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domingo, 26 de abril de 2026

María Esther Flórez, mi amiga.

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Ejemplo de resilencia y resistencia ante las adversidades, mi amiga María Esther es una luz que guía a los que amamos la vida con toda su intensidad. Artista de los pies a la cabeza.

Ayer tuve el honor de ser invitada a compartir un acto de poesía y diseño,  recitando un poema inspirado en uno de sus cuadros. Lo comparto con vosotros para que os suméis al homenaje de esta gran mujer.

Los colores de los sueños

Para mi amiga  María Esther Flórez

 

La noche despierta un anhelo leve,
y pinta silencios sobre el cielo,
mientras sin hacer ruido, cruzan luces
guardando secretos en terciopelo.

 

Bajo pinceladas de colores,

las formas se asoman a las miradas,
las almas se reconocen,
en  una sinfonía  sin palabras.

 

Azules que abrazan silencios fecundos

Amarillos y rojos  que cantan

cruzando  sus ecos al universo

Sueños pintados en  tonos profundos.

 

 Mujer que sostiene  el arte infinito,
y al mundo le ofrece su corazón
con manos que crean nuevos caminos,
trenzados de belleza y de pasión.

 

Mª Esther camina la vida con paso encendido,
y borra las sombras de lo más oscuro,
 su luz ilumina valiente la senda,
con fuerza constante y con fiel sentido.

 

Así se dibujan sin prisa ni prisas,
las huellas que deja  la artista y amiga,

colores del alma,  pintados en versos

que guardan constante su eterna sonrisa.

 

Te quiero amiga

Elena Muñoz

lunes, 7 de octubre de 2019

Lágrimas de rabia

A veces pienso si lo que hago, que intento sea coherente con lo que digo, servirá de algo.

Empiezo a no reconocer muchos y a muchos de mi entorno. Personas que han sido parte de mi vida, desde hace más de cuarenta años y que hora justifican lo injustificable, y se unen a quienes han hecho de la mentira su bandera, aunque ellos quieran defender la roja y gualda.

¿Qué hemos hecho mal los demócratas? ¿Por qué nuestro mensaje se entrella, una vez y otra, contra el muro de la falsedad y la difamación? ¿En que momento perdimos la capacidad de llegar a quienes necesitan de sus derechos y, sin embargo, siguen a los que enarbolan un nacionalismo trasnochado y sin futuro?. Sé dónde estoy, pero a veces dudo de para qué, si no soy capaz de traspasar a quienes dicen respetarme e incluso admirarme el mensaje de justicia e igualdad.

Hoy he tenido que contener lágrimas de rabia al ver las imágenes de VOX en Vista Alegre, sabiendo que una de las personas queridas por mí, amigos desde la adolescencia, estaba allí. Desconocía que era militante de esta formación ultraderechista. Cuando me dijo que había venido desde su lugar de origen a Madrid para asistir a ese "circo" no me lo podía creer. Intento justificarlo por el cansancio, por la necesidad de encontrar respuestas a una persecución que sufren por parte de otros fascistas ultranacionalistas... Pero cuando colgué el teléfono sentí que algo se rompía dentro de mí.

Él sabe que soy socialista, y tras una amistad de más de cuarenta años, nada de los valores que a ambos nos han unido en una estrecha amistad han servido para nada. Siento, como en la canción, el corazón partido entre mis principios y mi amistad.

Porque no es cierto que la política no debe romper las amistades cuando la amistad ha de basarse en valores que para mí son irrenunciables. Espero y deseo que cuando Santiago Abascal defendiera y llamara "españoles" a los violadores de la Manada mi amigo sintiera vergüenza de encontrarse allí.

No obstante, hoy siento que mucho de mi esfuerzo se ha convertido en agua derramada en un cesto. Y me siento cansada, y no puedo contener las lágrimas llenas de rabia e impotencia.

Sed felices por mí.

miércoles, 6 de marzo de 2019

DESCONCIERTO




 Todos nos sentimos desconcertados ante la vida, ante los demás, ante aquello que no comprendemos aunque lo entendamos. Estas son algunas situaciones que me producen ese estado de desconcierto.



 Cuando la mentira se convierte en el argumento de más peso.

