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sábado, 3 de octubre de 2026

¿Dónde voy a vivir?

Así han sido las votaciones que han tumbado los dos decretos de vivienda del Gobierno

Una puede llevar muchos años en política, asistir a plenos, leer boletines oficiales, seguir votaciones parlamentarias y saber que en democracia las mayorías se construyen, se rompen y cambian. Pero hay días en los que una votación deja detrás de los números una pregunta difícil de apartar de la cabeza.

Ayer el Congreso de los Diputados rechazó los dos reales decretos-ley del Gobierno en materia de vivienda que acababan de entrar en vigor.

El primero fue rechazado por 178 votos frente a 172. El segundo, por 184 frente a 166. Con el primero decayeron, entre otras medidas, determinadas protecciones frente a los desahucios, prórrogas extraordinarias de los contratos de alquiler, medidas sobre actualización de rentas y otras disposiciones relacionadas con el acceso y permanencia en la vivienda. El segundo establecía la renovación automática de determinados contratos de alquiler, salvo que el propietario acreditara una causa justificada para no hacerlo.

Todo eso ha durado muy poco. En el caso de la renovación automática de los alquileres, apenas unas horas. Y aquí es donde, para mí, empieza la verdadera reflexión.

Porque detrás de un decreto, de un artículo de una ley y de una votación parlamentaria hay personas. Personas que pagan un alquiler cada mes. Personas mayores. Familias. Jóvenes que quieren emanciparse. Personas que pueden encontrarse ante la incertidumbre de no saber si podrán continuar en su casa cuando termine su contrato.

La vivienda no es solamente una cuestión económica. Tampoco es exclusivamente un problema de mercado. Es, como reconoce nuestra Constitución, un derecho que obliga a los poderes públicos a promover las condiciones necesarias para hacerlo efectivo.

Por supuesto, cualquier medida puede y debe ser discutida. Se puede considerar que una determinada regulación es insuficiente, excesiva, ineficaz o mejorable. Se puede discrepar de los mecanismos elegidos por un Gobierno. Se pueden plantear alternativas. En política democrática, todo eso forma parte del debate.

El precio de la vivienda, especialmente del alquiler, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de muchas familias. Y cuando hablamos de vivienda hablamos también de igualdad, de oportunidades, de emancipación juvenil, de conciliación, de arraigo en nuestros barrios y, en definitiva, de la posibilidad de construir un proyecto de vida.

Quizá por eso me cuesta entender que una cuestión de esta dimensión pueda quedar reducida a una suma de votos. 172 frente a 178; 166 frente a 184. Son los números de ayer. Pero no cuentan toda la historia.

También existe otra realidad: la de los ayuntamientos. Los municipios estamos muchas veces en primera línea. Somos quienes escuchamos a los vecinos, quienes conocemos los problemas de nuestros barrios, quienes recibimos demandas de familias que buscan una solución. Podemos promover vivienda pública, gestionar suelo, impulsar rehabilitación, desarrollar programas de ayuda o mediación y utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

Pero un ayuntamiento no puede resolver por sí solo un problema que tiene dimensiones económicas, sociales, fiscales, urbanísticas y regulatorias mucho mayores.

Por eso las políticas de vivienda necesitan coordinación entre administraciones. Y necesitan también algo que parece cada vez más difícil: acuerdos que permitan que una política pública tenga continuidad.

Ayer no se votó «la vivienda» en abstracto. Se votaron dos normas concretas. Conviene decirlo así para no convertir el debate en una caricatura. Los grupos parlamentarios que votaron en contra tienen sus propios argumentos y han defendido públicamente que las medidas no eran adecuadas o que había otras formas de abordar el problema. El resultado, sin embargo, es objetivo: ambas normas fueron rechazadas y dejaron de estar vigentes.

Y quizá esa sea precisamente la cuestión que deberíamos hacernos.

¿Qué hacemos ahora? Porque podemos discutir durante horas quién tiene la culpa, quién negoció mal, quién votó con quién o quién salió políticamente beneficiado de la derrota parlamentaria. Todo eso forma parte de la política y tendrá sus consecuencias. Pero mientras tanto, la pregunta de la persona que busca una vivienda sigue siendo exactamente la misma. ¿Dónde voy a vivir?

Ayer una mayoría del Congreso prefirió mantener su línea electoralista, sin un ápice de humanidad, siguiendo con el acoso y derribo del Gobierno, y sobre todo de su presidente. Que no nos despisten con argumentos que no tienen lógica ni base. Aquí manda el dinero, y solo el dinero, junto con la ambición de poder para seguir sirviéndolo. 

Sed felices.


sábado, 27 de junio de 2026

No basta con decir "soy maricón": la incoherencia del PP ante las terapias de conversión

Público - 🔴 ÚLTIMA HORA | El Congreso aprueba penalizar las "terapias de  conversión" | Facebook 

Hay discursos que emocionan, hay votaciones que los desmienten.

El diputado del Partido Popular Jaime de los Santos pronunció en el Congreso una intervención que muchos aplaudieron cuando afirmó: "Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas". Reivindicó el amor de sus padres, católicos y de derechas, como ejemplo de aceptación y lanzó un mensaje contra la homofobia.

El problema es que ese mensaje no se pronunciaba  en un debate cualquiera. Se debatía una reforma del Código Penal para castigar las llamadas terapias de conversión, prácticas que pretenden modificar o reprimir la orientación sexual o la identidad de género de una persona. Mientras Jaime de los Santos hablaba de orgullo, su partido se abstenía. Ahí es donde aparece la contradicción.

Porque los derechos no se defienden únicamente desde la tribuna. Se defienden cuando llega el momento de pulsar el botón de votar.  Una abstención no es neutral cuando se trata de decidir si quienes someten a personas LGTBI a prácticas degradantes deben responder penalmente. En política, la abstención también envía un mensaje. Pero cuesta comprender por qué un partido que presume de haber integrado plenamente a dirigentes homosexuales no es capaz de respaldar una medida dirigida precisamente a proteger a gays, lesbianas, bisexuales y personas trans de unas prácticas ampliamente denunciadas por organizaciones de derechos humanos y por numerosas asociaciones profesionales.

La contradicción se vuelve aún más evidente porque el propio Jaime de los Santos ha construido buena parte de su perfil político reivindicando la igualdad del colectivo LGTBI. Su discurso del Congreso transmitía orgullo, dignidad y visibilidad. Sin embargo, el voto de su grupo parlamentario proyectó cobardía donde muchos esperaban compromiso.

No sorprende, por tanto, la durísima respuesta del diputado socialista Víctor Gutiérrez, que llegó a afirmar que De los Santos era "una vergüenza para el colectivo" por situarse, a su juicio, del lado de quienes impedían un avance en derechos,  es decir, la distancia entre el discurso y el voto.

