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sábado, 28 de mayo de 2022

Volver a donde nunca nos fuimos

 Ayer, mis queridos lectores, estuve participando en el III Festival de poesía Algarabía en el emblemático café LIBERTAD 8


. Hace dos semanas también estuve recitando en El Escorial, y el próximo día 1 presentaré mi nuevo libro de poemas, pórtico de la firma en la Feria del libro de Madrid el día 3.

Poco a poco vamos volviendo  a la normalidad literaria, esa que tanto hemos echado de menos.  Porque aunque escribir siempre es gratificante, cuando falta el contacto humano, ya sea de lectores o de compañeros, te sientes sola.

Treinta meses han pasado desde mi última presentación, que fue el libro de poemas PAPELERA DE RECICLAJE,  en diciembre de 2019. Toda un pléyade de eventos me esperaban en ese 2020 en torno a ese libro que, sin embargo, solo pudo tener su nido en redes.

Pero todo empieza y todo acaba, y ahora, con la luz de la primavera de 2023 se vuelven a abrir los eventos literarios y el encuentro con todos los que encontramos en la palabra un camino, una justificación, la emoción y el sentimiento.

Es parte de mi que escucha y gusta de ser escuchada, esa parte de mi que se vacía a traves de los verbos, de los adjetivos, de los versos o de las historia, se siente emocionada y agradecida por poder haber vuelto tras esa negra travesía de la pandemia.

Porque esasí, porque hemos vuelto a ese lugar del que nunca nos fuimos, aunque nuestro cuerpo físico no estuviera.

Es sábado, luce el sol y estamos vivos. Gracias.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Me sobra información, me faltan besos

 

Hoy me he permitido usar como entrada dos versos de un poema que se incluye en mi nuevo libro en preparación: "Como un sediento a la orilla del mar". Aunque este poema está escrito hace tiempo sigo con la misma sensación.

Cada día amanezco con la reiteración de las mismas palabras, las mismas noticias, el mismo tono de los periodistas que comentan sin solución de continuidad la muerte por violencia de género, la subida de la inflación o los goles del equipo de turno. Palabras tremendas, agobiantes, que se convierten en una pinza en el estómago y cuyo protagonista principal es la pandemia.


No niego que me preocupa contagiarme, pero sin duda, en estos momentos mi mayor preocupación es no dejarme vencer por le desánimo que me ronda como buitre a la carroña. Da igual con quien estés, en donde estés, que la conversación derivará en lo mismo: un cuñado, un amigo de un amigo, un primo, un "esto no se acabará nunca", "la tercera dosis no protege de la variante omicrón"... Todo un despliege de barrenas que van explotando minando cualquier esperanza.

Esa "información" me sobra. porque me urta la ilusión y las ganas de sonréir. Porque me roba los besos, y los abrazos, esos que ya nunca más podré dar.

Soy absolutamente consciente de la situación sanitaria, pero no necesito que me machaquen todos los días con  la misma historia, sobre todo por parte de quienes piensan que ser "realistas" salvaguarda de nada. A lo más que llegamos es a convertir la vida, la ajena y la propia en un auténtico agobio.

Perdonad, mis queridos lectores, que este post destile tanta falta de alegría, pero una, que siempre se ha tenido por resilente, está llegando a flojear, sobre todo porque empieza a no entender para qué tanta información sin solución.

Dentro de unos días comenzará las Fiestas de Navidad. No sabemos muchos aún cómo ni con quien, pero yo haré el solemne propósito de empezar a vislumbrar más allá de lo que me rodea. Necesito vivir, no sobrevivir.

¡Ah! Y el 26 de diciembre me pondré la tercera dosis.

FELICES FIESTAS.

sábado, 6 de noviembre de 2021

Siempre tus manos

 Hace unos días me reencontré con un amigo escritor. Hacía tiempo que no teníamos la oportunidad de charlar y nos citamos con la excusa de intercambiarnos nuestros últimos libros.

 

Charlamos de todo lo humano y lo divino, recordamos tiempos pasado y comentamos tiempos futuros. En un momento dado salieron a colación las manos, parte de la anatomía por la que yo siento ciierta debilidad o fobia, dependiendo de cómo sean. Reflexionando sobre este detalle sugerí que, después de haber pensado algunas veces sobre ello, esa fijación por la manos me proviene de mi padre.

