Nochebuena, bello nombre para una de las noches más nombradas en el mundo.

La Humanidad ha necesitado siempre de hitos, de celebraciones para sentir las emociones que estos evocan. Y en este caso la Nochebuena evoca infancia, villancicos, regresos desde la distancia, y también ausencia de los que ya no están. Tal vez sea esto último lo que más pese en estas fechas, pero hay que procurar volver ese sentimiento en la alegría de tener el recuerdo de tan bellos momentos, y en el propósito de repetirlos.
Olvidemos por unos días los problemas, los sinsabores, de aquello que pesa día a día y vuela sobre nosotros como pájaros de mal agüero, para ver ese lado amable que, si lo buscamos, hay en nuestro entorno.
Para mucho serán actitudes un tanto hipócritas, pero pensemos que es importante darnos estos respiros física y mentalmente para que el año que nos espera sea más llevadero. Y si no quieren celebrar, respeto absoluto.
Ofrezcamos una sonrisa, un abrazo, un "felices fiestas" desde el fondo de nuestro corazón a todos los que amamos y también, porque no, a aquellos que a veces nos hacen la vida un poquitín complicada. La generosidad es el mejor aliado para la felicidad.
Feliz Nochebuena, feliz Navidad, y paz para los hombres y mujeres de buena voluntad.