Porque ser un referente LGTBI dentro de un partido conservador tiene mérito. Pero ese mérito pierde fuerza cuando la organización a la que perteneces evita apoyar una norma destinada a proteger precisamente al colectivo del que formas parte.

La verdadera pregunta no es si se puede ser gay y del PP, claro que se puede. La pregunta es otra: ¿de qué sirve reivindicar con orgullo la propia orientación sexual si, cuando toca legislar para proteger a quienes sufren la homofobia, el partido opta por abstenerse?

En democracia, las palabras construyen relatos. Los votos construyen derechos.

Cuando ambos caminan en direcciones distintas, la incoherencia deja de ser una opinión para convertirse en un hecho político.

No obstante esta es una historia con final feliz. La iniciativa del PSOE superó el trámite con 178 votos a favor, 32 en contra de VOX, partido tan necesario para el PP en este momento para gobernar en las comunidades autónomas... Ahí lo dejo.

 FOTO: PÚBLICO

sábado, 27 de agosto de 2022

Insultar

 

 

 

Insultar: ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.

                La definición con la que inicio este artículo proviene, como no podría ser de otra manera, del diccionario de la Real Academia Española, máximo órgano en cuanto a los significados de los vocablos en lengua hispana, y que seguramente habrá sido consultado por bastantes ciudadanos estos últimos días.

                La razón de ello no es otra que las dudas sembradas por el líder de la oposición Alberto Núñez Feijoo y su tropa, que se escuecen sin recordar que las gruesas palabras dirigidas al presidente del gobierno por el equipo anterior del PP : felón, incapaz, mediocre, desleal, entre otras, y dichas en un tono violento y desde el escaño del Parlamento.

                Esta que os escribe, muy amiga del refranero popular, echa mano inmediatamente de una de estas máximas: “comulgar con ruedas de molino”,  que lo que viene a decir Feijoo o Gamarra es imposible de tragar y mucho menos de digerir.

                Malo es que la forma de hacer política que  ha  gestando la derecha sea ultramontana, pero es peor que nos tomen por imbéciles (y esto sí es un insulto), habida cuenta de que las palabras gruesas del defenestrado Casado (entre otros) hacia Sánchez están grabadas en vídeo, y cualquiera las puede escuchar.

                Pero de todos esos no-insultos (permitidme la ironía, queridos lectores) el peor es el de desleal, proviniendo del más desleal de todos, que es incapaz de reconocer las veces que el PSOE, estando en la oposición, se mantuvo al lado del gobierno del PP. Sin ir más lejos en la aplicación del 155, que hubiera sido imposible sin el voto de los socialistas.

                Por tanto, Feijoo y su tropa no solo insultan nuestra inteligencia, sino que también mienten. Como miente Abascal y como miente Arrimadas,  escombros componentes de aquel  Trío Calavera de la ultraderecha. Esa foto en la plaza de Colón tan humillante para la democracia, separados unos de otros, repudiándose pero unidos, porque nada aglutina más que el odio hacia el mismo enemigo, aunque se disputen como hienas la misma pieza.

                Es increíble como Pablo Casado logró en breve tiempo dinamitar su propio partido, un partido de gobierno, para convertirlo en un sainete a la búsqueda del voto que no le arrebate VOX; y visto lo visto, Feijoo va por el mismo camino. Mientras Ciudadanos, que tanto hubiera podido hacer  en su momento demuestra que  todo le le importa un bledo, porque lo único que quieren es la cabeza de Pedro Sánchez.

                Para concluir señalo un hecho que me parece gravísimo, y no por reiterado se debe callar, y es el de medios de comunicación, mintiendo, exagerando y tergiversando,  cuando la prensa y los periodistas tienen que dar ejemplo de objetividad. Creo que este colectivo compuesto por grandes profesionales debería tomar cartas en el asunto. No puede salir tan barata la manipulación.

Sed felices.

domingo, 23 de agosto de 2020

ARRIMADAS ¿QUÉ DICE?

 Hay momentos en la vida en que tengo que bajarme de mis tacones  y caminar a ras de suelo, por muy insalubre que sea, para mancharme las manos de justicia y reivindicación.

Lo que está ocurriendo en Madrid no se puede tolerar: por tanto es INTOLERABLE.

El gobierno del Pp y Ciudadanos nos está llevando en la región madrileña a una situació límite, convirtiéndonos en un tercio de los contagios por coronavirus. Ya no valen paños calientes, hay que actuar.

Porque en mi opinión esto va más allá de la incompetencia, total y absoluta, de la presidenta Díaz Ayuso. Madrid se ha convertido en un barco totalmente desgobernado, dando palos de ciego al mismo tiempo que exige que intervenga el Gobierno de España. Cada noticia confirma que nada de lo dijo que haría ha hecho, que nada de lo que prometió lo ha llevado a cabo para paliar y prevenir la situación de caos que estamos viviendo.

Por cuatro veces el PP no apoyó el estado de alarma, con la excusa de que era un dictadura emboscada, y que no permitía ejercer sus funciones a las CC.AA. Ahora se "exige", repito, que intervenga y se denuncia que los rebrotes se deben a que Pedro Sánchez está de vacaciones. ¿Cabe mayor desfachatez? Pues seguro que sí cabe, pues día a día Ayuso se supera a sí misma.

La política está para servir a la ciudadanía, y cuando una estrategia en vez de solucionar es la causante mayor de los problemas hay que quitarla de enmedio y buscar otro camino. Ayuso está acabada. Lo estaba desde el inicio de la pandemia, pero el periodo de gracia conseguido se ha agotado por su ineptitud y la de su gobierno.

A menos de un mes de comenzar las clases, las aulas no saben ni esperan el cómo poder llevar a cabo esa vuelta al cole sin riesgo. Hablamos de los sanitarios, pero, ¿y el colectivo de la enseñanza que está absolutamente ninguneado por quienes han de llevar a cabo ese regreso de los niños y niñas con el menor riesgo posible?

 Inés Arrimadas, ¿qué dice? ¿ Es posible que por mantener los gobiernos en las distintas regiones esté permitiendo que su partido continúe apoyando los dislates de Ayuso? En manos de su liderzago y por tanto de su partido está el acabar con este bucle infernal en el que se ha convertido Madrid, con los distritos del Sur al borde del colapso del contagios. Su altura política tiene un reto en este momento que puede hacer que Ciudadanos demuestre ser el partido qué dice ser apoyando al partido más votado en la últimas elecciones autonómicas: el PSOE

Sinceramente, mis queridos lectores, espero y deseo que quienes han de hacerlo den un paso al frente para insuflar un poco de oxígeno a los madrileños y madrileñas que en este momentonos sentimos como ratones en un laberinto cuya llave la tiene quien no sabe ni dónde está la cerradura.


