domingo, 15 de enero de 2012

Sinónimos

No es lo mismo alimentar que comer....
cuidar que proteger.....
dejar que abandonar....
doler que sufrir....
mostrar que señalar....
oír que escuchar...
ver que mirar....
hablar que decir.....
andar que ir ......
tocar que sentir.....
dormir que soñar....
pensar que imaginar
No es lo mismo querer que amar.....

Sed felices

jueves, 12 de enero de 2012

Ir a setas o ir a rolex

Hay un chiste, de vascos, que cuenta como dos paisanos salen a coger setas, y uno de ellos encuentra un reloj rolex, de oro, y se lo señala al compañero, quien, algo enfadado le dice: si venimos a setas, venimos a setas, si venimos a rolex, a rolex.
Independientemente de la gracia del chiste, lo que refleja es una actitud que, con menos salero, encuentro a veces en mi vida profesional, que es la de aquellas personas inflexibles que se niegan a modificar lo que ha sido su empresa o su trabajo y que, con los tiempos que corren, no está funcionando y temen echar un paso adelante y reinventarse, eso sí, sin abandonar la queja ni un instante.
En estos tiempos tan complicados no queda otra que ser flexibles y aprovechar las oportunidades. Me espantan aquellas personas que, tan arraigadas en lo suyo, no son capaces de ver las ocasiones que se presentan, perdiendo a veces la posibilidad de mejorar y hacer de su vida algo más positivo, en aras de conocer siempre la ruta, incluso cuando no nos lleva a ninguna parte y de no arriesgar a cambiar el paso, o coger una bifurcación que nos conduzca a algo nuevo, que puede ser inquietante, pero también gratificante,
Hay que perder ese ansia de seguridad, de ir siempre por el mismo camino, de yo soy yo y no puedo cambiar, de si se ha salido a setas, solo buscar setas. Porque si se te cruza un rolex ¿No lo cogerías?

Sed felices.

martes, 10 de enero de 2012

Obviedades

-¿Me quieres?
- Claro, mujer.
- Claro, ¿qué?
- Pues que te quiero....
- ¿Y por qué está claro?
- Pues....porque lo está.
- No sé...no veo que sea tan obvio....
- Mira que te gusta complicar las cosas.
- No es complicar. Es que la respuesta, "claro", no me parece....
- ¡Ya estamos! ¿Y cuál según tú debería de ser la respuesta?
- Pues, sí o no, pero claro. Claro significa que se da por supuesto, que es obvio, que no cabe duda....
- Ah! Y tú tienes dudas.
- Dudas.... pues a veces me gustaría que estuviera más acorde con tus actuaciones. Por eso te lo pregunto
- Bueno... empezamos con los razonamientos.... mira, tu me preguntas que si te quiero y yo te contesto que sí...
- No, me has contestado que claro, como si yo te preguntara algo que se responde por sí mismo. No creo que sea tan enrevesado contestar
- Ya, y al final me pilla el toro. Sí, sí, sí.... te quiero, te quiero. ¿Contenta?
- ¿Y cuánto me quieres?
- Pues .....mucho, claro...
- Otra vez claro.....
- De verdad, cariño, que cuando coges un tema.... Te quiero, sí. Y mucho, muchísimo...¿Algo más?
- ¿Y por qué me quieres?
- ........


(Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

Sed felices

domingo, 8 de enero de 2012

Pereza dominical....

Tengo un domingo de esos tontos, si es que hay algún domingo que no lo sea de vez en cuando. Me acuerdo de pequeña, cuando llegaba la tarde dominical  y teníamos que preparar las cosas para el día siguiente: los deberes, los libros, la ropa.... y me entraba un bajón....Era el día del fútbol y del "Carrusel deportivo", y yo respondía, como el perro de Pavlov, al reflejo condicionado de oír la sintonía de ese programa de radio y pensar que se había acabado el fin de semana y que se había acabado lo bueno.
Bien, pues hoy tengo un día de esos, en el que la pereza ha hecho presa en mi y no me la quito ni a tirones. La verdad es que soy una perezosa contrariada. Quiero decir que me encanta esa sensación de abandono que a veces acompaña al "dolce far niente", que son como cosquillitas que suben de los pies a la cabeza. y hace que te esponjes.... Pero, muy al contrario me obligo a desarrollar  una hiperactividad que en nada trasluce ese otro yo, domeñado a base de disciplina espartana.
Lo dicho, que hoy tengo ese día blandito, en el que parece ando sobre espuma y todo se me hace un poco cuesta arriba. Hasta el hecho de escribir en el blog o de pensar que contar me resulta hoy un tanto costoso. Será la resaca de las Fiestas, la perspectiva de  un nuevo trimestre o simplemente que no tengo ganas, para que darle más vueltas.
En fin, que mañana ya es  lunes y cuando toque el despertador no habrá pereza que valga, así que voy a disfrutar un poquillo de ella en estas horas que le quedan al domingo.

