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miércoles, 10 de enero de 2024

SOLTAR LASTRE

 Hubo una época en la que escribía todos los días en esta bitácora que ya va a cumplir catorce años. Puedo decir que fue la puerta para intentar proyectos de más envergadura, que me han llevado a día de hoy a publicar doce libros, tanto de poesía como de narrativa, además de varias incursiones en la dramaturgia.

Casi todo me provocaba a reflexionar, a pensar, a expresar aquello que sentía, aquello que me emocionaba, y que surgía de muchas circunstancias, alegres unas, y de pérdida otra. Había veces que las palabras me brotaban con gran facilidad, sin apenas buscarlas.

Al cabo del tiempo me doy cuenta de que he perdido esa capacidad de dejarme llevar, de buscar en la escritura aquello que me parecía tan necesario para seguir caminando. Creo que estos tiempos tan llenos de cinismo, de mentiras y de intereses me ha vuelto  una persona mucho más escéptica respecto al género humano.

Siempre he sido una mujer optimista, positiva, y mi mayor impulso vital ha sido trabajar para mejorar la vida de los míos y, también, de esta sociedad en la que me ha tocado vivir. Sin embargo, cada día me voy dando cuenta de que muchos de esos valores que me han sostenido ni se tienen en cuenta ni, por supuesto, se agradecen.

Como tantas personas, sobre todo aquellas que tomamos la decisión de ser emprendedoras, he tenido económicamente momentos mejores y peores, aunque nunca me ha faltado para vivir bien. Por eso, por mero agradecimiento, siempre he pensado que tenía la obligación moral de trabajar por quienes no habían tenido la misma fortuna que yo... 

Pero ahora, a estas alturas de la película, me he dado cuenta de que estaba confundida. La lealtad, la voluntad de mejorar, la valoración del mérito del trabajo bien hecho, no se tiene en cuenta, frente a los intereses de quienes han hecho de su propio ombligo el centro de su interés.

He de desprenderme de este lastre que me sujeta, que me bloquea la imaginación y me impide volver a tener el alma abierta para sentir, para emocionarme... Para volver a encontrar en la palabra el sentido de mi vida.

Y lo haré... Seguro.

domingo, 30 de junio de 2019

Jeroglíficos emocionales

Es curioso como el ser humano es capaz de recuperar, o de volver, a situaciones pretéritas que creíamos superadas.

Quizá, mis queridos lectores, penséis que voy a hablar de la cultura egipcia y del lenguaje utilizado por ella a base de pictogramas que pudieron ser comprendidos con el descubrimiento de la Piedra Rosetta. Pero no, voy a hablar de eseotro medio de comunicación también gráfico y que denominamos emoticonos, neologismo que proviene de las palabras emoción e icono.

Tengo que confesaros que, a pesar de que los utilizo, los emoticonos no me gustan nada, pero nada de nada. Reconozco su utilidad en esa economía del tiempo y la comunicación en la que nos encontramos, pero creo que se pierde la esencia que nos ofrece la palabra. 

Tardé tiempo en utilizarlos porque me negaba a sustituir la tradución de mi pensamiento por caritas sonrientes, tristes, enfadadas, corazones, soles etc... Pero al final he claudicado, aunque a rastras, porque no se pueden poner puertas al campo. Sobre todo porque hay especialistas que defienden el uso de estos símbolos como una manera de traspasar el  a veces ambiguo lenguaje escrito, asimilándolo a un "cara a cara". Lo que viene siendo diferenciar un "mira que eres tonto " seguido de una carita sonriente, que sería algo desenfadado, del mero insulto. Bueno, admito que puede ser razonable en una sociedad en la que las relaciones a través de la red, de todo "tipo", tienen un gran peso, aunque nunca un emoticono puede sustituir el lenguaje, por ejemplo, de una mirada.

Será que me hago mayor, pero, a pesar que los emoticonos avanzan sin remedio sigo defendiendo la comunicación a través de  las palabras, como no podía ser de otra manera, un tesoro que no dejamos de maltratar en su forma y en su fondo.Quizá por ello, porque amo las palabras, que me permiten acercarme a todos vosotros me resisto a poner un corazón en vez de escribir "te quiero".