A pesar de todo, sed felices.

sábado, 11 de abril de 2020

Carta abierta a Adriana Lastra


"Vox toca el silbato y la derechita cobarde baila" Adriana Lastra.


Querida compañera:

Es un orgullo comenzar esta carta abierta llamándote así, "compañera". Lo siguiente que quiero hacer es darte las gracias, absoluta y sinceramente: gracias, gracias. Te las doy, sobre todo, por tu valentía y tu gran capacidad de defender, desde tu posición de portavoz del Grupo socialista en el Congreso, al Gobierno de España.

Reconozco que el pasado jueves, en el debate, hubo varios momentos en que se me puso el vello de punta al escucharte señalar la deslealtad y las artimañas que Vox y PP llevan utilizando desde el principio de la crisis sanitaria, y que a su vez son hijas de todas a las que nos tienen acostumbrados desde hace tiempo. Bueno, acostumbrados, no, porque a esto nadie se acostumbra.

El jueves, desde el estrado, como una nueva "Agustina de Aragón", y disculpa si la comparación te parece un poco arcaica, disparaste unos cañonazos que hiceron diana, vamos que sí, en toda la línea de mentiras, bulos, torticerías y demás argucias de medio pelo de esta derechita cobarde y de la ultraderecha.  La visión de Casado y Álvarez de Toledo con las orejas gachas sin atreverse a mirarte fue todo un poema. Abascal, como creo que no va más allá de ser un pedazo de carne con ojos, ni siente ni padece. Gracias, porque en esos momentos muchos lo estábamos pasando muy mal viendo como la mentira se estaba apropiando de la opinión pública, y que los esfuerzos del gobierno en hacer frente a esta pandemia desconocida se diluían en insultos y difamaciones, sobre todo dirigidas al presidente Sánchez. Al escucharte nos sentimos representados en tus palabras, Adriana, en tu fuerza y en tu determinación. No se trataba del "y tú más", sino de destapar, de una vez por todas, la deslealtad y la falta de ideas de la derecha reclacitrante que tenemos que soportar.

Ahora dicen que tú has dinamitado la unión de partidos. ¡Es el colmo! ¿No es fomentar la desunión que se promueva un golpe de estado encubierto como el que propone VOX, al que han tenido que parar los letrados del Congreso, o pagar a las redes sociales para que se plaguen de bulos y fake news, como ha hecho el PP? Y en cambio sí fomenta la ruptura el que se digan verdades como puños.

Querida compañera, el partido socialista nunca lo ha tenido fácil, nunca. Sufrimos, y no sé por qué, la incomprensión de una parte de la sociedad que, aunque se favorezca de nuestras políticas, jamás nos va a reconocer ni el pan ni la sal (véanse las medidas económicas, algunas criticadas por quienes tienen en ellas una salida). Tal vez se deba a que no es una cuestión solo de partidos , sino de educación ciudadana, esa que impartíamos en los colegios y que el PP quitó por miedo a que nuestros niños y jóvenes aprendieran a pensar en derechos y libertades. Me da lástima ver como alguien como Javier Maroto nos degrada, cuando él pudo llevar a cabo su proyecto de vida y casarse con su marido gracias a una ley nuestra, por ejemplo.

Dijo una vez Simón Bolivar "más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía”. Tal vez esté ahí el quid de la cuestión: hay a quienes la libertad les da miedo, porque significa decidir y asumir responsabilidades, y prefieren que les digan el camino que deben tomar, aunque sea como un rebaño de borregos.

Aunque el cansancio ya hace mella, seguimos muchos en la brecha, porque nos sustentan los mismos valores de justicia, igualdad y libertad, los mismos que el jueves elevaste en el Congreso de los diputados sobre la mezquindad, la cortedad de miras y la deslealtad de quienes ni están ni se les espera.

Termino como empecé: un orgullo ser tu compañera.

(Foto Europa Press)

domingo, 28 de julio de 2019

Estimadas señorías (unas más que otras)

Estimadas señorías:

Esta semana el pueblo español, la ciudadanía tuvimos la oportunidad de asistir a los Plenos  de investidura, fallida,  del candidato, y a la sazón presidente en funciones, Pedro Sánchez. Con estas dos últimas suman cuatro las que el candidato socialista ve "tumbada" su opción a ser investido presidente, por el voto en contra de unos y la abstención de otros.

La diferencia con dos anteriores es que, esta vez, había mediado una moción de censura, en la que la Cámara otorgó la mayoría absoluta al mismo que, ahora, niega el pan y la sal. Pedro Sánchez fue presidente gracias a los votos de quienes ahora se han abstenido. 

Tras meses de llamarle "okupa" de la Moncloa, Sánchez gana las elecciones, con una mayoría amplia para los demás, pero sin la suficiente, aunque la sociedad pensó que, con Unidas Podemos se lograría un gobierno progresista.

Estimadas señorías de la oposición, se les ha visto a todas el plumero. Excepto algunos partidos, cuyos portavoces, sorpresivamente, han asesado bastante, o siguen el camino de la practicidad, el resto tienen un comportamiento más propio de un instituto de secundaria que de un Congreso de los diputados. El lenguaje, el marcaje al adversario a empujones, el olvido de que son el órgano de representación de la ciudadanía hace que se ganen malamente el respeto.

Ciertamente, señorías, que el hito de tener que negociar ciertas situaciones no es fácil, pero eso es lo que se espera de quienes trabajan y cobran de lo público y ocupan uno de los tres poderes del estado. Porque, además, se les olvida una cosa, lo suyo no es una plaza de funcionario, son cargos electos, con fecha de caducidad.

No se entiende, señorías, el insulto desde la tribuna; no se entiende que detrás del candidato no se vea el apoyo de millones de votantes; no se entiende que se negocien sillones antes que programas. No se entiende que se pongan adjetivos hirientes, no se entiende tanto sarcasmo, tanta cerrazón y tan pocas alternativas.

Esta semana han perdido, todos, una oportunidad de oro para demostrar que se puede defender las ideas y respetar el designio de las urnas, porque, estimadas señorias, lo que han hecho es meter a la ciudadanía en un callejón sin salida.