Sed felices.


viernes, 6 de enero de 2012

Amor en clave



Acababan  las Navidades que más había temido que llegaran. Habían sido las primeras sin su padre, pero curiosamente, quedarían en su memoria como una de las mejores.
Recordaba como  hace muchos años, viendo el acueducto de Segovia, entonces ya era una apasionada del arte, su padre  señaló la piedra central de un arco y  dijo: 
- Mira, nena,  esa es la clave, si quitamos esa piedra el arco se desmorona. Es la que soporta la tensión lateral de las otras dovelas.
No hace falta decir que para ella su padre  había sido la piedra clave de su familia, el que servía de soporte a la presión que ejercía cada miembro. Y no tenía por más que confesar que en momentos había temido que al faltar él todo se desmoronara.
Pero las Fiestas que acababan eran la prueba de que no había sido así. A pesar de sus encontronazos a veces fuertes, fruto del temperamento y casta de los cuatro , se había dado cuenta que sus hermanos y ella no habían perdido esa piedra clave, que estaba y estaría por siempre, representada en los valores y principios que su padre les enseñó.
Y nada más ejemplar que las celebraciones que habían llevado a cabo, en las que habían hablado de él, con añoranza de la ausencia, pero sin dramatismo.
Lo mismo que sus nietos y nietas. Su abuelo estaba presente en cada uno de ellos.
Y la piedra clave seguiría ahí, sustentada a su vez por la fuerza de un amor que, como las piedras del acueducto, el tiempo no desgastaría jamás.
Lo dicho, una de la mejores Navidades.

Sed felices

miércoles, 4 de enero de 2012

Telegrama de ilusión

Dos días, sólo dos días para que llegaran los Reyes Magos. Volvían una y otra vez las mariposas a volar por su estómago, inquietas y nerviosas. ¡Habría llegado el telegrama urgente que les envió!. El sólo pensamiento de que no fuera así convertía las mariposas en piedras. La verdad es que quizá los Magos entendieran que fuera sólo un capricho, pero deseaba tanto ese regalo. Cuando lo vio en manos de su prima, tan bonito, supo que habría cambiado los otros regalos por él. Su prima al ser alemana, recibía los regalos del Niño Jesús en Nochebuena. Por eso pudo verlo y desearlo, pero, para su desgracia, la carta a los Reyes ya estaba escrita y enviada.
Cuando se lo comentó a su padre, éste le propuso mandar un telegrama. ¿Un telegrama?- preguntó, ignorante de que se trataba de un escrito urgente y por palabras, como así le aclaró su padre. Y dicho y hecho, lo escribió, con su letra redonda y cuidadosa, resultado de tantas planillas de caligrafía:
"Queridos reyes magos stop siento el retraso stop quisiera.....
Y mientras redactaba es escrito urgente, te-le-gra-ma,  volvía a ver en su mente el ansiado regalo, con su cubierta azul celeste brillante y una imagen de una pequeña cerillera.Sobre ella, escrito en letras negras decía "Los cuentos de Anderssen". Y las ilustraciones a plumilla negra y coloreadas, tan bonitas y que ella luego podría copiar.....
Y sí, el telegrama llegó y el día seis enero, por la mañana, cuando abrieron la puerta del salón, sobre una silla, junto a su zapato estaba el libro, reluciendo con esa luz especial que sólo tienen los regalos del día de Reyes.
Cientos de veces sus ojos recorrieron sus páginas, aprendiéndose casi de memoria párrafos enteros que hablaban de un soldadito de plomo, valiente a pesar de tener una sola pierna, de una sirena que por amor abandonaba las aguas del mar, de una reina que estaba hecha de hielo y de muchas historias más  que la acompañaron muchas tardes de plácida lectura.
Y aunque han pasado más de cuarenta años, el libro todavía sigue en la estantería, perdido ya  su lustre y con las páginas manoseadas, pero todavía cuando lo ve, vuelve a sentir esa emoción que la devuelve a la niña que una vez fue.
Mañana por la noche, por unos momentos intentemos volvernos a sentir como los niños que fuimos y que la ilusión nos ilumine por dentro con la misma intensidad que la estrella que guió a los Magos.
Felices Reyes!!!


lunes, 2 de enero de 2012

¿Dónde vas, Caperucita?

El maravilloso mundo de los cuentos de hadas necesita actualizarse como las versiones de los sistemas operativos. Esta reflexión nace al observar la conversación de dos adolescentes esta mañana. Explicaré por qué.
Todos los niños y niñas , sin excepción por lo menos en Europa, aprenden desde pequeños el cuento de la niña  de largas trenzas y de capa encarnada que, desobedeciendo a su madre, atraviesa el bosque para acabar dándose de bruces con el lobo. El final lo conocemos todos.
Que los cuentos infantiles guarden mensajes subliminales no se le oculta a nadie. En los análisis desde el punto de vista psicológico de estas historias es muy curioso como, a través de los personajes femeninos, se manejan conceptos un tanto estereotipados. En el caso que nos ocupa está totalmente claro. La niña desobediente que, contradiciendo las instrucciones de su madre, sufrirá el encuentro con el lobo, quien a su vez devorará a la niña y a su inocente abuela (y eso que la pobre estaba enferma en la cama y no debía ser muy apetitosa). Moraleja: esto es lo que les pasa a las niñas rebeldes que piensan por si mismas y hacen caso a extraños. La simbología de la niña, el lobo, la abuela, el cazador (o leñador) está clara.
En los tiempos que corren y visto lo visto, creo que se imponen una revisión de estos cuentos, y adaptarlos mejor a la realidad. Por ejemplo el que estamos comentando. Las niñas actualmente ya no cruzan el bosque, van a la discoteca, en la que en vez de lobos, la fauna que se pueden encontrar son "buitres".No llevan una caperuza roja, sino minifaldas y botas. Las abuelas ya no se quedan en sus cabañas del bosque, sino que se apuntan a cruceros y viajes del Imserso o están en residencias .  Y apenas quedan leñadores, con tanto bosque arrasado por la burbuja inmobiliaria.
En conclusión,  sin lugar a dudas , la clásica escena entre la muchacha y el lobo si la adaptamos al siglo XXI quedaría más o  menos así:
- ¿Dónde vas Caperucita?
Y la niña contestaría:
- Donde me da la gana, no me ralles, gilip....
Y el pobre lobo acabaría tomando ansiolíticos.

Sed felices