domingo, 18 de junio de 2017

No entiendo los anuncios

Hace tiempo que lo vengo diciendo: no entiendo ese mundo que nos ofrecen los anuncios publicitarios, sobre todo en estos últimos tiempos.

Empecemos por los de ciertas patologías: jamás  un hombre sufre de estreñimiento, al igual que una mujer nunca tendrá diarrea. Personas de edad medio tullidas se convierten en protagonistas de Dirty Dancing con solo untarse una pomada. De los geles de placer ya ni hablo...

Los hogares siempre se amueblar con objetos de esa marca que convalida el Camino de Santiago si logras salir de sus almacenes. Las madres compran dos barras de fuet para un regimiento y se asombran de que no dure ni un día; vamos ni el milagro de los panes y los peces.

Ya de los anuncios de limpieza ni hablo: como ejemplo  ponen baños y cocinas que son dignas del castillo de Mordor... Y qué decir  de los padres que para quitarle los temores al niño en su nuevo colegio se pone a jugar con guisantes, arroz  y granos de maíz. Ni te cuento como va a ser la factura del psicólogo.

Mi único consuelo son los anuncios de perfumes masculinos. De esos me gustan todos. No por nada, sino por que les encuentro una alta calidad estética y una muy buena realización... Bueno, la verdad es que los chicos que salen deben de ser de otra galaxia, porque en el metro no he visto ni uno.

Pues eso... No entiendo los anuncios...

Sed felices.

sábado, 10 de junio de 2017

Hazme teatro

Justo hace una semana partía hacia la ciudad gallega de Ferrol para participar junto con mis compañeros de Unicornio teatro en el festival de teatro aficionado EsteNaRúa. Nos habían seleccionado por nuestra función de Divinas Palabras, lo que nos causaba una gran satisfacción y, a la vez, tremenda responsabilidad: representar a Valle Inclán en su tierra natal.

Tengo que aclarar, mis querido lectores, que EsteNaRúa es un
Festival de teatro aficionado que nos sorprendió con una maravillosa acogida y una magnífica organización. El hecho de que nos adjudicarán el teatro Jofré, que está conmemorando en este año su 125 aniversario, ya fue un gran regalo.

Pero este artículo, mis queridos lectores, no está concebido para hablar de nuestro éxito bajo la dirección de Chete Guzmán, sino para poner el foco en el teatro aficionado que es del que formamos parte y cuyo presente se discutió de una interesante mesa de debate.

En ella se señalaron muy interesantes puntos de vista, entre los que quiero destacar uno. la labor social que hacemos los actores y actrices aficionados. Porque sin perder ni un ápice de calidad, al igual que las ONG's, llegamos donde las entes oficiales y profesionales no llegan.Todo a base de un esfuerzo de voluntariedad y pasión por este arte, y que siempre va a tener un coste que corre a cargo de la compañía.

Dicen que sarna con gusto no pica, pero estaría muy bien que la administración, los patrocinadores, la sociedad en general tome conciencia que decir aficionado (amador en gallego, que suena precioso) no significa poca calidad. Simplemente que se hace sin ánimo de lucro, lo que viene siendo por amor al arte.


En fin, mis queridos lectores, que aquí me tenéis, al pie del cañón y a la espera de que suba el telón de la próxima función y haceros teatro desde el alma.


Sed felices.


lunes, 29 de mayo de 2017

Martina y su abuela Elena van al zoo

Martina y su abuela Elena
como hoy hace sol
han decidido visitar el zoo.

Come rica miel el enorme oso
y baila contento
¡Es que es tan gracioso!

Nadan varias focas en una piscina
tocan las palmas
y comen sardinas.

Tan alta, tan alta ven a la girafa
que la pobre abuela
se pone las gafas.

¡Qué boca tan grande tiene el hipopótamo,
cuando bosteza
se come hasta un barco!

El león de gran melena duerme tranquilo,
pero la leona inquieta pasea
y lanza un rugido.

Algunos  monos juegan al pilla pilla,
mientras otros traviesos
se hacen cosquillas.

¡Hola, hola, niña! Escucha Martina
¡Un pájaro que habla!
—contesta sorprendida.

