domingo, 1 de marzo de 2026

LLAMADME CHARO


Camisetas Charo - Envío Gratis | laTostadora 

Con este tema escribí, hace un tiempo, un artículo en un medio de comunicación. Pero ante la realidad que nos rodea, en la que la puerilidad política es nuestro adversario, en el que insultos pueriles parece ser la base de la oposición, lo recupero.

Desde hace tiempo,  cuando en redes  sociales, ese proceloso mundo virtual a veces cielo, a veces infierno,  escribo un post en el que defiendo la gestión de mi partido, mi presidente y secretario general, o critico la gestión de Díaz Ayuso, la peor presidenta de la Comunidad de Madrid que  la Historia ha conocido, muchas repuestas de la fachosfera lleva incluido el adjetivo de “Charo” o “ charito”, acompañado siempre de otros originales insultos.

Tengo que reconocer que no entendía muy bien el por qué de atribuirme un nombre que no es el mío, pero indagando resulta que (cito Wikipedia) «Charo» es un término peyorativo surgido en España en la década de 2010 como crítica a las mujeres feministas y progresistas de mediana edad.

Me sorprende que este calificativo me haya llegado tan tarde, quince años después de ponerse de moda, aunque es cierto que mi presencia política en las redes es mucho más reciente.

¡Ah! Pero si sigo indagando encuentro otra definición de una tal Beatriz Miranda, de ese diario tan “ecuánime”que es El Mundo, y escrito en 2020: Charo es una tipa ajada de izquierda. Ojo que no tiene que ser vieja: puedes ser 'charo' con 29. La condición es estar maltratada por la vida y refugiarte en un izquierdismo lobotomizante. Suele ser funcionaria, pero no siempre. Divorciada las más de las veces. Fumadora de Marlboro light, da la turra con el 8-M como si ella fuera la única que entiende el feminismo y es ideológicamente cerrada, aunque vaya de lo contrario”. Bueno, aquí ya empezamos a discrepar. Soy de izquierdas, pero no me veo ajada; la vida no me ha maltratado, todo lo contrario y la militancia de izquierdas no solo no me ha lobotomizado, sino que me ha hecho mejor persona, más reflexiva y crítica. He sido autónoma durante treinta cinco años y ahora me dedico a la política activa; llevo con la misma pareja más de cuarenta años, y hace veinticinco que dejé de fumar. Es posible que de la turra con el 8M, lo mismo que la doy con el 25M, porque creo que como mujer que ha tenido privilegios mi obligación es defender a compañeras, amigas y  mujeres que no los tienen, por el simple hecho de que creo en la sororidad como herramienta de igualdad.  Puedo aceptar que soy ideológicamente cerrada si eso supone  ser intolerante con el racismo, la xenofobia, los crímenes de guerra, y el neofascismo nacional católico que se defiende desde tribunas de pseudomedios, disfrazado de pseudo libertad, y no, no voy de lo contrario porque se me ve venir de lejos. Así que por esta parte, no me veo muy charo…

Sigo leyendo el artículo y encuentro, por fin, algo de sentido. Dice la señora Miranda que lideresas de las 'charos' son “Almudena Grandes, Adriana Lastra, Maruja Torres, Elvira Lindo, Julia Otero...". Ahora sí, ahora con el ejemplo de estas grandes mujeres sí que encuentro sentido ese desprecio, a esa mala baba que destilan todos y cada uno de los troll, boots y botarates defensores de lo más casposo que pululan en las RRSS.

Parafraseando el inicio de la novela de Hermann Meville Moby Dick: “llamadme Ismael”, yo digo “llamadme Charo” porque es el reflejo de la falta de imaginación, de la redundancia, de la simpleza de aquellos que, a falta de ideas, recurren al insulto hacia quienes hemos dedicado nuestra vida al trabajo y a la defensa de la justicia y la libertad, y, sobre todo es la certeza de que estoy en el lado correcto.

sábado, 21 de febrero de 2026

EL EFECTO DUNNIG-KRUGER Y LA INCOMPETENCIA POLÍTICA

 Política e ignorancia económica

     

     Nadie es más osado de su incompetencia que el ignorante, porque su osadía nace de la falta de percepción de su ausencia de conocimientos, y eso le hace lanzarse a tumba abierta a juzgar y calificar, minusvalorando, hechos y personas cuyo trabajo y capacidad intelectual es superior.

