miércoles, 16 de noviembre de 2011

Lo que no me gusta de ti


Siguiendo con la cotidiana costumbre de buscar en los bolsillos antes de meter el pantalón en la lavadora, sobre todo después de haber lavado un billete de 20 euros, sus dedos tocaron un papel. Era una hoja de cuartilla, doblada en cuatro partes. La extendió sobre la encimera. Escrito en mayúsculas decía: Lo que no me gusta de ti.
Después, escrito en su letra menuda ponía:
"Tus arrebatos ante lo que crees que no es justo. Tu empecinamiento si crees tener razón. Tus lágrimas tan fáciles ante situaciones cotidianas. Tu intransigencia contra aquello que no comprendes",
Pero más abajo, continuaba:
"Pero ese arrebato se convierte en fuerza ante las dificultades, y tu cabezoneria en constancia y persistencia ante trabajo, tu sentimiento a flor de piel en sensibilidad ante las emociones y la intransigencia ante la incomprensión en arrojo y valentía para defender tus valores. Y esto me recompensa de todo lo demás".
Guardó el papel en una cajita, junto con cosas preciadas. Él nunca supo que lo había leído, aunque le extrañó semanas después encontrar un papel debajo de su almohada que decía: "También hay cosas que no me gustan de ti, pero por las mismas cosas te amo".
Sed felices.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Recuerdo en el desván


Al principio intentó que los colores de ese recuerdo no se perdieran, pero el transcurso del tiempo fue transformando los amarillos luminosos en ocres secos y los verdes brillantes en pardos sucios. Era como si la imagen que estaba plasmada en su cerebro se fuera cubriendo de un barniz apagado y extendido por la incertidumbre, la distancia y el silencio.
Intentaba limpiar ese barniz utilizando la esperanza y en algún instante, muy de cuando en cuando lograba sacar algún que otro color vivo a la evocación de ese momento que cada vez era más lejano.
Un día decidió que, como el cuadro de un antepasado que ya nadie sabe quien es, encerraría aquel recuerdo en el desván de su memoria y lo ocultaría tras otras vivencias que se habían ido acumulando en su mente. Y aunque a veces sentía la tentación de abrir la puerta y de sacar a la luz aquel recuerdo e intentar que la ilusión lo volviera a pintar de colores luminosos sabía que para ello tendría que encontrar la llave oculta en el cajón más recóndito del desencanto.
Sed felices.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Escritores de Rivas

A tres minutos de la medianoche de un día intenso en emociones. Ver puesto en pie un proyecto que habitó un día en tu cabeza es algo que no se puede explicar, hay que sentirlo.
Cuando hace dos meses inicié el camino de montar una revista digital literaria que diera cabida a los escritores que viven o trabajan en mi ciudad, Rivas Vaciamadrid, Madrid, España, parecía que la meta estaba lejana. Pero hoy hemos llegado a ella. Y hemos llegado con gran éxito si tengo que hacer caso de todos aquellos que me han felicitado y deseado una larga vida..
Tras de este proyecto hay un gran trabajo, un gran esfuerzo y una gran ilusión, palabras que siempre me han acompañado en mi recorrido vital y que espero me sigan acompañando.
Y también un compañero de lujo, José Guadalajara, uno de los mejores escritores de novela histórica de nuestro país, que un día creyó que una idea, que un esbozo surgido de mi cabeza y garabateado en la hoja cuadriculada de un cuaderno podría salir adelante y con el que he andado este el camino, a veces duro e intenso pero siempre emocionante, hasta culminar en este día con la presentación de nuestra revista digital
Os invito a conocerla y a disfrutarla.

Bienvenidos a www.escritoresderivas.es

Sed felices.


lunes, 7 de noviembre de 2011

De hombres y sofás....


Vaya por delante que este post está hecho desde el más absoluto respeto y cariño hacia mis congéneres del género masculino y simplemente es una analogía sin malicia.
Dicho esto explico mi teoría de los hombres y los sofás. No es más que una categoría que me inventé un día para explicar el grado de confortabilidad al ahora de estar con ellos. Por ejemplo, está el hombre sofá de tres plazas: suele ser muy raro encontrarle, excepto cuando está nuevo, muy nuevo; con el tiempo tiende a convertirse, con suerte, en uno de dos asientos. Como tal de tres plazas, te encuentras tremendamente cómoda, amplia y con libertad para moverte. Luego podemos observar el de dos plazas. Tiene bastante alto grado de confort, pero ya debes adaptarte un poco a su forma y manera, quedando a veces un poco corto, si no te encoges. Pasemos a una tercera categoría: el hombre sillón : es decorativo, algo cómodo si se adapta a tu forma y no es duro ni rígido o tan estrecho que te encorsete, pero no deja mucha libertad de movimientos, y generalmente, si podemos, terminamos buscando un sofá. Para finalizar, el hombre taburete, que simplemente sirve para descansar un rato y punto.
Bien, como en todas las categorías, no existen grados puros, e incluso algunos evolucionan, como antes he dicho de sofás de tres plazas hasta llegar, en el peor de los casos, a taburetes de tres patas.
Yo personalmente prefiero el sofá de tres cojines, suave, cómodo, acogedor, con una estructura fuerte y sólida y que la tapicería esté todavía de buen ver. ¿Vosotras no?

