viernes, 30 de enero de 2026

El dolor selectivo de Ayuso

 


Isabel Díaz Ayuso ha convertido el duelo en una herramienta política. No todas las víctimas merecen el mismo respeto institucional ni el mismo reconocimiento público: todo depende de si su dolor refuerza su relato o, por el contrario, lo pone en cuestión. Si el luto la favorece, y no hablamos de ropajes, o por el contrario la señala a ella o a su partido

El reciente funeral organizado en Madrid por las víctimas de Adamuz es un ejemplo claro de esta política del gesto selectivo. Ayuso se presenta envuelta en solemnidad, reivindicando empatía y respeto, y utilizando el lenguaje del luto colectivo. Sin embargo, esa sensibilidad desaparece cuando las víctimas señalan directamente a su propia gestión.

Durante la pandemia, más de 7.000 personas murieron en residencias de mayores en la Comunidad de Madrid sin ser derivadas a hospitales. No hubo funeral institucional, ni homenaje público, ni un reconocimiento oficial del daño causado. Las familias, lejos de ser escuchadas, fueron despreciadas desde el poder. La propia presidenta las ha descalificado, acusándolas de formar “plataformas de frustrados”, una expresión que revela hasta qué punto se optó por la confrontación y el insulto en lugar de la reparación y la memoria.

El mismo patrón se repite con las víctimas de la DANA. Ante una tragedia con consecuencias humanas evidentes, el Gobierno de la Comunidad de Madrid optó por el silencio institucional. Ni duelo oficial ni gestos simbólicos. La ausencia de actos públicos fue también una forma de mensaje político subliminal: el dolor que no conviene, se invisibiliza.

Esta selección interesada del duelo no es neutral ni inocente. Ayuso distingue entre víctimas útiles y víctimas incómodas. A las primeras se las eleva como símbolo; a las segundas se las niega, se las desacredita o se las borra del espacio público. Es una estrategia calculada que instrumentaliza el sufrimiento ajeno para proteger un relato de éxito y evitar cualquier asunción de responsabilidades.

El duelo institucional no puede ser una herramienta de propaganda ni una trinchera ideológica. Cuando una presidenta decide qué muertos merecen memoria y cuáles merecen desprecio, se rompe algo más profundo que la coherencia política: se rompe la dignidad democrática. Porque el respeto a las víctimas no debería depender nunca del interés electoral de quien gobierna.








martes, 27 de enero de 2026

81 AÑOS DE LA LIBERACIÓN DE AUSCHWITZ: MEMORIA HISTÓRICA Y EL PRESENTE A DEBATE

 


Este 27 de enero se cumplen 81 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio del régimen nazi y uno de los símbolos más contundentes del Holocausto. La entrada del Ejército Rojo en 1945 dejó al descubierto un sistema de asesinato masivo que costó la vida a más de un millón de personas, en su mayoría judíos, pero también gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, personas con discapacidad y opositores políticos.

La conmemoración de este aniversario se produce en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y un renovado debate sobre el uso político de la memoria histórica y democrática. Auschwitz ocupa un lugar central en esa discusión: su recuerdo funciona tanto como advertencia universal contra la deshumanización como referencia frecuente en discursos contemporáneos sobre seguridad, identidad y legitimidad estatal. Discursos que en ocasiones provienen de quienes se creen con la verdad por el hecho de haber sido refrendados en las urnas.

En el caso de Israel, la memoria del Holocausto ha sido un elemento clave en la construcción de su narrativa nacional. Diversos analistas señalan que esta memoria, vinculada al sionismo como proyecto político, ha sido utilizada para explicar —y en algunos casos justificar— políticas de seguridad y control territorial. Al mismo tiempo, organizaciones internacionales de derechos humanos han documentado prácticas en los territorios palestinos ocupados que incluyen restricciones de movimiento, castigos colectivos y un sistema legal diferenciado, generando críticas sostenidas desde distintos ámbitos y un mayoritario rechazo internacional.

No obstante, expertos en memoria histórica y democrática advierten sobre los riesgos de trasladar de forma acrítica una tragedia histórica única a conflictos contemporáneos. La mayoría coincide en que el Holocausto no admite comparaciones directas, pero sí ofrece un marco ético desde el cual evaluar el ejercicio del poder y el trato a poblaciones civiles que, a la luz de los últimos acontecimientos sucedidos en Estados Unidos resultan más que alarmantes. En ese sentido, el debate no se centra en equiparar hechos, sino en interrogar cómo se invoca el pasado para legitimar decisiones presentes. No hablamos de antisemitismo, hablamos de injusticia, de racismo, de xenofobia y crímenes contra la humanidad.

