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sábado, 11 de abril de 2020

Carta abierta a Adriana Lastra


"Vox toca el silbato y la derechita cobarde baila" Adriana Lastra.


Querida compañera:

Es un orgullo comenzar esta carta abierta llamándote así, "compañera". Lo siguiente que quiero hacer es darte las gracias, absoluta y sinceramente: gracias, gracias. Te las doy, sobre todo, por tu valentía y tu gran capacidad de defender, desde tu posición de portavoz del Grupo socialista en el Congreso, al Gobierno de España.

Reconozco que el pasado jueves, en el debate, hubo varios momentos en que se me puso el vello de punta al escucharte señalar la deslealtad y las artimañas que Vox y PP llevan utilizando desde el principio de la crisis sanitaria, y que a su vez son hijas de todas a las que nos tienen acostumbrados desde hace tiempo. Bueno, acostumbrados, no, porque a esto nadie se acostumbra.

El jueves, desde el estrado, como una nueva "Agustina de Aragón", y disculpa si la comparación te parece un poco arcaica, disparaste unos cañonazos que hiceron diana, vamos que sí, en toda la línea de mentiras, bulos, torticerías y demás argucias de medio pelo de esta derechita cobarde y de la ultraderecha.  La visión de Casado y Álvarez de Toledo con las orejas gachas sin atreverse a mirarte fue todo un poema. Abascal, como creo que no va más allá de ser un pedazo de carne con ojos, ni siente ni padece. Gracias, porque en esos momentos muchos lo estábamos pasando muy mal viendo como la mentira se estaba apropiando de la opinión pública, y que los esfuerzos del gobierno en hacer frente a esta pandemia desconocida se diluían en insultos y difamaciones, sobre todo dirigidas al presidente Sánchez. Al escucharte nos sentimos representados en tus palabras, Adriana, en tu fuerza y en tu determinación. No se trataba del "y tú más", sino de destapar, de una vez por todas, la deslealtad y la falta de ideas de la derecha reclacitrante que tenemos que soportar.

Ahora dicen que tú has dinamitado la unión de partidos. ¡Es el colmo! ¿No es fomentar la desunión que se promueva un golpe de estado encubierto como el que propone VOX, al que han tenido que parar los letrados del Congreso, o pagar a las redes sociales para que se plaguen de bulos y fake news, como ha hecho el PP? Y en cambio sí fomenta la ruptura el que se digan verdades como puños.

Querida compañera, el partido socialista nunca lo ha tenido fácil, nunca. Sufrimos, y no sé por qué, la incomprensión de una parte de la sociedad que, aunque se favorezca de nuestras políticas, jamás nos va a reconocer ni el pan ni la sal (véanse las medidas económicas, algunas criticadas por quienes tienen en ellas una salida). Tal vez se deba a que no es una cuestión solo de partidos , sino de educación ciudadana, esa que impartíamos en los colegios y que el PP quitó por miedo a que nuestros niños y jóvenes aprendieran a pensar en derechos y libertades. Me da lástima ver como alguien como Javier Maroto nos degrada, cuando él pudo llevar a cabo su proyecto de vida y casarse con su marido gracias a una ley nuestra, por ejemplo.

Dijo una vez Simón Bolivar "más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía”. Tal vez esté ahí el quid de la cuestión: hay a quienes la libertad les da miedo, porque significa decidir y asumir responsabilidades, y prefieren que les digan el camino que deben tomar, aunque sea como un rebaño de borregos.

Aunque el cansancio ya hace mella, seguimos muchos en la brecha, porque nos sustentan los mismos valores de justicia, igualdad y libertad, los mismos que el jueves elevaste en el Congreso de los diputados sobre la mezquindad, la cortedad de miras y la deslealtad de quienes ni están ni se les espera.

Termino como empecé: un orgullo ser tu compañera.

(Foto Europa Press)

domingo, 17 de junio de 2018

La puerta

Hay puertas sin cerrojo ni llave, ni tan siquiera puerta. Pero cierran el paso como si el propio Cancerbero las guardara.

