domingo, 15 de junio de 2014

De oca a oca

Siempre me fascinó el juego de la Oca. No solo la dinámica de jugarlo sino el propio tablero, con sus dibujos artísticamente confeccionados- por lo menos en el que yo tenía de niña- que recorrían esa espiral, esa concha de caracol que desembocaba en un jardín idílico como el propio Paraíso. Pero hasta llegar a él había que evitar- eso era lo más emocionante- los peligros de caer en el pozo,  la cárcel, la posada, el laberinto o en el peor de todos, en la muerte, cuya efigie con forma de calavera  te indicaba que había que volver a empezar. La otra cara de la moneda, la fortuna,  la representaban el puente- de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente- , los dados- de dado a dado y tiro porque me ha tocado-, las ocas- de oca a oca y tiro porque me toca-, que nos ayudaban a salvar los riesgos y a alcanzar el triunfo final que representaba la casilla 63, y a la que había que llegar con la tirada justa.

He leído recientemente  que el origen de este juego no está claro, aunque existe desde hace mucho, mucho tiempo. Lo relacionan con el asedio del Troya, la corte de los Medicis e incluso puede ser un simulacro del Camino de Santiago inventado por los templarios. De lo que no cabe duda es que algo hay de similitud en este pasatiempo con la existencia humana, y debió ser ésta, en un momento en que la influencia de lo mágico envolvía al humanidad, la que inspiró su creación.

Peligros, trampas, oportunidades que hay que sortear y aprovechar, a veces al albur del azar y de la imaginación, a lo largo de esta aventura que es la vida y desembocar en ese jardin en que podamos encontrar el reposo y la tranquilidad.

Lanzad los dados y....

Sed felices.




lunes, 9 de junio de 2014

¿Pasado y futuro? No, gracias.

Se sabe, se escribe, se aconseja: vive el presente, carpe diem, a vivir que son dos días....

No sirve:  seguimos, indefectiblemente, mirando hacia el pasado y pensando en el futuro, unos aferrados a aquello que alguna vez les  hizo felices, creyendo que quizá lo vuelvan a encontrar; otros regodeándose masoquistamente en el dolor pretérito y proyectándolo en todas sus actuaciones futuras.

Es difícil, muy difícil intentar vivir solo hoy. Nos han enseñado a que debemos trabajar el presente para asegurarnos el futuro, de tal manera, que nos olvidamos de que eso no existe, solo es una necesidad de imaginar para salir del tedio que nos invade en el día a día.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, nos dice el poeta en su elegía. No es cierto, más allá de nuestra memoria selectiva, que en algunos casos solo recuerda los momentos felices de un ayer- que no va a volver-, precisamente porque el el hoy no nos llena.

Pasado y futuro: dos conceptos acuñados para que nos agarremos a ellos como tablas de salvación cuando no sabemos gestionar el presente. Tendríamos que ser conscientes de que si nos instalamos en la añoranza de un pasado en el que situamos nuestra juventud, a las personas que han desaparecido y que no tiene ya posibilidad de volver a nuestra vida,- aquellos maravillosos años de las pandillas y de la falta de obligaciones-, solo conseguiremos caer en una depresión frustrante. Nada vuelve.


Por el contrario, al mirar el futuro como una incógnita que nos solucione nuestro momento actual, la ansiedad se apoderará de nosotros. Es esa zanahoria delante de nosotros que nunca se alcanza y que los políticos manejan hábilmente para ocultar su ineficacia en solucionar los problemas presentes.

Hay que vivir ahora, en este momento, querido lector, que pasas tus ojos por estas palabras: ahora, no hay más.

Sed felices.

lunes, 2 de junio de 2014

Hombres (*)

¿Todos los hombres son iguales? ¿Es el cromosoma Y tan impositivo que hace que las conductas masculinas, salvo ligeras variaciones, se repitan de padres a hijos, de generación en generación?¿No importa que seas un guerrero batusi o un urbanita de Nueva York para que se respondan a los mismos estímulos primarios?

Estas preguntas se abren paso en mi mente en este primer día del mes de junio, cuando el sol y el azul del cielo nos abre ya la puerta para que vislumbremos el verano.

No se piense que este post va a ser una crítica del comportamiento masculino, ni una reivindicación feminista, no. Simplemente es, como muchas de mis entradas, una reflexión nacida de alguna que otra circunstancia por la que se ha desarrollado el fin de semana.

Como muchos de los que están cerca de mi saben, los hombres han sido fundamentales en mi vida porque siempre he estado rodeada de ellos. No, no, no voy por ese camino (sonrisa pícara). Mi relación proviene desde mi más tierna infancia, ya que soy la única chica de una familia de cuatro hermanos. Luego, la naturaleza me bendijo con dos hijos varones, por lo que puedo presumir de conocer un poco, aunque solo sea por supervivencia (sonrisa irónica), el género masculino.

