jueves, 2 de abril de 2026

LA PROCESIÓN VA POR DENTRO

 


Nunca me gustó la Semana Santa.  Yo provengo de una generación en la que todo era paños negros en las iglesias, música sacra en la radio, y películas de La Pasión. Y todo ello, en vez de despertar en mí devoción me producía una miedo tremendo. El terrible tormento sufrido, según las Escrituras, por Jesús de Nazaret me parecía de una crueldad espantosa a mis ocho, nueve o diez años. Y verlo colgado de la cruz, sangrando por el costado, con los ojos moribundos no despertaba en mi piedad sino susto.

Aún sigo sin entender que hay detrás de cada paso, de cada procesión, mis queridos lectores. Decidme que es típico, pero yo sigo la palabra del maestro Machado cuando dijo que prefería el Cristo que anduvo en la mar que el que colgaron del madero.

Tampoco entiendo esa devoción sin límites a los pasos que procesionan. Como color, brillantez y tipismo no cabe duda, aunque para mi gusto los penitentes son un poco tétricos. Pero, con todo el respeto que me merece quien lo siente, no dejan de ser esculturas, algunas de ellas de gran firma, como Salcillo, Gregorio Hernández  o Montañés. 

Lo que me cuestiona es que algunos que lloran viendo pasar a la Virgen o al Cristo, no siente lo mismo por su prójimo. Sus actos o declaraciones como figuras públicas se dan de bruces con es devoción de temporada. ¿Dónde están las mentiras, las intrigas, el racismo, la xenofobia, la homofobia, cuando pasa el Nazareno? ¿Dónde está realmente el Mensaje que conmemora la muerte de quien fue leal a sus principios, quien defendió a los pobres? No sé si estaría tan de acuerdo con ese despliegue de riqueza y boato. 

Cuanto mayor me hago menos aguanto la incoherencia. Me avergüenzan esas manifestaciones de quienes no sienten compasión por aquellos más vulnerables , o por lo que sufren las guerras o las injusticias. El hambre, el éxodo y la muerte son la pasión de muchos en este momento.

Lo siento, pero obras son amores y no buenas razones. Hacer de la fe y la creencia un negocio o una justificación que tape la injusticia no es admisible. Es hipocresía, es falta de respeto a lo que debe de ser  la humanidad.

Para muchos y muchas de nosotros que luchamos por la igualdad y la justicia la procesión va por dentro, todos los días.

Sed felices.