Mi padre era un hombre polifacético, pero sobre todo era un artista. Me encantaba, y creo que ya lo he dejado reflejado en algún otro post, sentarme junto a él y ver como dibujaba. Toda mi atención se concentraba en las manos (las tenía muy bonitas) que, como si hicieran magia, transformaban el papel blanco y yermo en algo vivo. Era  maravilloso... 

Sea esa la razón o no, siempre que he conocido a alguien, sobre todo del género masculino, me he fijado en las manos, para bien o para mal. Incluso en alguna de mis novelas he querido extraer esta, digamos anécdota, como curiosidad.

Hace un tiempo reflejé esto, a tenor de una fotografía que le hice a Paco de sus manos (las tiene muy bonitas), en un poema. Hoy os lo  dejo, mis querido lectores.

Sed  felices.

 

TUS MANOS

Tus manos, siempre tus manos
alas recorriendo el cielo entre mi pelo,
caricias pronunciadas cuando tu boca 
calla. Besos extendidos por mis caderas
traspasando los límites de Venus.
Pinceles que dibujan el deseo. 
Tus manos, siempre tus manos.
Sueño en soñar en el hueco
de tu manos, eternamente siempre



domingo, 14 de febrero de 2021

Tres sonetos para celebrar el Amor

El soneto es la composición poética por antonomasía para hablar de amor. Algunas aprendizas, aún, de poeta osamos componer alguno . Hoy os los dejo para que los dediquéis a quien os apetezca.
 
 
 
AMOR
 
 
Arquero que avista ya la pieza
preparando su flecha apasionada.
Con precisión aguda es lanzada,
a su víctima traspasa con certeza.
 
Atraviesa el alma cautivada,
que al pronto pierde la cabeza
incapaz de ver más que belleza
al instante de estar enamorada.
 
Ora ríe, ora llora, corazón preso.
Parece no estar en sus cabales,
tormenta de emociones y de exceso.
 
Vuelve Amor a jugar, niño travieso.
Pobres de nosotros, tristes mortales
que entregamos la vida por un beso.

 

AMANECER

 

En tus ojos amanece el nuevo día
un rayo de sol se despereza,
siento junto a mi cuerpo la tibieza
y espero que tu boca me sonría.

Sintiendo nuestros besos todavía,
la pasión convertida ya certeza,
sin rincón en que quepa la tristeza,
envueltos en un velo de alegría. 

Selló nuestro amor la noche oscura 
mudo testigo y cómplice callado,
coartada al deseo siempre procura

Pensar en perderte es mi locura, 
a pesar de tenerte aquí, mi bien amado.
¡Por qué será el amor siempre tortura!

 

SONETO II

 

Te amo y te amo sin medida.
Te amo más allá del pensamiento.
Noto dentro de mí tanto tormento
que si te amo más daría la vida.

Toma mi amor como ascua encendida,
huracán, tornado, seísmo violento
que me trae y me lleva con el viento.
Cuando no estás tú estoy perdida.

El sol en el día, en la noche luna,
el agua en el ardoroso yermo:
tú eres mi guía, tú eres mi fortuna.

Vivir tu ausencia es el infierno,
saber que la esperanza es ninguna:
la muerte en un instante eterno.

 

 

 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Egoísmo poético

Hablemos de poesía.  ¡Ah! Pero si la poesía no vende, no se lee… Y esto… ¿Por qué?

  Si  fuera capaz de contestar a ese interrogante poetas y editores ya me habrían hecho rica, pagándome sustanciosas cantidades de dinero para que revelara la respuesta a esta constante pregunta. Obviamente no tengo la fórmula magistral pero creo, que como en tantas cosas, existe una pésima pedagogía frente a la lectura de poemas, culpa a veces de algunos poetas que se sienten dichosos de formar parte de una élite de malditos. 

Es curioso constatar como  en las edades más tempranas son muchos los adolescentes que vuelcan toda su sensibilidad acrecentada hormonalmente escribiendo poemas, que en la mayoría de los casos no son más que ripios. No obstante consiguen el resultado de paliar esos males de amores que hace que se desangren en romanticismo.

Pero poco a poco, con el pasar del tiempo, esa cercanía a la poesía se va convirtiendo en distancia y aquellos que permanecen en ese afán de querer convertir sus palabras en lírica van siendo los menos, pasando al club de la minoría. La poesía no se entiende, dicen algunos. La poesía es para cuatro frikis, dicen otros… El caso que los unos por los ajenos, la casa sin barrer.