      La prueba estriba en lo que se ha venido a llamar "el efecto Dunnig-Kruger", y que se basa en varios principios:

  1.       Los incompetentes tienden a creer que son mejores de lo que son.
  2.       Los incompetentes no reconocen la habilidad de otros.
  3.       Los incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
  4.       Los incompetentes son muy vanidosos.

      Sin que haga falta señalar a nadie,  en esta sociedad, muchos, y muchas, afectados por el efecto DK, ocupan  puestos de responsabilidad en los que esa incompetencia tiende a ser más peligrosa que  meter una cerilla en un bidón de gasolina. Entonces, cuando consiguen llegar a un cierto poder, se vienen arriba, apoyados por quienes tienen interés en que esa incompetencia sirva a sus objetivos espúreos, independientemente  de que hagan el ridículo una vez y otra...

      Es cierto que podemos afirmar que esto no es de ahora, que la Historia está trufada de individuos o individuas cuya falta de competencia en distintas áreas han podido lleva a desastres de proporciones bíblicas. Pero no cabe duda que en estos tiempos, en los que bregamos con unos medios de comunicación que manipulan, retuercen y mienten, es mucho más sencillo convertir a un o una inútil en alguien con capacidad de decisión, aunque sea la persona más incapaz.   Lo peor es cuando esa falta de “luces” es aprovechada, como antes hemos señalado, para crear una especie de guiñol manejado por quienes, al final, van a conseguir “cacho”.

      Seguramente, a estas alturas del artículo algún nombre se nos habrá presentado, nombre del panorama social o político. Seguramente, también, muchos habremos coincidido en esos nombres, haciéndonos la sempiterna pregunta de cómo es posible que fulanita o menganito hayan llegado a dónde están.

      En épocas pretéritas se encumbraban a las personas incompetentes de una manera bastante más, digamos, “directa”, y muchos llegaban al poder gracias a que su antecesor se había cruzado con un puñal o veneno. Los incapaces quedaban a merced de sus consejeros y personajes que alagaban su vanidad a cambio de prebendas, hasta que dejaban de ser útiles.

      Pues bien, aunque hayan pasado años, y años, y aunque ahora pongamos nombres rimbombantes, sigue habiendo inútiles y otros que se aprovechan de ello.

      Cualquier parecido con la realidad que nos rodea no es pura coincidencia, sino fruto de que, aunque pase el tiempo, la sociedad será más tecnológica, pero las ambiciones  son las mismas.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

LA GUERRA DE MI ABUELA


 Fotos - Primeros años 40... | Facebook

 

De pequeña mi abuela me hablaba de la Guerra civil. De un viaje hasta Valencia, un lugar que yo aún  no conocía, y a dónde les evacuaron  huyendo de las bombas que destrozaban  Madrid, nuestro Madrid.

Me hablaba de lentejas que había que limpiar, de condenas a muerte, conmutadas, y de Francia y Argelia, países que yo buscaba en el Atlas  recorriendo, con el dedo, los caminos de la huida y del exilio. Me hablaba de hambre y de miedo.

Una guerra entre hermanos, civil, la llamaba. Me contaba que fue un golpe de Estado contra el pueblo que votó  la república, mientras zurcía calcetines  y yo  jugaba con una caja de botones al calor del brasero.

Mi madre me decía que no preguntara tanto, que había cosas de las que no  se hablaba. Y yo no lo entendía, porque una guerra no se hace entre hermanos— “a los hermanos se les quiere  y se les perdona”—  me explicaban, cuando yo protestaba de los míos.

