen por hacer daño o menoscabar la fama de alguien.

Pero no todo son porcentajes. En esta distribución de la falsedad hay que sumar un concepto que surge en 2017: la posverdad, que no es más que la circunstancia en que lo objetivo influye menos en la gente que las emociones. De esta manera se pueden explicar fenómenos tales como las victorias de Trump y el Brexit, o el ascenso de la ultraderecha en España, cuyos discursos no soportan un análisis racional, pero sin embargo conmueven los tejidos más internos de nacionalismos y patrioterismos.

Curiosamente es este factor emocional el que hace que repliquemos mucho más las noticias que nos prov
ocan ira que las que nos provocan tristeza. Esto confirma que las falsas noticias se crean para exaltar sentimientos negativos que pueden provocar llevado al extremo, odio, y que son aprovechadas por facciones políticas cuyo nombre no viene al caso, pero que está en la cabeza de todos.

¿Qué hacer para protegernos de estas fakes news? Pues como con todos los virus intentar no entrar en contacto con ellas, si es posible. Suele dar resultados aplicar el sentido común.  Antes de compartir como locos, comprobemos la fecha de la noticia, veamos si las imágenes que presenta están pixeladas o retocadas, si el texto tiene faltas de ortografía o no. También suele ser positivo acudir a las fuentes que se aluden. Y, sobre todo, huir de aquellos medios sospechosos, como blogs desconocidos, o perfiles que quieren imitar a los de personajes conocidos, pero deformando el nombre.

No son buenos tiempos para la verdad, pero con sensatez podemos vacunarnos y dedicarnos a lo que compete, que es acabar con esta crisis y retomar nuestra vida, colaborando desde nuestras casas para que pronto volvamos a recuperar el pulso y la normalidad, el abrazo y  el encuentro.

 



[1] Realizado por la empresa de estudios de mercado Simple Lógica y el grupo de investigación en Psicología del Testimonio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), dirigido por Antonio L. Manzanero (2017)

 

 

lunes, 30 de marzo de 2020

Carta a los medios de comunicación.

Estimados/as directores/as de los medios de comunicación:

Soy consciente de que la noticia de "perro muerde a un niño" no es tan vendible como la de que "un niño muerde a un perro". Pero si lo que ha ocurrido es lo primero y ustede cuentan lo segundo están falseando la verdad. Todos sabemos lo difícil que ha sido el paso de la información en papel a la digital y que ustedes se han dejado muchos pelos en la gatera, pero también, muchos, la dignidad profesional. 

El que los contratos de publicidad que los sustentan dependan de los clics o de la audiencia ha desvirtuado de tal manera la profesión de periodista que ya es irreconocible, salvo raras y honrosas excepciones. Todo vale para que entremos como moscas a la miel a compartir, a retuitear o desinformarnos con la opinión sectaria  e interesada.

Porque no me vale que ustedes se refugien bajo el paraguas de la libertad de expresión, porque, precisamente, la libertad se nutre de la verdad. Quien miente muestra su esclavitud a quien le debe esa mentira. Y ustedes son esclavos de los grandes grupos de comunicación que los tienen cogidos por las pelotas o los ovarios, que tanto monta.

Cuando su parcialidad se dirigía en el día a al desgaste del gobierno de coalición (que les sentó muchos como un tiro), ente temas económicos o legislativos, o se cebaban con la tesis doctoral de Pedro Sánchez, vaya, que aún siendo tremendamente injusto, el daño era parcial. Pero para muchos de ustedes lo importante era defender la voz de su amo, aunque fuera ensalzar la mediocridad de Pablo Casado  o el trifachito.

Pero. ahora, lo que ustedes están permitiendo hacer, o animando, es no vergonzoso sino malvado. Sí, malvado, porque muchos de ustedes permiten inundar el país con noticias falsas en sus diarios, y otros miran para otro lado en vez de denunciarlo, convirtiéndose en cómplices de este "crimen" de lesa ciudadanía.

Ustedes saben que está el país confinado en sus casas, sino lo está  en hospitales, y que la única manera de asomarnos al mundo son sus publicaciones, y, sin embargo, utilizan los medios de comunicación como lija para desgastar al gobierno y a la población. Sus titulares, los que son ciertos, estan llenos de palabras que alarman más que informan y de verdades a medias, que son en realidad medias falsedades. Otros mienten, y mienten para atacar al Gobierno. Claro, que todo vale para que les entren clics en sus web, o vean los programas.

Pero si su actitud, en una amplia mayoría, es haber tomado la determinación de no colaborar a desestresar y ceñirse a la realidad de los hechos, hay algunos que son auténticos criminales, como es el caso de OK Diario. ¿Qué hacen ustedes que permiten que alguien como Eduardo Inda se ponga a la misma altura que ustedes? ¿Cómo es posible que se le permita seguir ejerciendo cuándo es el rey de la fakes news? A ustedes, los que se les supone más profesionales,  les está pasando lo que al PP con VOX, que cada se parecen más al libelo de Inda, perdiendo credibilidad.

El presidente del Gobierno les dió las gracias el otro día por su colaboración, no creo que se la merezcan del todo. Porque si es cierto que hacen pedagogía con las medidas a tomar como prevención, no lo es más que día a día buscan como retorcer esa noticia para que en vez de alivio siga siendo carnaza para los buitres, aumentando los clics y los shares.

Una pena.