sábado, 15 de diciembre de 2012

Tango

Hay una vieja película argentina de los años treinta que se titula La vida es un tango. Debo de confesar que no la he visto, pero ya por el título me supongo que el argumento será tan dramático como suelen ser este tipo de música. Pero hoy no voy a hablar de amores desgarrados ni de pisitos a media luz, sino quiero hacer una metáfora con el tango, pero bailado.
Mi padre, que fue un gran bailarín, me enseñó a bailarlo, o mejor dicho a medio bailarlo, pues tengo que reconocer la gran dificultad que tienen los trenzados, giros y pasos de este baile, en los que la sincronización de la pareja tiene que ser milimétrica. De no ser así, pisotones y tropezones convierten en una parodia deslucida este maravilloso baile. Los tiempos son fundamentales, ni antes ni después debe darse ese avance o ese retroceso, en el que la proximidad de los cuerpos hace que sean casi las vibraciones de los músculos al compás de la música lo que lleve el ritmo.
Pues bien, en la vida cotidiana mucha veces nos pasa lo mismo. Podemos ser grandes bailarines, pero si no somos capaces de sincronizarnos con aquel con quien nos ha tocado bailar, es muy difícil salir bien parado del trance.
Como he dicho, el "tempo" es el que nos va a marcar. No vale ir por delante ni vale quedarse una nota más atrás. No vale pisar y decir lo siento. El tango ya ha quedado deslucido y sin compás..

Sed felices.

jueves, 13 de diciembre de 2012

El portero del prostíbulo: ante la adversidad, oportunidad.





Hay un cuento recogido por Jorge Bucay que tiene por nombre El Portero del Prostíbulo. Es una magnifica parábola acerca de lo que significa afrontar la realidad con decisión y saber que ante la adversidad no hay mejor reacción que la de querer avanzar, incluso cuando las circunstancias pueden ser las peores.
En este cuento, que recomiendo lean[1], nos cuentan como un hombre, un pobre hombre es capaz de convertir la adversidad en oportunidad.
En una sociedad como la actual, en la que nuestros objetivos se han basado en el tener, y en el que cualquier dificultad que se nos presenta, nos provoca pánico, el cuento de Jorge Bucay abre una nueva perspectiva.
¿Por qué ante las mismas circunstancias, unos triunfan y otros no? ¿Por qué teniendo algunas personas lo que llamaríamos condiciones que preconizarían un futuro negro, al cabo del tiempo resultan ser los triunfadores? Todos tenemos en la mente personajes de las más variadas actividades humanas cuyos principios no auguraban lo que llegaron a ser…Personas que fracasaron en el colegio en áreas en las que luego llegaron a obtener el máximo reconocimiento, personas que se vieron obligadas a dejar los estudios a muy temprana edad, y que años más tarde triunfan en los negocios.
¿Qué hay de común en todas ellas? En que se ocuparon más en ser que en tener. Eran pintores, poetas, físicos o emprendedores, no poseedores de coches, chalets o apartamentos en la playa. Y a pesar de que en un principio la sociedad, a través de arquetipos establecidos seculares, les juzgó como “fracasos”, posteriormente se tuvo que plegar a su éxito.
Las adversidades, las crisis son incómodas, no cabe duda, pero no tienen que resultar nefastas. Los orientales escriben crisis con dos ideogramas: peligro y oportunidad. Pero este peligro es precaución, no huida. Y de la precaución  debe nacer de la reflexión, y de esa reflexión surgirá a su vez aprovechar aquella oportunidad que se nos presenta y que de haber sido otra la circunstancia, nunca, nunca, hubiéramos conocido.
Estos tiempos nos empujan al cambio. Seguramente  todos y todas estemos tan acomodados (que no satisfechos) que no nos planteamos modificar un ápice nuestras vidas. Y cuando realmente nos vemos empujados a ese cambio obligatoriamente, como puede ser un despido del trabajo, nos perdemos. Y quizás era un trabajo que no nos satisfacía y que nos obligaba cada día a levantarnos con desgana, a estar durante ocho horas esperando volver a casa para otra vez empezar…Es decir un trabajo que nos permitía tener pero no ser.
Empecemos a pensar en que estos cambios, que en principio pueden ser adversidades, se conviertan en oportunidades. Oportunidades que otros fueron capaces de aprovechar y que hoy en día se sienten orgullosos de lo que son, no de lo que tienen.