Siempre me he considerado narradora, una buena narradora en opinión de algunos. Por eso cuando empecé a escribir poesía, hace unos cinco años, fui la primera que me deje llevar por una especie de asombro y entonces me hice la segunda pregunta del millón : ¿por qué escribir poesía? A pesar de que podría haber varias respuestas,  las resumiría en dos: para poder expresar las emociones y para comprender  cuál es el resultado en mí de esas emociones.

El acto de escribir poesía es egoísta, el la supremacía del YO. No existe entrega al lector, como en la narrativa, de una historia. En un poema se vierten las emociones para poder sentirlas, tocarlas, olerlas, y volverlas a hacer mías. Es el refugio que nos aisla del mundo, pero, a la vez , nos ayuda a entenderlo a través de la visión que de él procesamos en nuestros versos.

Entonces, ¿cuál es el milagro de la poesía? Pues que en ese proceso egocéntrico, repito, cuando los versos se trasladan al libro o la rapsodia en un recital y, por no sé sabe qué causalidad, llegan al centro del que lo lee o escucha se produce una sinapsis, como la de las neuronas cerebrales, pero en este caso emocional. Algo parecido a la colisión de dos planetas, que forman la razón de ser del poema. Y ya no es mío, sino de los demás, creando más egos poéticos.

Queridos lectores: sed egoístas y leed poesía. Daros ese gustazo, vivir ese placer; paladead las palabras, degustad las imágenes, miraros vuestro ombligo literario. Pensad en el gran Bécquer cuando dijo que “podrá no haber poetas, pero siempre habrá  poesía”.

 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Papelera de reciclaje

Siempre me gustó escribir, pero el sueño de convertirme en escritora me parecía fuera de mi alcance. Claro que los sueños siempre lo parecen hasta que se hacen realidad.

Provengo de una familia de cuentistas, en la que narrar historias era más que habitual. Así lo hicieron conmigo y así lo hice con mis hijos. Hasta que un día una  de mis historias se convirtió en novela, y el sueño ya fue algo tangible.

Pero lo que ya me parecía, y a veces me lo sigue pareciendo, increíble es ser poeta. Siento tanto respeto por la poesía que todavía, y a veces, las buenas críticas que recibo  me parecn más fruto de la generosidad de los demás que mérito mío. Sin embargo ya son tres libros, el último lo presentaré el jueves 19 de diciembre, que dicen que algo, auque sea un poquito, de poeta hay en mí.

Hace unos años, en el Ateneo de Madrid, durante un recital colectivo, una asistente me preguntó que diferencia había entre escribir narrativa o poesía, desde el punto de vista del autor. La primera intención es decir que mucha técnicamente, pero también la hay desde la motivación. Escribir novela o relato me divierte muchísimo. Adoro construir historias, elaborar tramas y llegar a las resoluciones. La poesía es otra cosa. 

Cada poema, cada verso, es un cúmulo de emociones que salen sin cortapisas. Ya digo en uno de mis poemas que soy una auténtica exhibicionista de sentimientos. No hay momento, no hay elaboración mental, o por lo menos yo no vivo así la poesía. Es aquí, ahora y con la únicas palabras que puedo escoger. Así son cada uno de los poemas que forman Papelera de reciclaje (Ediciones Vitrubio), y que presentaré, como he dicho, en cuatro días. Ya vuelan las mariposas en el estómago.

Vivir con las emociones a flor de piel duele a veces, pero la recompensa de verlas sobre el papel es el mejor de los remedios para quienes hemos elegido el complicado camino de escribir y no guardarlo para nosotros. 

Y escribo.



domingo, 15 de septiembre de 2019

Ni tú ni yo....sólo nosotros...

Ni tú ni yo....Sólo nosotros....



Si pudiera abrazarte esta noche
como abrazo mis sueños blancos de Luna.
Si pudiera abrazarte esta noche
se llenaría de luz y plata mi noche oscura.



De tanto susurrar poemas se me han quedado la boca llena de versos que, poco a poco, se transforman en besos...


Una sonrisa en los labios.
Un halo de perfume que embriaga
la mente y atrapa en una red de deseo.
Y la noche estalla en mil estrellas.