Cuando quien dice ser tu amigo no entiende tu libertad.

Cuando aquel que valora sus acciones dice que las tuyas son fruto del azar.

Cuando alguien dice ser justo con una sola vara de medir: la suya.

Cuando alguien habla con palabras que esconden otras palabras que teme pronunciar.

Cuando se critica en el otro aquello que en sí mismo no se cumple.

Cuando se quiere ser el centro del mundo aunque el mundo no lo sepa.

Cuando un mal jinete, al que le tiran todos los caballos, le echa la culpa a los caballos.

Cuando en nombre de la amistad se ha izado la bandera de la obligación.

Cuando se han pedido respuestas y solo se han  encontrado evasivas.

Cuando el pensamiento no tiene lugar para el sentimiento.

Cuando el que dice quererte te hace llorar.


Sed felices



domingo, 2 de diciembre de 2018

Nunca es tarde...

Un nuevo mes, pero no un mes cualquiera. El mes que da término a este año, 2018, que seguro para unos habrá sido magnífico y para otros no tanto.

Hace frío, nada extraordinario en estas fechas, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en hacer una noticia de algo que para nuestros abuelos es habitual, por lo menos en este hemisferio.

Escucho al mismos tiempo que os escribo, mis queridos lectores, la Tocata y Fuga de Juan Sebastián Bach, cuyas notas parece que quieren elevarse hasta el cielo a pesar de que, aunque pudiera ser posible, los cristales de la ventana cerrada se lo impedirían. Pero, ¿para qué tenemos la imaginación? Fantaseemos con la idea de que es posible que la música del organista puede atravesar el cielo lechoso, neblinoso y alcanzar al otro lado el azul.

En unos días volverán las Fiestas, esas que también, como el año que se va, unos adoran y otros abominan, pero que celebran de la misma forma porque la fuerza de la costumbre nos arrastra a ello. Intentaremos ser más buenos, más generosos, olvidar lo gris del día a día y vestirlo de rojo, de oro, de luz y sonrisas. Nacerán los buenos propósitos alrededor del árbol adornado y los grandes almacenes rebosarán de gente que quiere transformar su cariño en el regalo deseado.

Tal vez nos acordemos de aquellos que apenas tienen, que no distinguen la fiesta de otro día, porque para ellos no hay luz, ni colores, ni, por supuesto, "te quieros" envueltos en paquetes con un lazo. Tal vez nos apuntemos a repartir alimentos, a  actos benéficos para aportar aquello que nos sobra y que a tantos les falta, o donemos juguetes, que ya usados, nuestros niños han olvidado en un rincón.

Aunque tal vez no nos acordemos de ese amigo cuya amistad fuimos perdiendo por un malentendido, simplemente dejamos que muriera por inanción de atención. Tal vez sigamos enfadados con ese familiar, aunque ya ni recordemos la razón, ni tan siquiera nos importa. Tal vez sea un buen momento de cerrar viejas heridas y limpios, como recién nacidos, iniciar el año nuevo.

En fin, mis queridos lectores, que el corazón se nos llena de nostalgia por aquello que tal vez otros años, otros diciembres deberíamos haber llevado a cabo, pero que no hicimos... Aún estamos a tiempo:  nunca es tarde, nunca es tarde...

Sed felices. 


domingo, 24 de junio de 2018

RELATOS DE VERANO (I): El vecino de arriba.

Uno se acostumbra a ver , a tener, a escuchar. En nuestra vida nos rodeamos de personas, de paisajes, de sonidos que nos son cotidianos y que, de alguna manera, vuelven nuestro entorno confortable porque es familiar.

Pero nos nos damos cuenta de que somos transitorios, y de que llega un día que aquel que nos parecía imbricado en nuestra propia vida ya no está.

Nunca más se verá su magra figura con su sempiterno bañador azul marino y su camisera interior blanca, pero que mostraba como si se tratara de una de marca. Con una agilidad envidiable para su edad, más de noventa, iba y venía al supermercado para comprar lo más necesario.

Todo el vencindario sabíamos cuando jugaba el Real Madrid, del que era forofo. Su voz atronadora, digna del mismo Zeus, cantaba las jugadas desde la terraza, en donde había instalado un televisor.También comentaba el tiempo, y las noticias.