Señor Iglesias, señoría, ha de madurar mucho, pero mucho, no solo políticamente, sino humanamente.  Desconoce el término empatía, desconoce que para retomar una negociación, usted no puede poner como justificación "que no se fía de su interlocutor porque ha traicionado una y otra vez a su electorado". ¿Llamar traidor con quien tienes que pactar? Imagino que debe ser duro haber ocasionado por cuatro veces que España no tenga un gobierno progresista, pero eso es lo que hay. No vale con hablar bajito, como si la humildad fuera susurrar. Están ustedes llenos de soberbia frustrada porque les hicieron creer algo que las urnas han desinflado.

Por su parte, señor Casado, señoría, quizá usted haya vislumbrado un cierto horizonte porque está tocando poder, pero, lo siento, ha pactado con el diablo, y eso siempre, siempre, pasa factura. Nadie se cree que España se rompa, como tampoco que si vamos a elecciones no sea usted igual de responsable que los demás. Le falta también madurez, empaque y saber, a usted y a su equipo, que el respeto se gana, no se presume de él.

Y usted, señoría, que era el líder del partido de la renovación contra la corrupción, se ha convertido en el disparate político más grande que este país ha contemplado. Porque, señor Rivera, ¿qué son ustedes? Han diluído tanto su mensaje inicial que ya no los reconoce nadie. Es usted presa de una paranoia delirante en la que se cree líder la derecha, como si eso fuera muy meritorio. Y, además, está lleno de un rencor personal que le llevará a la caída.

Los tres saben y sus partidos también, estimadas señorías, que no hay alternativa más allá de Pedro Sánchez o de nuevas elecciones, pero siguen pensando que los españoles somos bobos y nos creemos esas actitudes de adolescentes malcriados, como también lo saben el resto de las formaciones políticas que tienen la posibilidad de evitar las urnas.

Son 350 diputados y diputadas responsables cada uno de ustedes del futuro de nuestro país, no de buscarse el suyo. España necesita un gobierno, unos presupuestos para poder funcionar. Hagan el esfuerzo de entenderse, como el país hace el esfuerzo de no perder la paciencia y la fe en el sistema. 

Gracias.


domingo, 17 de febrero de 2019

Nosotros decidimos

El día a día nos empuja, en ocasiones, a trompicones. Este blog, instrumento de comunicación con vosotros, mis queridos lectores, está aparcando, espero que momentáneamente, el tema literario y cultural para dejar paso a la politica cada vez más. Pero, y en esto no cabe discusión, ambas cosas se necesitan. Sin una política que entienda la necesidad de la cultura para la sociedad, los creadores, sea cual sea el área de creación, terminaremos siendo una especie en extinción.

Como soy una mujer de emociones a flor de piel, sujetas por la racionallidad que distingue mi dualidad vital, estos días vivo como en una montaña rusa.  Tengo las mismas sensaciones de ilusión y de rabia, que se van turnando según leo o escucho.

Porque queda un tiempo muy complicado, un tiempo en el que quienes creemos en los valores de la justicia, de la igualdad y de la fraternidad, esos valores que hace más de dos siglos hicieron una revolución, a la que, tristemente llegamos tarde, vamos a tener que poner a prueba nuestra fortaleza y nuestras convicciones. 

Frente a nosotros tenemos la derecha de toda la vida. Aunque esté troceada en tres hay que verla como un todo. Esa derecha que era una roca del  PP hasta que ciertas políticas no interesaron o ciertos acontecimientos, como los sucedidos en Cataluña, les indicaron que había una brecha por donde entrar de nueva con el lema "España, Una, Grande y Libre". Pero si nos fijamos en las caras de quienes ocupan los cargos son los mismos perros con distintos collares, los que absorbieron en su tiempo ( cuánto hace falta la pedagogía de nuestra España reciente) a Fuerza Nueva, Falange, UCD, CDS, liberales, UPyD. ...

La izquierda siempre atomizada, contemplaba  con asombro, el monolito que representaba el PP, como iban todos a una como en Fuenteovejuna. Así ha sido hasta hace poco tiempo. Pero, repito, no hay que engañarse, son los mismos. Vuelve el mismo espectro pero mucho más escorado a la derecha, mucho más. Los mensajes son tan regresivos que a una le cuesta creer al escucharlos que está en el siglo XXI. Bueno, los mensajes son uno: acabar con el PSOE en la cabeza de su líder Pedro Sánchez, y no hay más.

Todos los defensores de regímenes totalitarios tienen sus cabezas de turco. En Europa lo conocemos, en España lo conocemos. Y estos tres neofascistas lo saben y lo manejan. Pero al igual que no nos pueden negar que la tierra es redonda, ni que existe una evolución y no venimos de Adán y Eva, es facílmente desmontable racionalmente. El problema es que para estos partidos de ultraderecha la razón no exste.

Solo nos queda una opción de lucha pacífica: la movilización el día 28 de abril para que triunfen las políticas progresistas. Veremos y escucharemos las encuestas que pronosticarán lo que algunos les interesa, pero quienes apostamos por esa igualdad y esa justicia debemos hacer como Ulises con las sirenas, oídos sordos. Son los votos y solo los votos los que deciden.

Solo así podremos mirar de frente a los mayores y decir "defendí tus pensiones"; a los niños y niñas y decir "defendí tu educación"; a los jóvenes y decir "defendí tus  oportunidades"... Mirarnos a nosotros mismos y decir: "defendí en lo que creo solidariamente".

La alternativa es lo que ya conocimos, lo que ya conocemos: tres partidos que forman la Trinidad  de la involución, de la radicalidad y del odio a todo lo que les huela a progreso.

Nosotros, repito, decidimos.

Sed felices.


sábado, 26 de mayo de 2018

Carta abierta a Albert Rivera

Su señoría:

Quizá, seguramente, que nuestras vidas nunca se lleguen a cruzar. Y eso sucederá porque nuestros ámbitos son diferentes, aunque a ambos nos movemos en  los cauces de la política.

Ayer , día 25 de mayo, tuvo lugar el principio de los que muchos quisiéramos fuera el fin de una época feudal protagonizada por el Partido popular.

Ya, ya sé que usted, desde el principio, vendió que su partido venía a regenerar España. Pero, qué quiere que le diga a su señoría, se le han presentado varias ocasiones y su formación lo único que ha hecho es recular y dar largas...

Sé  muchos conciudadanos creían que  su partido, junto con Podemos, venían a  cambiar la política "caduca" de aquellos que llamaban bipartidismo. Pero, visto lo visto, hasta ahora no ha habido esa implicación que muchos esperábamos.

Ganó su partido las elecciones en Cataluña, pero, y siempre valorando la figura de Inés Arrimadas, mujer valiente, no han hecho más que toreo de salón, sin arrimarse (paradoja con el apellido de su líder) y sin buscar encontrar una salida dialogada más allá del 155.