“Se les llaman loros"—dice la abuela—
pueden charlar,
vienen de la selva.

Martina y su abuela Elena regresan a casa.
Están muy contentas.
Ya sale la luna y el día se acaba.



In memoriam de la inolvidable Gloria Fuertes y dedicado a mi pequeña nieta Martina.





lunes, 22 de mayo de 2017

Yo estuve anoche en Ferraz

Permitidme mis querido lectores que hoy, aún agotada y apenas sin dormir, os quiera transmitir mi profunda alegría, si es que soy capaz de hacerlo con palabras. Pido disculpas de antemano por la, quizá, falta de humildad al sentirme hoy algo heroína.

Hace unos tres meses un compañero, Rubén, de la agrupación de Rivas me escribió a través de la redes para hacerme una sola pregunta: ¿cómo podemos ayudar a Pedro Sánchez?Yo, que como todos sabéis soy una defensora a ultranza de ese canal de comunicación contesté: hagamos un grupo en Facebook. Erámos tres solo. Ayer conseguimos 87 votos en nuestra agrupación, doblando a los de Susana Díaz, prólogo de lo que sería el triunfo en toda España.

Yo estuve anoche en Ferraz y, confieso, que al final del discurso de Pedro, se me saltaron las lágrimas. Dos campañas electorales llenas de presión por los medios, el sorpasso de Podemos e IU, investidura de Rajoy con la abstención de la mayoría del PSOE quedaban atrás. Delante un tiempo apasionante de reconstrucción del partido y del socialismo español. Recordé a mi abuela Ro y aquellas historias de la guerra.Y cuando todos cantamos la Internacional entendía más que nunca sus palabras: "(...) ¡Agrupémonos todos en la lucha final...!"

Ayer fue la victoria de la militancia entorno a un líder, sin miedo, sin nada que perder, porque ya nos lo habían quitado aquellos que piensan que el partido les sirve y no ellos al partido.Queríamos esa victoria contundente, nos la merecíamos.

Por eso, y desde aquí, agradezco el apoyo de tantos que sin ser militantes me han animado a seguir. Sé que muchos que no nos habéis votado en estos últimos tiempos lo volveréis a hacer, porque nuestro triunfo es vuestro triunfo. Se han abierto las puertas de nuevo a todos los progresistas porque la Casa del PSOE es la la Casa del Pueblo, la vuestra, la de todos.

Bienvenidos!!!

viernes, 12 de mayo de 2017

De feria en feria

Me recuerdo de adolescente que como cualquier aficionada, bueno más bien obsesa de la lectura, las ferias del libro, sobre todo en mi caso la de Madrid ,eran todo un acontecimiento.

Deseaba que llegara la fecha en la que el Paseo de coches del Retiro se llenaba de casetas y las casetas de ejemplares, de títulos de todos  los géneros. Entonces, casi siempre con mis amigas, tan lectoras como yo, recorríamos esa calle improvisada tocando, mirando y oliendo (¡ah! ese aroma de libro nuevo). Comprábamos lo que nuestros ahorros daban de sí, que casi siempre era más de lo pensado.

Pero lo que más me gustaba era que el autor o la autora me dedicarán un ejemplar. Reconozco que soy muy mitómana en ese aspecto, y en mis estánterias hay bastantes libros con la firma del escritor o la escritora, algunos ya desaparecidos: Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Javier Marías, Maruja Torres, Terensi Moix....Y, avatares del destino, años después me veo siendo yo la que dedico libros a quienes con amabilidad y generosidad se interesan por mis obras. Yo soy la que contemplo a los que ahora recorren esos pasillos y se detienen a charlar y a obtener una dedicatoria.


Mis colegas en la escritura me entenderán cuando digo que te embarga una extraña emoción al iniciar la dedicatoria con las palabras siempre rituales: "¿A nombre de quién?"... Un nombre que queda impreso junto con tu obra.Siempre me parece mágico el contacto con los lectores de tú a tú. Y ya no digo cuando son asiduos y te comentan lo que les gustó tu novela o lo que se emocionaron con tus poemas que adquirieron en la feria anterior.