Sed felices.






lunes, 10 de diciembre de 2012

Con-vivencia

Soltó el bolso encima de la cama, y se sentó en el borde con un suspiro. Se quitó los zapatos de tacón, negros como las medias, como la falda. Últimamente gustaba de vestirse con prendas de ese color o de no color, que nunca supo definirlo. Movió despacio los dedos de los pies, un tanto entumecidos por el frío, aunque no tanto como su cabeza, después de la reunión que había tenido y de la que no había salido contenta.
En fin, pensó  a lo Escarlata O´Hara, mañana será otro día.  Se envolvió en el albornoz, se sujetó con una pinza la melena y se fue a la cocina a prepararse algo de comer.
Lo que vió la dejó sin aliento. Diseminado por el suelo aparecían  restos orgánicos, hechos trozos y que pringaban el suelo de vestigios de carne, grasa y algo de sangre.
Al lado trozos de cristal, que se mezclaban con los pingajos en un macabro batiburrillo.
Miró a su alrededor, como si de esta manera pudiera hallar solución al panorama que se había encontrado.
Una mezcla de repulsión y pena se mezclaba en su interior, cuando al entrar pisó un trozo de carne.
Y lo peor era que sabía quien lo había hecho. No cabía la menor duda.
¿Qué hacer? Porque algo tenía que hacer.
Retrocedió unos pasos al oír un ruido y vió veloz una sombra cruzar el pasillo y entrar en una las habitaciones.
Muy despacio, sin apenas ruido, se acercó sigilosa hasta llegar a la puerta. Se asomó y vió dos ojos relucientes clavados en ella.
- ¡Robin, gato malo!- gritó al animalito, que todavía se relamía con el banquete.
Una vez más su glotona mascota se la había jugado, tirando al suelo el plato con los restos de carne guisada que habían sobrado de la comida y que ella pensaba aprovechar para cenar.
Robin la miró con sus ojos verdes y maulló, lenta y suavemente, como si pidiera disculpas. Ella se acercó y rozó con sus dedos el suave pelo naranja y blanco del felino, que ronroneando, se froto en sus piernas, como muestra de arrepentimiento.
- ¡Que voy a hacer contigo!- exclamo, ya con media sonrisa.
Y dando la vuelta, se dirigió resignada a limpiar los restos del desastre. Al fin y la cabo no dejaban de ser riesgos de la convivencia, que nadie dijo que fuera fácil.

Sed felices.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Las sombras de Grey o el porno de mamás

No, no las he leído, vaya eso por delante, y tampoco está en mi ánimo el leerlas de inmediato, aunque la verdad sea dicha que, después de ver el último artículo sobre esta trilogía me pica la curiosidad, sobre todo al observar que lo denominan el porno para mamás.
No sabía que hay porno para madres, padres, carteros o inspectores de Hacienda, pero mira tú por donde, debe ser así.
En fin, que ya sin poder resistirme, me he zambullido en dicho artículo, en el que se cuentan las tremendas visicitudes que está sufriendo el equipo que va a convertir esta literatura en película, porque se niegan a  que sea una película pornografica.  Vaya, pienso, partiendo de la calificación graciosa de "porno para mamás", no me imagino que los gionistas la vayan a transformar en una de Walt Disney....
En fin, que no hay como dar con la clave para vender libros, aunque esas claves no sean nada innovadoras. Al fin y al cabo, el centro argumental de esas cincuenta sombras son las relaciones sadomasoquistas, que ya con el inefable Marqués de Sade están recogidas literariamente en obras como Justine, o en una época más próxima en Historia de O.  Tal vez, como pasa con otras obras literarias, a la gente le cuesta acercarse a los clásicos.
Una, que anda entre escritores- lo siento, sé que son malas compañías- oye quejas y suspiros de lo difícil que es conseguir que a uno le lean o simplemente que le publiquen, contempla asombrada el éxito de esta escritora británica E.L. James, cuya calidad literaria está en entredicho, y que parece ser fue en principio un apéndice de Crepúsculo, best seller también amoroso, pero esta vez de vampiros y hombres lobos.
No es mi intención hacer una critica formal de estas obras que, ya he dicho al principio, no he leído, ni siquiera de la  actividad sexual que refiere, ya que cada uno es muy libre de obtener placer, si es consentido, por supuesto. Simplemente he querido, en esta noche rural, tranquila y reposada en la que me he sorprendido por este artículo, compartir con vosotros la curiosidad del éxito de una trilogía fundamentada en las relaciones de dominación (varón) y sumisión (mujer) , en pleno siglo XXI, y en unos tiempos en los que muchas nos dejamos las uñas en el teclado y los tacones en las aceras para remarcar que cualquier relación entre hombres y mujeres, ya sea sexual, laboral u otra , tiene que basarse en la igualdad.
¿Porno para mamás?... ¡Cómo está el patio!.