No sé si el peso de su apellido, Rivera,  le hará tener esa visión, muy cercana a otros homónimos, como Miguel y José Antonio Primo de..., pero sus declaraciones recuerdan a veces a las de un pequeño dictador en ciernes.

Señoría, usted tiene la obligación moral, siendo coherente con sus propuestas de regeneración, de apoyar la moción de censura del PSOE. Y tiene esa obligación porque, por mucho que oiga cantos de sirena, usted es el cuarto partido del arco parlamentario, y porque, también, se ha erigido, repito, en uno de lo artífices del "malleus malificarum" contra la corrupción.

Obviamente sé que su objetivo es electorisa: acabar de sangrar al PP para ganar el espacio de la derecha más pura y dura. Porque usted es un liberal hasta las trancas, más cercano a una Margaret Tatcher o Aznar que a cualquier otro político centrista de la catadura del recordado Adolfo Suarez.

Bien, finalizo esta carta abierta recordándole que la última palabra la tienen las urnas, que los pronósticos se equivocaron en su momento con el sorpaso de Podemos e IU.

No sea retorcido. Usted lo que tiene claro no es acabar con la corrupción, sino ser capaz de minar lo que hasta ahora ha sido el terreno del PP.  Esta en su derecho. Pero, ojo, las encuestas las carga el diablo.

(Fotografía agencia EFE)

domingo, 8 de abril de 2018

De perros, collares, lobos y corderos

 El lobo se vestía con piel de cordero y el rebaño consentía el engaño (Mary Shelly)


Cada vez me cuesta más, mis querido lectores, conservar la tranquilidad y sujetar la lengua para no caer en lo que denominamos políticamente incorrecto al refererirme a ciertos temas, a ciertas personas.Se me acaban las palabras intentando no caer en insultos ni en descalificaciones. Y, sobre todo, lo que para mí es peor, el tedio y el aburrimiento me invaden al contemplar como siguen ladrando los mismos perros con distintos collares.

La crisis de la Comunidad de Madrid, en la figura de su presidenta Cristina Cifuentes, y por un asunto que ni en sus peores pesadillas se podría haber imaginado el Partido Popular abre unas expectativas que a todas luces marcarán un antes y un después, por lo menos en los analistas serios y rigurosos. Porque luego tenemos a aquellos "cazatitulares" a los que les interesa mucho más subir los shares que otra cosa.

Leo hoy, antes de desayunar, lo que no sé si es bueno para mi salud, una nueva encuesta (y las que nos quedan). Nuevamente se pone el foco en el ascenso de Ciudadanos, mientras que, cómo no, se señala la lenta caída del PSOE. Sinceramente, es increíble, y patético, como diarios antaño símbolo de la prensa objetiva y progresista se vende al mejor postor, pero eso es otro cantar. La realidad es que, como dijo el otro día Pedro Sánchez, los votantes tratan mejor al socialismo que las encuestas. Recordemos el tan traído y llevado sorpasso de las elecciones pasadas que no funcionó y tuvo un margen de un millón de votos perdidos.

Gabilondo y el grupo socialista ha hecho en Madrid lo que tenía que hacer. Presentar una moción de censura, no contra una persona (mantra que repite Cifuentes) sino contra una situación que no se puede mantener permanentemente, y es la de una presidencia de gobierno de una región bajo sospecha. Bastante tenemos ya con Cataluña, que lleva viviendo en un sindiós desde hace meses, y lo que nos queda.

Porque en ambas hemos visto escenificado el poco respeto que se tienen a las instituciones, y, también la postura de no mojarse del partido naranja. En mi opinión Arrimadas tenía que haber intentado la investidura en Cataluña, que hubiera sido fallida, sí, pero que hubiera demostrado que tenía un programa y un acercamiento a los partidos constitucionales. Por otra parte, en Madrid, no tienen ningún sentido promover una Comisión de investigación para investigar (alargando el proceso) lo que ya está claro meridiano.Mi conclusión es que el discurso de Ciudadanos puede ser convincente, pero en ningún caso capaz de llegar a ser real. Como he dicho en muchas ocasiones, son maravillosos toreros de salón, pero con miedo en bajar al ruedo.

De nada vale salir a la calle, protestar, gritar y clamar al cielo si luego cuando hay que decidir a quién  votar no distinguimo (no queremos ver) los lobos con piel de cordero.

Sed felices.



lunes, 22 de mayo de 2017

Yo estuve anoche en Ferraz

Permitidme mis querido lectores que hoy, aún agotada y apenas sin dormir, os quiera transmitir mi profunda alegría, si es que soy capaz de hacerlo con palabras. Pido disculpas de antemano por la, quizá, falta de humildad al sentirme hoy algo heroína.

Hace unos tres meses un compañero, Rubén, de la agrupación de Rivas me escribió a través de la redes para hacerme una sola pregunta: ¿cómo podemos ayudar a Pedro Sánchez?Yo, que como todos sabéis soy una defensora a ultranza de ese canal de comunicación contesté: hagamos un grupo en Facebook. Erámos tres solo. Ayer conseguimos 87 votos en nuestra agrupación, doblando a los de Susana Díaz, prólogo de lo que sería el triunfo en toda España.

Yo estuve anoche en Ferraz y, confieso, que al final del discurso de Pedro, se me saltaron las lágrimas. Dos campañas electorales llenas de presión por los medios, el sorpasso de Podemos e IU, investidura de Rajoy con la abstención de la mayoría del PSOE quedaban atrás. Delante un tiempo apasionante de reconstrucción del partido y del socialismo español. Recordé a mi abuela Ro y aquellas historias de la guerra.Y cuando todos cantamos la Internacional entendía más que nunca sus palabras: "(...) ¡Agrupémonos todos en la lucha final...!"

Ayer fue la victoria de la militancia entorno a un líder, sin miedo, sin nada que perder, porque ya nos lo habían quitado aquellos que piensan que el partido les sirve y no ellos al partido.Queríamos esa victoria contundente, nos la merecíamos.

Por eso, y desde aquí, agradezco el apoyo de tantos que sin ser militantes me han animado a seguir. Sé que muchos que no nos habéis votado en estos últimos tiempos lo volveréis a hacer, porque nuestro triunfo es vuestro triunfo. Se han abierto las puertas de nuevo a todos los progresistas porque la Casa del PSOE es la la Casa del Pueblo, la vuestra, la de todos.

Bienvenidos!!!

domingo, 30 de abril de 2017

Tres son multitud


 
No cabe duda de que en toda la historia del socialismo contemporáneo español encarnado en el PSOE son estos últimos años  los más difíciles a los que se ha tenido que enfrentar.