Tampoco la guerra la perdían los buenos. Eso nos contaban  en todas  las películas de sesión continua en el cine Quevedo. Pero está sí, esta de la que me hablaba  mi abuela, mientras cosía la ropa y esperaba  que llegara mi abuelo para hacer  la cena, la perdieron ellos, los que defendían la justicia, la igualdad, y  pan para todos , pero también libros.

Perdieron la guerra los obreros, los maestros, los poetas. Se llenaron de  tiros las tapias  del cementerio, las cunetas de desconocidos, y se marchitaron  las rosas.  De pequeña me hablaban de la guerra, pero siempre de puertas para adentro de la casa. Fuera, éramos los vencidos, y ahí mandaban los gloriosos vencedores de la épica cruzada. Misa los domingos, bandera roja y gualda, siempre ese grito de: ¡Viva  España!

Cuando era pequeña, mi  abuela me hablaba  de la guerra con los ojos nublados y en susurros.

 

viernes, 30 de enero de 2026

El dolor selectivo de Ayuso

 


Isabel Díaz Ayuso ha convertido el duelo en una herramienta política. No todas las víctimas merecen el mismo respeto institucional ni el mismo reconocimiento público: todo depende de si su dolor refuerza su relato o, por el contrario, lo pone en cuestión. Si el luto la favorece, y no hablamos de ropajes, o por el contrario la señala a ella o a su partido

El reciente funeral organizado en Madrid por las víctimas de Adamuz es un ejemplo claro de esta política del gesto selectivo. Ayuso se presenta envuelta en solemnidad, reivindicando empatía y respeto, y utilizando el lenguaje del luto colectivo. Sin embargo, esa sensibilidad desaparece cuando las víctimas señalan directamente a su propia gestión.

Durante la pandemia, más de 7.000 personas murieron en residencias de mayores en la Comunidad de Madrid sin ser derivadas a hospitales. No hubo funeral institucional, ni homenaje público, ni un reconocimiento oficial del daño causado. Las familias, lejos de ser escuchadas, fueron despreciadas desde el poder. La propia presidenta las ha descalificado, acusándolas de formar “plataformas de frustrados”, una expresión que revela hasta qué punto se optó por la confrontación y el insulto en lugar de la reparación y la memoria.

El mismo patrón se repite con las víctimas de la DANA. Ante una tragedia con consecuencias humanas evidentes, el Gobierno de la Comunidad de Madrid optó por el silencio institucional. Ni duelo oficial ni gestos simbólicos. La ausencia de actos públicos fue también una forma de mensaje político subliminal: el dolor que no conviene, se invisibiliza.

Esta selección interesada del duelo no es neutral ni inocente. Ayuso distingue entre víctimas útiles y víctimas incómodas. A las primeras se las eleva como símbolo; a las segundas se las niega, se las desacredita o se las borra del espacio público. Es una estrategia calculada que instrumentaliza el sufrimiento ajeno para proteger un relato de éxito y evitar cualquier asunción de responsabilidades.

El duelo institucional no puede ser una herramienta de propaganda ni una trinchera ideológica. Cuando una presidenta decide qué muertos merecen memoria y cuáles merecen desprecio, se rompe algo más profundo que la coherencia política: se rompe la dignidad democrática. Porque el respeto a las víctimas no debería depender nunca del interés electoral de quien gobierna.








martes, 27 de enero de 2026

81 AÑOS DE LA LIBERACIÓN DE AUSCHWITZ: MEMORIA HISTÓRICA Y EL PRESENTE A DEBATE

 


Este 27 de enero se cumplen 81 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio del régimen nazi y uno de los símbolos más contundentes del Holocausto. La entrada del Ejército Rojo en 1945 dejó al descubierto un sistema de asesinato masivo que costó la vida a más de un millón de personas, en su mayoría judíos, pero también gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, personas con discapacidad y opositores políticos.