No niego que al finalizar la temporada no esté cansada, lo estoy. Viajas en el día kilómetros, son horas en la caseta con frío o calor, pero siempre vuelvo con esa cálida sensación de haber dejado un poquito de mí en esas palabras ya definitivas:

"(...). Gracias, con mi amistad, Elena M.


Sed felices.

domingo, 30 de abril de 2017

Tres son multitud


 
No cabe duda de que en toda la historia del socialismo contemporáneo español encarnado en el PSOE son estos últimos años  los más difíciles a los que se ha tenido que enfrentar.

Tras los procesos electorales de 2015 y 2016 en los que ha sufrido el acoso y derribo de los medios de comunicación a favor de partidos que fueron llamados emergente - actualmente, van más a la deriva que otra cosa-, y del enemigo tradicional, el PP, que culpaba una y otra vez de la crisis económica a Zapatero, mintiendo también una y otra vez, a sabiendas que estábamos ante un hecho de carácter global, la bomba estalla dentro del propio partido en aquellos Idus de octubre de 2016.

Aunque soy mujer bastante inconformista y rebelde a pesar de mis años, siempre he sido muy consciente que si militaba en un partido debía acatar las decisiones que se tomaran democráticamente. Por eso, en aquel momento, sentí que algo se rompía dentro de mí.Muchos compañeros y compañeros estábamos agotados después de meses de soportar presiones, pinzas y encuestas arbitrarias.

Había peleado contra viento y marea, en la medida de mis posibilidades, apoyando en las dos elecciones a Pedro Sánchez, mi candidato, mi secretario general y la persona que me convenció de que un cambio- aún tragando las concesiones a los bisoños partidos- era posible. Pero no, no lo fue.
Los "intereses del Estado" obligaban a esa abstención técnica- eufemismo para llamaruna bajada de pantalones- que volvía a poner en la presidencia del gobierno de España a quien, en mi opinión, es el peor gobernante después de Fernando VII.

Pero para que eso sucediera debía caer aquel que decía machacona e incómodamente para los que no querían unas terceras elecciones que NO era NO.

Han pasado los meses y esas tres posturas tienen cara, nombre y apellidos. En el lado de la abstención Susana Díaz (aparato puro y duro) y Patxi López (donde dijo digo luego dijo Diego); en el otro lado, sin haber cambiado su posición Pedro Sánchez.

Ya, ya sé, mis queridos lectores, que mi visión es subjetiva. Claro, como la de todos los que defienden a los otros dos candidatos. Pero hay una diferencia. De Díaz y de López ya sabemos lo que podemos esperar. Pedro Sánchez lo tiene que demostrar porque no le dejaron en su momento.

Para las bases del PSOE, entre las que me encuentro, fue un mazazo el "golpe de estado interior" que defenestró al primer candidato elegido democráticamente, demostrando la incoherencia de aquellos que defienden fuera el apoyo popular y no lo permiten dentro de su propio partido.

Yo soy socialista, lo mismo que soy morena, lo llevo en mi ADN. Y siempre estaré al lado de quien defiende el principio básico de mi ideología que es la igualdad, y siempre de abajo hacia  arriba. Por eso mi apoyo es para Pedro Sánchez, por eso.


Los demás sobran.

Sed felices.

(Fotos Carmela Sanz)



domingo, 23 de abril de 2017

Los recolectores de libros

Después de siglos de evolución, la Humanidad había conseguido  progresos inimaginables. Quizá, lo más digno de señalar pudiera ser la capacidad de obtener  los conocimientos sin esfuerzo.

Cuando un niño o una niña nacían perfectamente sanos, pues la ingeniería genética había conseguido erradicar todas las enfermedades congénitas, se les implantaba un chip en su cabecita, que era alimentado durante todo el desarrollo de las criaturas con los datos necesarios para que, cuando llegaran a la edad adulta, se incorporaran al puesto de trabajo para el que se les había criado. Ya no hacían falta colegios ni universidades. Había trabajo para todos, porque la natalidad hacía muchos, muchos años que se había controlado, por lo que los nacimientos eran estrictamente los necesarios y del sexo que se determinaba.

