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sábado, 2 de septiembre de 2023

Vuelvo

 Miro por la ventana. Llueve.

¡Hace tanto que no veía caer esas gotas que van dejando surcos en los cristales!...

A lo lejos oigo un trueno, el cielo es gris.

La vuelta a Rivas se ha convertido en un saludo del otoño,  que ya ha entrado climatológicamente, aunque el astronómico tardará aún unos días en llegar con ese equinoccio en el que el día y la noche se igualan para ir ganando la oscuridad terreno a la luz. Volveremos a cubrirnos el cuerpo, las botas saldrán de los armarios y las hojas de los árboles irán muriendo poco a poco y sin ruido. El mismo ciclo que a la vez siempre es diferente porque nosotros también vamos mudando pensamientos, emociones, acciones...

Una vez más en mi vida me cambiaron el mapa, y he de volver a trazar el camino. Estoy acostumbrada, no me preocupa. Siempre he sabido que nada permanece eternamente y que de una depende ser la que dirija los pasos hacia donde marchar. Igual que sé que después de la tormenta escampará y saldrá 
el sol.

Vuelvo a la literatura, al teatro, a la cultura que tantas satisfacciones me han dado. Vuelvo a ese pequeño ecosistema de la palabra que me permite expresarme con libertad, con emociones, con historias y poemas que se convierten en la justificación y explicación de cómo y por qué estoy aquí.

Vuelvo a mi familia, siempre comprensiva con mi falta de tiempo y dedicación a ella. Vuelvo sobre todo con mis nietas y nieto para verles como descubren el mundo día a día, y yo con ellos.

Vuelvo, en resumen, a ser la que fui pero distinta, porque he ido desprendiéndome de las hojas secas e inservibles..

Vuelvo a mirar por la ventana... Sigue lloviendo.




lunes, 28 de agosto de 2017

Crónica del verano III: el regreso

Tal vez sea consecuencia de mi cuarto de siglo dedicada profesionalmente a la enseñanza, pero la vuelta del verano tiene para mí un significado especial, más ligado al término del año que de una simple estación.

Ante mí, cuando era profesora,  se habría la incógnita del nuevo curso, con nuevos alumnos también y el encuentro con los ya conocidos,  y la sensación de un  volver a empezar siempre. 
 
Aunque ya hace más de diez años que abandoné las aulas ( aún sigo echándolas de menos) sigo teniendo esa impresión y la afronto con la ilusión de la novedad y la sorpresa.Por otra parte he sido una persona muy afortunada. Me encantaba ( y me encanta) mi trabajo por lo que nunca he me ha resultado costosa la vuelta al día a día, que no a la rutina contemplada como monotonía.

En unos días empezaremos escuchar de nuevo hablar del famoso "síndrome postvacacional". Nos darán instrucciones para hacerlo lo más llevadero posible, sin que se nos venga el mundo encima. Así mismo abundarán los consejos para los que los mas pequeños regresen al colegio sin traumas. Sinceramente, mis queridos lectores, no sé si será que me hago mayor, pero hay ocasiones que me parecen ciertas situaciones bastante esperpénticas, fruto de habernos convertido en esta sociedad en más papista que el papa..

No recuerdo que nadie me instruyera al volver al colegio, más allá de que me aplicara en los estudios y cuidara el material y los libros nuevos. Y no me sentí jamás frustrada. Me gustaba encontrarme con los compañeros y todo lo que comportaba el nuevo curso.

Tampoco de adulta, a mis propios hijos, les he mostrado de manera especial esa situación. Soy de las que pienso que cuanto más natural sea nuestra manera de abordar los cambios menos traumática (si es que son suceptibles de ello) serán.

En fín, como no soy mujer de dar consejos, simplemente os deseo un tiempo lleno de felicidad y logros profesional y personalmente.¡Buen regreso!

Sed felices.

(c) Foto: Elena Muñoz