Tras los procesos electorales de 2015 y 2016 en los que ha sufrido el acoso y derribo de los medios de comunicación a favor de partidos que fueron llamados emergente - actualmente, van más a la deriva que otra cosa-, y del enemigo tradicional, el PP, que culpaba una y otra vez de la crisis económica a Zapatero, mintiendo también una y otra vez, a sabiendas que estábamos ante un hecho de carácter global, la bomba estalla dentro del propio partido en aquellos Idus de octubre de 2016.

Aunque soy mujer bastante inconformista y rebelde a pesar de mis años, siempre he sido muy consciente que si militaba en un partido debía acatar las decisiones que se tomaran democráticamente. Por eso, en aquel momento, sentí que algo se rompía dentro de mí.Muchos compañeros y compañeros estábamos agotados después de meses de soportar presiones, pinzas y encuestas arbitrarias.

Había peleado contra viento y marea, en la medida de mis posibilidades, apoyando en las dos elecciones a Pedro Sánchez, mi candidato, mi secretario general y la persona que me convenció de que un cambio- aún tragando las concesiones a los bisoños partidos- era posible. Pero no, no lo fue.
Los "intereses del Estado" obligaban a esa abstención técnica- eufemismo para llamaruna bajada de pantalones- que volvía a poner en la presidencia del gobierno de España a quien, en mi opinión, es el peor gobernante después de Fernando VII.

Pero para que eso sucediera debía caer aquel que decía machacona e incómodamente para los que no querían unas terceras elecciones que NO era NO.

Han pasado los meses y esas tres posturas tienen cara, nombre y apellidos. En el lado de la abstención Susana Díaz (aparato puro y duro) y Patxi López (donde dijo digo luego dijo Diego); en el otro lado, sin haber cambiado su posición Pedro Sánchez.

Ya, ya sé, mis queridos lectores, que mi visión es subjetiva. Claro, como la de todos los que defienden a los otros dos candidatos. Pero hay una diferencia. De Díaz y de López ya sabemos lo que podemos esperar. Pedro Sánchez lo tiene que demostrar porque no le dejaron en su momento.

Para las bases del PSOE, entre las que me encuentro, fue un mazazo el "golpe de estado interior" que defenestró al primer candidato elegido democráticamente, demostrando la incoherencia de aquellos que defienden fuera el apoyo popular y no lo permiten dentro de su propio partido.

Yo soy socialista, lo mismo que soy morena, lo llevo en mi ADN. Y siempre estaré al lado de quien defiende el principio básico de mi ideología que es la igualdad, y siempre de abajo hacia  arriba. Por eso mi apoyo es para Pedro Sánchez, por eso.


Los demás sobran.

Sed felices.

(Fotos Carmela Sanz)



lunes, 24 de octubre de 2016

Y tendríamos que hablar de tantas cosas, compañero del alma, compañero

Querido compañero, o compañera, que en este lance estamos todos y todas dentro.

Tiempos difíciles, más bien imposibles,  estamos surcando en los que las rosas que empuñamos un día con orgullo se nos han ido deshojando, tapizando el suelo como gotas de sangre.

No te escribo para convencerte, supongo que a estas alturas la decisión que has tomado es inamovible -nadie llega a este punto sin haberlo meditado mucho con la cabeza y no con las tripas-, pero hubiera querido saber si dejando a un lado la disciplina de partido, el miedo absolutamente falseado a unas terceras elecciones,  si hubieras elegido con los valores e ideales socialistas de cambiar la sociedad para bien de sus miembros,  tu opción hubiera sido la misma.

Te tengo que confesar que llevo dos días pensando en pedir la baja del partido. Ese deseo me viene a oleadas, como una especie de naúsea seca, que intento contener.  Tengo miedo  a que la herida sea mayor si me voy que el dolor que me produce esta situación que nos ha explotado en las manos.Hay mucha gente que no entiende qué es formar parte de un partido, aunque nosotros, siempre lo he pensado, éramos más que eso: nos llamamos "la familia socialista", nos llamamos compañeros, luchando por unos ideales codo con codo. Hasta hoy, en los que muchos nos hemos quedado huérfanos.

Cuando se celebre la investidura de Rajoy y nuestros diputados se abstengan ¿qué sentirás, compañero? ¿Tendrás las fuerzas para ponerte delante  de la televisión y aguantar hasta que el nefasto Mariano reciba los aplausos de la cámara como nuevo presidente (más de lo mismo) del gobierno? Yo te confieso que no podré.

Intento entenderte, de verdad, compañero (compañera), pero me cuesta mucho. Tal vez porque nunca he sido una socialista del "aparato", una mujer que haya vivido los entresijos que se han ido cociendo. Solo soy una humilde militante que lleva trabajando treinta años en su pequeña parcela para mejorar la vida de mis conciudadanos.

En fin, que tendríamos que hablar de tantas cosas  y sin embargo nos han consumido el tiempo como se consume una bengala, chisporroteando e iluminando un instante para dejarnos después en la más absoluta oscuridad. Nos han arrebatado la oportunidad de debatir, de llegar a encontrarnos de nuevo en aras de no sé qué y en beneficio de quién.

Y duele, mucho, compañero.

Sed felices

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Cuánto vale el honor de un partido?

Hoy me he despertando recordando a mi abuela Rosa. Han venido a mi mente los abrazos y los gritos de alegría aquel día, que ya se me pierde en las brumas del tiempo. en el que celebramos la victoria del PSOE por primera vez tras la dictadura.

Bailamos por el pasillo ante el estupor de mi padre que no entendía cómo yo- su suegra ya portaba sus antecedentes republicanos y socialistas- podía haber votado a "los rojos". Desde entonces mi voto y mi labor en la política ha sido junto al Partido socialista obrero español, partido que representaba el valor añadido a mis valores. Por lo menos hasta ayer.

No es que, obviamente, renuncie a ser socialista. Eso en mí es imposible. Soy lo que soy y ya soy muy mayor para cambiar. Pero dudo, dudo mucho que ya encuentre en el PSOE aquello que yo creía que era. Ya, ya sé que hay muchos compañeros y compañeras que siguen estando en sintonía conmigo, pero la pregunta es ¿y de qué sirve?

Porque se han derrotado los principios democráticos, se han arrebatado los derechos a la militancia, y ha prevalecido el interés de unos pocos. Me llegan comentarios de un compañero valenciano tan estúpidos como que Pedro Sánchez estaba en negociaciones secretas con Podemos y los independentistas. ¿Y? ¿No era su obligación explorar las posibilidades para un gobierno de progreso? Además, uno de los verdugos, Ximo Puig, ¿no gobierna gracias a un partido del corte de Podemos?. Y García Page en  Castilla La Mancha tres cuartos de lo mismo. ¿Cabe mayor absurdo?

