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domingo, 26 de abril de 2026

María Esther Flórez, mi amiga.

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Ejemplo de resilencia y resistencia ante las adversidades, mi amiga María Esther es una luz que guía a los que amamos la vida con toda su intensidad. Artista de los pies a la cabeza.

Ayer tuve el honor de ser invitada a compartir un acto de poesía y diseño,  recitando un poema inspirado en uno de sus cuadros. Lo comparto con vosotros para que os suméis al homenaje de esta gran mujer.

Los colores de los sueños

Para mi amiga  María Esther Flórez

 

La noche despierta un anhelo leve,
y pinta silencios sobre el cielo,
mientras sin hacer ruido, cruzan luces
guardando secretos en terciopelo.

 

Bajo pinceladas de colores,

las formas se asoman a las miradas,
las almas se reconocen,
en  una sinfonía  sin palabras.

 

Azules que abrazan silencios fecundos

Amarillos y rojos  que cantan

cruzando  sus ecos al universo

Sueños pintados en  tonos profundos.

 

 Mujer que sostiene  el arte infinito,
y al mundo le ofrece su corazón
con manos que crean nuevos caminos,
trenzados de belleza y de pasión.

 

Mª Esther camina la vida con paso encendido,
y borra las sombras de lo más oscuro,
 su luz ilumina valiente la senda,
con fuerza constante y con fiel sentido.

 

Así se dibujan sin prisa ni prisas,
las huellas que deja  la artista y amiga,

colores del alma,  pintados en versos

que guardan constante su eterna sonrisa.

 

Te quiero amiga

Elena Muñoz

domingo, 13 de octubre de 2019

De hijos desobedientes y lluvia de libros

A Cicerón, Marco Tulio, político, retórico e intelectual romano se le atribuye esta  frase, allá por el siglo I d.C. : "en estos tiempos los hijos no obedecen a los padres y todo el mundo escribe libros".

Respecto a la primera parte de  la sentencia así ha sido desde el principio de los tiempos, incluso desde el Paraíso, cuando Adán "desobece" a Yaveh y se come la manzana. Los hijos por sistema desobedecen, desobedecemos,  ya que es la manera de afirmar nuestra personalidad, adquiriendo (o eso sería lo ideal), capacidad de decidir y responsabilidad. 

Lo curioso es la segunda premisa, la de la popularidad de escribir libros, que ya parece que  llamaba la atención del prócer romano, cuyos discursos, sobre todo las Catilinarias, recomiendo. Y digo curioso porque veinte siglos después parece que esa popularidad de publicar se mantiene.

Lo que no sabemos es si, entonces, ocurría lo mismo que ahora, en que la cantidad poco tiene que ve con la calidad, y mucho menos con el consumo de los libros. Cierto es que en la Roma de Cicerón abundaban los analfabetos, cosa que en el siglo XXI y en nuestro país no debe pasar, pero eso no es garantía de que se lea al ritmo que se publica.

Porque anualmentte salen al mercado más de ochenta mil libros, muchos de ellos autipublicados, que se dan de bruces con los muros de la distribución, e incluso cuando los que están en su circuíto son devueltos a las editoriales en un porcentaje de un 30%. Miles de escritores arrastran su frustación de no conseguir convertirse en quienes copan las páginas culturales, en la certeza de que su obra es digna de pasar a los anales de la historia de la Literatura.

Como directora de una editorial independiente soy consciente de que el acceso a la información, bueno en ocasiones a la desinformación, de las redes sociales, con la capacidad de animar a través de los Likes a escritores y poetas que ven en ello la reafirmación de su calidad, hace que se abran expectativas que luego no se corresponden con la realidad cuando intentan publicar.

Hablo con quienes se acercan a Ed. Ondina e intento abrirles los ojos respecto a qué pueden esperar de su libro, de su poesía en un mundo en el que la cultura se ha convertido en un campo en el que la sequía hace estragos y que sobrevive gracias a que quienes creemos en ella no tiramos la toalla. Solo hay un camino para la creación y es la calidad.

El arte como negocio se convierte en consumo rápido y en ganancias para unos pocos, que normalmente no suele ser los artistas ni los escritores, quienes se ve abocado a pagar ya sea por publicar, como por colgar sus cuadros en una galería, o yendo riesgo y ventura en un teatro, sin garantía ninguna de poder recuperar la inversión.

En fin, mis queridos lectores, que los que estamos en este proceloso mundo de la literatura y el arte debemos saber que nuestro camino está lleno de obstáculos, y pertrecharnos para saltarlos desde la consciencia y la realidad.  Solo así tendremos fuerza para seguir caminando.

Como diría el gran Cicerón en una de sus más famosas sentencias: O tempora, o mores (¡Oh, tiempos!, ¡oh, costumbres!).

Sed felices.