Leves mariposas de entreabiertas alas
llevadas por mi aliento hasta tu boca.
Besos que vuelan ligeros
para apagar mi fuego con tu fuego.


¿Y si la noche fuera una flor que abre sus pétalos para acunarnos juntos?


Acompáñame en mis sueños esta noche, allí donde el infinito somos tú y yo


En la noche todo es más: los besos son más besos, las caricias más caricias...
Tú eres más yo, y yo soy más tú...

(c) EME

domingo, 9 de diciembre de 2018

Si no es amor es costumbre

A veces pienso que la importancia del  amor está sobredimensionada. Claro que, por otra parte, si no hubiera sido por su existencia páginas escritas de poesía, novelas y teatro aparecerían en blanco, porque jamás nadie se hubiera molestado en escribirlas al falta de la temática principal.

¿Alguien se imagina una guerra de Troya sin el amor de Helena y Paris? Pues hubiera quedado un aventura épica coja, al albur de las descripciones de las batallas que, en ocasiones son bastante aburridas, con un simple pico de intriga por el episodio del caballo.

No hace falta remontarse tan lejos. Baste con detenernos en la novela de las novelas, la de ese hidalgo caballero enjuto y desgraciado que no habría puesto un pie fuera de su casa, ni hubiera abandonado la lectura de sus libros sin que en el horizonte percibiera el amor de la sin par Dulcinea. Bécquer sin golondrinas ni madreselvas, Larra envejeciendo sin haberse pegado un tiro por un amor desgraciado, Zorrilla con un Don Juan mudo y una doña Inés llegando a priora de su congregación. Teruel cifrando sus visitas a sus magníficas torres mudéjares, pero sin ese imán que atrae como la miel a las moscas que significa sus famosos amantes.

Pero por suerte los escritores y los poetas muestran instantáneas, momentos de ebullición de esa pasión que rebosa como el cava las copas para luego producirnos un cosquilleo similar a las burbujas.  ¡Ay el amor!

Pero ¿y si pudiéramos avanzar en esas historias que han marcado y señalado el amor como el motor del mundo? Pues, para nuestro desencanto veríamos como se iría transformando en costumbre en general y, en algunos casos, con suerte, en amistad.

No, no, mis queridos lectores, no enaqueis las cejas con asombro preguntando cómo una escritora, una poeta que ha hecho del amor el centro de mucha de su literatura cae, con cierto cinismo fruto tal vezde los años y la experiencia, en semejante afirmación. Pues porque, salvando las excepciones, suele cumplirse lo que señalo. Ese amor que brotó como una flor roja de pasión se va tranformando en un árbol robusto que acoge y protege del sol del verano y de las inclemencias del tiempo en invierno, sino se ha incendiado antes por el rayo del desamor, que todo es posible.

No debemos extrañarnos de imaginar a Julieta y Romeo, sentados en un banco bajo el balcón de Verona, viendo jugar a sus nietos, y sintiéndose en paz con ellos mismos y con el mundo, gozando de la compañía del otro hasta el fin de sus días y arropados por la costumbre y una profunda confianza que diera sentido a sus últimos años. Claro que entonces Shakespeare no habría tenido ni el más mínimo interés en su historia, porque el amor es el barniz que le damos a la vida para que nos parezca extraordinaria.


¡Ay, el amor!



miércoles, 26 de septiembre de 2018

La tribu

"Un poeta debe ser más útil
que ningún ciudadano de su tribu".
Blas de Otero 


Encabezo este artículo con dos versos del poema Segundo homenaje a Isidore Ducasse y que forma parte del libro Breve son del poeta bilbaíno. Os preguntaréis el por qué. 

La respuesta no ha de ser muy complicada. Los poetas formamos parte de una tribu, sí, al igual que los pintores, los músicos, los actores, los artistas en general. Una tribu a la que se nos ha dado la oportunidad de contemplar la realidad desde otro lugar, con unas retinas que matizan, con unos oídos que perciben más allá del sonido, con un tacto que es capaz de tocar lo invisible

De todos ellos, de todos los que hemos adquirido ese compromiso con la transformación a través de las sensaciones, el poeta ha de ser vanguardia, porque el verso llega donde no llega la vista ni el oído ni las manos.

