viernes, 30 de septiembre de 2011

A través del espejo


Mucho menos conocido que su viaje al País de las Maravillas, Alicia, el personaje creación de Lewis Carroll, se traslada al otro lado del espejo, en el que las cosas se encuentran al contrario.
Los espejos siempre han supuesto un punto de atracción para las personas. Ahí podemos ver nuestro reflejo, podemos constatar nuestras facciones, las que sólo conocemos por referencias ajenas.
También en muchas creencias se han tenido como puertas a otras dimensiones, a otras realidades.
Pero el espejo también es engañoso. Lo que está en un lado aparece invertido, es decir, se sitúa en el lado contrario al que nosotros conocemos, aunque aparentemente real.
Debo confesar que últimamente me siento un poco como Alicia, como si hubiera cruzado al otro lado de un espejo, y viera como ciertas cosas que me parecían sólidas y reales han mutado en otras que me parecen absurdas. No hablo de Reinas Blancas, ni de unicornios o leones. Hablo de valores, de principios, de todo lo que han sido los fundamentos de nuestra sociedad y que se están perdiendo abducidos por una crisis que nos está transformando en un reflejo grotesco de un espejo a punto de hacerse añicos.

Sed felices.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Zombie


Suena el despertador a las siete, y los ojos se le abren lentamente, sintiendo ya en la boca del estómago la desazón del nuevo día. Incapaz de saborear el café, lo ingiere del tirón, para empujar la magdalena que ya se le ha hecho una bola en la garganta.
Antes de salir por la puerta, se mira en el espejo del hall, contemplando las bolsas de los ojos y el rictus amargo de su boca, los hombros caídos, la mirada apagada....
Al salir a la calle es incapaz de apreciar el sol, que luce resplandeciente, a pesar de haber entrado ya el otoño, ni el frescor de la brisa, que le roza el rostro.
La angustia persiste y la intenta acallar con un cigarro, que apura nervioso antes de entrar en el metro.
Las estaciones se suceden en con el ritmo cotidiano, como es cotidiana la indiferencia con la que contempla todo lo que le rodea, ensimismado en su propia inercia.
Al llegar a la oficina, suelta el maletín en su mesa, enciende el ordenador y observa los informes que tiene que tramitar. Mira a su compañera, que le sonríe, y piensa en las razones pueden haber en una mañana de lunes para sentirse contento, cuando el único objetivo es que el tiempo pase deprisa y lleguen pronto las tres
Coge el primer expediente, y suspira diciéndose que la vida es un asco, sin saber que él ya está muerto.

Sed felices

lunes, 26 de septiembre de 2011

Tánger: colores y aromas


Un viaje relámpago a Marruecos, a la ciudad de Tánger. Cuarenta y ocho horas de colores y aromas. Esa es la impresión que en mi retina ha dejado este fin de semana con amigas.
Dos días en los que el azul del mar, en la encrucijada que supone el estrecho de Gibraltar, donde se besan el Mediterráneo y el Atlántico, se vuelve intenso, se convierte en el añil que adornan las paredes de la ciudad de Assilah, que junto con el blanco de la cal se convierte en un ascua de luz reflejando el sol.
Luego la explosión de color de las tiendas de los zocos, en donde las chilabas, las babuchas, las mantas, los turbantes, transforman las calles en un arco iris tras otro.
Pero lo que más impronta deja en la memoria es el olor de las especies. La cúrcuma, el cilantro, el laurel, la nuez moscada, la manzanilla, la rosa mosquera, la canela....
Colores y aromas que, en mi recuerdo, construyen sensaciones acogedoras y agradables, que confluyen en una tienda de los nómadas, en la Medina de Tánger, rodeada de seda, lana, fibra de alóe vera en forma de colchas, mantas, tapices, bebiendo té de menta muy despacito, mientras el mundo sigue girando fuera, y que se resume en una palabra en árabe con la que te despides: saja !, calma y paz.