También profesionalmente he tenido la oportunidad de establecer relaciones más con hombres que con mujeres, e incluso en el plano de la amistad he llegado a decir en ocasiones que muchas de mis mejores amigas son hombres ( sonrisa de complacencia). Pero siempre me he encontrado en situaciones en las que, de manera metafórica, sea cual sea su origen o condición, los hombres se golpean el pecho cual gorilas del Virunga, haciendo brotar esa condición que les persigue desde el homo erectus: poner los co... sobre la mesa.

Bien, pues después de todo esta disertación, se entenderá que, a estas alturas, todavía no alcanzo a comprender muchos esos comportamientos masculinos.Y yo creo que se trata, únicamente de un problema de comunicación, de apertura de las exclusas cerradas a las emociones abiertas y sinceras. Cuando una mujer pide explicaciones, el hombre suele cerrarse como una chirla a la que le echas limón o salir del embolao con un "mujer que caracter tienes" o " no entiendo porque te molesta tal y cual".... Y eso ya sean parejas, hijos, padres o hermanos.

Tengo  certeza de que los hombres y las mujeres sí somos iguales intelectualmente, pero estamos a años luz emocionalmente.

En fin, que a pesar de todo y de todos, como dice la coplilla: "ni contigo ni sin ti...."

Sed felices.

(*)La autora de este artículo es consciente de las excepcionalidades. Cualquier parecido con algún conocido de la autora es pura coincidencia.



lunes, 26 de mayo de 2014

El rapto de Europa

Uno de los episodios más conocidos de la mitología griega y reproducido hasta la saciedad por el Arte es el del rapto de Europa. Una  muchacha fenicia de la que se enamora Zeus, y es arrebatada por éste transformado en toro blanco y llevada a la isla de Creta.

Como ya sabéis, mis queridos lectores, gusto de hacer analogías con situaciones pasada y presentes o actuales y de ficción, y este episodio legendario me lleva a reflexionar sobre lo ocurrido ayer, intentando imaginar que fue un rescate de la Europa raptada por los malditos mercados.

En primer lugar debo apuntar que el resultado no me sorprendió en absoluto. Como se suele decir, aquellos barros trajeron estos lodos. Tras siete interminables años de crisis (curiosa cifra bíblica) los ciudadanos están más que hartos y ayer, en la primera opotunidad que tuvieron de clamar de una manera democrática lo hicieron, culpando a los dos bloques que durante años han liderado las políticas europeas: a los socialistas y conservadores. El voto depositado ayer en las urnas también ha abierto la puerta a pequeños partidos que con mensajes más ilusionantes han hecho pensar que las cosas se pueden hacer de otra manera. Pero ¿eso es cierto?

Sería muy exhaustivo, y este  no es el escenario, hacer  análisis pormenorizado de la situación de todos los partidos; seguro que hoy invaden los medios de comunicación y, además, por mentes más sesudas que la mía. Pero sí quiero comentar tres datos que me llaman poderosamente la atención.

El primero de ellos es el del claro ganador moral de estas elecciones en España: Podemos. Sorprende que en solo cuatro meses haya conseguido este resultado, sorprende. Bueno, habida cuenta de que era un mediático tertuliano de la Sexta y que llevaba vendiendo (en el mejor sentido de la palabra) su mensaje desde hace más de un año, lo de lo escueto del tiempo no es tan exacto. Por otra parte, me parece curioso que en la papeleta de votación no apareciera ningún logo, sino la cara de su líder, Pablo Iglesias, quien con su pelo largo y barba daba un poco la imagen de un estampa religiosa. No es nada habitual, por no decir que es la primera vez que lo veo, que un partido personalice tanto en un solo miembro su mensaje... Porque ¿quién forma, además de él, parte de esa candidatura que garantice su programa? Ójala que ese mensaje tan de Obama, We can, cuaje, lo digo sinceramente, porque ya no se trata de decir, y decir muy bien. Ahora hay que llevarlo a cabo, y cuando se llega tan alto en tan poco tiempo... El Parlamento europeo no es una tertulia de la Sexta.

Otro caso es el del Frente popular francés. Tal vez el caso opuesto, pero con la similitud de prometer al ciudadano el protagonismo radical en el otro lado, exhacerbando un sentimiento racista, homófobo y fascista.

Y para terminar, solo comentar que, no nos olvidemos, estas elecciones las ha ganado el Partido Popular, el de los recortes, el de la Ley Gallardón, el de las mujeres intelectualmente inferiores, el de la pérdida de empleo.... Y todas las patadas en el culo de PSOE, que sigue sin enterarse de que han de comenzar los cambios ya.

La derecha férrea y la izquierda un reino de taifas.

Sed felices.

Fotografía: El rapto de Europa de Tiziano.

lunes, 19 de mayo de 2014

Pequeñas historias con tacones

No cabe duda de que en un panorama de actualidad tan convulso y  en el que se debaten las elecciones europeas, el campeonato de liga  y el acontecimiento del mundo mundial que significa la Champion League, la presentación de un nuevo libro de una cuasi desconocida escritora no tiene ninguna importancia, más allá de la que le da  la misma autora, su familia y amigos.