Sed felices.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Tiempo dormido

Escribo esta entrada con el eco de la campana llamando a misa de siete, el acontecimiento social más importante, después de la misa mayor.
Acabo de volver de dar un paseo, comenzado entre dos luces y ya de noche al llegar a casa, donde me recibe el olor y el calor de  la leña  ardiendo en la chimenea.
Me preparo un té y me siento al ordenador, esperando que la conexión wifi del móvil no me traicione y me permita escribir esta entrada completa.
¿Qué os cuento en esta tarde de otoño vestido de invierno? Si queréis os puedo hablar de la tranquilidad de los campos, esta mañana, cuando todavía blancos de escarcha, recorría los caminos linderos, junto al río. También os puedo describir el olor del pan, cociéndose en la tahona, junto con la perrunillas y los mantecados, que inundaba toda la calle, cuando fui a comprarlo. O quizá, mejor, os relato la conversación con el alcalde, sobre la fabricación de orujo, en la puerta de uno de los pocos bares que existen en este pequeño pueblo, en donde he venido a refugiarme de tanto quehacer cotidiano.
Lo que más me llama la atención y me seduce es la sucesión del tiempo en estos lugares. Parece, incluso físicamente, que corre más lento, más concienzudo, como si cada minuto se quedara un  poquito en suspenso, aspirando la serenidad del ambiente. Es algo tangible, que se puede respirar, y a lo que te quedas por instantes enganchada.
Emana de la propia tierra la sensación de paz al recorrer los caminos vacíos, al contemplar los campos dormidos, abiertos en surcos, esperando que la primavera los preñe de semillas, que se elevaran como espigas hacia el cielo. Mientras reposan bajo el manto blanco del rocío helado.
Vuelvo a escuchar la campana, esta vez dando la media. Si me asomara, vería la torre de la iglesia, de románico tardío, con sus cuatro ojos numerados, iluminando la fuente y los cipreses de la plaza y el silencio de la noche.
Y con ese silencio os dejo, transformado en paz de espiritu, que quisiera poder guardar, como se almacena el más preciado elixir, para cuando tenga que volver al fárrago del día día.

Sed felices. Yo lo soy.



martes, 4 de diciembre de 2012

Amor en los dedos.

- ¡Por fin!
- ¡Vaya recibimiento!
- Es que se me estaba haciendo eterno....
- Bueno, pues estoy aquí...
- Ya, ya lo veo.... ¿Has pensado en mi?
- No te me has ido de la cabeza en todo el día, era como un molinillo.
- Jajajaja....
- ¿Por qué te ríes..?
- No sé, me haces gracia. ¿Y que pensabas?
- Pues ya lo sabes.... No hace falta que te lo diga.
- Es que me gusta que me lo repitas....
- Pues... en tí, en como te veía, en la luz que resbalaba por tu cuerpo, el brillo de tus ojos, de tus labios...
- ¿Y que más ?....
- Ya te lo dije anoche...
- Bueno, pero ayer es ayer y hoy es hoy. La verdad es que estabas bastante más locuaz. Debió ser la sopresa.
- Pues sí, quizá. Es que no me esperaba que hicieras lo que te había pedido.
- Considéralo un regalo de Papa Noel adelantado.
- Jajaja.... ¿Entonces en Reyes?
- En Reyes..... Espera...
.........................................................................
- Ya. He ido a buscar un enchufe. Se me estaba quedando el móvil sin batería.... ¿De qué hablábamos?
- De la foto que me enviaste anoche, tuya, vestida, o desnuda,  de encaje negro.
Los dedos de ella se detuvieron un instante en el teclado del WathsApp, y luego volaron veloces por las teclas....
- Anda, amor, dime, otra vez,  lo que sentiste al verla.....

Sed felices

domingo, 2 de diciembre de 2012

Inquietud tentadora.

No tengo hoy nada que contaros, o quizá serían tantas cosas....
Como una es disciplinada y tiene la costumbre de escribir cada dos días, me veo en la obligación de afrontar el vacío de este blog y llenarlo de palabras, aunque esas palabras no tomen forma por que las ideas se han acomodado en el fondo de mi mente y se niegan a salir en un orden lógico.
Bueno, tampoco es del todo cierto que no pueda hablar de cosas, conocida es mi capacidad verbal, pero no sería interesante y además estaría mi exposición teñida de un cierto excepticismo por las cosas y las personas, sobre todas por algunas que hasta ahora formaban parte de mi existencia diaria.
Últimamente mi espíritu está inquieto, bueno siempre lo está, pero en estos últimos tiempos más, con ganas de volar, de alejarse de una cotidianeidad que se me presenta un tanto gris y monótona. Y eso no es nada bueno para mi, pues si hay algo que me mata es el aburrimiento.
Sé que de cara a la galería mi vida puede parecer de todo menos aburrida, si  la medimos por los parámetros de la mayoría. Pero como la vara  es la mía, no puedo por menos que sentir que me acerco a ese límite en el que el cuerpo y el espíritu me pide un giro, quizá un nuevo horizonte.
Seguro que muchos de mis lectores estarán pensando en lo mismo: año nuevo, vida nueva , y haciéndose promesas de cambio en algunos aspectos, ya sean físicos (el clásico dejar de fumar) o anímicos (romper o retomar relaciones) en esa búsqueda constante de la felicidad.
Y es que la vida es muy corta para aburrirse ¿no? O quizá es que yo pido mucho. No lo sé, pero esta inquietud que me ronda y que me empieza a susurrar al oído es muy tentadora,  y reconozco en ella  lo que  siempre me ha impulsado a abordar nuevas metas  cuando he creído agotadas las presentes.
En fin, que por delante tengo varios día para reflexionar si con el nuevo año cerraré algunas puertas que ya no tienen interés y abriré nuevas ventanas que dejen entrar el aire fresco de los nuevos proyectos.
¡Qué tentación!

Sed felices. Solo quedan 29 días.