Se erigen en medio del camino, y son a veces tan infranqueables como las del castillo más fortificado entre todas las fortalezas que en el mundo han sido.

Son esas que construimos con nuestras justificaciones,  con las sensaciones de pérdida o de impotencia. Nos quedamos clavados en el el umbral, pensando que si las atravesamos qué será lo que encontremos , y ante esa incógnita decidimos que es mejor permanecer a este lado, con nuestras inseguridades, nuestros condicionales, en definitiva , con es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Y mientras el tiempo pasa y va oxidando las bisagras y carcomiendo la puerta a nuestros ojos, y no sentimos igual que ella, con la madera agrietada, sin brillo y sin tan siquiera un aldaba que se haga escuchar.


Sería tan fácil dar ese paso que nos coloque al otro lado del umbral, fuese cual fuese nuestro destino, aunque solo hubiera un abismo por el que que caer. Pero entonces, en el preciso instante que nuestro pie ya no tocara el suelo, en ese justo y preciso instante el aire nos envolvería como un manto intangible y tendríamos la sensación de volar... Y de ser libres.

Hay puertas sin cerrojo, ni llave, ni tan siquiera puerta: son puertas guardadas por el miedo.

Sed felices.

(Fotografía Elena Muñoz)

domingo, 19 de noviembre de 2017

Pensando, pensando XIII

Un resumen de las reflexiones con las que saludo en la redes cada mañana.


La voz del alma habla el lenguaje de la poesía. Por eso no hay nada que entender en un poema. Solo sentir.

A veces olvidamos que la curva más sexy es la sonrisa.

Nada dura eternamente: ni el a.roma de una rosa, ni una promesa de amor.

No hay mayor desdicha que la propia convicción de querer ser desdichado.

El poeta traduce la abstracción de la belleza a la realidad de la palabra.

En el teatro los fantasmas creados por el autor viven una vez y otra para volver a morir cuando baja  el telón.

En la vida como en el amor cuando ya no quedan cartas es absurdo continuar la partida.

Todo poema tiene eco: las emociones que comporta sin importar la intención del poeta.

Grande es el amigo que es como un hermano, pero más grande es el hermano que  también es amigo.

No importa cuánto ames: siempre te parecerá bastante; no importa cuánto te amen: siempre te parecerá insuficiente.



sábado, 7 de enero de 2017

Pensando, pensando XI

 Un resumen de las reflexiones con las que saludo en la redes cada mañana.


El acto mayor de valentía no es enfrentarse a monstruos, ni cruzar abismos: el mayor acto de valentía es mostrarse tal y como es uno mismo.

Un artista permite que el arte le transforme; un genio transforma el arte de tal manera que hay un antes y un después de él.

Ya no pienso en por qué escribo: ahora sólo pienso en escribir.

.Para ser escritor hay que leer: hay que hacer justicia a aquellos que nos precedieron si queremos ser leídos por aquellos que nos sucedan.

Si pudiéramos comprender que hay que perder el miedo para ser libres dejaríamos de tener miedo a la libertad.

Prefiero aprender de todos un poco que de uno solo todo; prefiero ser un prisma que un plano.

Nada daña más que las palabras, nada sana más que las palabras.

A la lluvia le da igual si cae o no a gusto de todos.

Con los años he aprendido a dudar, a poner entre signos de interrogación ciertas las certezas que antes ponía entre comillas. Con los años he aprendido que no hay verdades absolutas.

Amo tanto la vida que una sola se me queda corta: por eso escribo.

Escritor no es el que escribe, ni tan siquiera el que publica. Escritor es aquel cuyas palabras, cuyas historias al leerlas se sabe que no pueden ser de ningún otro.

Amor con miedo no es amor, solo es posesión.

La mayoría de los amores acaban antes del final.

Culpamos a los políticos de tantas cosas, pero ellos sólo siembran en un suelo ya abonado.

Aquel que rechaza los libros acabará repudiando a las personas.

¡Es tan fácil sembrar el temor y tan difícil sembrar el amor! Tal vez por eso la Historia está llena de tiranos.

domingo, 8 de mayo de 2016

Vivir y dejar vivir

Era sensible a todas las injusticias. Era aquello que se ha llamado de toda la vida "abogada de pleitos pobres".

