domingo, 5 de marzo de 2017

De cuando el príncipe no besó a Blancanievess

El poder de un beso de amor.

Desde niños nos enseñan que no hay arma más poderosa que un beso de amor. Tanto que llegan a arrebatar almas de las garras de la muerte. Véase el ejemplo de la Bella Durmiente o de Blancanieves.
Esas niñas inocentes malditas por sendas brujas, pero que, simplemente, por el roce de unos labios vuelven del más allá.

Recuerdo como me estremecía cada vez que veía ( en la película de Disney) arrodillarse al príncipe junto al féretro con tapa de cristal y rodeado por los siete enanos sollozantes. La sonrisa se dibujaba en mi rostro, esperando anhelante que la princesa abriera los ojos.

Entonces, cuando eso sucedía, comenzaba el ensueño de amor, y para siempre...¿Para siempre?
Es posible que el príncipe, pasado un tiempo, se le olvidara alguna vez dar un beso a Blancanieves, o que tal día era su cumpleaños, o el aniversario; tal vez el príncipe  no recordara cuáles eran las flores favoritas de la princesa...Tal vez.

Entonces, quizá, Blancanieves se aferraría al recuerdo de ese primer beso de amor para combatir la rutina, para seguir manteniendo la llama encendida. Hasta que esa sensación fuera disolviéndose en el tiempo de "Érase una vez".

Hacen bien los cuentos en terminar con ese beso de amor. No es bueno ahondar en que sucede después del "y fueron felices".

¿Para qué? Si todos lo imaginamos.

Sed felices.

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