Sed felices. Saja!

jueves, 22 de septiembre de 2011

Sabiduría oriental


Que la concepción de la vida es distinta en Oriente y Occidente es algo palpable y secular. Se ve en todas sus manifestaciones: artísticas, literarias, filosóficas.
No sé si serán mejores o peores que las nuestras, son diferentes.
Hace ya un tiempo descubrí un tipo de poema que me fascina. El haiku. Un poema de tres versos que tradicionalmente describe fenómenos naturales, estaciones del año o la vida de la gente cotidiana. Pero lo que más me gusta del haiku es ese poder plástico y fonético al mismo tiempo, en donde las palabras primero suenan y luego construyen una imagen. Y te producen diversas sensaciones sin que tengas que esforzarte en comprender. Se engarzan en el pensamiento y luego pasan al entendimiento.
El más importante de los poetas de haiku es Matshuo Basho. Su poema de la rana es famoso. Para nuestra mentalidad occidental, seguro que puede ser hasta pueril:

El viejo estanque;
la rana salta
Plop

Pero detrás de esa especie de obviedad está la capacidad de observar hasta el más pequeño detalle de la naturaleza y procesarlo como el más grande de los acontecimientos dentro de una armonía natural en la que el ala de la mariposa puede producir un terremoto al otro lado del mundo.
Os animo a leer haikus. Es un gran ejercicio mental

Sed felices.


martes, 20 de septiembre de 2011

Para Elena....


Estas dos palabras encabezan la dedicatoria de un libro de poesía. De un libro de poesía que he recibido como regalo en esta mañana, en un momento y un lugar que no esperaba. Así son los regalos que más nos ilusionan: inesperados. Y la mañana se ha llenado de belleza en la voz del autor que, con el sentimiento que fluye cuando se aman las palabras, ha recitado dos poemas.
Y la mesa de la cafetería en la que estábamos sentados se ha llenado de sensaciones y este día de septiembre se ha iluminado con la luz de la poesía.
"Para Elena..." Así ha sido. Para mí.
Qué afortunada soy de estar rodeada de personas sensibles e interesantes , y que además son tan generosas que no se lo guardan para sí y lo comparten.
Nuestra cita era una reunión de trabajo, sí. Y hablamos de proyectos y de acciones. Pero cuando íbamos a dar por concluida la reunión, surgió la lectura de otros versos.
¡Que importa que sea martes!

Sed felices.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Y hoy sobre qué escribo?

La verdad es que pocas veces me sucede, pero hoy me siento frente al teclado con la intención de contaros algo y nada, que nos se me ocurre sobre que escribir. ¿Contaros mi día? Uf! Pues para ser domingo muy poco disfrutado por tener que presentar mañana un proyecto, que a ver si cuela y nos saca de pobre. El resto poco más. No he olido la calle.
Sé que hace viento porque las ramas de los árboles que veo desde mi ventana se mueven con gran fuerza. Se ve que el otoño ya está llamando a la puerta...sí, mirad, hay unas hojitas que tienen color amarillo ya. Hasta hace un rato he oído a los chiquillos jugando al balón en la plaza, pero ahora hay una gran silencio...¡Espera! Claro! Si es que juega España la final de la Eurocopa... ¡Vaya empanamiento el mío! Ni me acordaba. Llevo abducida por el ordenador cinco horas.
Bueno, pues desciendo al planeta Tierra, y casi que acabo. Siento no haber escrito algo más interesante, pero hoy no ha sido un día de tacones, sino de chanclas, trabajo y ropita cómoda.
Me voy a ver el baloncesto

Sed felices.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Palabras que callan


Cuantas veces hablamos para callar. Tapamos con sustantivos, adjetivos, verbos aquello que tememos decir o aquello que creemos que nuestro interlocutor tiene miedo de escuchar.
¿Por qué cuesta tanto decir aquello que queremos decir, aquello que nace de dentro y que se queda al otro lado de los dientes? Incluso tragamos saliva, en un intento de arrastren esas vocales, esas consonantes que deberíamos dejar fluir.
Palabras para no decir. Palabras que suenan a música, pero que detrás no esconden nada más que eso, estética. Palabras que se cuelgan de nuestros labios y vuelan y flotan como esas pelusillas de los molinillos, leves, suaves, que nos distraen del fondo de la cuestión. Palabras políticamente correctas que disfrazan de eufemismos aquello que no suena bien. Palabras de veinte sílabas para decir lo que diríamos en una. Palabras que rellenan un folio, para decir lo que cabe en una línea.....
Las palabras dan forma a nuestro pensamiento, dicen. Pero cuántas veces lo que hacen es disfrazar aquello que estamos pensando.
Palabras, en fin, para callar aquello que sentimos.

Sed felices