También dentro del propio mundo judío existen posiciones diversas. Intelectuales, académicos y organizaciones judías críticas del gobierno israelí han señalado que el recuerdo de Auschwitz debería reforzar principios universales de derechos humanos y no funcionar como un escudo frente a cuestionamientos políticos. Estas voces subrayan la necesidad de separar el combate al antisemitismo —una forma de odio persistente y real— de la crítica a políticas estatales concretas.

A 81 años de la liberación del campo, la desaparición progresiva de los sobrevivientes otorga mayor peso a la responsabilidad de instituciones educativas, medios de comunicación y líderes políticos. La memoria de Auschwitz, lo que representa,  ya no depende solo del testimonio directo, sino de cómo se la contextualiza y se la transmite.

La pregunta que atraviesa esta conmemoración no es únicamente cómo recordar el pasado, sino qué hacer con él en el presente. Auschwitz permanece como un punto de referencia histórico y moral. Su legado, coinciden muchos especialistas, no reside en su utilización como argumento político, sino en su capacidad para alertar sobre los peligros de la deshumanización, independientemente de quién la ejerza y contra quién se dirija.

 

domingo, 4 de enero de 2026

El principio de la esperanza.

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Hoy, he recibido del presidente del gobierno y Secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, un correo que ha dirigido a la militancia . En él hace una serie de observaciones que me gustaría compartir con vosotros y vosotras por dos razones: una, porque dice verdades como puños; otra porque es de justicia valorar lo que desde otros lados se denigra y denosta.

Aunque haya quien piense que no es un tema muy propicio para unas fechas como estas, que mejor que tener una visión y una reflexión frente al porvenir. 2026 va a ser un año "caliente" dentro y fuera de nuestras fronteras, de eso ya no cabe duda.

En los últimos siete años, España ha demostrado que otra forma de gobernar es posible. Los avances económicos, sociales y medioambientales logrados no son cifras frías: se traducen en estabilidad, en cohesión social y en una vida más digna para millones de personas. Nuestro modelo funciona y es reconocido fuera de nuestras fronteras, pero quienes creemos en la justicia social sabemos que nunca basta. Aún hay desigualdades que duelen, empleos que crear y salarios que dignificar. Precisamente por eso, no podemos detenernos.

Hoy, más que nunca, el socialismo es también una responsabilidad que trasciende nuestras fronteras. En un mundo marcado por el resurgir del autoritarismo, las amenazas imperialistas y la normalización de la violencia, España se ha convertido en una voz firme frente al avance de la ultraderecha internacional. Mientras asistimos con preocupación a intentos de injerencia sobre pueblos soberanos que conculcan el Derecho Internacional por intereses económicos, aunque sea para acabar con dictaduras, como Venezuela, o al respaldo de grandes potencias a guerras que vulneran el derecho internacional y provocan un sufrimiento insoportable, como ocurre en Gaza, nuestro país defiende la paz, los derechos humanos, el multilateralismo, el Estado del Bienestar, el feminismo y la justicia climática. Esa posición no es neutral: es profundamente política y profundamente humana.

El socialismo representa, hoy, una trinchera ética frente al cinismo y la ley del más fuerte. Como recordó Ernst Bloch al hablar del “principio de la esperanza”, el progreso no avanza solo: hay que defenderlo, especialmente cuando está en peligro. Los y las socialistas tenemos ese deber moral frente al imperialismo, la guerra y la desigualdad.

Mañana, cuando lustréis los zapatos a la espera de la llegada de los Magos, pensad que podemos aportar cada uno de nosotros y nosotras, desde el socialismo, para mejorar, aunque solo sea un poco, la vida de las personas.  No tenemos ni incienso, ni oro ni mirra, pero sabemos luchar por la justicia, la igualdad y la dignidad.

FELICES REYES.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Carta abierta a un patriota ultracatólico.

 

 



 

Estimado (por cortesía) patriota ultracatólico,:

Me dirijo a usted cuando nos vamos aproximando al fin de 2025, un año duro para quienes creemos en los derechos humanos y, sobre todo, en la solidaridad

Hace tiempo que renuncié a entender cómo alguien que sigue las directrices de defender a la Patria, en este caso a España, impulsa con su voto y su opinión a aquellos que quieren acabar con una parte de quienes la forman a través de una involución que nos hace retroceder medio siglo. Una patria excluyente, identitaria y rígida que en nada responde a la realidad; una patria que no es una comunidad diversa y cambiante, sino una identidad cerrada, que exige homogeneidad cultural y lealtad absoluta, y que se define tanto por lo que es como por quiénes quedan fuera. Eso no es España, ni tampoco lo que queremos las personas de bien para nuestros hijos e hijas, y futuras generaciones.

