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miércoles, 23 de agosto de 2023

Calor, investidura y un beso en la boca

 El otro día comentaba con un viejo amigo en la literatura que este calor extremo me vuelve una persona gruñona y antipática. La verdad es que no me extraña que los demonios sean tan malos, quién va a poder tener un atisbo de bondad torrándose como San Lorenzo.

Os escribo, mis queridos lectores, después de una noche infernal, en la que apenas he podido pegar un ojo hasta la madrugada. Como el insomnio es tan cabrito la cabeza empieza a dar vueltas y los pensamientos danzan al mismo ritmo de las infructuosas aspas del ventilador, que se veían impotentes contra el calorazo inmisericorde.

En ese ir y venir reflexionaba sudorosa sobre varias cosas, entre ellas la propuesta de investidura del rey en la figura de Alberto Feijóo. Dice el monarca que lo ha hecho por costumbre, aunque me parece que dado el panorama como que no le ha dado muchas vueltas y allá os la compongáis. Es que, como he dicho, el calor es muy malo para pensar.

Alaban de Feijóo la valentía que no tuvieron ni Arrimadas ni Rajoy. ¡Hombre! Valentía, valentía... Simplemente que si llevan un mes dando la turra conque deben gobernar ellos, por lo menos que se lance al ruedo aunque le coja el toro, porque mucho me temo que le va a empitonar, dada la cuadrilla que le acompaña, Yo, si fuera el candidato popular me temblarían la canillas de pensar que dependo de VOX para no hacer el mismo ridículo tras lo sucedido con la Mesa del Congreso.

En fin que no todo tenía que ser calor y política y las chicas de la selección nacional de fútbol nos dieron una alegría ganando el Mundial. Pero en vez de estar todos y todas celebrándolo pues estamos hablando del comportamiento de un impresentable, que lo es no de ahora, tras una acción que debería de conllevar su dimisión automáticamente. 

Durante la ceremonia de entrega de medallas y copa Rubiales no es que abrazara a la jugadoras, sino que las achuchaba, estrujaba y besaba como si no hubiera mañana. El remate fue el beso en la boca , censurado por todo el mundo, excepto por sus cuates en los medios deportivos, que apoyan al presidente y lo justifican, incluso mintiendo descaradamente. 

Una puede pensar que Rubiales estaba tan alegre que no midió sus exaltadas felicitaciones, pero cuando alguien ocupa  un cargo público ha de saber comportarse, y más en una ceremonia retransmitida al mundo mundial. No hay excusas, no hay más que irse o que le echen.

En fin, que hay para todos los gustos. 


Yo ya voy terminando antes de que me derrita como un flash de limón o mute en diablesa, que todo es posible.

Sed felices.


domingo, 21 de agosto de 2016

Sudores, picaduras, botijos y extraterrestres.

Soy una persona que tiene poca tolerancia al calor. Se podría decir que, salvando aquellos aspectos incuestionables que hacen al verano apetecible, como son las vacaciones o la posibilidad de hacer vida en la calle, prefiero las estaciones frescas. Y si al calor le sumamos la presencia de esos insufrilbles insectos que son los mosquitos, pues ya apaga y vete.

En este momento en el que os estoy escribiendo, las gotas de sudor corren por mi frente y mi espalda gracias a la humedad que en las primeras horas del día suele impregnar el ambiente a la orilla del mar en Levante. Es fantástico comprobar el efecto "botijo", que hace que la capilaridad se abra y rezume como ese gracioso y popular recipiente. Y, también, mientras las palabras brotan del teclado tengo que reprimirme las ganas de rascarme las variadas picaduras que cubren mi bronceada piel, lo que hace que queden bastante disimuladas, pero haberlas, hailas.

Este año me había pertrechado contra esos infames engendros diabólicos como un marine: pulseras, lociones, enchufes, aerosoles... Pero como el que tiene tos y se rasca la barriga. Creo que la naturaleza mosquiteril ha desarrollado una tecnología capaz de neutralizar todas las invenciones humanas. Y eso, mis queridos lectores, abunda en mi teoría de que los mosquitos son extraterrestres reducidos por un rayo reductor, valga la redundancia, que nos van sometiendo a base de picores, preparando una futura invasión. No hace falta más que ver a los veraneantes en bañador y llenos de ronchas rojizas.

Ironías a parte , voy terminando esta entrada agosteña. No quiero daros la vara con mis penurias porque realmente son muy bien compensadas con el baño en el mar que me daré dentro de un momento, los paseos por la playa, los arroces ricos, ricos, los mojitos nocturnos y, sobre todo, por la posibilidad de disfrutar una año más del verano, a pesar de todo....

Sed felices!!!


sábado, 30 de julio de 2016

Amistad enredada

Tras una noche de mucho calor, nada extraño en un Madrid y en el mes de julio, me siento una vez más a escribir una nueva entrada en este blog.

He de reconocer que no lo hago con el entusiasmo de otras veces, quizá porque el poco descansar y el mucho sudar- rezumo lo mismo que un botijo- me hayan deshidratado un tanto las neuronas y, es cierto, me cuesta pensar. Pero no puedo faltar a esta cita con vosotros.

En dos días me marcharé a la playa, al mar que, como siempre digo, me espera año tras año. Allí disfrutaré con mi familia de unos días de asueto e ilusión, corregida y aumentada por la llegada de Martina, mi nueva nieta. Allí espero retomar fuerza e intentar una normalidad que estoy muy, muy lejos de sentir, arrastrada a mi pesar por esta convulsión diaria que me sumerge en la injusticia, en la incoherencia y en el agotamiento.

No son buenos tiempos, lo sé, para quienes intentamos mantenernos a flote junto con nuestros principios e ideales pero, por suerte, nos tenemos los unos a los otros. Vosotros me tenéis a mí y yo os tengo a vosotros en este mundo que construimos a diario donde la palabra, el poema, el arte, la música y los valores intentan sobrevivir a tanta mezquindad y tanta mentira.

Pero, como he dicho muchas veces, ser feliz cuando hay quienes persiguen que no lo seamos, es la mejor forma de rebeldía. Por eso deseo toda la felicidad del mundo, esa que se cose a puntadas nacidas de valorar aquello que tenemos y no lo que creemos que nos falta. Hay mucho de lo que disfrutar con solo mirar y no solo ver, con solo escuchar y no solo oír. Y sobre todo alegrarnos de tener el bien más preciado: la amistad, que nace de aquello que nos une y no de lo que nos separa y que mantenemos a través del teclado en este curioso mundo de las redes sociales.

Por eso deseo con todo mi corazón encontraros a todos a mi vuelta para volver a enredarnos. Os abrazo.