La conmemoración de este aniversario se produce en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y un renovado debate sobre el uso político de la memoria histórica y democrática. Auschwitz ocupa un lugar central en esa discusión: su recuerdo funciona tanto como advertencia universal contra la deshumanización como referencia frecuente en discursos contemporáneos sobre seguridad, identidad y legitimidad estatal. Discursos que en ocasiones provienen de quienes se creen con la verdad por el hecho de haber sido refrendados en las urnas.

En el caso de Israel, la memoria del Holocausto ha sido un elemento clave en la construcción de su narrativa nacional. Diversos analistas señalan que esta memoria, vinculada al sionismo como proyecto político, ha sido utilizada para explicar —y en algunos casos justificar— políticas de seguridad y control territorial. Al mismo tiempo, organizaciones internacionales de derechos humanos han documentado prácticas en los territorios palestinos ocupados que incluyen restricciones de movimiento, castigos colectivos y un sistema legal diferenciado, generando críticas sostenidas desde distintos ámbitos y un mayoritario rechazo internacional.

No obstante, expertos en memoria histórica y democrática advierten sobre los riesgos de trasladar de forma acrítica una tragedia histórica única a conflictos contemporáneos. La mayoría coincide en que el Holocausto no admite comparaciones directas, pero sí ofrece un marco ético desde el cual evaluar el ejercicio del poder y el trato a poblaciones civiles que, a la luz de los últimos acontecimientos sucedidos en Estados Unidos resultan más que alarmantes. En ese sentido, el debate no se centra en equiparar hechos, sino en interrogar cómo se invoca el pasado para legitimar decisiones presentes. No hablamos de antisemitismo, hablamos de injusticia, de racismo, de xenofobia y crímenes contra la humanidad.

También dentro del propio mundo judío existen posiciones diversas. Intelectuales, académicos y organizaciones judías críticas del gobierno israelí han señalado que el recuerdo de Auschwitz debería reforzar principios universales de derechos humanos y no funcionar como un escudo frente a cuestionamientos políticos. Estas voces subrayan la necesidad de separar el combate al antisemitismo —una forma de odio persistente y real— de la crítica a políticas estatales concretas.

A 81 años de la liberación del campo, la desaparición progresiva de los sobrevivientes otorga mayor peso a la responsabilidad de instituciones educativas, medios de comunicación y líderes políticos. La memoria de Auschwitz, lo que representa,  ya no depende solo del testimonio directo, sino de cómo se la contextualiza y se la transmite.

La pregunta que atraviesa esta conmemoración no es únicamente cómo recordar el pasado, sino qué hacer con él en el presente. Auschwitz permanece como un punto de referencia histórico y moral. Su legado, coinciden muchos especialistas, no reside en su utilización como argumento político, sino en su capacidad para alertar sobre los peligros de la deshumanización, independientemente de quién la ejerza y contra quién se dirija.

 

domingo, 4 de enero de 2026

El principio de la esperanza.

 Paz Mundial Imágenes, Fotos y Fondos de pantalla para Descargar Gratis

 

Hoy, he recibido del presidente del gobierno y Secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, un correo que ha dirigido a la militancia . En él hace una serie de observaciones que me gustaría compartir con vosotros y vosotras por dos razones: una, porque dice verdades como puños; otra porque es de justicia valorar lo que desde otros lados se denigra y denosta.

Aunque haya quien piense que no es un tema muy propicio para unas fechas como estas, que mejor que tener una visión y una reflexión frente al porvenir. 2026 va a ser un año "caliente" dentro y fuera de nuestras fronteras, de eso ya no cabe duda.

En los últimos siete años, España ha demostrado que otra forma de gobernar es posible. Los avances económicos, sociales y medioambientales logrados no son cifras frías: se traducen en estabilidad, en cohesión social y en una vida más digna para millones de personas. Nuestro modelo funciona y es reconocido fuera de nuestras fronteras, pero quienes creemos en la justicia social sabemos que nunca basta. Aún hay desigualdades que duelen, empleos que crear y salarios que dignificar. Precisamente por eso, no podemos detenernos.

