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domingo, 21 de marzo de 2021

No se trata de tí o de mí, se trata de Madrid ¡En serio!

 ... "Y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado"

 

Pues sí, un pareado con el que quiero poner de manifiesto la transcendencia, la importancia, la magnitud del reto al que nos enfrentamos el 4 de mayo. Isabel Díaz Ayuso ha disuelto la Asamblea para evitar, según ella, la inexistente  moción de censura que planeaba sobre otras comunidades autónomas. otra mentira más de esta embustera compulsiva y de su círculo aznariano, que ve cierta posibilidad de un gobierno de ultraderecha si los votos le son propicios al PP y a VOX.

En mayo de 2019 el PSOE, con Ángel Gabilondo, ganó las elecciones regionales, pero no pudo gobernar por que el "trifachito" de Colón unió fuerzas y formó gobierno, algo legítimo, pero que ha supuesto que Madrid, con el gravísimo añadido de la pandemia, ha sido una de las Comunidades autónomas más dañadas, con una gestión nefasta en general, y de la Sanidad Pública, que ya venía tocada, rematada por el Covid 19. Recordemos que Ayuso ha sido incapaz de aprobar unos Presupuestos.

No se puede hacer peor que Isabel Díaz Ayuso, ni intelectualmente ni moralmente. Carece de absoluta ética personal y política: no hay más que ver como ha tratado a sus compañeros de gobierno, dándoles la patada de Charlot (de la dignidad de Ciudadanos para qué hablar).

Lo he dicho y repetido un millón de veces: no todos lo políticos somos iguales, vamos, ni parecidos. Podemos defender nuestra ideología, pero no hacer de la política un negocio o un corral para la involución que nos remonte al siglo XIX.

"Soso, serio y formal" es el eslogan con el Gabilondo arranca su campaña. Tres cosas que se le achacan- aunque de soso no le tacharía porque, como hombre inteligente tiene un fino sentido del humor-, pero que tal como está el patio se convierte en valores en alza. Necesitamos sosiego en la política, necesitamos el "tempo" para poder gestionar, necesitamos llegar a acuerdos para poder salir de esta crisis de la mejor manera posible. Y creo,  sinceramente, que necesitamos unas políticas progresistas para hacerlo.

Porque ya no se trata de ti o de mí, se trata de la región de Madrid, en la que hay dinero, pero tambiñen pobreza, falta de recursos y una merma cada vez mayor de los servicios públicos. Se trata de justicia y de igualdad.

Votar a Ángel Gabilondo es hacerlo por quien cree que la política es servicio a la ciudadanía, como lo creemos muchos; es apostar por el "nosotros" en vez de ese "ti" o de ese "mí".

Si cada voto cuenta en cada elección, esta vez es transcendental. Necesitamos el cambio, necesitamos Presupuestos regionales para salir de la crisis, necesitamos ayudar a la dependencia, la cultura, los servicios públicos...

El 4 de mayo no te quedes en casa, mi querido lector ( o vota por correo). Madrid te lo agradecerá. ¡En serio!

(Fotografía EL PERIÓDICO)

domingo, 22 de septiembre de 2019

De pactos o libertad vigilada

Siempre se ha dicho que en el corazón de un español, o española, siempre ha  habido un entrenador de fútbol o un crítico taurino...  Esto último está un poco de capa caída, a pesar del PP de Madrid, pero lo que se viene a decir es que somos mucho de opinar desde la barrera o de hacer toreo de salón. Bueno, pues por  lo que parece ser también hay un negociador.



Y algo de eso ha habido en el proceso negociador frustrado que ha llevado a la convocatoria de unas nuevas elecciones. Opiniones de todo tipo y de toda condición señalando  el absoluto fracaso y la consabida humillación, incluso provinientes de aquellos a los que consideramos oráculos de sensatez, pero que también se equivocan. Yo, sinceramente, solo puedo basarme en aquello que sé o escucho. Y dos no negocian si uno de antemano no quiere.

Posiblemente se hayan cometido errores por las dos partes, no lo dudo, ni siquiera justifico que por la parte que me toca se podría haber enfocado de alguna otra manera, pero, y vuelvo a los símiles, los que friegan los platos son los que los pueden romper.

Hace unos días dije que el mejor pacto es aquel al que se llega con la sensación de que ambos han cedido, pero, sin duda, una de las partes, si se sale desde más atrás, ha de ser más flexible. No se puede exigir si la posición en el tablero no es la más favorable.

Porque, pensemos, ¿para qué se hacen los pactos? Fundamentalmente para encontrar una estabilidad. Pero si ya una de las partes demuestra públicamente que se quiere llegar a ese pacto porque no se fía de su socio, eso no es un pacto, eso se llama libertad vigilada.

La Historia está llena de pactos y acuerdos interesados, todos los son, y también de conculcación de esos pactos, pero que ya de entrada se muestre de una manera tan palmaria la desconfianza, cuando se tienen menos apoyos- va en contra de ese equilibrio que buscamos, y la vida de ese trato tiene fecha de caducidad.

