lunes, 10 de febrero de 2020

Orfandad

Perder a los padres es uno de los dramas a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida. Da igual la edad que tengamos, siempre es como si te arrancaran un trocito de tu alma.

Aunque no cabe duda que cuanto más joven se es, más se siente, sino la pena, si la carencia. Los padres son fundamentales en los primeros años de nuestra vida. Pero ahí está la muerte, esa inexorable verdad que nos acompaña, para hacerse  visible cuando menos lo esperamos.

Esa orfandad nos llega, casi siempre,  ya sea por enfermedad o por el tiempo cumplido. En algunas ocasiones porque la vida es arrebatada. Y si terrible es perder en la infancia a uno de tus progenitores, pensemos el horror que debe ser que el criminal sea tu padre. Entre 2013 y 2018 la violencia contra las mujeres había dejado  casi 200 huérfanos, número que se ha ido acrecentando durante  estos dos años. Y el asesino estaba en casa.

Campañas de concienciación que nos ponen delante de la cara este drama, y, sin embargo, sigue pasando. En estos cuarenta y un días que han transcurrido en 2020 son ya  diez las mujeres asesinadas por esa causa, dejando tras de sí la tragedia de su muerte y de ser el padre el asesino. Es decir, que estos hijos e hijas se quedan sin madre, pero también sin padre.

Para quienes sentimos empatía hacia los demás no comprendemos hasta qué límites puede llegar el odio, hasta donde el interés por hacer daño que ni siquiera el amor paterno sirve de freno para no matar.¿Estamos ante psicópatas, cuyo único placer es dañar, incluso contra natura? No encuentro lógica ni respuesta, lo único que sé es que esta lacra parece no tener fin.

Como sociedad tenemos la obligación de amparar a la infancia,  para que crezcan sanos y con una estructura familiar equilibrada. Ya no hablamos solo de violencia hacia las mujeres, sino de personas que un futuro arrastrarán el drama, repito, de saber que su padre asesinó a su madre solo por venganza.

No podemos evitar la muerte, pero sí estas muertes. ¿Cómo? Denunciando, señalando, apoyando las leyes que las condenan y aislando a aquellos que por intereses partidarios no las  reconocen.

Sed felices.

2 comentarios:

  1. Y no olvidemos a las madres que matan a sus hijos, que también hay muchas. Un beso

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  2. Siento discrepar, pero los datos no dicen eso. Si haces esa afirmación me gustaria que aportaras algo más que "muchos". Gracias.

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