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Hoy, he recibido del presidente del gobierno y Secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, un correo que ha dirigido a la militancia . En él hace una serie de observaciones que me gustaría compartir con vosotros y vosotras por dos razones: una, porque dice verdades como puños; otra porque es de justicia valorar lo que desde otros lados se denigra y denosta.
Aunque haya quien piense que no es un tema muy propicio para unas fechas como estas, que mejor que tener una visión y una reflexión frente al porvenir. 2026 va a ser un año "caliente" dentro y fuera de nuestras fronteras, de eso ya no cabe duda.
En los últimos siete años, España ha demostrado que otra forma de gobernar es posible. Los avances económicos, sociales y medioambientales logrados no son cifras frías: se traducen en estabilidad, en cohesión social y en una vida más digna para millones de personas. Nuestro modelo funciona y es reconocido fuera de nuestras fronteras, pero quienes creemos en la justicia social sabemos que nunca basta. Aún hay desigualdades que duelen, empleos que crear y salarios que dignificar. Precisamente por eso, no podemos detenernos.
Hoy, más que nunca, el socialismo es también una responsabilidad que trasciende nuestras fronteras. En un mundo marcado por el resurgir del autoritarismo, las amenazas imperialistas y la normalización de la violencia, España se ha convertido en una voz firme frente al avance de la ultraderecha internacional. Mientras asistimos con preocupación a intentos de injerencia sobre pueblos soberanos que conculcan el Derecho Internacional por intereses económicos, aunque sea para acabar con dictaduras, como Venezuela, o al respaldo de grandes potencias a guerras que vulneran el derecho internacional y provocan un sufrimiento insoportable, como ocurre en Gaza, nuestro país defiende la paz, los derechos humanos, el multilateralismo, el Estado del Bienestar, el feminismo y la justicia climática. Esa posición no es neutral: es profundamente política y profundamente humana.
El socialismo representa, hoy, una trinchera ética frente al cinismo y la ley del más fuerte. Como recordó Ernst Bloch al hablar del “principio de la esperanza”, el progreso no avanza solo: hay que defenderlo, especialmente cuando está en peligro. Los y las socialistas tenemos ese deber moral frente al imperialismo, la guerra y la desigualdad.
Mañana, cuando lustréis los zapatos a la espera de la llegada de los Magos, pensad que podemos aportar cada uno de nosotros y nosotras, desde el socialismo, para mejorar, aunque solo sea un poco, la vida de las personas. No tenemos ni incienso, ni oro ni mirra, pero sabemos luchar por la justicia, la igualdad y la dignidad.
FELICES REYES.