Sigue en mi mente ese día del año 1982. Porque al dolor de la traición de esos diecisiete ( ¿para qué?) uno la desolación por la actuación de quien para mí fue un ejemplo de estadista, de político: Felipe González, factotum de esta sucia maniobra, emborrachado por el humo de los cohibas y el dinero de los consejos de administración, al que, "por consiguiente", me gustaría preguntar: ¿cuánto vale el honor de un partido?

Mucho ha de ser el precio puesto a la cabeza de Pedro Sánchez para que se le haya servido en bandeja de plata al Partido Popular y a Rajoy.

En fin, mis queridos lectores, no os quiero aburrir en esta mañana de otoño, de primer domingo de octubre, con mis cuitas.Como dice mi madre: "al tiempo le pedí tiempo y el tiempo tiempo me dió".Sigo mi camino. Tengo a mi familia, mi literatura, mi teatro y, por supuesto, a vosotros, que no sabéis cuánto valéis para mí.

Feliz día!

sábado, 25 de junio de 2016

La mala memoria. (Resumen de una campaña)

Si algo ha caracterizado esta campaña electoral del 26J es la mala memoria de algunos candidatos y de sus votantes, que en muchos casos se trata de gente joven que no deberían de sufrir de estos transtornos, más propios de yayos en edad provecta.

En cuestión de pocos meses, o incluso semanas, se han olvidado de lemas, de señas, de símbolos que los ha marcado durante mucho tiempo.Incluso de lo que defendieron o rechazaron en la campaña anterior. Claro, París bien vale una misa, o, mejor dicho, un escaño bien vale sufrir una amnesia total mientras se reza para que los posibles votante puedan comulgar con ruedas de molino.

Valgan algunos ejemplos. Podemos, el partido revelación desde hace un año, pone en valor y en su página de Facebook de Madrid, la memoria de 1982, el cambio de entonces, pero se olvida de decir que el artífice de todo eso fue el PSOE.

IU, la fuerza convergente, de pronto no recuerda cuáles fueron sus señas de identidad durante años, su razón de ser:  la bandera republicana, la bandera del PCE, uno de sus avalistas más importantes y que tanto hicieron por la transición.

Ya nadie de estos partidos recuerdan las flores echadas los unos a los otros, en los que se llamaban tristes o miembros de una secta. Al limbo ha ido a parar "la casta", el "PPsoe" o "Psoe y PP la misma mierda es".

Vídeos defendiendo el chavismo, el régimen de Irán, diciendo que eran marxistas, comunistas, asaltantes a los cielos, salidas del euro y Europa se han ido diluyendo como azucarillos en ese café almibarado con el que poder tragar la amarga píldora de se única y exclusivamente una franquicia del PSOE. Y por último pasar, como si no hubiera ocurrido jamás, sobre el hecho de provocar unas nuevas elecciones por cerrarse en banda ante un pacto de progreso- que en ningún caso leyeron y que bastó con una confusa pregunta para tumbarlo-, y tranformarse, en una metamorfósis que ya quisiera la rana o la mariposa, en la nueva socialdemocracia.

Claro, que en el otro lado también se las trae tiesas. Podríamos disculpar, entre comillas, la mala memoria de Rajoy porque ya va para jubileta, pero que el PP nos quiera vender cuatro años de desastres, de recortes, de inercia pura y dura, rematada por la inacción de no presentarse como candidato, siendo el partido más votado, es ya el colmo de los colmos.

Y ambos. PP y Podemos,  tendiendo la mano al mismo partido que ambos han intentado estrangular en cuanto han visto el mínimo resquicio.

Como ya he tenido ocasión de comentar, he trabajado en esta campaña mucho, muchísimo. Sobre todo porque ha sido en muchos momentos como darse contra una pared, ya que aunque les pusieras a los seguidores de estos partidos amnésicos frente a la realidad de unas declaraciones, de unas imágenes, la reacción ha sido como si eso no hubiera pasado jamás, como si el eliminador de los hombres de negro hubiera sido utilizado en la memoria de todo el  colectivo.

Por suerte otros gozamos de buena memoria. Jamás haré con mi voto presidente ni a un mentiroso, que ha insultado, vejado, traicionado a quienes como yo hemos defendido las libertades, que ha negado hasta de sus principios, como tampoco a un inútil que ha sido incapaz de afrontar la corrupción en su partido y deja un país lleno de injusticia y desigualdad.

Mis queridos lectores, cuando el resultado de las urnas, en unas horas,  nos arrojen de una vez los datos reales, esta escritora los acatará democráticamente, como no puede ser de otra manera. Pero me guardaré
un cartucho en la recámara de mi memoria, que es muy buena. Y en unos meses no evitaré decir: "Ya os lo dije".

A votar!.... Y sed felices.






sábado, 5 de marzo de 2016

La vida de Brian y la no investidura

No cabe duda que una de las comedias  más recordadas de la historia del cine es La vida de Brian. Para aquellos que no la conozcan, cosa que creo que es casi imposible, les diré que es una parodia en la que se recrea la vida de un supuesto profeta judío, Brian, cohetáneo de Jesucristo. Como no se trata de contaros toda la trama, mis queridos lectores, solo me referiré a una escena, que me sirva como analogía para comentaros su relación con la postura de cierto partido y cierto líder.

La escena es a quella en la que se están cuestionando los integrantes de un grupo subversivo, que quiere conseguir la liberación de Palestina  del yugo romano, qué es lo que se le debe al Imperio, qué es, en definitiva, lo que el Imperio ha hecho por ellos.

Después de una hilarante retahíla de cuestiones- las calzadas, las escuelas, el alcantarillado, el derecho, etc...-, a la que se responden constantemente: "bueno, sí y que más", llegan a la conclusión de que los romanos no han hecho absolutamente nada.

Esa escena, concretamente, me vino a la cabeza cuando en el discurso de investidura Iglesías Turrión hablaba de los socialistas, postura apoyada por quienes llevan racaneando al Psoe cualquier mérito.

De una manera absolutamente mezquina puso el foco en las ya tristemente famosas "manos manchadas de cal" de Felipe González. Fue incapaz de reconocer los logros que llevaron a cabo los distintos gobiernos socialistas y que trajeron a este país cosas tan "nimias" como la sanidad universal, la educación universal, los fondos de cohexión, leyes de dependencia o violencia de género, el matrimonio gay...

Durante todo este proceso de la no investidura de Pedro Sánchez lo que está claro es que una oportunidad histórica ha quedado estrangulada por la soga que han apretado un ciego- que no quiere ver cómo su partido se desmorona- y un iluminado que ha pasado de admirar a difamar a uno de los mejores políticos de este país y a toda una labor de un partido que ha apostado por el cambio.