Durante años cuidó de su esposa, una mujer callada y menudita que falleció el año pasado. Antes de eso ya su hija se hizo cargo de ellos porque, a pesar de su vitalidad, las fuerzas le iban mermando y también sus capacidades.

En febrero de este año, poco antes del aniversario de su mujer, él se fue también. Nos enteramos en Samana santa, cuando fuimos a pasar unos días al apartamento.

Ya no volveremos a oír cantar los goles de su Madrid del alma, ni su rotundo buenos días al encontrarnos. Miro a su terraza y veo a otras personas, creo que es uno de sus hijos al que no conozco, que no me saluda con la mano como él hacía.

Fueron años compartiendo tiempo y espacio en un pueblo de la costa mediterranéa. Nunca supe de él más que esto que os cuento y, sin embargo, no puedo evitar echarle menos.

Tal vez porque este verano ya no será lo mismo sin el vecino de arriba.

Sed felices.

lunes, 10 de octubre de 2016

Yo quiero tener un millón de amigos

Vivimos en una sociedad en la que muchos conceptos se han  transformado, introduciendo en nuestras vidas formas, modos y experiencias que hace veinte años eran impensables.Uno de ellos es el de la amistad.

Las redes sociales no han facilitado el conocimiento de personas que de otra manera no digo que fuera imposible (yo creo que en esta vida pocas cosas hay imposibles), pero sí improbable.

En este momento se pueden tener "amigos" en todas partes del orbe, departiendo con ellos a tiempo real. Y escribo "amigos" entre comillas porque en ocasiones no pasan de ser contactos que de una manera más o menos interesada intercambiamos datos o circunstancias.

Pero en otros casos a esos amigos se les han caído las comillas y se ha terminado por tener una estrecha amistad, en ocasiones sin habernos conocido ni siquiera físicamente o por haber coincidido sólo en un corto tiempo en un espacio común .Curiosamente se descubren una serie de coincidencias y de gustos que hacen de las conversaciones o de las opiniones puntos convergentes y poco a poco el lazo se va estrechando.

Yo puedo decir que cuento con varios buenos amigos de esa índole, quienes, en ocasiones, ante un comentario mío han tenido palabras de felicitación, de solidaridad y de cariño. Conversaciones a través de los chat de varias horas (eso sí salteadas con entradas y salidas, dependiendo de las obligaciones) en las que me he enriquecido personalmente. Por supuesto, no digo caer en la absurda manía de sumar y sumar ( a lo Roberto Carlos) contactos para no hacer ni caso, sino de no despreciar esta manera de conocer a otros sin renunciar, claro, al bar, a la cervecita, al contacto físico.

Pues eso, que a mis amigos de estas redes que nos enredan, a los que me saludan por la mañana y me despiden por la noche, a los que se alegran por mí, decirles que me gusta saber que están ahí, como yo siempre estaré aquí para ellos.

Sed felices.

domingo, 17 de julio de 2016

Pensando, pensando VIII


 Nueva entrega de mis reflexiones matutinas. Ya sabéis, pensando, siempre...

El problema de no tomar partido, de no implicarse, de aceptar que otros decidan, es que nunca irás sino que te llevarán. En tu mano está ser actor o simplemente espectador.

Hay muchos que son capaces de señalar los problemas; algunos indican las soluciones; pocos, muy pocos, los resuelven.

Admitimos mejor una mentira de los nuestros que una verdad ajena que nos señale que estamos equivocados.

Un verdadero líder no es el que tiene confianza en sí mismo sino el que es capaz de generar confianza en los que creen en él y orgullo de acompañarle en su camino.

Miente el que hace de la mentira su bandera, miente el que hace esa bandera suya.

No importa lo fuerte que grites si no se entienden tus palabras.

Lo único que grita más que el silencio ante la injusticia es la voz de la conciencia.

No se trata de ver pasar el tiempo ni luchar contra él: es mejor convertirlo en tu aliado y dejar que te acompañe.

Encontrar en el diferente la igualdad y en el.igual las diferencias enriquece nuestras experiencia.

La amistad muere de hambre y necesidad, sobre todo de tiempo.

Sed felices.