Quizá vivamos un momento en el que nos parezca que hemos dejado de ser útiles , pero no es así. Tal vez pensemos que nuestras poesía, que nuestros poemas caen en terreno baldío, pero no es así. Nuestra lluvia es una lluvia mansa que ha de empapar, no una torrentera que arrastre todo lo que se le ponga por delante.

Llovemos palabras, nevamos poesía. Y en algún momento brota una pequeña brizna que con el tiempo puede ser árbol, que acoja y consuele en los tristes días de sequía intelectual.

Formamos parte de una tribu, ese es nuestro compromiso. Síntamos el orgullo de serlo. 


Sed felices

domingo, 15 de abril de 2018

No hay salvación sin la palabra

Son curiosas las coincidencias, a veces, en el espacio y en el tiempo. Aunque en otras, más bien son, simplemente, causalidades.

Ayer 14 de abril, fecha para unos con ecos de libertad, y para otros como  mentar la bicha, tuve el honor de participar junto con otros poetas de Ediciones Vitruvio en el homenaje a León Felipe, en el 50º aniversario de su muerte.

El marco elegido fue la ciudad de Zamora, la bien cercada, que nos regaló una mañana de sol espléndida, paréntesis entre las borrascas que nos visitan un día sí y otro también.


Practicamente, casi a la misma hora, Mariano Rajoy se reunía con sus seguidores para hablar de Siria, de los presupuestos y de todo aquello que se ha de vender como bueno, aunque sea un disparate. Rajoy y León Felipe...

Muchos dirán, o quizá estemos de suerte y sean solo algunos, que la poesía es algo inútil y que de nada sirve vistos los grandes problemas de la humanidad. Como digo en mi poema Los poemas no cotizan en bolsa, la poesía es algo que sobra para los que el progreso se calcula en dividendos, en cifras, que ya da igual  sean en euros o en muertos por las bombas.

¿Por qué buscar en la palabra la salvación? Porque no hay salvación sin la palabra. Nada penetra más, ni empapa más, si somos capaces de abrir los poros y las neuronas, y dejar que nos cale.

Ayer, en ese parque que lleva su nombre, se oyó la voz de un poeta que con sus dedos silabeantes tocó los corazones de cada uno de los que estábamos allí, en una ceremonia casi sagrada. Palabras que, como los maravillosos arcos de la catedral zamorana, sustuvieron cada imagen, cada emoción, cada sentimiento, elevándolos sobre las miserias y la maldad humana.

Han pasado cincuenta años y la voz de León Felipe sigue fuerte en las gargantas de otros. Esas son las grandes personas, que en su humildad se fueron sin saberlo. Esas son las que hacen progresar a hombres y mujeres de bien, más allá del Ibex 35, de las falsedades con fecha electoral, y de todo lo que brota del dolor y la muerte.

Sed felices.



miércoles, 14 de marzo de 2018

De Hawking, la poesía y el universo

Me despierta la nocticia del fallecimiento de Stephen Hawking.

No cabe duda de que la figura del físico inglés pasará  a la Historia como una de las mentes más privilegiadas. Pero, también, de como la mente humana puede pervivir a pesar de estar envuelta en un cuerpo cada vez más decrépito, y dar a luz las ideas más brillantes.

También, y hemos de ser justos, debemos agradecer a este científico el haber asumido como familiares conceptos que antaño solo cabían en cerebros menos ordinarios: el Bing Bang, la teoría de cuerdas, los agujeros negros...

Reconozco que siento una extraña atracción por la física cuántica, y hallo, en muchos de sus planteamientos una base poética importante. De hecho, en muchas de las metáforas que manejo se encuentran estos conceptos que para una persona de Humanidades, como soy yo, no deberían de ser tan atractivos.

No cabe duda que intentar explicar el origen del Universo es pura poesía.  Querer ir más allá de la pura comprensión, de lo táctil, de "si no lo veo no lo creo" provoca un ejercicio de imaginación absoluta, aunque luego se transforme en datos, en fórmulas, en ecuaciones.

Os dejo este poema, que pertenece a mi último poemario Los poemas no cotizan en bolsa (Ediciones Vitruvo, 2017), que explica mucho mejor esta relación.



LA ECUACION DE DIRAC

Dos sistemas que alguna vez estuvieron unidos,
formando solo uno, separados más tarde,
alejados años luz,
siguen, para siempre, relacionados.
La física cuántica explica mejor que yo
la imposibilidad de olvidarte.