Sed felices

viernes, 4 de noviembre de 2011

Más de 20.000...


Hoy he superado las veinte mil visitas a mi blog. Me parece mentira que tantas personas se interesen por aquello que yo puedo contar. Recuerdo mi primera entrada, en mayo de 2010, en la que explicaba el por qué del nombre y también comentaba mi intención de dar un cambio en mi vida, cambio que en gran manera respondía a una situación vital de gran transcendencia para mí: ser abuela.
A lo largo de estos meses he contado a aquellos que han querido asomarse a esta vida mía en tacones alegrías y alguna otra tristeza, que también las ha habido y grandes, experiencias propias y algunas ajenas, vivencias laborales y también de mi vida cotidiana.
Han sido ciento setenta y una ventanas abiertas para quienes quisieran asomarse compartiendo conmigo instantes, pensamientos, sentimientos. A algunos les conozco, pues no solo se molestan en leerme, sino que también gustan de comentar. Otros anónimos, de países incluso al otro lado del charco, que sin saber como, debieron de tropezar un día con mis tacones.
En fin, no me resta más que dar las gracias. Veinte mil gracias o más.
Y seguiré contando , las andanzas de esta existencia mía que, a pesar de que a veces pesa un poco, merece la pena vivir. Simplemente las experiencias de una mujer que a estas alturas de la vida está bastante satisfecha de conocerse.
Y hoy, más que nunca, sed felices.

Gata cazadora


Si algo que me ha resultado siempre insufrible es el aburrimiento y la previsibilidad. Quizá sea esa la razón por la que mi vida siempre ha estado jalonada de retos y proyectos.
En todo mi recorrido laboral, que ya llega a casi los treinta años, no he tenido jamás una nómina (exceptuando mi corto paso por la Admnistración), pero tampoco he sentido sensación de inseguridad. Todo lo contrario. He encontrado siempre un aliciente para seguir adelante.
Entiendo a aquellos que han buscado un empleo fijo, de ocho a tres, de nueve a cinco parando para comer , vacaciones de un mes en verano, semana santa y algunos días en Navidades, pero quizá porque nunca lo he tenido, tampoco lo he echado en falta.
Siempre digo que soy gata que prefiero cazar a que me pongan el plato de leche.
Ni siquiera en estos últimos años de crisis he tenido la tentación de buscar algo fijo.
Por eso hace unos días, en una Jornada profesional en la que tuve la oportunidad de asistir, sentí un extraño orgullo de compartir un tiempo y un espacio con compañeros que, a pesar de la que está cayendo, siguen creyendo que merece la pena pelear y seguir adelante con sus proyectos empresariales. Es decir , seguir cazando.
Sed felices.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cambio de hora: da gracias por la luz y no reniegues de la noche


Ya no recuerdo cuando se decidió que dos veces al año cambiáramos la hora, adelantando y atrasando el reloj, dentro de unos horarios que hemos llamado de verano e invierno, aunque adelantamos una hora en primavera y la atrasamos en otoño.
Este fin de semana hemos entrado, por tanto, en ese horario invernal y la noche se nos viene encima antes, con gran indignación por parte de muchos. No entiendo por qué. El sol ha salido y se ha puesto desde que el mundo es mundo y gracias a la luz eléctrica podemos alargar el día, realizando tareas que de otra manera serían imposibles y además de acostarnos con al ocaso y levantarnos al amanecer como nuestros antepasados.
Sinceramente, a pesar del tiempo transcurrido, sigo sin comprenderder este trasiego del reloj, que hace que estemos ya dos horas por delante de la hora sol, ya una hora. Pero tanto como maldecir que en invierno la noche dure más que el día, no. Creo que los ciclos estacionales son naturales, que durante los próximos cuatro meses el sol cruzará durante menos tiempo nuestra existencia, pero que tampoco están mal las tardes ya anochecidas de mantita, té caliente y un buen libro.
Sed felices.