En fin, sed muy 😀 .... Huys... Felices 😚








lunes, 29 de enero de 2018

Emoción + Arte = Emocionarte


 "Act is before you think: your instincts are more honest than your thoughts": Actúa antes de  pensar: tus instintos son más honestos que tus pensamientos. (Sanford Mesnier)



Que en muchas ocasiones son las emociones las que nos guían, no cabe duda; que en el mundo de la creación artística esas emociones adquieren un protagonismo principal, también.

Lo he podido comprobar de primera mano este fin de semana, en el que tuve el grandísimo placer (literalmente) de asistir al taller de interpretación organizado por Unicornio teatro e impartido por Nieves Mateo, profesora (maravillosa) de la RESAD.

El objeto de dicho taller era una aproximación a la técnica Mesnier, una serie de ejercicios creados por Sanford Mesnier con el fin de dotar al actor del instrumento para habitar cada personaje, entrenando el mundo imaginario para poder vivir con el mayor realismo aquello que es ficción. Es sustituir la utilización de la memoria por la imaginación, lo que permite revivir una y otra vez unas circunstancia, las accioness, pero de las que puedes salir, porque no nacen de tu experiencia vital verdadera.

Reconociendo que ha sido un trabajo agotador, imaginad lo que es estar moviendo emociones, instintos, como el dolor o la rabia, he disfrutado muchísimo. Descubrir cómo poder sentir realmente aquello que el personaje te pide, convirtiéndote en él, pero de verdad, es sentir la esencia pura del teatro.

Y no es que no esté acostumbrada a trabajar con las emociones, mi querido lector. Sería absurdo pensar eso de alguien que ha hecho de la poesía uno de sus pilares vitales. Pero, en este caso, es muy diferente. No era yo vertiendo mi tristeza, mi alegría o mi rabia en un poema, sino que yo me transformaba emocionalmente en el personaje que el monólogo me pedía.

Como dije al principio, una maravillosa experiencia que agradezco profundamente a Nieves Mateo y a mis compañeros de Unicornio Teatro, y que me permitirá, sin duda, avanzar en este apasionante y difícil camino de la interpretación para emocionarme y emocionarte.

Sed felices.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Corazones conectados

Hoy es de esos días en que el ingenio ha decidido tomarse, también, el domingo libre. De esos día en que por mucho que te estrujes el magín sabes que poco o nada interesante surgirá de él, a pesar de que debes cumplir con la cita, siempre agradable, de tus lectores.Puedes recurrir, eso  es socorrido, a describir más que a escribir.

Hablaros del aire fresco que entra por la ventana que, por fín, ahuyentó los calores que hemos sufrido este verano, aunque, por otra parte, sea esta la estación adecuada para sufrirlos. Contaros que las hojas de algunos árboles ya se están vistiendo de amarillo, tal y como mandas los cánones de ese otoño que ya llama a la puerta. Deciros del silencio que todavía viste la calle en esta mañana de festivo en la que la pereza es consentida y el aroma del café impregna la escalera de vecinos.

Pero todo esto lo conocéis. Al fin y al cabo nuestra vida no es tan distinta entre unos y otros. Nos ganaremos el pan de diferente manera, o habremos decidido que nos gusta más un modelo de coche que otro, pero la esencia suele ser la misma y las emociones que nos conmueven también. Nada, por tanto, es nuevo en lo que os acabo de contar. Porque, seguro, que frente a vuestra ventana habrá algún árbol que se empieza a matizar de dorados ;porque, seguro, hoy habéis permitido que las sábanas se os peguen un poco y habréis percibido el aroma del café recién hecho.

Y, sin embargo, aún siendo tan hermanos en las emociones cuánto nos cuesta entendernos a veces. Aprendemos demasiado pronto a cubrirnos con una corteza que nos aisle y nos nos deje entrever aquello que nos hace semejante: ojos que no ven, corazón que no siente.

Tal vez nuestra salvación sea dejar que el corazón sienta ( no el músculo cardiaco,
sino el lugar en  donde hacemos residir el amor), y  nos ayude a conectar con otros corazones que, aunque opinen de diferente manera, se mueven por las mismos sentimientos..

En fin, siento que mi aportación hoy a esta entrada del blog, mis queridos lectores, no esté a vuestra altura intelectual, pero ya dije al principio que a mi ingenio también se le han debido pegar las sábanas y solo he sido capaz de hilar estas parcas palabras.

Sed felices.