Por si fuera poco enarbola también la bandera del ultracatolicismo. Imagino que en estos  días habrá vivido una fervorosa fe en la Noche buena y la Navidad recordando el nacimiento de Jesús. Pero también le señalo que si lo ha hecho así, si ha sido capaz de acercarse al Portal, tras haber defendido una políticas xenófobas, homófobas y patrioteras, nada más lejos del mensaje evangélico.

Al igual que en el  caso de la Patria, también hace tiempo que renuncié a entender cómo alguien ultracatólico, o por lo menos que lo predica, puede estar tan alejado de las palabras de lo que es el fundamento del cristianismo, base del catolicismo. Porque lo que Jesús predicó (o así se cree) no es otra cosa que amor al prójimo, sin distinción de extranjeros, marginados o "diferentes". El Evangelio pone a la persona en el centro, usted pone a la patria, el orden y el poder  por encima de la persona. En resumen, su pastiche de patria y ultracatolicismo entra en profunda contradicción con el mensaje evangélico en varios aspectos centrales del cristianismo. No es una diferencia menor o interpretativa, sino un choque de núcleos éticos del Evangelio.

Sé que de nada servirá esta carta, ni su contenido, para que le haga mella en ese fanatismo que día a día desgasta los valores democráticos de nuestro país. Pero por lo menos esta humilde mujer socialista, que lleva más de media vida peleando por los derechos y para mejorar la vida de las personas, no va a callar ante esos desmanes provocados por usted y quienes han decidido una involución perversa.

Y termino con un versículo de Juan 4:20 que resume mi comentario: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto".

Pues eso.




sábado, 8 de noviembre de 2025

SIN PUDOR

 

 TRIBUNAL SUPREMO (Madrid) - Qué SABER antes de ir (2025)

 

La política se ha convertido en un cenagal. No por parte de la ciudadanía, ni por aquellos y aquellas políticas que siguen empeñadas en hacer aquello para lo que existen: mejorar la vida de las personas, sino por quienes usan y abusan de su posición acusando, mintiendo, y embarrando todo lo que no obedece a sus intereses.

Ante tal panorama no sé ni por dónde empezar. 

Al igual que  muchos de vosotros, mis queridos lectores, estoy siguiendo, atónita, el juicio al Fiscal General del Estado. Si este proceso fuera una película de esas norteamericanas, estaríamos pensando que cómo es posible ciertas cosas que se han escuchado y visto, y que el guion exagera. 

Qué decir de ese personaje, porque me cuesta hablar de persona, cuya actitud ante el Tribunal presenta un desahogo que no encontraríamos más allá de la barra de un bar; una declaración impregnada de la prepotencia de aquel que se sabe impune y que reconoce con todo descaro que usa su cargo público para proteger a su jefa y a su novio, el ciudadano particular. Ciudadano particular que, con todo el cuajo, declara que le han destrozado la vida. ¡Se ha visto mayor desfachatez! Pero no solo hemos tenido que escuchar eso de la boca de quien convive con la artífice de los protocolos de la vergüenza, sino que también pertenece al PPartido que ha defendido y defiende la gestión de Valencia, con el resultado de muerte que todos conocemos. A esas madres, padres, hijos, hijas y demás familiares, sí que le han destrozado la vida, y no a quien está procesado ya, con juicio señalado, por no haber cumplido con sus deberes fiscales, dejando al margen el pastón que se embolsó tras la venta de mascarillas en plena pandemia, algo  moralmente repugnante.

Pero de este juicio me han llamado la atención dos cosas: una que no se haya investigado a todos y cada uno de los que tenían acceso al correo. La animadversión de algunas personas que hemos visto y oído hacia el Fiscal General pondría en alerta y, sin duda, invitaría a ver también otras posibilidades. Por otra parte la reacción del presidente del Tribunal a la afirmación del periodista que dijo conocer quién era la fuente, y que no era Álvaro García Ortiz, nos dejo a muchos ojipláticos.  Interrumpe al testigo con un  "no nos amenace"...  ¿Por qué su señoría se siente amenazado ante un testigo que lo único que hace es eso, testificar con obligación de decir verdad?

Verdad... Nunca he visto maltratar de peor manera, y sin pudor, lo que debe ser la base de las relaciones democráticas en cualquier nivel. Pero hemos llegado a tal punto de cinismo, hipocresía y mentira sin consecuencias, que ha llegado un momento en que la verdad se esta ahogando, como una víctima más, en el lodo de los intereses del poder y la maldad.

Podría, mis queridos lectores, hablar de la dimisión de Mazón, de la vergüenza de dirigentes políticos que se entregan a la ultraderecha con tal de no perder la butaca y lo que conlleva. Pero eso es otra historia.