Por otra parte,  nuestra democracia no tiene experiencia en pactos de gobierno del país. No es lo mismo pactar en una región o en un ayuntamiento, que al fin y al cabo está acordando gestión, que llegar a uno en el que se dirima la política nacional, la internacional o los Presupuestos que afectan a más de cuarenta millones de personas.

Sí, sin lugar a dudas estamos cansados de este proceso que finalmente no ha llegado a buen puerto. Pero fijaros, mis queridos lectores, que ese agotamiento es más producto del ruido mediático que de la participación en el mismo. Ahí también se ha fallado, en la discrección y en la necesidad de titulares.

Como diría el poeta, se hace camino al andar, y nosotros, hombres y mujeres de este país, también vamos aprendiendo a explorar nuevas situaciones, y debemos colaborar a llegar a soluciones. Porque también como ciudadanía tenemos nuestras obligaciones, y entre ellas el acudir a las urnas cuando se nos convoque de una manera legal y legítima. ¿Por qué cuál es la otra alternativa? No existe.


Vayamos a votar y votemos a quienes creamos que pueden llegar al parlamento para desbloquear y consensuar, y apoyar a un gobierno que gobierne para todos y todas.

Mañana ya es otoño. Sed felices.

domingo, 17 de febrero de 2019

Nosotros decidimos

El día a día nos empuja, en ocasiones, a trompicones. Este blog, instrumento de comunicación con vosotros, mis queridos lectores, está aparcando, espero que momentáneamente, el tema literario y cultural para dejar paso a la politica cada vez más. Pero, y en esto no cabe discusión, ambas cosas se necesitan. Sin una política que entienda la necesidad de la cultura para la sociedad, los creadores, sea cual sea el área de creación, terminaremos siendo una especie en extinción.

Como soy una mujer de emociones a flor de piel, sujetas por la racionallidad que distingue mi dualidad vital, estos días vivo como en una montaña rusa.  Tengo las mismas sensaciones de ilusión y de rabia, que se van turnando según leo o escucho.

Porque queda un tiempo muy complicado, un tiempo en el que quienes creemos en los valores de la justicia, de la igualdad y de la fraternidad, esos valores que hace más de dos siglos hicieron una revolución, a la que, tristemente llegamos tarde, vamos a tener que poner a prueba nuestra fortaleza y nuestras convicciones. 

Frente a nosotros tenemos la derecha de toda la vida. Aunque esté troceada en tres hay que verla como un todo. Esa derecha que era una roca del  PP hasta que ciertas políticas no interesaron o ciertos acontecimientos, como los sucedidos en Cataluña, les indicaron que había una brecha por donde entrar de nueva con el lema "España, Una, Grande y Libre". Pero si nos fijamos en las caras de quienes ocupan los cargos son los mismos perros con distintos collares, los que absorbieron en su tiempo ( cuánto hace falta la pedagogía de nuestra España reciente) a Fuerza Nueva, Falange, UCD, CDS, liberales, UPyD. ...

La izquierda siempre atomizada, contemplaba  con asombro, el monolito que representaba el PP, como iban todos a una como en Fuenteovejuna. Así ha sido hasta hace poco tiempo. Pero, repito, no hay que engañarse, son los mismos. Vuelve el mismo espectro pero mucho más escorado a la derecha, mucho más. Los mensajes son tan regresivos que a una le cuesta creer al escucharlos que está en el siglo XXI. Bueno, los mensajes son uno: acabar con el PSOE en la cabeza de su líder Pedro Sánchez, y no hay más.

Todos los defensores de regímenes totalitarios tienen sus cabezas de turco. En Europa lo conocemos, en España lo conocemos. Y estos tres neofascistas lo saben y lo manejan. Pero al igual que no nos pueden negar que la tierra es redonda, ni que existe una evolución y no venimos de Adán y Eva, es facílmente desmontable racionalmente. El problema es que para estos partidos de ultraderecha la razón no exste.

Solo nos queda una opción de lucha pacífica: la movilización el día 28 de abril para que triunfen las políticas progresistas. Veremos y escucharemos las encuestas que pronosticarán lo que algunos les interesa, pero quienes apostamos por esa igualdad y esa justicia debemos hacer como Ulises con las sirenas, oídos sordos. Son los votos y solo los votos los que deciden.

Solo así podremos mirar de frente a los mayores y decir "defendí tus pensiones"; a los niños y niñas y decir "defendí tu educación"; a los jóvenes y decir "defendí tus  oportunidades"... Mirarnos a nosotros mismos y decir: "defendí en lo que creo solidariamente".

La alternativa es lo que ya conocimos, lo que ya conocemos: tres partidos que forman la Trinidad  de la involución, de la radicalidad y del odio a todo lo que les huela a progreso.

Nosotros, repito, decidimos.

Sed felices.