Y es que el día a día está lleno de historias trascendentes para un pequeño microcosmos que son ignoradas por el resto de la gente  pero que llenan de felicidad y tristeza a quienes las protagonizan. Historias que cuentan experiencias, vivencias que suceden a hombres y mujeres desconocidos unos de otros.

Mañana presentaré Mi vida en tacones, un libro que para mi tiene un gran significado , pues es el reflejo de pensamientos, de sentimientos que han jalonado mi existencia a lo largo de cuatro años. Un libro que nace por el deseo de lectores de mi primera novela Como el viento en la espalda, que hallaron en esos pequeños prólogos situaciones o reflexiones con los que se identificaban, y que con sus comentarios positivos me animaron a publicarlo.

Ya siento mis mariposas en el estómago. Esas mariposas que despiertan ante la emoción y la responsabilidad que me supone presentar un nuevo libro y, sobre todo, esperar la aceptación de quien tiene la última palabra.

Nada importante, lo sé, comparado con la Liga, la Champion o con la política. Solo una pequeña historia más, ésta con tacones,  añadida a este puzzle que es la Vida con mayúsculas.

Sed felices.


Mi vida en tacones se presenta mañana 20 de mayo a las 20 horas en el Centro Social de Covibar (Avd. Del deporte s/n- Rivas Vaciamadrid- Madrid).

lunes, 12 de mayo de 2014

De ferias y saraos

Comienza la semana de Feria  aquí en mi ciudad ( a pesar de nuestro laicismo celebramos San Isidro), mientras me entero de la dimisión del alcalde, instigado por la cuña de su propia madera

En un nivel más terrenal, el pasado fin de semana estuve dedicada a otras ferias, éstas del libro,   en Tres Cantos y en Alcalá de Henares, envueltas como siempre en la sempiterna queja de lo poco que se vende la literatura.

Claro que cada uno habla de la feria según le va en ella. Estando en la caseta de Alcalá de Henares (desde aquí un saludo a José, el librero) escuché a una señora, al acercarse a mirar mis libros, la siguiente frase:

- Yo cada vez compro menos libros, no quiero tanto trasto por  medio.

Algo se me rompió en mi corazoncito. ¡Llamar trasto a un libro, llamar trasto a aquello que con tanto esfuerzo había salido de mi imaginación!

Acto seguido preguntó el precio, para responder sin ninguna misericordia:

- Es que además los libros son muy caros.

No era el momento de explicar a esta dama alcalaína que tras esa obra que lucía tan atractiva, por lo menos a mis ojos de autora, habían intervenido muchos agentes para que viera la luz. No solamente yo, a quien el editor ha de liquidar los derechos de autor por ventas (único pago, además de la satisfacción, a mi trabajo) sino impresores, distribuidores, transportistas y libreros. Pero en vez de dar esta oportuna contestación, sonreí.¿Qué podía decirle?

Un rato después, cuando me dirigía hacia el aparcamiento en donde había dejado el coche, volví a ver la mujer quejosa del precio de los libros. Estaba sentada en una terraza con varias personas tomando unas tapas y unas cervezas. Si entrar en juicios de valor, seguramente el importe del aperitivo superaba el de mi libro, pero ¡cómo competir contra unos calamares a la romana o una ración de gambas con una caña!
 

Sed felices.

lunes, 5 de mayo de 2014

Café con el Diablo


Ayer tomé café con el Diablo. Una cita previa a cerrar la venta de mi alma. No me sorprendió que lo tomara solo y sin leche y azúcar. Imagino que cuanto más negro mejor.

Lo que sí me llamó la atención fue su aspecto. Nada de macho cabrío, ni murciélago gigante. Una apariencia bastante normalita. Bien vestido y atildado como un notario o un juez.

Me leyó el contrato que, según me dijo Satanás, era estándar para alguien como yo.

- ¿Alguien como yo? ¿A qué se refiere?

- Pues, sinceramente, que te acepto el alma por la fuerza de la costumbre y por mantener la marca de la casa. Pero es de chichinabo al lado de todas las que nos entran habitualmente: políticos, juristas, periodista, actores... Y por razones de alta alcurnia y de fuste: vencer en  las elecciones, ser elegido para el Tribunal supremo, ganar un Óscar, ser tertuliano de moda... Aunque, espera... ¿De dónde me dijiste que eras?

- Español, Su maldad...- contesté con timidez.

Entonces, incomprensiblemente, el Diablo se puso en pie, se bebió de un trago el café y moviendo la cabeza me dijo:

- Lo siento mucho, pero no puedo aceptar tu alma a sabiendas de que es imposible el trueque.

Y envuelto en un humo de azufre desapareció. Suspiré resignado. Se me acababa de cerrar la última puerta para encontrar un empleo.