Todo esto, en serio, no tiene ninguna gracia...

Sed felices!

lunes, 14 de diciembre de 2015

ELECCIONES 20D: prometer hasta meter...


En 2011 le regalamos a Rajoy ( por acción de unos y omisión de otros)  una mayoría absoluta cuya gestión nos ha costado a los españoles sudor y lágrimas, recortes en todos los ámbitos y un pérdida de calidad de vida que nos ha retrotraídoal pasado  hasta no se sabe cuándo. Pero en vez de machacar a este gobierno  nefasto, sus votantes sacan pecho y lo elevan hasta el primer lugar de las encuestas. Y si los electores no lo remediamos, volverán a ganar las elecciones.

Al otro lado, como siempre, la izquierda fragmentada procurando que "si a ti te sacan un ojo a mi me sacan dos ojos, socialistas a ser posible". Y en medio, como una azucena en un campo de coles, Ciudadanos, la Inmaculada concepción de la política española, cuyo tufillo a derecha lavada con Vernel envuelve como un halo a su líder.

¡Qué fácil de tragar bolas cuando la  boca es como una espuerta! Promesas, promesas hasta meter y después de metido olvidar lo prometido.Tal y como está el país no vale con decir el qué se debe hacer, sino cómo y que, además, sea posible. Escucho a candidatos hablar de medidas como si España fuera una isla en la nada, como si no dependiéramos de Europa, como si España fuera la primera potencia mundial. Banal parece haber sido la experiencia de Grecia.

Esta campaña se ha convertido en un espectáculo mediático que ya quisieran muchas estrellas del rock, en la que los principales líderes repiten sus mantras, mientras que las encuestas los llevan y traen como olas movidas por los vientos de la conveniencia. Pero obras son amores y no buenas razones.

En Madrid Ciudadanos está sosteniendo el gobierno del PP en la Comunidad y con su voto impidió la investidura de Gabilondo. En Cataluña llevan en el parlamento un montón de años y, que yo sepa, no han hecho ni el huevo. Tened por seguro, y me juego pollos contra pajaritos, que apoyarán sin duda a un nuevo gobierno del PP tras las elecciones.

Respecto a Podemos lo que han conseguido es cargarse con luchas palaciegas e intestinas a un partido que sí puede presentar experiencia y solvencia como es IU (del que no hay sospecha de que yo sea fan). Desconozco cuál es realmente su ideología. Bueno, sí, es un sucedáneo de la del PSOE. Estoy segura que su líder sueña con convertirse en un nuevo Felipe González.

En cuanto al partido socialista, ¡qué decir! . Es como si hubiera un pacto prelectoral para denostar y atacar al PSOE y a su candidato por parte de todos los partidos, incluidos los emergentes (Iñaki Gabilondo dixit, no yo).Yo suelo decir que a muchos españoles le  ocurre con el PSOE lo que a algunos jóvenes con su padre, una especie de complejo de Edipo mal resuelto. Ante problemas que no son responsabilidad directa de su progenitor se cabrean y le echan la culpa por no haber buscado soluciones. Así ha sucedido con la machacona letanía que tan bien le vino al PP de que la culpa de la crisis económica la tuvo Zapatero.Y esto no es cierto, aunque se grabe en piedra, ni nunca lo ha sido, ni nunca lo será. Porque, a pesar de los errores cometidos, que los ha habido, jamás los ciudadanos han disfrutado de un  estado de bienestar mayor que cuando ha gobernado el PSOE.


No seré yo la que aconseje a nadie, pero dejadme, mis queridos lectores, desearos que os acerquéis a las urnas con la inspiración del que vota a quien cree puede traer las soluciones, no solo las promesas ni las palabras que tan facílmente se lleva el viento.

Sed felices.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Elecciones en el horizonte: el que quiera peces...

Ya sabéis mis queridos lectores de mis vaivenes a un lado u otro del espejo. Y es que, aunque una cada vez se  encuentre mejor en ese mundo de la imaginación, la responsabilidad y sobre todo la coherencia entre como pienso y como actúo me lleva a permanecer  más de lo que yo quisiera en este lado de realidades a veces menos gratas pero igual de apasionantes.

Y es en esta mañana de domingo, instalada en este lado más prosaico, en donde me surge una reflexión. Nadie que me conoce duda de mi pasión por la política, y eso que en los últimos tiempos me lo están poniendo difícil. Asimismo los que están cerca de mi saben  que soy militante socialista, cosa que no oculto a pesar de los varapalos que una tiene que aguantar de derechas e izquierdas, nunca mejor dicho.Por ello, y con todo el respeto que creo se debe a quien no piensa lo mismo que una, los tiempos electorales que se avecinan abren un periodo en el que ya no vale decir que el río trae peces sino que hay que mojarse el culo para cogerlos.

No cabe duda de que la ciudadanía, en una proporción importante,  está alejada de los políticos, muchos de ellos enfangados en la corrupción y la incapacidad de llegar a soluciones.  Durante mucho tiempo el acceso a la política se ha visto, para algunos, como una solución a una situación personal y un empleo cuasi vitalicio, como si se hubieran ganado unas oposiciones. No importaba nada más que el puesto en que se colocaban o les colocaban, en un intercambio como de cromos de fútbol. No hay más que ver la confección de listas electorales: unos apoyando a otros en intrincadas madejas para colocarse y situarse contra viento y marea.

Pero los tiempos cambian y los ciudadanos con razón piden soluciones a los problemas y quieren que sus representantes democráticos respondan a una preparación, a un perfil, y sobre todo que lleguen no por los dedos "electorales" y el resultado de unas votaciones llevadas a cabo por los llamados "brazos de madera", a los que solo se les ve cuando se les pide por interés el apoyo de un "quítate tú para ponerme yo", sino porque son los más idóneos para ello.Es curioso que, al contrario que en otros puestos de menor responsabilidad, cuentan más los números que las neuronas.

El caso de Ana Botella es paradigmático. Llegar a alcaldesa solamente por ser quien era, sin saber ni por dónde cogerlo, sin saber hablar, sin tener ni idea de cómo comportarse en una rueda de prensa, torpe en su discurso y mantenida solamente por intereses personales. Hasta que ha roto por las costuras, para suerte de los madrileños, incluso los de su propio partido.


En fin, que en unos días se empezará la carrera de las candidaturas. Espero por el bien de los municipios, de las comunidades autónomas, por el bien de los ciudadanos que los partidos tengan la sensatez de elegir a los mejores, a aquellos que no les importa remangarse y mojarse como al resto de los mortales.

Sed felices.