Hoy, más que nunca, el socialismo es también una responsabilidad que trasciende nuestras fronteras. En un mundo marcado por el resurgir del autoritarismo, las amenazas imperialistas y la normalización de la violencia, España se ha convertido en una voz firme frente al avance de la ultraderecha internacional. Mientras asistimos con preocupación a intentos de injerencia sobre pueblos soberanos que conculcan el Derecho Internacional por intereses económicos, aunque sea para acabar con dictaduras, como Venezuela, o al respaldo de grandes potencias a guerras que vulneran el derecho internacional y provocan un sufrimiento insoportable, como ocurre en Gaza, nuestro país defiende la paz, los derechos humanos, el multilateralismo, el Estado del Bienestar, el feminismo y la justicia climática. Esa posición no es neutral: es profundamente política y profundamente humana.

El socialismo representa, hoy, una trinchera ética frente al cinismo y la ley del más fuerte. Como recordó Ernst Bloch al hablar del “principio de la esperanza”, el progreso no avanza solo: hay que defenderlo, especialmente cuando está en peligro. Los y las socialistas tenemos ese deber moral frente al imperialismo, la guerra y la desigualdad.

Mañana, cuando lustréis los zapatos a la espera de la llegada de los Magos, pensad que podemos aportar cada uno de nosotros y nosotras, desde el socialismo, para mejorar, aunque solo sea un poco, la vida de las personas.  No tenemos ni incienso, ni oro ni mirra, pero sabemos luchar por la justicia, la igualdad y la dignidad.

FELICES REYES.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Carta abierta a un patriota ultracatólico.

 

 



 

Estimado (por cortesía) patriota ultracatólico,:

Me dirijo a usted cuando nos vamos aproximando al fin de 2025, un año duro para quienes creemos en los derechos humanos y, sobre todo, en la solidaridad

Hace tiempo que renuncié a entender cómo alguien que sigue las directrices de defender a la Patria, en este caso a España, impulsa con su voto y su opinión a aquellos que quieren acabar con una parte de quienes la forman a través de una involución que nos hace retroceder medio siglo. Una patria excluyente, identitaria y rígida que en nada responde a la realidad; una patria que no es una comunidad diversa y cambiante, sino una identidad cerrada, que exige homogeneidad cultural y lealtad absoluta, y que se define tanto por lo que es como por quiénes quedan fuera. Eso no es España, ni tampoco lo que queremos las personas de bien para nuestros hijos e hijas, y futuras generaciones.

Por si fuera poco enarbola también la bandera del ultracatolicismo. Imagino que en estos  días habrá vivido una fervorosa fe en la Noche buena y la Navidad recordando el nacimiento de Jesús. Pero también le señalo que si lo ha hecho así, si ha sido capaz de acercarse al Portal, tras haber defendido una políticas xenófobas, homófobas y patrioteras, nada más lejos del mensaje evangélico.

Al igual que en el  caso de la Patria, también hace tiempo que renuncié a entender cómo alguien ultracatólico, o por lo menos que lo predica, puede estar tan alejado de las palabras de lo que es el fundamento del cristianismo, base del catolicismo. Porque lo que Jesús predicó (o así se cree) no es otra cosa que amor al prójimo, sin distinción de extranjeros, marginados o "diferentes". El Evangelio pone a la persona en el centro, usted pone a la patria, el orden y el poder  por encima de la persona. En resumen, su pastiche de patria y ultracatolicismo entra en profunda contradicción con el mensaje evangélico en varios aspectos centrales del cristianismo. No es una diferencia menor o interpretativa, sino un choque de núcleos éticos del Evangelio.

Sé que de nada servirá esta carta, ni su contenido, para que le haga mella en ese fanatismo que día a día desgasta los valores democráticos de nuestro país. Pero por lo menos esta humilde mujer socialista, que lleva más de media vida peleando por los derechos y para mejorar la vida de las personas, no va a callar ante esos desmanes provocados por usted y quienes han decidido una involución perversa.

Y termino con un versículo de Juan 4:20 que resume mi comentario: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto".

Pues eso.