De niña defendía a sus hermanos ante las, seguramente, regañinas merecidas de sus padres a sus hermanos pequeños, porque su inocente corazón se ablandaba ante el pensamiento de que nadie actuaba con malicia.
La vida y el tiempo le hicieron ver que estaba equivocada y que, para su indignación, existían las malas personas.


Personas que, a sabienda, procuraban mentir, ocultar, tergiversar y medrar a costa de los necesitados, de aquellos capaces de firmar en blanco con tal de encontrar una solución a sus pesares.Personas incapaces de sentir hacia el otro ninguna sensación más allá que la que puede sentir un leopardo cuando ve una gacela: una presa en la cadena trófica de la ambición.

Luchó con uñas y dientes contra lo más fácil: dejar que el rencor anidara en su corazón, que la venganza pudiera usurpar el lugar de su voluntad y  dirigirigiera su vida hacia el lado más oscuro, ya que sabía que eso la encadenaría para siempre.La naturaleza había sido generosa con ella, si su manera de abordar el día a día era pensando que todos sumamos, que todos somos semejantes y no contrincantes le producía bienestar, no tenía porque juzgar a los demás. Huyó la de impostación, de ocultar su verdadero ser por miedo al qué dirán.

Un día más, tras los cristales lacrimosos por la lluvia, llenó sus ojos del verde de los árboles, sus oídos de la risas infantiles, su mente con  palabras conciliadoras. Y renovó su promesa.

Nunca sería una mala persona, nunca renegaría de su suerte, nunca buscaría el mal ajeno, nunca abandonaría el camino que tanto le había costado encontrar. Solo así conseguiría finalmente la libertad.

Vivir y dejar vivir, esa era la clave.

Sed felices.


domingo, 21 de febrero de 2016

Libertad, divino tesoro

Nada más fácil acude como argumento de acciones y dicciones que el de la libertad. Somos libres de decir, de hacer, de acontecer... Y ¡Ay! de aquel que no lo permita.

Y es cierto, mis queridos lectores. La consecución de la libertad es uno de los anhelos más importantes que tienen, han tenido y tendrán los seres humanos. 
En las sociedades "civilizadas" y democráticas esa libertad la hemos sustanciado a través de lo que llamamos derechos civiles, fundamentales, humanos, recogidos en las Constituciones de cada estado.
Así ocurre en nuestro propio país.

Lo que a veces me chirría es que hay quienes en aras de esa libertad de expresión, de acción emboscan, disfrazan aquello que no es más que un exceso, un tomarse a beneficio de inventario la convivencia.

Nadie discute que en momentos puntuales de la Historia, en los que no hay otra opción que tomar medidas para que esa libertad se haga realidad, el fin justifica los medios, aunque haya que traspasar la delgada línea entre  lo legal y lo justo.

Lo que, en mi opinión, no es de recibo es transgredir esos derechos que se dicen defender y que, en cambio, no se conceden entre conciudadanos, cuando se ha de respetar la convivencia. Aplicar ley del embudo- para mí lo ancho y para ti lo estrecho-, nada tiene que ver con la libertad.

En esta semana he visto, leído e, incluso, sufrido personalmente ejemplos de lo que os cuento. Fundamentados en esa libertad se justifican actos que no son más que muestras de intolerancia o, simplemente, de hacernos comulgar con ruedas de molino.

La libertad no es un traje que se acomode a cada uno de nosotros en particular, ni que se pueda manipular al antojo de nadie.  En aras de la libertad no se puede insultar, faltar a la verdad o negar los derechos que exigimos para nosotros mismos. En nombre de la libertad no se pueden llevar a cabo actos que rompan la convivencia, ni hablar por boca de otros como si nuestra palabra fuera la síntesis del pensamiento universal.

La libertad es un  tesoro que debe se repartido equitativamente, sin avaricia y sin falsedad. Es la única manera de que tenga algún sentido luchar por ella,

Sed felices.