La esperanza de vida era muy larga, siempre con buen aspecto gracias a los avances de la cirugía plástica, y la muerte, cuando llegaba, se paliaba sin ningún dolor ni sufrimiento, porque era fulminantey con fecha fija. Así estaba implantado en el chip de nacimiento.

El medio ambiente era perfecto. Grandes máquinas productoras de oxígeno trabajaban día y noche para que el aire fuera lo más puro posible, ya que los árboles habían desaparecido mucho tiempo atrás. El agua se reciclaba hasta que quedaba tan pura y cristalina como la que pudiera surgir de un manantial.

La ciencia, la ingeniería habían alcanzado tan grandes cotas de excelencia que podía resolver prácticamente cualquier problema.La humanidad vivía el presente con el optimismo que produce el saberse a salvo. No se pensaba en el futuro porque ya se vivía en él. El pasado no existió jamás.Nada había que recordara el ayer, nada, porque ya no quedaban libros.

Bueno, eso no era del todo cierto. En un lugar recóndito, escondido, un grupo de hombres y mujeres que se llamaban así mismos Los recolectores de libros habían ido guardando durante generacionesen santuarios  los ejemplares que se fueron salvando de la destrucción por su inutilidad. Al fin y al cabo ya no hacían falta, porque nadie sabía leer y escribir: no era necesario.

Pero los recolectores no habían perdido esa capacidad, porque de otra manera no habrían podido reunirse para celebrar los rituales mensuales de lectura y sobre todo el Día de los Grandes Libros, que, aunque no conocían el motivo exacto, celebraban  cada 23 de abril. Ese día los recolectores de los cuatro confines del planeta se reunían  para leer relatos en comunión, en compañía.

Cervantes, Shakespeare, García Márquez,… Cientos, miles de autores que habían desaparecido hacía muchos, muchos siglos  volvían a vivir a través de sus obras, en todos los idiomas, en todas las voces, en todos los confines de la Tierra. Novelas, poesías, ensayos, recobraban el sentido que alguna vez tuvieron de expresar el momento, las sensaciones, las historias y las tradiciones construidas a través de las palabras y que la tecnología despreciaba por su inutilidad.

También la ceremonia de la Gran lectura servía para dar la bienvenida a los nuevos lectores, aquellos niños y niñas que habían adquirido la capacidad de interpretar la escritura y por tanto de leer. Amaranta era una de esas niñas. Sus padres, sus abuelos, sus tatarabuelos fueron también recolectores de libros. Ella ya tenía siete años y durante los dos últimos se había estado preparando para este gran día.Vestía con la túnica de color blanco de los novicios, que se distinguía de las de color azul  que llevaban los recolectores ya más veteranos. Nerviosa, se agarraba a la mano de su madre, quien de vez en cuando la sonreía para transmitirle tranquilidad. Ella también recordaba la primera vez que leyó frente a la Comunidad y  la sensación de gran responsabilidad que sentía.

Orxius, el hermano mayor de Amaranta, por el contrario estaba exultante. Él ya era un lector desde hacía tres años y estaba deseando que le llegara el turno de lectura. Como nieto del Gran lector muchos le contemplaban como posible heredero del cargo y por tanto tenía que ir demostrando su valía.Porque no se trataba solo de leer, de que las palabras sonaran, sino de sentir lo que las palabras querían decir y hacer. Se trataba de que los que escuchaban también las sintieran.

Las antiguas leyendas contaban que cuando los libros existían como objetos cotidianos no todas las personas los amaban. De hecho, la falta de consideración hacia ellos, de no creerlos valiosos  por su contenido ni por el continente, hicieron que, como muchas especies animales y vegetales, se extinguieran, salvo en pequeños reductos que se llamaron bibliotecas.

Poco a poco los seres humanos dejaron de escribir y por tanto leer. Primero fueron sustituyendo las palabras escritas completas por abreviaturas y luego estas por símbolos que expresaban emociones u objetos, como fue en sus comienzos con los jeroglíficos. Finalmente,  la imagen  venció a la escritura. Nadie, aparentemente, tenía ya  libros en ninguno de los cincos continentes.

Los libros se hicieron invisibles.