Sed  felices.

sábado, 1 de noviembre de 2025

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA DERECHA ( Y ULTRA) ESPAÑOLA

 
 

 

Moisés entregando los Diez Mandamientos a su pueblo 

Moisés bajó del monte Sinaí. Sus manos sujetaba las Tablas de la Ley en las que el mismo Javeh había escrito el decálogo que, con más o menos cambios, sustenta la religión católica hasta la actualidad y a aquellos que dicen practicarla. Pues bien, para sorpresa nuestra, la de aquellos que podemos tener base cristiana, o atea, o de cualquier otra creencia, la derecha española y la ultraderecha, (esos que van a misa y comulgan, y defienden a España como reducto espiritual de Occidente) , han llevado a cabo una transformación de la teoría a la práctica de estos Diez mandamientos de la Ley de Dios. Veamos:

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas. 

    Bueno, donde esté un buen pelotazo, una privatización o una inmatriculación quizá haya que dejar a Dios en un segundo lugar.

2- No tomarás el nombre de Dios en vano.

    En fin, una cosa es que se jure (recordemos que se jura por Dios) cumplir la Constitución, y otra que a la hora de la verdad pues... A ver que donde digo digo, digo Diego.

3- Santificarás las Fiestas.

    Eso sí, para sacar imágenes, vestirnos de tiros largos y montar saraos. Pero tienen que ser las propias, las de esos "infieles" no las dejamos.

4- Honrarás a tu madre y a tu padre.

    Posiblemente a los suyos sí, pero a los de los demás  pues... "Se iban a morir igual", o "la borrasca se va para Cuenca", mientras se aplica el protocolo de la vergüenza, o uno desaparece horas, y mueren los padres de otros, las madres de otros.

5- No matarás.

    Vaya, matar, matar... Pero vamos, que si los muertos son lejos, así como en Gaza, o en lugares que no entran dentro de mis intereses, pues me  remito al primer mandamiento.

6- No cometerás actos impuros.

    ¡Ah, con el sexo hemos topado! Tal vez lo impuro no sea practicarlo, sino apuntar a quienes piden libertad para amar sin ser señalados y luego de tapadillo...

7- No robarás.

    No  solo hablamos de atracos, o reventar pisos. Defraudar no pagando impuestos es también robar. Desviar dinero público, privatizando los servicios es robar. Pero...

8-  No darás falso testimonio ni mentirás.

    "Mentir no es delito": para qué seguir si este punto se contesta solo. Mienten más que hablan.

9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

    Pensamientos y deseos que se traducen en artículos de periódicos, amenazas, y mentiras.

10- No codiciarás los bienes ajenos.

    Si se trata de los servicios públicos, cargos públicos, o contratos sustanciosos, el fin justifica los medios, ¡ay! ¡Qué tentación!.

Tras esta interpretación de los mandamientos "sui generis", van a misa y comulgan. porque al final todo se perdona...

Sed felices

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miércoles, 15 de octubre de 2025

LA MALA OPOSICIÓN

Bronca en el Congreso al pedir el PP modificar el orden y que acuda Sánchez 

Tal vez no tendría que escribir estas palabras, tal vez.


Tal vez tendría que seguir demostrando la tolerancia y la paciencia de los compañeros  y compañeras del Gobierno de España, tal vez. Pero  hay momentos en la vida que el cuerpo te pide decir lo que piensas sin tapujos y lo voy a decir: ¡Basta ya!  


Me dirijo a los partidos de derechas y ultraderecha (ya casi no se distingue) que,  abusando de la democracia existente en este país, están llevando a una parte de la población a enfrentarse con la otra, de una manera total y absolutamente demencial, en el estricto sentido de la palabra.
Basta ya de esta locura, basta ya de este sin sentido Basta ya de mentir, aunque no sea ilegal. Basta ya, porque esos partidos que empujan a parte de la ciudadanía a cometer esos actos, están a punto traspasar la línea.


Ventajistas del tres al cuarto, aprovechan  las instituciones abusar, sí abusar, como cualquier matón de patio de unas circunstancias que nos hacen vulnerables  e inermes ante una situación que han provocado aquellos que se le harta la boca de llamarse patriotas. 


Vergüenza da escuchar las palabras de la presidenta de la comunidad de Madrid. Qué decir del líder de la oposición, sin criterio, sin alternativa, sin que ni siquiera se le vea un atisbo de grandeza. Pero lo peor de todo es de qué manera ensucian la palabra libertad. Los mismos que niegan la violencia de género, o el derecho al aborto, o el matrimonio entre el mismo sexo, hablan de libertad; los que aprobaron la ley mordaza, hablan de libertad; los que no quieren migrantes, ni a nadie que piense diferente a ellos, hablan de libertad.


Para rematar, la bandera, cubrir su desvergüenza con ella, como si los demás no tuviéramos derecho a sentirnos representados en ella. 


Quien es tan mala oposición poco puede ser un buen gobierno.


¡Basta ya, de verdad, basta ya! No nos lo merecemos.